131

Arco | Volúmen:

No disponible.

Estado Edición:

Editado

Ajustes de Lectura:

TAMAÑO:
FUENTE:

​—Entonces, Leo, Luke. Ustedes dos vendrán conmigo al Palacio Imperial.

​Como fue Luke quien propuso originalmente la estrategia, y Leo era un pilar fundamental de la Unidad de Investigación, su presencia era lógica. Al fin y al cabo, después de Theo, Leo era el oficial con el rango más alto allí presente.

​La situación actual era un asunto de Estado, e infiltrarse a través de una delegación diplomática para vigilar de cerca los movimientos de Wellharun y obtener pruebas era un tema extremadamente delicado. Por lo tanto, lo más apropiado era que los miembros principales de la unidad acudieran juntos para persuadir al Emperador.

​—¿Incluso yo?

​Leo lo aceptó como algo natural, pero Luke puso una cara de pocos amigos, como si no terminara de entender por qué debía ir él.

​—Tú fuiste quien propuso la estrategia. ¿Por qué? ¿Te parece mal?

​—No, no es exactamente eso.

​Luke finalmente asintió, aceptando la orden. Pensó que, aunque dijera que por alguna razón le incomodaba estar frente al Emperador, Theo probablemente no le haría caso.

* * *

Poco después, llegó al ejército el mensaje de que el Emperador concedía la audiencia a Theo. Por ello, los tres se encontraban ahora en la entrada del Palacio Imperial, sometiéndose a todo tipo de registros corporales.

—Este lugar siempre me pone de los nervios, ¿no crees, Luke?

—Lo sé…

Luke respondió con desgana. Tal como decía Leo, era cierto que se sentía algo de tensión, pero al fin y al cabo, este también era un lugar donde vivía gente, así que no había razón para estar tan aterrado.

En realidad, a excepción del Comandante, incluso para un Capitán las oportunidades de visitar el palacio no eran frecuentes. Incluso en sus días como militar, las veces que él mismo había entrado y salido de aquí se podían contar con los dedos de una mano. A menos que uno fuera convocado por haber logrado una gran hazaña en la guerra o en la subyugación de monstruos, era imposible ver el rostro del Emperador aunque se quisiera.

En ese momento, el guardia del palacio, tras terminar el registro de Leo, comenzó a inspeccionar minuciosamente el cuerpo de Luke. Theo, que ya había pasado el control y esperaba a los otros dos, empezó a mostrarse inquieto mientras observaba a Luke.

Cada vez que las manos del guardia rozaban el cuerpo de Luke, Theo tenía un respingo.

—Creo que con eso es suficiente.

Y finalmente, cuando las manos del guardia empezaron a palpar la cintura de Luke, Theo, incapaz de contenerse más, intervino primero. Ante las palabras del Comandante, el guardia, algo desconcertado, le abrió paso a Luke. Leo miró a su superior mientras se cubría la boca con la mano.1

Habiendo ingresado así al Palacio Imperial sin contratiempos, los tres se dirigieron a la sala de audiencias guiados por el asesor del Emperador. Luke observaba las diversas obras de arte del pasillo, sumido en pensamientos triviales sobre cuánto costarían cosas como esas.

—Por favor, esperen un momento.

Frente a una puerta colosal, el asesor entró primero.

—Como bien saben, es una persona muy caprichosa. Nuestro objetivo es obtener el permiso para esta operación.

Theo les advirtió que debían actuar sin cometer el más mínimo error, y los otros dos asintieron de inmediato comprendiendo sus palabras. Poco después, la puerta se abrió y el asesor, de semblante amable, reapareció. Se hizo a un lado y les abrió camino a los tres, indicando que podían entrar.

Los tres entraron y el asesor salió cerrando la puerta tras de sí.

​La sala de audiencias parecía un salón de baile colosal. Luke, al encontrarse de nuevo en aquel lugar después de tanto tiempo, recorrió cada rincón con la mirada de reojo. Al caminar por aquel espacio inmenso que transmitía una gran sensación de apertura, apareció al fondo el asiento donde solo el dueño del Imperio podía sentarse. En lo más alto de una escalinata estrecha, se encontraba una silla bordada con decoraciones fastuosas.

​Ese era, precisamente, el lugar donde solo el Emperador podía estar.

​—Saludamos a Su Majestad, el Emperador.

​Los tres, alineados, inclinaron la cabeza ante el dueño de aquel trono. Cedric, esbozando una amplia sonrisa, se levantó lentamente de su asiento.

​—No importa por dónde se mire, es evidente que el ejército del Imperio selecciona a sus miembros por el rostro. Sus caras irradian luz.

​Cedric soltó una carcajada estrepitosa. Luke murmuró para sus adentros si estaba bien que un emperador fuera tan excéntrico.

​—¿Cuál es su opinión, Comandante Redrik?

​—Sus rostros son excelentes, pero todos los soldados que sirven a Heinern poseen, por encima de todo, una voluntad inquebrantable.

​Theo respondió con naturalidad, lo que provocó que Cedric soltara otra risa refrescante. Luke se dio cuenta una vez más de que la elocuencia de Theo no era nada despreciable.

​—Por cierto, cuánto tiempo, Capitán Luke. Ah, ¿debería llamarlo ahora “colaborador” en lugar de Capitán?

​—Ha pasado mucho tiempo, Su Majestad.

​Cedric ya sabía que Luke participaba en este asunto como colaborador. Esto se debía a que Theo, al redactar el informe para formar la Unidad de Investigación, había incluido al colaborador y el propósito de su incorporación.

​Aunque Luke fue traído bajo la autoridad del Comandante, Theo se había preocupado bastante en su momento pensando que Cedric podría no aceptar a un militar retirado como colaborador. Sin embargo, Cedric no puso objeciones al respecto.

​—Supongo que a esto se refieren cuando dicen que los caminos de la vida son inescrutables. Dos personas que antes competían por el puesto de Comandante, ahora juran lealtad al Imperio trabajando juntos en armonía.

​Ambos permanecieron en silencio, limitándose a inclinar la cabeza.

​—Bien, ¿cuál es el motivo por el que han venido a buscarme? Espero que sea un tema de provecho.

​Cedric sonrió levemente. A diferencia de su risa refrescante, sus palabras contenían una espina enorme y punzante que cualquiera podría notar. Daba a entender que, puesto que le habían hecho dedicar su valioso tiempo, la propuesta debía valer la pena.

​—Su Majestad, hemos venido a solicitar su permiso directo para una operación destinada a hallar pruebas de la violación del tratado por parte de Wellharun.

​—¿A mí directamente? Hmm… —​Cedric se acarició la barbilla mientras saboreaba en silencio las palabras de Theo. ​—¿En qué consiste esa operación? Primero la escucharé y luego decidiré.

​Theo intercambió una mirada con Luke. Entonces, Luke dio un paso al frente y explicó detalladamente el contenido de la estrategia que se le había ocurrido.

​—Infiltrar militares en una delegación diplomática para obtener pruebas directamente, ¿eh…?

​Ante las palabras de Cedric, los tres permanecieron en silencio. Para llevar a cabo esta operación, el permiso del Emperador era absolutamente indispensable.

​—Es un método interesante. ¿Me están diciendo que les devolvamos el golpe con la misma moneda? Muy bien. Es exactamente de mi estilo.

​Cedric soltó una carcajada jovial, pero ni Leo, ni Luke, ni Theo se apresuraron a hablar.

​—Pero, ¿y si fallan?

​En un instante, la atmósfera de la sala de audiencias cambió por completo. El aura de Cedric, que hasta hacía un momento lucía una sonrisa similar a la intensa luz del sol de la mañana, se transformó de manera extraña. Seguía sonriendo con las comisuras de los labios hacia arriba y los ojos entornados, pero el ambiente que emanaba era tan frío y sólido como un lago completamente congelado en un día de invierno.

​—¿Han calculado el caso de que la jugada se vuelva en nuestra contra si fallan? En este asunto, lo más importante es quién traicionó primero el tratado y a quién corresponde la responsabilidad del incumplimiento. Por supuesto, según la información obtenida por el ejército, toda la culpa recae en Wellharun, pero… ¿no ignorarán que, si las cosas salen mal, esa flecha podría apuntar hacia nosotros?

​—No, Su Majestad.

Theo respondió sin vacilar. Leo, inexplicablemente ansioso, abría y cerraba los puños. Sabía que alguien como Cedric no dudaría en señalar tales factores de riesgo. Aunque el Emperador parecía despreocupado y tomaba decisiones rápidas a simple vista, en realidad era un hombre extremadamente hábil para los cálculos.

​—Su Majestad, ¿me permitiría decir unas palabras? —intervino Luke, y Cedric asintió de buena gana.

​—Creo que toda operación conlleva riesgos. No existe un plan que sea perfecto en todos los sentidos.

​Cedric se limitó a parpadear sin abrir la boca, como indicándole que no lo interrumpiría y que continuara hablando.

​—Sin embargo, creo que cuanto mayor es el riesgo, mayores son los frutos y las recompensas. Si esta operación tiene éxito y nuestro Imperio halla pruebas de la violación del tratado por parte de Wellharun, creo que traerá beneficios inigualables para la nación.

​—¿Así que lo que dices es que, incluso asumiendo cierto riesgo, te otorgue el permiso para la operación en pos de ese dulce trago de hidromiel que obtendrían tras una lucha a muerte?

​—Sí.

​—¿Tienes confianza en que triunfarán?

​Su voz era imponente. Si se escuchaba sin prestar mucha atención, sonaba cálida y suave, pero la verdadera intención que albergaba era indeciblemente pesada.

​—El ejército no fracasa en la protección del Imperio.

​La voz de Luke también se tornó solemne. Ante aquellas palabras inesperadas, tanto Theo como Leo, e incluso el siempre relajado Cedric, abrieron los ojos de par en par, sorprendidos.

​Aquella frase pertenecía al primer Emperador. Era una anécdota bastante famosa que el primer Emperador, al fundar el ejército imperial, le dirigió esas palabras al primer Comandante mientras le otorgaba una espada de incalculable valor.

Aquellas palabras del Emperador, cargadas de la convicción de que ni siquiera existía la posibilidad de fracasar en la protección de la nación, reinaron en su día como la identidad misma que unificaba al ejército. Por supuesto, tras el paso de tanto tiempo, no eran muchos los que recordaban o daban importancia a esa frase, pero eso no significaba que ese espíritu hubiera desaparecido.

​—No fracasaremos.

​Luke lo zanjó todo con esa única frase. A decir verdad, no podía mostrar ahora mismo una prueba de que no fracasarían, ni tampoco explicarlo con palabras. Sin embargo, tenía una certeza. Si se trataba del ejército del Imperio, si era este ejército liderado por Theo, el fracaso era algo que jamás ocurriría.

​—Su Majestad, el ejército del Imperio es fuerte.

​Theo, que había escuchado atentamente las palabras de Luke, añadió a continuación. Leo también inclinó la cabeza, rogando por el permiso para la operación.

​Un breve silencio envolvió el lugar. Y quien rompió ese silencio no fue otro que Cedric.

Subscribe
Notify of
guest
1 Comentario
Inline Feedbacks
View all comments
Member
12 days ago

Leo me representa jajaj

Comentar Párrafo:

Dejar un comentario:

 

1
0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x