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Pasaba ya de la medianoche. Era esa madrugada penumbrosa a la que aún le faltaba mucho para ver el amanecer.

​Detrás del anexo de Wellharun, Luke, cubierto con su túnica, escudriñaba el entorno con agilidad. A lo lejos, se divisaba a los Caballeros Imperiales realizando su ronda de patrulla.

​Esperó hasta que se alejaron por completo y entonces comenzó a moverse en serio. Agachándose lo más posible y suprimiendo el sonido de sus pasos, avanzó cautelosamente hacia la puerta trasera del Palacio.

​Luke metió la mano bajo su túnica, palpando los objetos para confirmar que seguían allí. Salir por esa puerta trasera sin ser detectado era el primer obstáculo. Su objetivo era subir al carruaje que Cairn dijo haber preparado.

​Finalmente, la puerta trasera del Palacio apareció a lo lejos. Por suerte, no se veía rastro de patrullas. La puerta estaba firmemente cerrada, pero eso no era un problema, ya que había acordado previamente con Brett que este estaría esperando para abrirla.

​Luke se desplazó hacia la puerta con la velocidad de una flecha disparada. El viento que rozaba su rostro se sentía inusualmente gélido esa noche.

​—…

​Frente a la enorme puerta trasera del Palacio.

​Sus ojos se movían inquietos buscando a Brett, pero algo no encajaba. Brett, quien debía encontrarse allí, no aparecía por ningún lado, a pesar de que Luke había sido riguroso con la hora acordada.

​Sin dejarse llevar por el pánico, Luke se acercó a la puerta para buscar otra forma de cruzarla aun sin Brett. Mientras alzaba la vista hacia la entrada cerrada ideando un plan, tensó sus sentidos con agudeza hacia lo que había a sus espaldas.

​—…

​El sonido del viento barriendo las hojas persistía y el entorno estaba sumido en un silencio sepulcral. Nada parecía haber cambiado desde que salió del anexo, pero Luke, sintiendo que el flujo del aire se había vuelto sutilmente distinto, se dio la vuelta lentamente.

​—¿Planeas salir a dar un paseo a estas horas de la madrugada?

​Una voz suave y apacible se dispersó en el aire. Sus ojos, ya habituados a la penumbra, captaron por completo la figura de la persona que se aproximaba.

​Heath Ferid.

​Estaba allí de pie, con las comisuras de los labios elevadas en una sonrisa fluida.

​—Si quieres tomar el aire, ¿por qué no esperas a que amanezca? A menos que tengas una razón imperiosa para marcharte justo ahora.

​—…

​—Ah, ya veo… ¿Ha surgido entonces un motivo por el cual debas abandonar este Palacio de inmediato?

​Su voz no había cambiado en nada respecto a la calidez que mostró cuando Luke llegó al Palacio por primera vez. Luke alzó la mano lentamente y se quitó la capucha. En medio de la oscuridad total, con la luna oculta tras las nubes, sus cabellos plateados ondularon al viento.

​—…Si tanto insistes en pasear, tendré que asignarte un escolta. Sería un gran problema si un miembro de la delegación de nuestro país aliado resultara herido.

​Apenas los ojos de Heath se entrecerraron aún más en una sonrisa gélida, se escuchó un golpe seco. Alguien cayó sobre el suelo de tierra. Aquel que yacía atado con cuerdas, inconsciente y soltando gemidos de dolor, no era otro que Brett, el hombre con quien debía encontrarse.

​La mirada de Luke, que observaba a Brett, se volvió gélida.

​—No te preocupes demasiado. Al fin y al cabo, es el subordinado que mi hermano tanto aprecia, ¿crees que lo mataría? Pero en este estado, me temo que no podrá servirte de escolta.

​Luke apretó los puños con fuerza. Afortunadamente, al oír que Brett emitía sonidos, parecía que, tal como decía Heath, seguía con vida.

​—En ese caso, seré yo quien te asigne personalmente a alguien.

​Heath levantó su mano derecha dando una señal, y de inmediato se escucharon pasos por doquier. Sin importar si era al frente, atrás o a los lados, un número considerable de caballeros rodearon el entorno de Luke.

​—…Me parece que la escolta es un tanto excesiva.

​—¿Ah, sí? Pero me gustaría que comprendieras mi preocupación. Además, con tu mano en ese estado, ni siquiera podrás usar tu maná correctamente, ¿verdad?

​—Vaya, ¿acaso el líder de Nox le contó incluso ese detalle, Príncipe?

​Esta vez, Heath guardó silencio. Como si no tuviera intención de responder a esa pregunta, se acercó caminando con paso firme, acortando la distancia poco a poco. Con cada paso que daba, el rastro de risa en su rostro desaparecía. Sus ojos, antes arqueados en una sonrisa, se volvieron gélidos, y sus labios se tensaron en una línea recta.

​Esa sensación desagradable e inexplicable que Luke sintió el primer día que llegó al palacio volvió a recorrer sus pies y envolver todo su cuerpo.

​—Parece que lograste engatusar muy bien a Cairn. Ni en sueños imaginé que un perro de Heinern se habría infiltrado de esta manera.

​—Wellharun fue el primero en jugar sucio soltando monstruos de reconocimiento, así que nosotros no íbamos a ser menos.

​—Que Cairn te contara todo fue algo que se salió de mis planes. Y pensar que realmente te atreverías a colarte en esa habitación… Así que, ¿qué viste allí?

​Luke simplemente sonrió. A pesar de estar rodeado de caballeros y de haber sido descubierto intentando escapar del Palacio, su actitud relajada hizo que Heath frunciera el ceño inconscientemente.

​—Un círculo mágico de invocación.

​—…

​—Vi un círculo capaz de invocar y controlar monstruos de clase superior a gran escala. Y también confirmé la parte que aún no está terminada. Y a partir de aquí, esto es solo mi suposición… —​Luke se acarició la barbilla, haciendo una breve pausa—. Esa parte incompleta probablemente esté relacionada con la magia de teletransporte. Es decir, el verdadero propósito de ese círculo es teletransportar a los monstruos invocados a otro lugar, ¿no es así?

Una parte del círculo mágico que vio en aquella habitación estaba relacionada con la servidumbre de monstruos, y el resto, al estar incompleto, fue difícil de interpretar al principio. Sin embargo, tras leer la carta que encontró allí, pudo deducir el panorama general.

​—Habrán instalado en la frontera con Heinern un círculo mágico que resuene con el que está dibujado en esa habitación. Es decir, su objetivo era esclavizar monstruos a gran escala y luego invocarlos en la frontera de Heinern a través de un salto dimensional.

​La cantidad de maná que albergaba ese círculo era, en verdad, colosal. Incluso para alguien que no sabía mucho de invocación, era evidente que podía convocar a una cantidad incalculable de monstruos poderosos. Si soltaban a esas criaturas cerca de la frontera, el resultado era obvio: los monstruos atravesarían la barrera e invadirían Heinern. Sería como la guerra que libraron contra Membern.

​Sin embargo, Membern atacó con monstruos de clase media como mucho, por lo que pudieron resolverlo sin grandes problemas; pero con una hueste de monstruos de clase superior a gran escala, la historia sería muy distinta.

​Ese era el verdadero propósito de Wellharun. Tras aliarse con Nox, intentaron primero extraer información sobre el poder militar de Heinern a través de Benji y los monstruos de reconocimiento.

​Al mismo tiempo, comenzaron a preparar el círculo mágico de invocación. Si soltaban monstruos poderosos en Heinern junto con la información obtenida por Benji, por muy fuerte que fuera el ejército de un país, no tendrían más remedio que sucumbir indefensos.

​Pero, aunque el plan de Benji fue frustrado por él y Theo, Wellharun no abandonó sus ambiciones. Al ver ese círculo mágico, Luke se dio cuenta de que planeaban forzar la invasión de Heinern incluso sin tener la información.

​—¿Acaso todos los soldados de Heinern son así de competentes?

​—Si me permite corregirlo, no soy soldado.

​Las cejas de Heath se contrajeron. Al parecer, dio por sentado que, si Heinern había enviado a un espía, este sería un militar. Por supuesto, técnicamente estaba afiliado al ejército de forma temporal, pero este no era el lugar para dar explicaciones detalladas.

​—Todo lo que has dicho es correcto. Te has esforzado mucho por descubrirlo. Ahora, ¿podrías entregarme lo que ocultas en tu regazo? Sería mejor que regresaras dócilmente a tu alojamiento.

​La mirada de Heath descendió. Parecía haberse dado cuenta hace tiempo de que Luke escondía algo bajo su ropa.

​—Ese círculo mágico… aún no está terminado, ¿verdad?

​—Así es, pero falta muy poco. Por eso, hasta entonces, la delegación debe quedarse tranquilamente en este Palacio.

​—¿Me está diciendo que piensa confinar a toda la delegación? Si Heinern se entera de que el Ministro de Relaciones Exteriores no regresa, no se quedarán de brazos cruzados.

​Bueno, aunque fuera un tipo algo lamentable, no dejaba de ser el Ministro de un país. Intentar restringir la libertad de alguien así era equivalente a agarrar al oponente por las solapas y declarar la guerra.

​—Ya te lo he dicho. Falta muy poco. La delegación tiene previsto marcharse dentro de tres días, ¿no es así?

​—Lo que quiere decir es que… planea invadir Heinern dentro de tres días.

​Una sonrisa refrescante volvió a posarse en el rostro de Heath. Si uno se fijaba solo en su apariencia, resultaba imposible creer que fuera alguien a punto de provocar una guerra.

Luke miró a su alrededor. Los caballeros que custodiaban las inmediaciones aún no habían hecho ningún movimiento, pero en cuanto el Príncipe diera la orden, desenvainarían las espadas que colgaban de sus cinturas y se abalanzarían sobre él en cualquier momento. A simple vista, debían de ser unos cien.

​—Ríndete. ¿Quién crees que está custodiando ahora mismo la habitación del Ministro de Relaciones Exteriores?

​Así que también habían apostado caballeros allí. Seguramente quería decir que, si él se resistía, la seguridad del Ministro no estaría garantizada.

​—Ese viejo no es precisamente alguien a quien yo deba servir… Por cierto, tengo curiosidad. Estos caballeros de aquí, si usted da la orden, ¿no dudarían en cortarme el cuello?

​—Por supuesto. Los caballeros del Palacio son aquellos a quienes se les ha otorgado una espada para proteger a la Familia Imperial.

​Cuando Luke murmuró un “lo imaginaba”, Heath chasqueó la lengua brevemente, como si algo le molestara. Su expresión mostraba que no lograba comprender cómo Luke podía mantener esa actitud relajada.

​—Entonces, ¿los caballeros también lo saben?

​—¿Saben qué?

​—¿Que usted no es el Príncipe, sino un hijo de perra que está “fingiendo” serlo?

​Al oír esas palabras, los caballeros intercambiaron miradas de asombro.

​—Oye, parece que te estabas divirtiendo mucho jugando a ser el Príncipe, así que pensaba seguirte la corriente un poco más, pero…

​Luke se arremangó las mangas. Tras apretar el puño con tal fuerza que las venas del dorso de su mano se hicieron prominentes, lanzó un puñetazo directo al rostro de Heath, impactándolo de lleno.

​Debido a la fuerza considerable, el cuerpo de Heath salió despedido y cayó al suelo.

​—Yo también me estoy empezando a hartar, así que quítate la máscara, pedazo de escoria.

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