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Cuando Luke lanzó el puñetazo, cada uno de los cien caballeros presentes se quedó petrificado con los ojos como platos. Fue porque ninguno imaginó que alguien se atrevería a golpear deliberadamente al Príncipe de una nación.

​—Ah…

​Heath se acarició la zona golpeada mientras se levantaba lentamente y escupió la sangre acumulada en su boca sobre el suelo de tierra. En ese instante, los caballeros recobraron el sentido y, al unísono, apuntaron sus espadas hacia Luke. Las puntas de las armas, que reflejaban la luz de la luna, brillaban con un filo aterrador.

​Sin embargo, Luke ni siquiera parpadeó; mantuvo su mirada fija y obsesiva en Heath, quien se sacudía el polvo de la ropa con total indiferencia.

​Cuando Luke intentó dar un paso adelante, un caballero le gritó que no se moviera. Luke escaneó las espadas que lo apuntaban y clavó la vista en el hombre que acababa de gritar. Al notar que la forma de su armadura era distinta, dedujo que debía de ser alguien de alto rango entre los caballeros.

​—¿Es usted el Capitán de esta orden?

​—¡Así es! ¡Acabas de cometer el crimen sacrílego de ponerle la mano encima al Príncipe del Imperio Wellharun!

​—¿El Príncipe del Imperio?

​Al oír aquello, la situación le pareció aún más absurda. Por un lado, sentía ganas de chasquear la lengua ante lo meticuloso que había sido ese tipo para engañar incluso a los caballeros que custodiaban el palacio. Cuando Luke soltó una risa burlona, el hombre que se identificó como el Capitán apretó con más fuerza el mango de su espada.

​Fue justo cuando Luke iba a abrir la boca de nuevo. Heath, que había salido despedido por el ataque, se impulsó desde el suelo y saltó. En el momento en que Luke se dio cuenta de que cargaba en línea recta hacia él, Heath ya había extendido la mano, lo había agarrado por el cuello y lo había derribado de espaldas.

​—…

​El olor a tierra subió desde el suelo que golpeó su espalda. Luke miró de reojo la muñeca de Heath que le apretaba la garganta y luego dirigió su mirada hacia él, que estaba montado encima de su cuerpo.

​Heath estaba sonriendo. La comisura de sus labios, torcida hacia arriba, estaba empapada de locura. Al ver que la zona donde lo había golpeado antes estaba extrañamente hundida, Luke frunció el ceño por instinto.

​—¡Su Alteza…!

​Cuando el Capitán de los caballeros intentó acercarse, Heath extendió la mano para detenerlo. Ante el gesto de que esperaran, tanto el Capitán como todos los soldados retrocedieron unos pasos.

​—Tú… sabes algo, ¿verdad?

​—¿De qué hablas? ¿De que no eres el Príncipe Heath, sino un tal Felix?

​Al hablar Luke con tono de mofa, Heath elevó aún más las comisuras de sus labios y presionó con fuerza el pulgar contra el cuello de Luke.

​—Ha pasado tiempo desde la última vez que escuché ese nombre. ¿Te lo habrá dicho Hays? Por cierto, ¿cómo están mis chicos? Benji es un niño tímido, así que me preocupa un poco.

​Felix.

​El nombre del líder de Nox que Hays le había revelado. Y el hombre que ahora tenía delante, usando la máscara de Heath, era exactamente ese tipo.

​Cuando fue a visitar a Hays y Benji, que estaban atrapados en prisión, les había pedido que dibujaran el rostro del líder. Ante eso, Hays le advirtió que un retrato hablado no tendría mucho sentido, ya que el líder era un experto en magia de transformación.

​Haber recordado esas palabras demasiado tarde fue, si cabe, su mayor error. Pensó que el líder estaría escondido en algún lugar de Wellharun tramando conspiraciones y manipulando a Heath. Nunca imaginó, ni en sueños, que estaría interpretando al propio Heath.

​—Los chicos están bien. Dicen que están mucho mejor que cuando estaban bajo tu mando.

​—No valió la pena alimentarlos y criarlos, entonces. ¿Y bien? ¿Cómo te diste cuenta de que no soy Heath? Mi magia debería haber sido perfecta.

​Ante esa pregunta, Luke respondió con un silencio que equivalía a una afirmación. Tenía que admitir que el tipo era un maestro del disfraz. De hecho, ni siquiera él se habría dado cuenta si no hubiera descubierto aquello en la habitación secreta.

​—…¿Qué hiciste con el verdadero Príncipe Heath?

​—¿Qué crees que hice?

​No quería ni preguntarlo. Pero era una información que debía obtener por el bien de Cairn.

​—¿Lo mataste?

​Ante esa palabra, el rostro de Felix volvió a teñirse de locura. A pesar de tener el rostro de Heath, Luke sentía que realmente estaba mirando a otra persona. El tipo no solo era bueno cambiando su apariencia física; sabía emular a la perfección la voz, las acciones, los pequeños hábitos y hasta las expresiones de la persona.

​Ni él mismo, ni los caballeros que esperaban órdenes, ni siquiera Cairn, el propio hermano de Heath, se habían dado cuenta.

​—¿Por qué piensas eso? Heath y yo somos buenos colegas.

​—Porque ese mismo Heath se opuso al plan de invasión de Heinern.

​Según lo que contó Cairn, Heath era un Príncipe de carácter afable, igual que su padre. La razón por la que se alió con Nox y dependió de ellos fue porque ya no podía seguir viendo a los ciudadanos del Imperio sufrir por culpa de los monstruos. Sin embargo, Heath, habiendo crecido observando a su padre, a quien llamaban “el soberano ilustre”, simplemente no pudo aceptar la idea de invadir Heinern, un país aliado.

​—El inicio de tu plan debió de ser soltar monstruos esclavizados por ti en Wellharun para poner a Heath en una situación difícil. Un Heath atormentado por el incremento de las bestias no habría podido rechazar la mano que le tendiste.

​El aumento repentino de monstruos en Wellharun también había sido una farsa orquestada por Nox. Para Heath, quien estaba abrumado por la presión, Nox debió de parecerle un salvador al subyugar limpiamente a las criaturas que amenazaban la seguridad de su pueblo.

​El ser humano es un animal imperfecto. Por muy fuerte que sea alguien, siempre tiene una parte débil, y si aparece una persona capaz de identificar esa debilidad y calar hondo en ella, es natural terminar dependiendo de esa persona.

​—Debiste pensar que todo marchaba según tus deseos. Pero que Heath se opusiera a la invasión de Heinern fue algo que ni siquiera tú pudiste prever.

​Felix acarició suavemente el cuello de Luke mientras escuchaba la historia con una expresión de interés.

​—Para resolver ese imprevisto, debiste ponerle las manos encima al Príncipe Heath y, fingiendo ser él mediante tu magia, pusiste en marcha la operación de invasión.

​—¿Qué más viste en esa habitación además del círculo mágico?

​Luke recordó la carta que encontró tras haber copiado el círculo mágico en papel. No era otra cosa que una carta escrita por Heath.

​En ella se detallaba todo, desde el inicio de su relación con Nox hasta lo que estaban tramando en ese momento. Al ver la carta por primera vez, se preguntó por qué Heath, habiéndose aliado con Nox, escribiría una carta revelando las fechorías de ellos.

​Sin embargo, al terminar de leer todo el contenido, la duda se disipó fácilmente. Heath estaba informando que Nox se había excedido, manejando Wellharun a su antojo y apuntando hacia Heinern, y estaba solicitando ayuda. Se dirigía a Cedric Roelard, el Emperador de Heinern.

​No sabía por qué esa carta estaba tirada allí, pero era la misiva que Heath pretendía enviar a Cedric.

​Solo entonces pudo comprender que Heath había estado dispuesto a pedir auxilio a Heinern, llegando incluso a renunciar a su orgullo como Príncipe de una nación.

A partir de ahí, el resto de las suposiciones fueron fáciles. Surgió un conflicto entre Heath y Nox, y el Príncipe se opuso a tomar como objetivo a Heinern. Sin embargo, Felix no retrocedió fácilmente y, al final, eliminó de alguna forma a Heath por ser un obstáculo para sus planes.

​Después de eso, fingió ser Heath con total naturalidad, engañando no solo a Cairn, sino a todos los ministros y súbditos para llevar a cabo la operación.

​—Soy yo quien debería preguntar… ¿Sentiste el maná impuro en mi cuerpo durante el banquete?

​Al comprender toda la historia, Luke no pudo evitar recordar un error cometido.

​Justo antes de contactar con Cairn, ocurrió aquel incidente en el salón de banquetes. En ese entonces, Luke fingió estar enfermo para poder retirarse del lugar. Fue cuando Heath se le acercó para preguntarle si estaba bien y hubo un breve contacto físico.

​Entre magos, si se lo proponen, es posible percibir hasta cierto punto el maná del otro a través del contacto físico. Tal como Cairn se dio cuenta de que Luke poseía un maná considerable con un simple apretón de manos.

​—Tocar tu cuerpo en ese momento fue una auténtica bendición del cielo. Así como tú fuiste engañado por completo por mi máscara de Heath, yo tampoco imaginaba que serías un mago. En el instante en que sentí que mi maná residía en tu cuerpo, me di una idea de lo que pasaba. Supe que Heinern estaba tramando algo.

​Heath soltó una carcajada, comentando que sabía que Heinern no se quedaría de brazos cruzados, pero que jamás imaginó que se infiltrarían usando el mismo método de disfraz que ellos.

​—Luke, ese es tu nombre, ¿no? Es realmente admirable que hayas descubierto tanto. Te felicito. Pero, ¿sabes una cosa? No importa cuán sobresaliente sea tu habilidad o cuán perfecto sea tu plan, si el final sale mal, todo se desmorona.

​Heath aplicó fuerza en su mano. Luke frunció levemente el ceño ante la sensación de asfixia en su garganta.

​—Todas tus cartas han fallado. Por lo visto, planeabas enviar a Heinern las pruebas que obtuviste en esa habitación, pero no permitiré que eso ocurra. Además, es evidente que no podrás entablar un combate decente contra mí y estos caballeros.

​Heath bajó un poco la mirada para observar la mano derecha de Luke.

​—Cuanto más uses tu maná, más se propagará ese maná impuro por todo tu cuerpo. A menos que yo, el dueño de ese maná, te lance personalmente un hechizo de purificación, tendrás que vivir con esa impureza en tu cuerpo por el resto de tu vida. Sería mejor que te resignaras a que tu vida como mago haya terminado.

​—Tienes razón. De hecho, por eso vine hasta aquí para buscarte.

​Luke levantó la mano lentamente. En el instante en que sujetó con fuerza el brazo de Felix que apretaba su cuello, Luke sonrió con frescura.

​De inmediato, un aire gélido se propagó por los alrededores y Felix abrió los ojos con sorpresa. La zona alrededor de donde Luke había puesto su mano comenzó a congelarse lentamente.

​Felix saltó rápidamente, alejándose del cuerpo de Luke. Al mirar con detalle, parte de su brazo derecho estaba congelado. Al sacudir levemente su brazo en el aire, una tenue humareda negra brotó, y el hielo se hizo añicos, cayendo al suelo.

​—Tú…

​—He estado pensando, y no es como si fueras a purificar el maná que reside en mi cuerpo solo porque te lo pida amablemente, ¿verdad? —dijo Luke con total naturalidad mientras se masajeaba el cuello de un lado a otro​—. ¿No tienes curiosidad? Por saber qué ocurrirá primero: si ese maná tuyo termina de propagarse por completo en mi cuerpo, o si tú pierdes contra mí y te ves obligado a usar tu magia de purificación.

​En ese instante, las nubes se disiparon y la luna se reveló plenamente en lo alto del cielo. Bajo la luz lunar que caía sobre él, el cabello plateado de Luke brillaba con un esplendor aún más radiante que antes.

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