Las venas se marcaron en la frente de Felix, quien no esperaba el contraataque de Luke. Al mismo tiempo, hizo un gesto con la cabeza al Capitán de los caballeros, y de inmediato todos alzaron sus espadas y se lanzaron contra Luke.
—Un grupo contra uno solo es un acto de cobardía.
En ese instante, Luke agitó su mano con fuerza en el aire. Un viento feroz se propagó a su alrededor, haciendo que la tierra y las piedras salieran volando en todas direcciones, impidiendo que los caballeros se acercaran fácilmente. Aprovechando ese breve segundo, Luke puso su mano sobre el suelo y aplicó fuerza.
Con una vibración tan intensa que parecía hacer retumbar la tierra, enormes pilares de hielo brotaron del suelo, lanzando los cuerpos de los caballeros por los aires. Ante sus gritos de desconcierto, Luke cerró el puño una vez más.
Con ese único gesto, los caballeros que estaban posicionados atrás se congelaron al instante. Algunos de los casi cien soldados soltaban gemidos de dolor mientras se sujetaban los brazos y piernas fracturados por los pilares de hielo, mientras que el resto se convirtieron en estatuas de hielo con expresiones de asombro grabadas en sus rostros.
En tan solo unos pocos movimientos, el entorno quedó completamente despejado. Felix observó a su alrededor, donde se había desplegado la magia de amplio alcance. Una risa incrédula escapó de sus labios ante la precisión de Luke, quien había apuntado exactamente a los caballeros que intentaban atacarlo.
—¡Si sigues usando tu maná de esa forma, terminarás consumido por el mío!
—Por eso mismo… planeo atraparte rápido para solucionar esto.
Luke recogió una lanza que yacía en el suelo. Al aplicar fuerza al arma que algún caballero había dejado caer, la punta de la lanza se congeló sólidamente. Hacía tiempo que no usaba un arma, por lo que se sentía algo extraño, pero quería minimizar el uso de maná en la medida de lo posible.
Aunque había hablado con prepotencia frente a Felix, lo cierto es que no podía ignorar por completo el maná que residía en su mano.
Sosteniendo el arma, Luke dio un potente salto impulsándose desde el suelo. Sin apartar la vista de Felix, blandió la lanza hacia adelante como si fuera a estocarlo.
Felix retrocedió con un gran salto y extendió sus manos. Una humareda negra se esparció por doquier, desviando la trayectoria del ataque de Luke.
Sin embargo, Luke no perdió el ímpetu y continuó presionando. Avanzó como si quisiera acorralarlo, lanzando estocadas y tajos con la lanza. Felix bloqueaba los ataques con el humo negro y esquivaba rápidamente cada embestida, retrocediendo sin cesar.
«Ahora».
Fue cuando Luke concentró la fuerza en sus ojos. En el momento en que los pies de Felix tocaron tierra, una lanza de hielo brotó con fuerza del suelo detrás de él, apuntando a su nuca. Felix, dándose cuenta tarde, se movió para esquivarla.
—¡Ugh!
Pero no pudo evitarla por completo. La lanza de hielo no atravesó su cuello, sino que perforó con precisión su hombro derecho. La sangre goteaba, empapando el suelo de tierra. Sobre la blanca y pura lanza de hielo que brillaba bajo la luna, la sangre roja fluía en hilos.
En cuanto confirmó que había atrapado el movimiento de su oponente, Luke alzó su lanza en alto, pero Felix invocó el humo negro con su mano para destruir el hielo y logró escapar por poco.
—Ah, qué escurridizo.
Pensó que ya lo tenía. Luke chasqueó la lengua y blandió la lanza con brusquedad en el aire.
—Jaja, realmente tienes una habilidad sobresaliente.
—No hay nada que se sienta mejor que recibir un elogio de parte de un enemigo.
Luke elevó la comisura de sus labios mientras volvía a adoptar una postura de combate. Los invocadores tenían algunas características básicas: utilizaban una magia peligrosa y fuerte capaz de domesticar y manejar monstruos a su antojo, pero el invocador en sí solía ser físicamente débil.
Lo mismo ocurrió cuando atrapó a Benji y Hays. Aunque pasó dificultades con los monstruos que ellos manejaban, capturar a los invocadores después de eliminarlos no requirió mucho esfuerzo. Por supuesto, lo de herirse la mano fue algo imprevisto.
Y tras el combate de hace un momento, se dio cuenta de que Felix también cumplía fielmente con esa característica. Le preocupaba que fuera el líder de Nox, pero afortunadamente parecía que su fuerza de combate pura no era tan grande.
Luke echó una mirada de reojo hacia atrás, específicamente más allá de las puertas del Palacio. El aire de la madrugada, donde todos dormían, permanecía tranquilo y sereno, como si nada estuviera ocurriendo.
—Tengo algo de curiosidad, ¿podría preguntarte una cosa?
Heath, o más bien Felix, asintió mientras se sujetaba el hombro. Luke odiaba verlo actuar con tanta calma, pero necesitaba ganar todo el tiempo posible.
—Tanto al manipular a Membern cómo ahora al usar a Wellharun, pareces obsesionado con atacar a Heinern. Incluso llegaste al extremo de actuar como el Príncipe.
—…
—¿Tienes algún rencor personal contra Heinern?
A través de su encuentro con Hays, Luke había descubierto que Nox no cometía tales actos simplemente por dinero o bienes, sino que tenían como objetivo el rencor personal o la venganza.
Desde entonces, Theo se había esforzado por investigar la existencia de un tal “Félix” dentro de Heinern desde varios ángulos, pero no había podido obtener información significativa de inmediato.
Luke no podía evitar preguntarse por el motivo. ¿Por qué quería atacar a ese Imperio a tal extremo?
—¿Fue hace unos diez años? Cuando Heinern expandió su territorio conquistando sucesivamente a los países débiles de los alrededores.
Felix bajó la mano que sostenía su hombro. Parecía haber detenido la hemorragia, pues ya no fluía sangre de la herida.
—El país donde nací y crecí fue igual. Debido a Heinern, se convirtió en un campo de batalla de la noche a la mañana.
—…¿Quieres vengarte por el hecho de que te arrebataron tu hogar?
Si ese era el caso, el motivo era comprensible hasta cierto punto. Así como hay momentos en que sale el sol, hay momentos en que se pone; y donde fluye agua cristalina, inevitablemente se acumulan impurezas. A medida que las grandes potencias prosperan, es natural que las naciones pequeñas y débiles sufran las consecuencias.
En aquel entonces, el Príncipe Cedric Roelard, quien había comenzado la regencia, conquistó uno a uno a los países pequeños para expandir el territorio, tal como decía Felix. Intentó mantener métodos pacíficos mediante tratados para incorporar a esas naciones a Heinern y evitar la guerra lo más posible, pero si eso no funcionaba, no dudaba en recurrir al conflicto bélico.
Después de terminar la expansión territorial, Cedric no escatimó apoyo para los territorios devastados por la guerra y para los ciudadanos que vivían en ellos. No los discriminó y se esforzó de diversas maneras para que pudieran convertirse en ciudadanos del Imperio Heinern y sentir orgullo de ello.
Quizás esa era la razón por la que los ciudadanos de esos países no se rebelaron contra él, a pesar de que Cedric había desenvainado la espada de la guerra para expandir sus tierras.
Sin embargo, no todos pensaban igual. De cualquier modo, la guerra era inevitablemente un lugar de matanza que provocaba sangre y lágrimas. Aunque la mayoría aceptó el Imperio de Heinern a través de Cedric, seguramente hubo quienes no lo hicieron.
Cómo Felix.
—Venganza por un hogar arrebatado… Bueno, eso también es cierto.
Felix sonrió. Por un instante, se pareció tanto a la sonrisa afable de Heath que la disonancia fue considerable. Por cierto, ¿dijo “también”? ¿Significaba que había algo más?
—¿Entiendes mi motivo? Si es así, ¿te atreverías a interferir con tus palabras en mi venganza contra Heinern?
—…
No podía. Si esa guerra había dejado cicatrices, no era algo en lo que él pudiera intervenir. No quería defender las acciones de Cedric o de Heinern simplemente diciendo que era algo inevitable por el bien de su propio país.
—Felix, para lograr esa venganza, has hecho que muchísima gente derrame su sangre.
Pero eso no borraba los crímenes cometidos por Nox. Había engatusado a huérfanos de guerra como Benji y Hays para convertirlos en criminales y maltratarlos, e instigó a varias naciones a iniciar guerras. Y ahora, en este lugar, estaba dañando al Príncipe Heath y amenazando incluso la vida del Emperador, el padre de los dos hermanos.
—Esa clase de venganza no puede ser justificada. Si planeas invadir Heinern y hacer que más gente derrame su sangre de nuevo, tengo razones suficientes para detenerte.
Ante sus palabras de que no todos eran como él a pesar de sufrir un pasado doloroso, Felix apretó los dientes con tal fuerza que los músculos de su mandíbula sobresalieron.
—¿Detenerme? ¿Y qué piensas hacer después de detenerme? ¿Purificar el maná que reside en tu cuerpo, llevarme a Heinern y proclamarlo todo? Pero, Luke… ¿por qué no piensas un poco en tu situación? —Una risa grotesca se dispersó en el aire—. Fuiste descubierto por mí justo antes de filtrar las pruebas a Heinern. Mientras esto sea Wellharun y todos me reconozcan como el Príncipe, no podrás dar ni un solo paso fuera de este Palacio. ¿Qué podrías hacer tú en tu estado? ¿Quieres que te cuente lo que sucederá a partir de ahora?
Luke simplemente observó fijamente el rostro de Felix, quien sonreía con una mueca que parecía poder partirle la boca en cualquier momento.
—Tú morirás aquí a mis manos, o bien, por haber usado demasiado maná, el maná impuro se propagará por todo tu cuerpo y terminarás igual que ese Emperador que yace como un cadáver en el Palacio. Y en tres días, tal como está previsto, soltaré a los monstruos en la frontera oeste que colinda con Heinern e invadiré el Imperio.
—¿Y crees que Heinern se quedará de brazos cruzados recibiendo tus ataques?
—Luke, ¿acaso piensas que he provocado todo esto para conquistar Heinern? Solo deseo que en esa tierra resuenen aún más gritos y fluya más sangre. ¡Tal como me ocurrió a mí!
Luke frunció el ceño. Que su objetivo fuera simplemente matar a gente inocente y provocar una masacre… Si la guerra comenzaba, era evidente que no solo Heinern, sino también la gente de Wellharun derramaría su sangre.
Al final, lo que ese tipo buscaba era la catástrofe total; nada más y nada menos.
—Definitivamente, necesitas que te den una buena paliza.
A pesar de las amenazas, Luke ni siquiera parpadeó. Al verlo reajustar su postura con la intención de contraatacar de nuevo, Felix apretó los puños con fuerza.
—¡Maldito bastardo arrogante! —gritó Felix mientras ponía la mano sobre el suelo.
Al ver cómo un círculo mágico se grababa alrededor de donde él tocaba, Luke se detuvo en seco y soltó un insulto en voz baja:
—Ah, maldita sea.