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Lo había previsto, pero efectivamente lo que Felix había bordado en el suelo era un círculo mágico de invocación. Era un movimiento lógico para él; no había razón para que alguien con una fuerza física débil no utilizara su especialidad, la invocación de monstruos.

​Poco después, el círculo mágico fluctuó violentamente y la tierra comenzó a retumbar como si se tratara de un terremoto. Los caballeros que aún no habían perdido el conocimiento miraban a su alrededor desconcertados. Luke, por lo pronto, se alejó un paso de Felix.

​Fijó su mirada en su mano derecha, la cual sostenía la lanza. Aunque había usado una cantidad considerable de maná para enfrentarse a los caballeros hace un momento, el maná impuro no parecía haberse propagado demasiado todavía. Sin embargo, no podía bajar la guardia.

​¡Kuaaaaang!

​Para enfrentar al enorme monstruo invocado por aquel círculo, el uso de maná era inevitable. Una masa colosal que incluso ocultaba la luz de la luna que iluminaba el suelo reveló su presencia. Era como estar viendo a una oruga gigante.

​Su cuerpo grueso y retorcido se parecía mucho al de una oruga. No obstante, a diferencia de una normal, su boca era una cavidad enorme y vacía, repleta de miles de dientes. Era evidente que, si te mordía una sola vez, tu cuerpo quedaría triturado en pedazos.

​—Supongo que el jefe juega en otra liga.

​El maná que emanaba de esta criatura era de una dimensión totalmente distinta a los monstruos que Benji o Hays habían invocado. Como respondiendo a esa presión, el dolor en su mano derecha también se intensificaba poco a poco.

​—Por muy excelente mago que seas, esto no te resultará fácil.

​La voz cayó desde lo alto. Al levantar la cabeza, Luke vio a Felix sentado sobre la cabeza del monstruo, mirándolo hacia abajo. Lo curioso era que mantenía la palma de su mano pegada a la cabeza de la criatura, y en ese punto de unión se veía una columna negra característica. Sus pulsaciones recordaban a las líneas del círculo mágico que había visto en la habitación secreta.

​Tras analizar brevemente la forma del monstruo, Luke reajustó el agarre de su lanza y cargó directamente contra él. En el instante en que clavó la punta de la lanza, reforzada con cristales de hielo, en el cuerpo de la criatura, el hielo se quebró y el filo de la lanza se hizo añicos. El cuerpo parecía ser tan duro que no podría ser dañado con un arma ordinaria.

​—Si te arrodillas ante mí ahora mismo, te perdonaré la vida.

​—Eso no será necesario.

​Sin dudarlo ni un segundo, Luke respondió con ligereza. Felix chasqueó la lengua con brusquedad y aplicó fuerza en su mano, haciendo que el monstruo comenzara a moverse. Pegando su cuerpo al suelo, empezó a rodar de forma caótica sobre la tierra, como si estuviera barriendo el piso con su cuerpo grueso y serpenteante.

​Fragmentos de piedra y nubes de polvo volaban por doquier. Luke esquivaba de un lado a otro los ataques de la criatura, que agitaba su cuerpo sin piedad. Sin embargo, él no era el único en ese lugar. Los caballeros de Wellharun, que habían quedado inmovilizados por su ataque anterior, seguían allí.

​—¡¿Acaso planeas matar también a los tuyos?! —gritó Luke con voz tajante.

​Seguramente lo escuchó, pero Felix no detuvo el movimiento del monstruo. Los caballeros de Wellharun no eran más que herramientas para ser utilizadas.

​—¡Aaaaagh!

—¡E-esquívenlo!

—¡Huyan!

​Los caballeros entraron en pánico ante la repentina aparición del monstruo. Ellos también habían sido engañados por Felix, obedeciendo órdenes creyendo que era el Príncipe Heath.

​—Tsk.

​Luke chasqueó la lengua con fuerza y cambió su trayectoria hacia un lado. Escogió el árbol más grueso y grande de la zona. Al canalizar su maná lentamente, tallos gruesos brotaron por doquier, moviéndose según su voluntad.

​Las decenas de ramas entrelazadas atraparon los cuerpos de los caballeros que deambulaban confundidos bajo el monstruo y los arrastraron hacia un lugar seguro.

​Solo después de confirmar que no quedaban caballeros cerca de Felix, Luke soltó el árbol. Se disponía a cargar contra el enemigo de nuevo cuando, de repente, una mano lo sujetó del brazo.

​—¿Qué pasa ahora?

​Era el Capitán de los caballeros, aquel que antes le gritaba con arrogancia sobre sus pecados sacrílegos. Con el rostro lleno de confusión, sujetaba la muñeca de Luke mientras sus labios temblaban.

​—¿Qué… qué significa todo esto…?

​El Capitán de los caballeros alternaba su mirada entre Luke y Felix, quien controlaba al monstruo, mientras hablaba. Era natural que estuviera confundido. El Príncipe al que servían gritaba de repente como si fuera otra persona e incluso había invocado a una bestia. Además, vio con sus propios ojos cómo a Felix no le importaba en absoluto la seguridad de sus caballeros.

​—No hay tiempo para explicaciones. Observe directamente y juzgue por sí mismo.

​Tras decir esto, Luke se zafó del agarre del Capitán y salió disparado impulsándose desde el suelo. Al poner su mano sobre la tierra, lanzas de hielo brotaron con fuerza alrededor del monstruo. Sin embargo, no pudieron perforar su cuerpo acorazado y se hicieron añicos.

​Luke frunció el ceño con insatisfacción y volvió a usar su maná con mayor intensidad. Esta vez, lanzas de hielo mucho más sólidas lograron atravesar con éxito el cuello de la criatura.

​El rugido de dolor que soltó era tan potente que casi provocaba dolor en los oídos. Luke ignoró deliberadamente la leve pérdida de sensibilidad en su mano derecha y cargó directamente contra el monstruo.

​Pero en ese instante, con un rugido ensordecedor, el monstruo alzó su cuerpo violentamente hacia arriba. Como era de esperar, las lanzas de hielo que lo retenían se rompieron sin remedio.

​A partir de ahí, se desató una batalla feroz. Luke intentaba frenar los movimientos de la bestia lanzando hechizos mientras esquivaba sus ataques despiadados, pero todo resultaba inútil ante la fuerza y el cuerpo blindado de la criatura. Técnicas que normalmente habrían funcionado de sobra eran neutralizadas con facilidad.

​—Hah… haa…

​Luke soltó un suspiro pesado y bajó la mirada hacia su mano derecha. La razón, después de todo, residía en esa mano. El maná impuro se propagaba cada vez más, interfiriendo constantemente con el flujo del maná original de su cuerpo. Según sus cálculos, su potencia mágica debía de haber caído hasta la mitad de su capacidad real.

​Necesitaba ganar tiempo, pero si la batalla se prolongaba, él sería el que estaría en desventaja. A medida que el maná impuro avanzara, el poder de su magia disminuiría y no sabía qué pasaría con su propio cuerpo. Si llegaba a perder el conocimiento allí, perdería a Felix de vista sin duda.

​—¿Ya estás cansado?

​Felix se burló mientras apretaba aún más la mano con la que tocaba al monstruo. Entonces, la línea negra que los conectaba se tensó y la bestia cargó súbitamente hacia Luke.

​—Mierda…

​Que una cosa tan enorme sea así de rápida es hacer trampa. En lo que tardó en parpadear una sola vez, miles de dientes retorciéndose aparecieron ante su vista. El monstruo embistió con la intención de despedazarlo, estrellando su cabeza con violencia.

​Por fortuna, Luke logró esquivarlo saltando hacia atrás en el último segundo, pero se vio envuelto por la onda de choque del impacto entre el monstruo y el suelo, saliendo despedido a gran velocidad.

​¡Bang!

​El cuerpo de Luke se estrelló contra la puerta trasera del Palacio, provocando un sonido de fractura sordo que cortó el aire.

​—¡Cof…!

​En el momento del impacto, la sangre que brotó de la boca de Luke salpicó el suelo.

​—Hah.

​Luke se limpió la comisura de los labios y echó una mirada de reojo al agujero que se había formado en la puerta tras el choque.

​—¿Intentas huir? ¿Por qué no te rindes? No creo que se me escape un tipo que parece estar a punto de desplomarse.

​El monstruo se acercaba arrastrándose lentamente. Felix, desde lo alto, observaba a Luke como si estuviera viendo un espectáculo, notando su evidente agotamiento.

​Luke extendió la palma de su mano y, de inmediato, se materializó una larga lanza de hielo. Tras calcular la distancia, Luke lanzó la lanza con fuerza hacia el aire.

​La lanza trazó una parábola y voló a gran velocidad. Sin embargo, al ver que el ataque se dirigía a un punto bastante alejado del cuerpo del monstruo, Felix se burló con desprecio.

​—Incluso la precisión de tus ataques ha caído…

Felix, que se jactaba despreciando a Luke, no pudo terminar su frase y abrió los ojos de par en par. La lanza, que pensó que apuntaría al monstruo, voló con precisión milimétrica hacia él.

​—¡¿Qué…?!

​Antes de que Felix pudiera reaccionar, la lanza cortó en dos la columna negra que lo conectaba con el monstruo.

​—Ugh.

​Debido al contragolpe de la ruptura, la mano de Felix se soltó y rodó violentamente sobre el lomo de la criatura. Sin embargo, no se dejó llevar por el pánico e intentó extender la mano de nuevo para restablecer la conexión.

​—Ni lo pienses.

​Capturando ese instante fugaz, Luke saltó con todas sus fuerzas y subió al cuerpo del monstruo. De inmediato, sujetó con firmeza la mano de Felix para bloquearlo y, sin detenerse ahí, lo agarró con fuerza por el cuello.

​—Ya estoy harto de la magia de invocación. ¿No es trampa poder manejar a estos monstruos a tu antojo así de fácil?

​Felix frunció el ceño y miró a Luke con todo el odio que pudo reunir.

​—Pero, ¿sabes una cosa? No importa cuán fuerte o perfecta parezca una magia, siempre tiene un punto débil fatal.

​Incluso mientras hablaba, el monstruo se agitaba violentamente. Parecía haberse dado cuenta de que Luke estaba sobre él e intentaba por todos los medios quitárselo de encima; sin embargo, una cosa era segura: su velocidad y fuerza ya no eran ni de lejos las de antes.

​—Ese punto débil es el propio invocador.

​—…

​—Tú le has estado suministrando maná constantemente para potenciar sus habilidades, ¿verdad?

​El propósito de esa columna negra era el suministro de maná. Gracias a ello, el monstruo podía ser el doble de fuerte. Pero, dicho de otro modo, significaba que si se lograba neutralizar al invocador, todo se solucionaría. No podría convocar monstruos ni suministrarles maná para controlarlos.

​—Sabes mucho sobre la magia de invocación—se burló Felix a pesar de estar siendo estrangulado.

​—Ah, es que he pasado por muchas situaciones —respondió Luke con desgana mientras invocaba otra lanza de hielo.

​—Terminemos con esto ya.

​Justo cuando iba a blandir la lanza, Felix abrió los ojos de par en par y golpeó con fuerza el lomo del monstruo con su pie. En ese instante, una onda expansiva vibró y la criatura soltó un rugido atronador.

​Como si hubiera recuperado sus fuerzas de golpe, el monstruo se sacudió con tal violencia que Luke perdió el equilibrio y tambaleó.

​—¡Ah, maldita sea…!

​Como era de esperar, Felix aprovechó ese hueco para zafarse de Luke y, esta vez, fue él quien agarró a Luke por el cuello, usando su peso para derribarlo.

​—Oye, ríndete. Por muy débil que me haya vuelto, someterte a ti ahora mismo no es nada para mí —Luke ​habló con voz inexpresiva, a pesar de haber perdido la oportunidad, mientras miraba a Felix, que soltaba carcajadas sobre su cuerpo.

​—Sí, lo admito. Hay una razón por la que el ejército de Heinern es fuerte. ¿Entonces qué te parece esto? 

​—Qué…

​Antes de que pudiera terminar, Felix atrapó la mano derecha de Luke y la mordió como si quisiera triturarla. Con una fuerza brutal, sus dientes perforaron la carne y la sangre comenzó a gotear.

​—¡Ugh!

​El problema no terminó ahí. Humo negro empezó a brotar alrededor de ambos y comenzó a ser absorbido por la mano de Luke. Su respiración se volvió errática; el maná impuro se estaba amplificando dentro de su cuerpo.

​—Mientras mi maná resida en tu cuerpo, nunca podrás vencerme —dijo Felix mientras masticaba la blanca mano de Luke.

​—…Oye tú, ¿sabes una cosa?

​Justo cuando Felix pensaba que tenía la victoria asegurada, escuchó una voz bajo él acompañada de una risa débil. Los hombros de Felix se estremecieron; Luke tenía los ojos brillando con intensidad y mostraba una sonrisa tan cargada de locura que resultaba espeluznante.

​—Tengo dos manos. Benji tampoco lo sabía, así que tuve la amabilidad de enseñárselo.

​Luke extendió su otra mano hacia el cielo. Como respondiendo a su llamado, nubes oscuras empezaron a congregarse densamente en el cielo de la madrugada.

​—Te lo dije: atraparte no es nada para mí.

Seguido de eso, Luke chasqueó los dedos ligeramente.

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