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Parecía que Theo no había comprendido esas palabras de inmediato, pues una grieta de confusión se formó en su entrecejo. Al ver aquello, Luke soltó un suspiro de forma natural.

​—Cuando partiste de la sucursal de Caelum, me lo dijiste, ¿verdad? Que me necesitabas y si no tenía intención de volver al ejército.

​—Sí. Pero tú respondiste que no tenías ninguna intención de volver.

​Luke asintió. Como lo había dicho con tanta firmeza en aquel entonces, era lógico que Theo terminara diciendo que dejaría el ejército para seguirlo.

​—Ah, de verdad, ni yo mismo sabía que terminaría tomando esta decisión… —Luke se despeinó el cabello con fuerza. Al ver que sus mechones plateados se alborotaban, Theo extendió su mano de inmediato para arreglarlos.

​—Voy a volver a alistarme.

​—…Luke.

​—Siendo sincero, pensaba que mi papel en el ejército ya había terminado. Creía que no tenía sentido estar allí si no tenía un lugar al cual regresar ni un sentido de propósito.

​Sin embargo, gracias a su conversación con Roena, se dio cuenta de que eso tal vez no fuera tan importante. No era necesario otorgar un significado profundo a cada acción o suceso. Si su papel de sentar a Theo de forma segura en el puesto de Comandante había concluido, simplemente podía buscar algo nuevo. El punto en el que se encontraba quizás no era la línea de meta, sino el punto de partida hacia un nuevo camino.

​Y quien lo ayudó a descubrir ese camino no fue otro que Theo.

​—Pienso buscarlo de nuevo. Ya sea mi papel o la dirección de mi vida. Y quiero hacerlo a tu lado. Si no es así, creo que nada tendría sentido.

​Tal como dijo Roena, no podía asegurar cuánto tiempo le tomaría. Es más, ni siquiera sabía si lograría encontrarlo. Pero, aun si fuera así, si la persona a la que amaba permanecía a su lado, no había razón alguna para no elegir este nuevo sendero.

​—Realmente… no puedo contigo —Theo soltó el aire que había estado conteniendo. Luke siempre era así: reflexionaba con seriedad y luego elegía algo sin vacilar. Y, como ahora, mostraba una sonrisa radiante que aseguraba que no se arrepentiría de nada. Aquello resultaba deslumbrante. Sí, probablemente había quedado hechizado por ese brillo desde la primera vez que se conocieron en la Academia Militar.

​—¿Entonces te disgusta la idea?

​Theo rodeó ligeramente la cintura de Luke y lo besó.

​—¿Es esto respuesta suficiente?

​—No es suficiente. Si vas a hacerlo, hazlo bien.

​Y una vez más, los labios de ambos se entrelazaron suavemente.

* * *

Una nueva oleada de cambios sacudió al ejército imperial. Dylan Mayvar fue trasladado y nombrado como el nuevo Capitán de la 3ª. División, ocupando la vacante. Debido a su pasado como miembro original de dicha División, nadie presentó objeciones a la decisión, considerando su fuerte vínculo con los subordinados.

​Sin embargo, el problema radicaba en el puesto de Capitán de la Unidad Especial. Al ser trasladado Dylan a la 3ª. División, ese lugar quedó vacante una vez más, convirtiéndose en el mayor centro de atención sobre quién lo ocuparía. Ser Capitán del Ejército Imperial era un sueño para cualquier soldado, pero, por el contrario, la carga de responsabilidad que conllevaba era inmensa.

​Además, dado que la Unidad Especial se encargaba principalmente de misiones muy específicas y tenía una intensidad de trabajo extremadamente alta, el ambiente era de una mezcla entre expectación y nerviosismo.

​Y fue entonces cuando surgió un hecho que sorprendió a todos: Luke, el soldado que se había retirado voluntariamente, se había vuelto a enlistar.

​El puesto vacante de Capitán de la Unidad Especial fue para Luke. Aunque todos quedaron estupefactos y asombrados por su regreso, nadie mostró descontento por el hecho de que asumiera el mando de la unidad nada más volver. La reacción general era que, simplemente, ese puesto había regresado a su legítimo dueño.

​—¿Es… es ese el nuevo Capitán de la Unidad Especial?

​—Sí. Como llevas poco tiempo aquí, ¿es la primera vez que lo ves? Aunque decir “nuevo” resulta ambiguo. La Unidad Especial nunca funcionó tan bien como cuando él estaba al mando.

​Un soldado de rango inferior se quedó parado mirando fijamente a Luke, que caminaba hacia ellos. Era difícil apartar la vista de aquel rostro impasible bañado por la luz del sol.

​—Es muy…

​—¿Eh?

​—Tiene un aspecto increíblemente hermoso.

​—…

​Ante las palabras del soldado novato, el superior que estaba a su lado dejó escapar un leve sonido de garganta mientras observaba a Luke. Luego, asintió diciendo: —Bueno, eso es verdad—. En ese momento, Luke se acercó a los dos, que hablaban entre susurros.

​Ambos soldados, con gestos un tanto tensos, enderezaron la espalda y realizaron el saludo militar con un ángulo perfecto.

​—¡Buenos días, Capitán!

​—…

​Luke detuvo sus pasos lentos. Luego, observó fijamente a quienes lo saludaban. Al prolongarse el silencio sin que aceptara el saludo, los dos soldados empezaron a mover los ojos con inquietud. Esto se debía a que, en el pasado, Luke era famoso por no aceptar a menudo los saludos de sus subordinados.

​—Lo siento.

​—…¿Eh?

​—Todavía no soy Capitán, así que no puedo aceptar el saludo.

​Luke agitó frente a ellos el fajo de papeles que sostenía. Eran varios documentos que debía presentar en la Unidad de Administración, incluyendo su solicitud de reingreso. Aunque Theo ya había anunciado quién sería el Capitán de la Unidad Especial, el nombramiento oficial aún no se había realizado.

​—Ah…

​—La próxima vez que me saluden, lo aceptaré sin falta. Sigan con su buen trabajo.

​Luke pasó de largo tras acariciar una vez la cabeza del joven soldado novato, que seguía congelado en su postura de saludo por los nervios. Sin darse cuenta de que los ojos brillantes del recluta seguían su espalda, Luke se dirigió hacia la oficina de la Unidad de Administración.

​—¡Capitán!

​En cuanto entró en la oficina, Pale se levantó de un salto. Luke, como era de esperar, le dio un coscorrón juguetón en la frente mientras le repetía que aún no era Capitán y que no lo llamara así.

​—Puede darme los documentos a mí. Los tramitaré de inmediato.

​Pale, como un cachorro emocionado por ver a su dueño, revisó los papeles que le entregó Luke y se retiró un momento diciendo que debía entrar a la oficina interior. Mientras esperaba, Luke recorrió con la mirada la oficina de la Unidad de Administración de forma distraída. En ese momento, sus ojos se cruzaron con los de dos oficiales superiores que estaban trabajando en otra sección.

​Ellos apartaron la vista con torpeza en cuanto hubo contacto visual, como si hubieran estado observando a Luke desde el principio. Tenían esa expresión de inquietud, como la de un perro que necesita salir urgentemente, lo que hizo que Luke también se sintiera algo incómodo.

​—Disculpen…

​Justo cuando iba a preguntarles si tenían algo que decir, los dos oficiales se adelantaron. Se plantaron frente a Luke y, de repente, inclinaron la cabeza profundamente.

​—¡Sentimos mucho lo de la última vez!

​—¿Eh? ¿Lo de la última vez?

​—Nos referimos a cuando vino a redactar los documentos con su estatus de colaborador. En aquel entonces, creo que hablamos de usted con demasiada ligereza frente al soldado Pale. Usted se había expuesto personalmente por el bien de Pale, y nosotros, sin saberlo…

​—Bueno, es natural que no lo supieran. Precisamente oculté la verdad para eso, ¿no?

​Al verlos disculparse con tanto nerviosismo, a Luke le dieron ganas de reír. Así que por eso habían estado pendientes de su reacción. En aquel entonces, dado que él mismo había ocultado la verdad, era lógico que lo criticaran para defender a Pale.

​—Aun así, queríamos pedirle disculpas sin falta.

​—Ya está bien. ¿Acaso creen que, porque me he vuelto a alistar, voy a vengarme de los soldados de la Unidad de Administración por lo de aquel entonces? No haré nada de eso, así que no se preocupen.

​—No es por eso. Solo queremos disculparnos de todo corazón por la falta de cortesía y la rudeza que cometimos en aquel momento. No tenemos ninguna otra intención.

​Ante la firmeza de sus voces, Luke se rascó la mejilla con cierta timidez. Podía sentir una gran sinceridad en sus palabras cuando decían que no tenían otra intención.

​—Entendido. Acepto sus disculpas, así que levanten la cabeza. Les va a dar un calambre en el cuello.

​—Muchas gracias.

​En ese preciso instante, Pale salió del interior. Le informó que la entrega de los documentos estaba lista y que el procedimiento terminaría una vez que presentara los papeles de confirmación al Comandante.

​—Desde la Unidad de Administración lo enviaremos a la oficina del Comandante…

​—No, Pale. Iré yo mismo. Dámelos.

​—Sí, entiendo.

​Luke recibió los documentos con ligereza. Luego, miró fijamente a los dos oficiales superiores de antes, que seguían allí parados con torpeza.

​—Si de verdad se sienten culpables conmigo, cuiden bien de él.

​Cuando Luke señaló a Pale con la mano, los dos gritaron con voz potente que no se preocupara por eso. Solo Pale, que no entendía bien la situación, puso una expresión de desconcierto.

​Al salir de nuevo, Luke caminó esta vez hacia la oficina del Comandante. Sin embargo, en ese momento, divisó a lo lejos a un trío familiar.

​—¡Oh! ¡Señor Luke!

​Paul, Levi y Jade también descubrieron a Luke y corrieron hacia él en un santiamén.

​—¿Van a entrenar?

​—¡Sí! Pero, ¿es verdad que regresa oficialmente, cierto?

​Ante la pregunta emocionada de Paul, Levi le dio un reproche preguntándole si acaso no había escuchado el anuncio del Comandante.

​—Yo sabía que algún día volvería. Sinceramente, era un desperdicio dejar que su talento se marchitara.

​—Oye, Jade. ¿Ya estás empezando con las adulaciones?

​Ante la voz que intervino de repente, las cuatro cabezas giraron naturalmente. Allí estaba Leo, con la chaqueta del uniforme apoyada sobre los hombros, luciendo como si acabara de despertarse.

—Capitán, se acaba de levantar de nuevo, ¿verdad? Le dije como cinco veces que el entrenamiento empezaba por la tarde.

​—Paul, no me sermonees. Últimamente no he podido descansar bien por andar aniquilando monstruos. Pero ahora ya no tengo de qué preocuparme.

Leo esbozó una sonrisa de oreja a oreja y le dio una palmadita en el hombro a Luke.

—Bienvenido, Capitán de la Unidad Especial.

​Ante esa frase, los otros tres también aplaudieron al unísono. Luke pensó si realmente era algo digno de tal bienvenida el simple hecho de reincorporarse al trabajo sin haber hecho nada grandioso. Había intentado seguir los trámites de la forma más silenciosa y discreta posible, pero parecía que ese plan ya había fracasado por completo.

​—Maldición, ya les dije que todavía no soy Capitán.

​Sin embargo, no era algo que le desagradara del todo.

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