Capítulo 144- El féretro del Santo Emperador. Parte 6

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Aunque le había dicho al Santo Emperador que había pasado por allí porque se le ocurrió de repente, en realidad había otra razón por la que Seong-jin había decidido ir al Palacio Principal.

Fue en el momento en que Cadmus, habiendo adquirido el cuerpo de Seo Yi-seo, rechazó a todos los sacerdotes y se dirigió con paso altivo hacia el Palacio Principal.

Seong-jin, junto con Masain y el comandante Bruno, que salían hacia el campo de entrenamiento para los ejercicios matutinos, detectaron casi al mismo tiempo una extraña presencia dirigiéndose hacia el Palacio Imperial.

Era una energía intensa, como una tormenta, sin intención alguna de ocultar su presencia.

—Ahora que lo pienso, desde esta mañana se emitió una orden de emergencia para toda la Guardia Imperial. —dijo Masain que observó en silencio hacia la dirección del Palacio Principal—. La orden era detener toda vigilancia y en su lugar bloquear todas las rutas de acceso, activando un estado de alerta máxima. Como los caballeros residentes del Palacio de la Perla no estaban involucrados, no presté demasiada atención. Pero parece que ha ocurrido algo.

—¿…?

El rostro con el que Masain decía eso era tan sereno, que Seong-jin quedó momentáneamente desconcertado.

“Oiga, caballero Masain, si pasa algo en el Palacio Principal, ¿la Guardia Imperial no debería priorizar su protección hasta el final? Por más que haya una orden, ¿cómo es que no te preocupa en lo más mínimo?”.

—Quienquiera que sea, es un ser extremadamente poderoso. Tanto que no se puede comparar ni siquiera con el mismísimo Balthazar. Desde Su Majestad el Santo Emperador, no había sentido una presencia tan abrumadora. ¿Quién será?

—¡¿…?!

Incluso el capitán Bruno lo dijo con un rostro tranquilo.

—¿Disculpe? Comandante, está diciendo que es el poder más grande después del Santo Emperador y esa persona se dirige al Palacio Principal, pero ¿pueden estar así de tranquilos?

—Pues claro, en el Palacio Principal está su Majestad ¿no?

—Si Su Majestad permitió que se retirará la vigilancia, debe tener sus razones, ¿no cree?

Ah… cometí un error. 

“Todas estas personas están mal. ¿Acaso soy el único aquí que está preocupado por él?”

Seong-jin sentía que le iba a estallar la cabeza.

Que raro. Estoy seguro de que yo soy el único normal aquí, entonces, ¿por qué siento que estoy reaccionando de forma exagerada?

—Creo que será mejor revisar el estado de seguridad del Palacio de la Perla por si acaso. Alteza, debería posponer el entrenamiento por hoy y regresar a sus aposentos.

Masain estaba extrañamente preocupado por el Palacio de la Perla, en lugar del Palacio Principal. El caballero fue a buscar a la encargada de la seguridad ese día, Dama María.

—Recibí un mensaje de Arenja. La orden de caballeros de Santa Terbachia viene hacia aquí. Me uniré a ellos. Tal como dijo Lord Masain, Su Alteza debería evitar salir del palacio por el momento.

El comandante Bruno también frunció el ceño al canalizar el mensaje, y desapareció en dirección a la puerta principal.

—…

Quedándose solo de repente, Seong-jin giró y vio a Sir Haven, encargado de la escolta del día, sonriéndole con expresión bobalicona.

—¿Va a entrar, Alteza? Con todos ocupados en estado de emergencia y yo solo haciendo guardia interior… esto es una bendición, ¿no cree?

…Oye, ¿de verdad crees que es momento para eso?

De cualquier modo, Seong-jin regresó obedientemente a su habitación, pero en cuanto se cerró la puerta, desplegó su técnica de ocultamiento de aura y se dirigió a la terraza.

Por supuesto, Sir Haven no se dio cuenta en lo absoluto. La habilidad de ocultamiento de Seong-jin había mejorado tanto últimamente que, salvo un caballero de alto nivel, sería difícil notar su presencia.

Así, saliendo sin problemas por la puerta trasera del Palacio de la Perla, Seong-jin comenzó a correr en dirección al Palacio Principal.

—[¿Por qué tanta prisa? Pase lo que pase, tu padre se las arreglará perfectamente]. —el Rey Demonio preguntó con curiosidad.

Por supuesto, Seong-jin también sabía que era difícil imaginarlo en una situación verdaderamente peligrosa.

¡Pero esto no se trata de si estará bien o no!

—“Piénsalo bien, Rey Demonio. Si estás viendo que algo está ocurriendo justo frente a ti, ¿cómo puedes simplemente dejar sola a esa persona? Por más que creas que estará bien”.

En su vida pasada, fue algo que sus padres le dijeron.

—“Dijeron que confiaban en que sería capaz de superar cualquier adversidad por mi mismo, pero que aun así nunca me dejarían solo”.

—[¿Tus padres? ¿Ellos te dijeron eso?].

—“Sí, tú maldito que asesinó a mis padres. Deberías estar agradecido de que solo te haya golpeado durante tres días”.

—[…….]

Cuanto más se acercaba al Palacio Principal, más claro le quedaba a Seong-jin que lo que estaba ocurriendo no era nada común.

—[¡¿Eh?! ¡Hay una gran barrera divina por ese lado!]

Según el Rey Demonio, en el Palacio de la Rosa Plateada se estaba desplegando una inmensa barrera.

¡KUUUUNG!

Y en el Palacio Principal, el edificio temblaba violentamente, como si se hubiera producido una colisión masiva, al punto de que parecía que el palacio entero se derrumbaría de un momento a otro.

Pero, sobre todo, era el aura.

El flujo de aura que rodeaba el palacio principal se volvía cada vez más violento, extrañamente agitado.

“¿Está de mal humor?”

Pensó Seong-jin por un momento, al ver la corriente de aura que era muy distinta de la usual. La que solía rodear al Santo Emperador era tranquila y controlada.

Además…

—[¿Y esto qué es ahora? Lee Seong-jin. Desde ahí dentro se siente una energía extraña… No parece poder divino, tiene un tinte de corrupción, pero tampoco puede llamarse energía demoníaca, porque es demasiado sagrada. Es un tipo de energía que nunca he sentido en esta dimensión. Es un poco confuso].

Al oír incluso al Rey Demonio decir eso, Seong-jin comenzó a sentirse aún más inquieto.

¡Crack!

Mientras observaba cómo los árboles ornamentales del jardín eran arrancados de raíz por el viento furioso y salían volando, Seong-jin tomó una decisión.

—“Sea lo que sea, debo detenerlos primero”.

—[¿Qué? ¿Estás loco? ¿Vas a entrar ahí? ¡Detente! ¡Vas a morir! ¡Te lo digo en serio, vas a morir!]

El Rey demonio chillaba en su cabeza, pero Seong-jin lo ignoró completamente y revisó el aura en su cuerpo. Tenía un fuerte presentimiento de que no podía dejar que el conflicto siguiera así.

Las turbulencias creadas por el violento choque de energías eran, literalmente, cuchillas invisibles girando sin control.

Incluso Seong-jin, que solía actuar sin pensar, sudaba frío al enfrentarse a la idea de lanzarse allí dentro.

“…Vamos a intentar esquivar todo lo que podamos”.

Con esa resolución, apenas había llegado a las escaleras del segundo piso cuando ya empezó a sentir el sabor a sangre subirle por la garganta.

El poder salvaje que recorría su cuerpo hacía que sintiera como si sus vasos sanguíneos se desgarraran, mientras un estruendo silencioso retumbaba en sus oídos. 

¡Si se le reventaba la aorta o sufría una hemorragia cerebral, estaría acabado!

Con urgencia, Seong-jin concentró toda su aura en la cabeza y el corazón, y apretando los dientes avanzó paso a paso.

Goteo.

De pronto, la sangre empezó a correr por su nariz y dejó un rastro en el suelo.

Después de todo ese esfuerzo, cuando finalmente llegó al despacho, Seong-jin se encontró con una figura completamente inesperada.

“¿Seo Yi-seo?”

Vestido con una fastuosa túnica sacerdotal y con su cabello negro ondeando, esa persona no podía ser otra más que la sospechosa santa.

Pero Seong-jin se dio cuenta de inmediato de que no era la Seo Yi-seo de verdad. Su energía era completamente distinta a la que había sentido antes.

En su rostro, torcido con expresión feroz, aparecían y desaparecían escamas, y sus ojos dorados brillaban con un resplandor asesino.

—[¡¿Hiiik! ¿¡Hay dos monstruos así!?]

El Rey Demonio, horrorizado, se encogió dentro de la mente de Seong-jin.

«No sé quién será, pero es alguien increíblemente poderoso. Incluso comparado con Lord Balthazar, no hay punto de comparación».

Así lo había evaluado el comandante Bruno. Incluso para los estándares del Seong-jin en su mejor momento, no parecía haber abertura alguna. Era sin duda un oponente de otro nivel.

Pero más que su poder, lo que realmente llamó la atención de Seong-jin fue otra cosa.

“…No es propio de él.”

El Santo Emperador, frente a Seo Yi-seo, mantenía una expresión exteriormente serena, pero Seong-jin lo sabía. En ese momento, estaba realmente furioso.

—Eh, ¿por qué no lo dejamos aquí?

Impulsado por la fuerte corazonada de que no podía dejar que continuara, Seong-jin usó sus últimas fuerzas para interponerse entre ellos.

—En ese caso, deberías de haber llamado a los guardias o simplemente quedarte lejos y esperar a que la situación se resolviera.

Mientras lo regañaba y vertía energía divina sobre su cabeza, el Santo Emperador fue recuperando rápidamente su calma habitual.

Al ver ese familiar brillo apagado en sus ojos, Seong-jin suspiro de alivio y no pudo evitar sonreír tontamente.

—Jaja, padre, tú sabes que no soy capaz de contener mi curiosidad.

Claro, y por eso había recibido un golpe en la frente y acabó rodando por el suelo. Pero digamos que fue un noble sacrificio por la paz de Delcross.

—¿Están diciendo que, con este gran ser delante, se atreven a ignorarme así?

Cuando Seo Yi-seo, o lo que fuera que estaba poseyendo su cuerpo, se les acercó gruñendo, el Santo Emperador con expresión ligeramente molesta, comenzó a explicarle a Seong-jin.

—Las leyes del mundo regulado tienen aspectos muy peculiares. A veces, ocurren cosas que no se pueden entender simplemente con la lógica del poder. Y entre todas ellas, la más importante es la [Condición].

—¿Condición?

—Exacto. Es como una puerta que no puede abrirse si no se cumple una condición específica.

Seong-jin lo entendió de inmediato.

Después de todo, el mundo regulado era una dimensión que se parecía mucho a un juego. Si las reglas que lo gobernaban eran como un código, entonces no sería raro pensar que funcionaban como un programa.

—Por eso, incluso con una divinidad tan poderosa cerca, el alma del mundo regulado no se desvanece y permanece preservada. Y el cuerpo de ese mundo puede contenerla por completo.

Al terminar de hablar, el Santo Emperador hizo un chasquido con los dedos.

—¡…!

De inmediato, en los ojos de la santa apareció un gran destello de horror.

—¿¡Qué es esto!? ¿¡Qué me has hecho!?

Parecía realmente aterrada. La santa empezó a enloquecer en el despacho, sacudiendo la cabeza, agitando las manos en el aire, dando saltos por todas partes. Solo de verla daba dolor de cabeza.

Mientras tanto, el Santo Emperador le explicó la situación a Seong-jin en pocas palabras.

—Esa supuesta santa no era otra que el mismísimo Cadmus, el primer Santo Emperador.  —su padre continuó—: Dicen que es un semidiós, pero en realidad es un monstruo que ha sobrevivido 700 años como espíritu. Poseyó a la falsa santa en la ceremonia del féretro y ahora está montado un berrinche.

“Wow… pero, aun así, ¿no es demasiado dura esa evaluación para ser un ancestro?”

Mientras pensaba eso, el Santo Emperador le habló con tono serio.

—Por cierto, Morres. Te dije una y otra vez que no debías causar problemas. No vuelvas a hacer algo tan peligroso como esto ¿lo entiendes?

Entonces Seong-jin protestó con una mezcla de molestia y justicia.

—¿Eh? Pero, padre. Hoy no causé problemas, vine a evitarlos.

—…

—¡Es verdad!

El Santo lo miró en silencio por un momento. En sus ojos se deslizó ese peculiar brillo plateado de siempre.

Seong-jin siempre se preguntaba qué veía su padre con esos ojos. ¿Sería esa la visión especial del Oráculo?

—…Ya veo.

Finalmente, el Santo suspiró levemente, como si algo no terminará de convencerle. Entonces levantó la mano y le dio unas suaves palmadas en su cabeza.

—Ya veo. Has hecho un buen trabajo.

—Hmm…

Seong-jin sintió una sensación extraña. 

“¿Qué debería decir? Es bastante satisfactorio, pero también un poco vergonzoso. Um, me da mucha cosquilla”.

Y justo entonces, Cadmus aparentemente ya calmado, se les acercó con rostro sombrío.

—¿Cómo me atrapaste aquí? ¿Qué hiciste exactamente?

El Santo Emperador esbozó una leve sonrisa.

—Después de pasar 700 años atrapado en ese pequeño ataúd, aún ignoras las leyes del mundo regulado. Aunque claro, si las conocieras, no te habrías metido en ese cuerpo tan fácilmente.

—¿Qué?

¡Crack! 

Cadmus rechinó los dientes con ferocidad.

—¡Este cuerpo artificial de porquería lo destruiré en un instante! ¿Crees que no puedo hacerlo?

—Será mejor que lo pienses con cuidado. Si no usas el cuerpo de esa santa, ¿crees que alguna vez podrás salir de nuevo del subsuelo de la iglesia?

—…

—¿Quién más en el mundo podría contener tu alma y sobrevivir sin sufrir algún daño? No querrás decir que, sabiendo perfectamente que el alma se dañaría, pensaste que yo te proporcionaría el cuerpo de otra persona, ¿verdad?

Entonces, Cadmus, que había estado mirando fijamente al Santo Emperador le preguntó:

—Entonces, ¿qué sentido tiene sacarme de allí de esta manera? En este estado, no puedo manifestar todo el poder de mi verdadero cuerpo.

—Por supuesto, no pienso liberarte.

—Entonces, ¿por qué demonios?

—Pero liberarte también sería posible para el dueño original de ese cuerpo. Así que tendrás que persuadir bien a esa alma tan complicada.

Cadmus, que había estado parado sin reaccionar, finalmente sonrió con una expresión derrotada.

—Entonces, no me queda otra que proteger a esta mujer del titiritero. Y esta mujer querrá quedarse junto a tu hija.

—…

—¿Has visto a alguien tan inteligente como yo?

El Santo Emperador no respondió a sus críticas afiladas. En cambio, Seong-jin, molesto sin razón, levantó la mano hacia él.

—Oiga, un momento ¿ancestro?

—¡No te atrevas a llamarme de esa manera, cosa sucia!

—Hmm, entonces, ¿señor?

—¿Qué?

 Su expresión se volvió aún más feroz, pero Seong-jin ni pestañeó. Con un gesto algo exagerado, miró alrededor del despacho destrozado.

—Casi destruyes el palacio principal. Por lo menos, deberías encargarte tú mismo del desorden que causaste, ¿no?

—…

—¡Vamos! Demuéstranos que eres un gran ancestro y hazte responsable de lo que hiciste.

Cadmus permaneció en silencio. Pronto, el resplandor dorado en sus ojos desapareció y sus pupilas marrones oscuras parpadearon como si despertara de un sueño.

“¿Eh? ¿Se habrá escapado?”

—¿Qué?

Seo Yi-seo, que parecía desorientada, parpadeó sin comprender, pero al ver a Seong-jin y al Santo Emperador abrió los ojos, luego comenzó a gritar de manera histérica mientras corría de un lado a otro.

—¡¿Qué demonios está pasando?! ¡¿Por qué el villano 1 y el villano 2 están juntos aquí?!

… ¿Por qué esta mujer parece más loca cuando está cuerda?

Así fue que esa tarde, Seo Yi-seo asumió oficialmente el cargo de santa y tuvo su primer evento oficial.

Consistió en animar a los empleados del palacio principal y pasar todo el día limpiando junto a ellos.

—¡¿Por qué demonios tengo que hacerlo yo?!

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