Capítulo 14

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¿A qué tentación no podrías resistirte?

︶︶︶︶︶

“¿Estás insinuando que antes era tonto?”

Tras este tiempo tratando con humanos, Lin Ling ya se había vuelto mucho más avispado. No solo era capaz de entender muchas palabras poco comunes a base de intuición y conjeturas, sino que también captaba este tipo de comentarios solapados sobre que un hongo no era listo.

¡Lin Ling sentía que había evolucionado!

Shi Changyuan sonrió. “No”.

“No te creo”. Lin Ling se sentó en una silla cercana y replicó de forma tajante, con todo el semblante decidido a llevarle la contraria. “Si lo dices así, entonces no quiero aprender a leer”.

Shi Changyuan observó al hongo, en quien poco a poco afloraba un espíritu rebelde, y con cierta sorpresa estiró la mano para pellizcarlo.

Mm, seguía blandito.

“Está bien, fue culpa mía”.

El tono de Shi Changyuan no cambió en absoluto, seguía teñido de una pizca de sonrisa. “Pero ¿Lin Ling ha pensado que desde aquí hasta la montaña Kunlun tendrás que atravesar muchos lugares?”

“¿Y si a mitad de camino necesitas leer algo?”

Shi Changyuan imaginó para el hongo varias situaciones: al no saber leer, se alojaría en posadas turbias, aquí lo engañarían, allá lo volverían a engañar.

“Al final te mandarían en dirección contraria y cada vez te alejarías más”.

Lin Ling escuchó los escenarios que Shi Changyuan le planteaba y su expresión se fue volviendo cada vez más grave.

Parecía… que realmente podría encontrarse con ese problema.

¿Entonces qué hacer?

Shi Changyuan extendió la mano para alisar el ceño fruncido de Lin Ling y lo persuadió en voz baja, como un espíritu de zorro que seduce a un erudito camino del examen imperial, más parecido a un ser sobrenatural que el propio Lin Ling.

Dijo: “Cuando llegues a Kunlun, si tú no lo dices, nadie sabrá que vienes de la capital ni del palacio”.

“Y menos sabrán que el hongo sabe leer”.

Shi Changyuan lanzó un último golpe: “Si vienes al estudio imperial a aprender, podrás comer todos los días conmigo”.

¡Comida imperial! Lin Ling se reanimó al instante.

Ante la tentación de la comida, la determinación de Lin Ling no resistió ni tres segundos.

“Está bien, tus razones me han convencido”. Lin Ling soltó un suspiro de resignación.

De verdad que era un pequeño hongo al que resultaba muy fácil convencer.

Con aquella jugada, Shi Changyuan no solo consiguió atar al hongo al palacio imperial, sino también atarlo a su lado.

Los que estudian han de madrugar y acostarse tarde. Cada día, antes de asistir a la corte matutina, Shi Changyuan iba primero a la habitación de Lin Ling para atrapar al hongo, ya fuera de la cama o de la viga del techo.

“Mmm…?” Lin Ling se despertaba sobresaltado, entreabría los ojos y al ver que era Shi Changyuan, por puro reflejo se abrazaba a su brazo y restregaba la cabeza contra su pecho. “Deja que el hongo duerma un ratito más…”

Pero siempre terminaban levantándolo despiadadamente, sin excepción.

Al principio, Lin Ling pensaba que Shi Changyuan iba expresamente desde el estudio imperial solo para despertarlo y luego dirigirse a la corte, así que le daba bastante vergüenza seguir holgazaneando.

A fin de cuentas, entre el estudio imperial y el Palacio Li’an mediaba cierta distancia.

Por muy somnoliento que estuviera, levantaba la cabeza y salía junto a Shi Changyuan, para luego sentarse obedientemente en el estudio imperial, cabeceando, mientras esperaba a que Shi Changyuan terminara la corte y le enseñara a leer.

Hasta que una noche descubrió que Shi Changyuan había regresado al Palacio Li’an con él y que se alojaba dos habitaciones más allá de la suya.

“¡Así que también te mudaste aquí para venir a despertarme!” Lin Ling estaba plantado, incrédulo, frente a la puerta de Shi Changyuan, denunciando aquella conducta humana escandalosa.

“¿Mm?” Shi Changyuan, al ver que Lin Ling por fin se había dado cuenta, se hizo un poco a un lado para que Lin Ling echara un vistazo al interior. Era evidente que aquella habitación llevaba ocupada bastante tiempo; no se trataba de una mudanza improvisada.

“Este era mi dormitorio desde antes”. Shi Changyuan miró al joven que tenía delante con un tono que traslucía cierta convicción sin vergüenza.

Lin Ling asintió sin darle más vueltas, mientras no fuera solo para fastidiar al hongo, lo demás le daba igual. Al fin y al cabo, por muy alto que sea el camino, siempre hay quien lo supere.

[“道高一尺魔高一丈” (el camino crece un chi, el demonio crece un zhang): Es un proverbio que se refiere a que por más que avance la virtud, la tentación o el adversario siempre encontrará cómo superarla]

Al día siguiente, cuando Shi Changyuan volvió a llamar al hongo para que se levantara, este le dijo que ya estaba despierto y que se fuera primero a la corte matutina. En cuanto el otro se marchó, Lin Ling cerró los ojos, se dio la vuelta y se tumbó otra vez. Al final salió disparado hacia el estudio imperial justo un instante antes de que Shi Changyuan terminara la corte, para ocupar su puesto.

“¿Cómo es que hoy no estabas dando cabezadas?” Shi Changyuan ya sabía perfectamente la travesura que había hecho el hongo, pero aun así sacó el tema a propósito.

Lin Ling llevaba muy poco tiempo tratando con humanos y aún no sabía mentir bien; se rascó la cabeza, luego la cara y balbuceó un buen rato sin encontrar una razón.

“Qué tonto”.

Shi Changyuan le pellizcó suavemente la nuca a Lin Ling. “Cómo es que ni siquiera sabes mentir”.

Sonrió y se puso a enseñarle. “Podrías haberme dicho que fue porque antes no descansaste bien, o también pudiste fingir que ya habías superado tu pereza”.

Lin Ling no lograba entender; se lo pensó un momento, se apoyó en el brazo de Shi Changyuan y dijo: “¿Puedo usar la excusa de que me gusta dormir hasta tarde?”

Shi Changyuan asintió. “Puedes”.

“Con que aprendas estos cien caracteres bastará”.

Lin Ling miró el cuaderno de caligrafía que tenía delante y al instante retiró la cabeza que apoyaba en el brazo de Shi Changyuan, igual que un desgraciado que usa y tira.

[“宛若用完就扔的渣男” (igual que un desgraciado que usa y tira): se refiere a un sinvergüenza que utiliza a alguien y lo desecha]

Pasó las páginas del cuaderno con un gesto rápido y su rostro reflejó un profundo cansancio.

“Son muchos”.

Lin Ling tiró el cuaderno de caligrafía que tenía en las manos y dejó caer medio cuerpo sobre la mesa, interponiéndose ante Shi Changyuan con un claro aire de estar montando un berrinche.

Por diversas razones, Shi Changyuan no había añadido otra mesa en el amplio estudio imperial, sino que había puesto una silla más, para que Lin Ling se sentara justo a su izquierda.

Total, un hongo tan pequeño tampoco iba a estorbar gran cosa.

Pero que el escritorio del estudio imperial alcanzara para dos personas no significaba que una pudiera echarse encima a hacer un desastre.

Shi Changyuan observó al hongo, que intentaba montar una escena sin motivo, y la mezcla de rabia y risa lo venció.

“¿Son muchos?”

El tono de Shi Changyuan apenas varió, pero a oídos de Lin Ling se volvió lúgubre y amenazante. “Si es demasiado, no seas perezoso por la mañana, no comas bocadillos y tendrás tiempo de sobra”.

Lin Ling se incorporó de inmediato y se tapó los oídos, negándose a seguir escuchando.

¡Que saliera él a preguntar por ahí a ver qué hongo dormía menos de ocho horas!

En cuanto a los bocadillos, con solo mencionarlos Lin Ling se enfadaba todavía más.

Todo por ser demasiado inocente, creía que con levantarse temprano y seguir a Shi Changyuan bastaba para disfrutar de la comida imperial, luego resultó que no solo había que esperar a que terminara la corte, sino también a que el emperador despachara uno por uno con sus ministros.

Para entonces el sol ya estaba en lo alto, el hongo se quedaba tieso, solo los aperitivos que le preparaba el bondadoso de Shunde le servían para engañar el estómago y seguir con vida.

“No intento asustarte” Shi Changyuan le apartó las manos con que Lin Ling se tapaba los oídos y volvió a ponerle la pluma en la mano. “Por cada carácter que aprendas de más, se te añadirá un plato nuevo”.

Lin Ling alzó la cabeza de golpe, con los ojos brillantes. “¿De verdad?”

“Mm”.

Lin Ling se animó al instante y se puso a estudiar con toda la energía.

Aunque Shi Changyuan era el soberano de los humanos, si en una sola comida tomaba demasiados platos, la gente lo criticaría a sus espaldas, diciendo que derrochaba y llevaba una vida extravagante y lujosa.

Esto provocaba que los manjares que Lin Ling ansiaba probar no pudieran servirse todos a la vez; la simple lista diaria de platos ya tenía reservas para medio mes más adelante.

Aun así, los bocadillos y la comida imperial estaban realmente deliciosos, ¿vale? QAQ

Aunque Shi Changyuan le había impuesto a Lin Ling una “enorme” tarea, no por ello maltrataba al hongo. Es más, cuando el hongo aprendió por su cuenta a distraerse y a medio dormirse, Shi Changyuan no le decía nada.

Con el anzuelo de la buena comida, una vez que el pequeño hongo aprendió una buena cantidad de caracteres, se enganchó a todo tipo de novelas en lengua vulgar: aquellas historias descabelladas e imaginativas eran mucho más entretenidas que los libros de poesía y de clásicos, aburridos, insípidos y difíciles de entender.

Había algunas novelas en lengua vulgar con demasiados caracteres que Lin Ling no entendía, así que le pidió a Qiu Fu que le comprara unas con ilustraciones, de pocos caracteres pero cuyas historias seguían siendo muy interesantes.

En esos momentos, el hongo demostró un talento extraordinario para aprender.

“Majestad, ¿qué significa este carácter?”, preguntó Lin Ling señalando la última línea del libro ilustrado, el carácter “鬓”.

“Significa el pelo de las sienes”. Shi Changyuan se limitó a echar un vistazo rápido, dio la respuesta y volvió a ocuparse de sus asuntos.

“¿Y este carácter?” El hongo le mostró otro.

“Enredar”.

“Mmm… ¿y qué significan estas dos palabras? ¿Qué es lo que están haciendo?”

Limitado por su nivel cultural, el hongo leía cualquier historia a base de intuición y conjeturas.

“¿Qué estás leyendo?” Shi Changyuan se quedó helado un momento, al instante cayó en la cuenta de algo, frunció el ceño y le arrebató al hongo la novela.

Al ver que Shi Changyuan también parecía interesado, Lin Ling, muy animado, le resumió el contenido: “Parece que cuenta la historia de un erudito y un espíritu de zorro”.

Tras repasar rápidamente la historia, cuando estaba a punto de despreciar aquel relato tan trillado, su mirada cayó sobre el pasaje que Lin Ling estaba leyendo, el de “caricias susurrantes y enredos amorosos”.

Sin inmutar el semblante, cerró la novela. “Confiscado”.

Al oír la palabra “confiscado”, Lin Ling dejó ver al instante una expresión de desilusión.

Intentó meterse en modo estudio, pero no había manera.

Lin Ling extendió los brazos hacia delante, dejó caer otra vez medio cuerpo sobre el escritorio y dijo suspirando: “De repente pienso que es muy normal que el erudito de la novela no pudiera resistirse a la tentación del espíritu de zorro”.

Con el rostro lleno de aversión al estudio, el hongo masculló por lo bajo: “Tener que pasar tantas horas al día leyendo, madrugar, acostarse tarde y no poder ir a ninguna parte… ¡Qué lástima…!”

“Si fuera yo, tampoco podría resistir la tentación”.

Apenas habían salido esas palabras de su boca, sintió que alguien le agarraba la nuca de golpe.

Una mano le arrebató la libertad de su cuello.

Pensó que volvía a estorbar a Shi Changyuan mientras revisaba los memoriales e intentó levantarse, pero la mano en su nuca aplicó fuerza al instante y lo mantuvo inmovilizado.

No era mucha fuerza, no llegaba a doler, ni siquiera sentía dificultad para respirar, pero justamente le impedía incorporarse.

Lin Ling quiso levantar la cabeza para hablar con Shi Changyuan y de repente se encontró con sus ojos. Unos ojos negros como la tinta, unos ojos muy hermosos.

Shi Changyuan al parecer se había inclinado; su larga cabellera resbaló y le rozó la mejilla. Le hacía muchas cosquillas, quería ladear la cabeza para esquivarlo, pero le era completamente imposible moverse y no le quedó más que agitar las pestañas sin parar.

Vio cómo el rostro de Shi Changyuan se acercaba cada vez más a él, la distancia parecía haberse acortado demasiado. Lin Ling contempló aquellos ojos de Shi Changyuan, con la persistente sensación de que encerraban muchas cosas y no pudo evitar contener la respiración.

“Ja”.

Shi Changyuan pareció soltar una risa fría.

“¿A qué tentación no podrías resistirte?”

── .✦

Nota de traductora:

En realidad, en donde dice “una mano le arrebató la libertad de su cuello” originalmente era: “一只手扼住了他命运的咽喉” (Una mano le agarraba el destino por la garganta).

Es una variación de la famosa frase de Beethoven: “Yo quiero agarrar al destino por el cuello”. En este caso, tiene sujeto el destino del hongo por el cuello, por así decirlo.

Como no me sonaba tan bien lo adapté como pude.

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