Después de la exposición, Li Yunhui recibió cada vez más invitaciones para ver sus pinturas. Empezó a sentirse incómodo.
“Si cambio, ¿seguiré gustándote?”.
“No tengo miedo de que cambies, solo tengo miedo de que dejes de ser tú mismo por culpa de otra persona”, dijo Shen Yu.
Estas palabras hicieron llorar a Li Yunhui. Nunca pensó que alguien comprendería tan bien su miedo.
Solía tener mucho miedo de perder y de ser dependiente. Pero ahora, por fin, lo sabe: ser amado no significa convertirse en la sombra de alguien, sino que puedes seguir siendo tú mismo.
Esa noche, se sentaron juntos junto a la ventana y miraron las estrellas.
“¿Recuerdas lo brillante que estaba la luna ese día?”.
“Sí, porque desde ese día, ya no estuve solo”.
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