Rockwell #10 – 96%
Mafioso de chicago 2: ¿Está bien? Si pierdes, el nombre de Lucky Dog desaparecerá, ¿sabes? Más aún, te verán como un llorón.
Gian: Cállate. Esto es un enfrentamiento.
Quiero darme prisa y terminar con esta farsa.
Magro: ¡Deja de estar bromeando! Qué Lucky Dog ni que nada, ¡no eres nada interesante! ¡Muy bien, enfrentémonos!
El tipo de Chicago tiró la carta sobre la mesa. No importa si es un buen movimiento.
Magro: Mira, tengo unos 8 y dos pares de Jaques.
Magro: Hey, enseña tus cartas.
Magro: Mira que estar jodiendo. ¡Hey, distribuidor, dale la vuelta!
El distribuidor se acerca y voltea la carta frente a mí. El sonido de las cartas es de 2 y cuando termina de voltearlas todas, un rugido se filtró de la boca de los espectadores a nuestro alrededor.
Mafioso de Chicago 1: ¡Tres cartas! ¡Deuce!
Magro: ¡Kuh! Este bastardo. Pff, fufu ya veo, con que Lucky Dog, eh. Ya veo ~.
Magro: Me pregunto si realmente existe este nivel de suerte. De ser así, claro, se me olvidaba. Supongo que también tendré que apostar.
El yakuza de Chicago dice eso de una manera burlona y coloca una bolsita de piel de cocodrilo sobre la mesa.
Magro: Si continúas ganando, esto será tuyo. La apuesta será entre esta bolsa de dinero y tus 10 dedos. No habrá vuelta atrás. ¡Haz que me entretenga!
El distribuidor se deshace de las cartas estaba usando y tira los dados. Abre la nueva caja de cartas y las barajea.
Nuevamente, las cartas quedan alineadas frente a mí y ese maldito bastardo de mierda.
Magro: ¡Mierda! ¡Hey, dame tres! Nm … Fuh, fufu , que bien.
Sin querer seguir escondiendo su estado de ánimo, el maldito bastardo de Chicago me mira burlonamente con una carta en su mano.
Mafioso de Chicago 4: Hey, tú ¿De verdad no tienes intención de ver tus cartas o de tomar otra?
Gian: Enfrentamiento.
(Esto ocurre al final de una mano, es decir, una ronda. Cuando los jugadores revelan sus cartas para determinar quién tiene la mejor combinación, y por ende, se decide al ganador)
Magro: Keh, mira que actuar tan arrogante, maldito cachorro. ¡Bueno, déjame escuchar unos buenos gemidos, bastardo de Daivan!
El bastardo de Chicago coloca sus cartas sobre la mesa. Las cartas son coloridas y rayadas.
Magro: ¡Hahaha! ¡Esta vez he obtenido una buena mano! ¡Full house! ¡Las dos princesas están sobre la mesa! ¡Hey, muestra las cartas de este bastardo cobarde!
(Full house consiste en tener tres cartas del mismo valor o también conocido como una tercia, y un par de cartas de otro valor. Ejemplo: K♠ K♦ K♣ 10♥ 10♠ es un full house compuesto por tres reyes y un par de dieces)
Distribuidor: Sí.
Las cartas frente a mí fueron volteadas. Al ver la primera, los mafiosos circundantes se burlan.
Al voltear la segunda carta, es un 2 y el bastardo de Chicago alcanza el mango de su cuchillo clavado en la mesa.
La tercera carta es un 2. Todavía un par. Los yakuza miraban el lugar con sus rostros rojos como si estuvieran aguantando al mirar a una mujer.
La cuarta carta es un 2.
La risa desapareció de los alrededores.
La quinta carta fue otro 2.
Gian: Poker de doses.
Magro: ¡¿Qué?! UUHG …. ¡Mierda, joder! ¡Maldita sea! ¡¿Qué significa esto? ¡oye tú! ¡Mierda!
Con una cara sudorosa, el bastardo de Chicago aparta la mirada de mí. Luego, lanza quejas hacia el distribuidor que estaba pálido.
Magro: ¡No puedo creerlo! ¡¿Qué significa esto?
Dave: E-Ehm … haha, lo siento mucho. Parece que se quedó un poco atónito. ¡Hey!
Ante la clara señal de Dave, el distribuidor asiente aún con una cara pálida.
Distribuidor: Se reemplazarán las cartas.
El distribuidor toma la caja de cartas nuevas y las saca. Las baraja y luego, mira la mesa y las vuelve a barajar.
Que bastardo tan habilidoso. Las cartas descartadas de antes las había colocado en un lugar bueno para ser ocultadas, es un truco tan cliché, pero ya lo comprendo. Supongo que este será el final.
¡Aaah! ¡Todo es tan ridículo!
¡Todos y todo! ¡Son una mierda!
Distribuidor: Bueno ….
Las cartas son repartidas frente al bastardo de Chicago y frente a mí. Los lacayos de Dave y los de Chicago se miran.
Magro: Fuh, entonces yo también, te acompañaré a tu última pequeña partida. ¡No habrá ningún cambio u oportunidad! ¡HAHAHA!
El tipo de Chicago, con mirada triunfal antes de dar la vuelta a la carta termina de darle la vuelta sobre la mesa.
Magro: ¡Está decidido! Escalera de colores. Es grandioso tenerlas todas alineadas, ¿acaso no es una buena vista?
Sobre la mesa estaban las cartas J, Q, K y ahí también estaba la A … que estupidez.
Los espectadores que los rodeaban vitorearon todos a la vez.
Dave: ¡Maravilloso!
Mafioso de Chicago 2: Uwoo … es increíble ~
Mafioso de Chicago 3: Hehe, es excelente, ¡Hahaha! Bueno, y ahora.
Los ojos de los mafiosos se dirigían hacia mí, como si fuera basura pegada en la mesa. Una persona saca rápidamente un cuchillo y lo coloca sobre la mesa.
Esta vez, lo hago yo mismo. Con una mano, agarró las cartas de mierda. Las pongo juntas en una línea, y las volteo todas de una sola vez.
Gian: Poker de cuatros y…
Magro: Ngh … eh … ¿hah?
Tiro las cartas sobre la mesa. Y lo que estaba esparcido allí mostraban cartas negras y rojas. Hay 4 cartas de 4 y la última se mostraba un Rey que montaba una bicicleta
Póker 4 con un kicker.
Esta carta puede ser usada como un comodín, aunque solo lo jugaban los niños. El ángel.
Esa es la quinta carta.
Magro: ¡Q-Qué! ¡Maldita sea! ¡¿Qué significa esto?! ¡Hey, tú!
Distribuidor: ¡E-Eso no puede ser! ¡No puede ser que sea el comodín, lo tiré antes de barajar! ¡En serio!
Dave: E-Es cierto … Además ¡Este es un juego para adultos! ¡Algo como un comodín no puede estar permitido!
Gian: Yo no sabía que había un comodín desde el principio.
Magro: ¡Guh! ¡Bastardo!
Dave: ¡Algo como esto! ¡Es inaceptable! ¡Este es un juego de adultos, un juego para caballeros honorables! Debe de haber algún error … un comodín.
Dave: ¡Es inaceptable! ¡Es una lástima, Lucky Dog! Tu mano no cuenta. ¡Te esforzaste, pero es una carta inválida! Y …
Maldita sea. La voz perversa de Dave resuena en mis oídos.
Dave: ¡El competidor de Chicago obtuvo una escalera de colores! ¡¿Puedes verlo?! Es tu derrota, Lucky Dog … ¡guh!
Gian: Bien, entonces el Rey del ciclismo no cuenta. Entonces, obtuve cuatro cartas, y estoy bien con eso.
Dave: Ah … ¡Ah! No me digas que.
Magro: ¡¿?! ¿Qué? Ah … ¡uh!
Mafioso de Chicago 1: ¡Ah! entonces…
En un instante, no hubo ningún sonido en el espacio circundante. Los mafiosos, todos están atónitos mirando las cartas frente al bastardo de Chicago.
Hasta ahora, nadie se había dado cuenta. Nadie había dudado del distribuidor, por lo cual no se dieron cuenta del truco. No, hasta ahora.
Mafioso de Chicago 4: Ah… la última carta no es un 10 de picas…
Mafioso de Chicago 1: Entonces, es simplemente una escalera.
(Una escalera se forma con cinco cartas consecutivas en términos de valor, pero que no necesariamente del mismo palo, (corazón, diamante, trébol o pica) La escalera real se forma con las 5 cartas del mismo palo. Si la carta hubiera sido un 10 de picas, su mano hubiera sido la ganadora sin duda, ya que es la más fuerte en el poker)
Mafioso de Chicago 2: ¡Escalera! ¡Ah! Entonces.
Gian: Yo obtuve un poker de cuatros ¿Todavía quieres seguir?
(Poker de cuatros, este tipo de juego es más fuerte que la escalera simple, por lo que Gian ganó en esta ronda)
Magro: ¡Guh!
Distribuidor: ¡¿Nuh?! ¡No puede ser! ¡Eso es imposible! Este tipo de error, espere por favor.
El distribuidor escupe su excusa con sudor y lágrimas sin dudar para auto justificarse y en medio de todo esto, el mafioso, que había perdido por completo su color
Magro: ¡Maldición! ¡Maldita sea!
Golpea la mesa de juego con una fuerza tremenda y luego, el bastardo de Chicago se puso de pie. Con ese impulso, la mesa cruje.
Magro: ¡Ha, hahahaha, joder!
Cuando el tipo de Chicago escupe esas maldiciones, metió la mano en el bolsillo de su traje y sacó un arma. Los mafiosos se alteran al ver el revólver negro brillante.
Mafioso de Chicago 2: ¡Ah! Hermano, eso es malo.
Fui apuntado por la boquilla del arma ,¿Con que este es mi fin? Que estupidez.
Sin embargo, ese mafioso de Chicago, cambia su objetivo hacia el lacayo de Dave, el hombre que hacía el papel de distribuidor para ser más específico, temblando con el rostro sudoroso y lloroso.
Magro: Has hecho algo bastante interesante. Atreverte hacer trucos para mí, sí tienes agallas ¡Maldito bastardo tramposo!
Distribuidor: Eso … no.
El tipo de Chicago disparó sin dudarlo. La cara del distribuidor, que temblaba a mi lado, se hizo añicos, y la sangre fresca junto con los restos de cerebro salpicaron, estrellándose contra mi cara.
Puh … que asco.
Dave: ¡Ah…! Ah.
Colombi: Hey, hey, hey, ¿pero ¿qué estás haciendo? ¿Hay alguien que dispare tan repentinamente? Que problemático.
Magro: ¡Pero es que,! ¡Que alguien como esta mierda se haya atrevido a subestimarme no podía dejarlo pasar! ¿No lo crees? ¿No?
El tipo de Chicago está furioso y grita moviendo sus brazos. En el tumulto, vi el cadáver del distribuidor, en silencio.
Mafioso de Chicago 4: Oye … esas … cartas.
Desde el chaleco del distribuidor caído, las cartas escondidas allí estaban desbordadas y dispersas.
Mafioso de Chicago 2: Que bastardo tan tonto. Estoy seguro de que ha reemplazado las cartas miles de veces. No puedo creer que hoy cometiera un error aquí.
Los yakuzas susurran de manera espeluznante, y se miran.
Mafioso de Chicago 4: Oigan ¿no creen que la atmósfera se siente pesada? Hay un olor extraño, a moho, a podrido.
Mafioso de Chicago 1: Mierda, los ventiladores en el techo se detuvieron. Es solo un hotel maltratado, joder.
Magro: ¡Hah … hah … maldita sea! ¡Joder! El siguiente ¡maldición! eres tú.
La cara del tipo de Chicago refleja la cantidad de sangre que se le ha subido a la cabeza.
Magro: Heh … heheh, maldita seas. Ya veo, Lucky Dog, Realmente existen tipos como tú.
Mafioso de Chicago 1: Hermano, por favor cálmese.
Magro: ¡Ya lo sé! Fuh, hehe … ya que perdí en las cartas y todos están aquí, ¿no crees que deberíamos hacer algo más, cachorrito?
Magro: ¡Tendrás que jugar un poco más conmigo! Esta vez jugaremos con los dados ¡¿de acuerdo?!
OPCIONES:
Elegir la primera opción.
Que fastidio ….
Gian: Con que los dados … ehh.
La cara que apenas se reía de mis palabras se tornó de color rojo brillante.
El tipo de Chicago que dio la vuelta a la mesa agarró mi nuca y me arrastró hacia arriba de un jalón.
Que bastardo tan molesto, maldición.
Mafioso de Chicago 1: Ah … ¿hermano?
Magro: ¡Maldito bastardo homosexual de Daivan! Si no quieres jugar a los dados, entonces hagamos algo mucho más interesante.
Todavía estoy atrapado por el bastardo de Chicago que golpea mi cara contra la mesa de juego. Por poco y me rompe la nariz y los dientes, por fortuna alcancé a apartar mi cara.
Gian: Geh … ¿Qué es lo que haremos?
Magro: ¡Esto! ¡Maldita mierda!
Por encima de mi cabeza, la pistola hace un ruido de acero. El bastardo de Chicago abre la revista del arma.
Magro: Heh … ¡hehehe!
Antes, le disparó al distribuidor por lo cual uno de los orificios del cilindro en el arma está vacía. Ahora, al revólver de este bastardo le quedan cinco balas.
Gira el cilindro. Ah, ¿eso es lo que quería decir? Probaré mi suerte, apostando la vida o la muerte con una pistola.
El sonido del cilindro del revólver al girar resuena. Un poco más tarde, mi cabeza fue presionada por el arma en mi cabello y cráneo, diablos, está caliente, mierda.
Magro: Hahaha, es una apuesta muy simple. 1 de 6, si aprieto el gatillo y te toca el espacio vació entonces no morirás.
Ethan: ¡Hey, para!
Colombi: Batti, ya déjalo.
Magro: Por favor, Tío, ¡cállese! ¡Este es un duelo entre hombres!
Hah, ¿con que un duelo entre hombres?
Y entonces …
El gatillo fue presionado por encima de mí cabeza.
Magro: ¡Nuuh?! N-No … no puede ser.
Dave: Debe de ser una broma.
Ethan: No puede ser.
Mafioso de Chicago 1: ¡En verdad es él! ¡Lucky Dog!
Alrededor, todo quedó en silencio y lo único que sonaba eran voces sorprendidas. El acero clavado en mi cabeza se aleja.
Magro: Hah … ¡mira que burlarte de mí! Esta es tu suerte ¡es una locura! ¡Debe ser una trampa!
El bastardo de Chicago escupe esas palabras de su boca, y se le pone la cara roja como si estuviera sufriendo de un derrame cerebral. Puedo darme cuenta de lo que pretende al decir tales cosas.
Y el sonido del agarre del arma allí resuena. Esta vez, el sonido del cilindro con bala resonó.
Magro: ¡Muy bien, cachorro! ¡Si realmente tienes tanta suerte, entonces no deberías tener problema si te disparo! ¡¿verdad?!
Gian: Quien sabe.
Magro: ¡Kuh….! ¡MUERE, MALDITO!
El bastardo coloca su dedo en el gatillo. El sonido de las partes entrelazadas de la pistola resuena cuando el gatillo es presionado.
Cuando aprieta el gatillo, el resorte se comprime y se libera cuando se jala el gatillo.
La fuerza almacenada en el resorte empuja los cilindros. Esto hace que las balas en esos cilindros detonen en la parte inferior de la munición a través del percutor.
Sin desenfoque, sin trampas, sin suerte o mala suerte, el funcionamiento de la maquinaria del arma resuena.
Magro: ¡Ngh! Uhg … ¿eh?
Dave: ¡! ¿Qué?
Silencio.
El ambiente podrido y pesado se asienta, y solo queda el silencio.
Los disparos no sonaron, y mi cabeza estaba en su sitio.
Magro: ¿Eh? ¿Qué está pasando?
Mafioso de Chicago 1: No puede ser.
Magro: ¿Heh? ¿Qué pasa? Estoy seguro que disparé hace un momento.
El bastardo de Chicago sostiene el revólver lejos de mi cabeza con sus manos temblorosas, su rostro sudoroso y sus ojos desconcertados, luego entonces, levanta el cañón del arma para mirarlo.
Magro: ¿Por qué no salieron las balas?
¡Bom!
Mafioso de Chicago 4: ¡Uh … waaaah!
Mafioso de Chicago 2: ¡He … hermano!
Mafioso de Chicago 3: Es inútil … su cabeza … uuh …
Mafioso de Chicago 1: Se ha disparado … hermano … ¡¿por qué?!
Colombi: ¡! ¡¿Q-qué ha pasado?! ¡Aahh! ¡H-hey … oye … Batti!
Dave: Uhh … aah …
Colombi: ¡BATTI! ¡BATISTA! ¡Que alguien…! ¡alguien llame al doctor!
Qué ruidosos.
Los mafiosos estaban corriendo por los alrededores sin saber qué hacer. ¿Qué puede hacer el doctor? Ya está muerto.
Estaba medio aplastado desde la parte superior de su ojo derecho, y la sangre roja brillante que se desbordó de él y la masa cerebral rosada que era increíblemente hermosa se derramaron sobre la mesa de juego.
En torno a eso, los subordinados mafiosos, estaban atónitos. Y un mafioso con un buen traje, que se puso de pie a toda prisa, gritó alrededor del cadáver.
Me levanto de la silla en la que estaba sentado.
Este lugar es tan ruidoso que me fastidia.
Yo con mis piernas tambaleantes, avanzó entre los mafiosos de mierda que seguían gritando alrededor del cadáver.
Dave: ¡Uh! ¡Ah … ah! ¡No te muevas! ¡No vengas!
Regresé e ignoré el grito de Dave, y luego observé el cadáver del estúpido bastardo de Chicago.
Gian: Es mi victoria, ¿verdad? Me quedaré con esto.
Mafioso de Chicago 4: ¡Uuh! Uuh … uuh.
Sobre la mesa, agarré la bolsita de piel de cocodrilo manchada de sangre de su dueño original y la metí llena de sangre en mi bolsillo del pantalón.