—Muere… por favor… muérete…
Abrí los ojos al oír una voz entrecortada por el llanto.
Allí estaba una mujer tan hermosa que resultaba difícil apartar la vista de ella. A primera vista, recordaba a alguna celebridad. Sin embargo, con el rostro completamente desencajado, escupía palabras cargadas de maldiciones.
Con ambas manos, apretaba mi cuello con todas sus fuerzas. Tanto que las venas de su frente sobresalían de forma alarmante.
¡Craaac!
—¡Maldito bastardo desgraciado…! ¡Eres una escoria! Ni aunque te despedazaran habría suficiente para pagar tus pecados…
Solo entonces pensé:
«Ah… esto es un sueño.»
Porque, si aquello hubiera sido la realidad, habría sido imposible mantener la cordura bajo semejante dolor.
Así que sí, esto tenía que ser un sueño.
«Vaya sueño más extraño.»
No sabía si era precisamente porque lo había asumido como un sueño, pero, por alguna razón, me encontraba absurdamente tranquilo.
Gracias a ello, incluso en medio de una escena digna del infierno, pude observar mi entorno con calma.
Por ejemplo…
Sí.
Aquella mujer que estaba estrangulándome.
Al fijarme mejor, no había una sola parte de su cuerpo donde pudiera descansar la vista.
Dejando de lado que estaba completamente desnuda, lo que realmente me hacía fruncir el ceño eran las profundas heridas que cubrían todo su cuerpo.
«Eso es demasiado… En serio. Por muy loco que estés, ¿cómo puedes golpear a alguien hasta ese punto…? Tsk.»
Sobre una piel tan fina como la seda se extendían innumerables líneas rojizas. Al ver que en muchos lugares todavía brotaba sangre, era evidente que habían utilizado un látigo o algo parecido.
¿Quién demonios habría hecho algo así…?
Era tan absurdo que ni siquiera encontraba palabras. Entonces…
—Ah…
Nuestras miradas se cruzaron.
En aquellos enormes ojos color esmeralda quedó reflejado un cerdo que jamás había visto en mi vida.
No…
Un gordo mórbido de proporciones monstruosas.
En el mismo instante en que se vio reflejada aquella imagen, la mujer se mordió con tanta fuerza los labios, deformados por la ira, que un hilo de sangre resbaló por la comisura.
—¡Muere! ¡Muereeeeeeeee!
En ese momento, incluso sabiendo que era un sueño…
Sentí miedo.
Aquellos ojos brillaban con un deseo de matar. Su rostro, deformado por la rabia. Sus gritos, cargados de un odio desesperado. Solo había oído hablar de expresiones así.
Era la primera vez que veía una con mis propios ojos.
Un escalofrío recorrió mi espalda.
«…¿Eh?»
Un momento. ¿Qué acababa de recorrerme la espalda?
«¿Pero si esto es un sueño? ¿Cómo demonios puede…?»
—¡Guh…!
—¡Muere! ¡Muere, muere, muere, muereeeee!
De repente… el aire escapó violentamente de mis pulmones.
No.
En cuanto salió, volvió a quedar bloqueado.
No entendía qué estaba ocurriendo, pero tampoco tenía tiempo para pensarlo.
—¡Ghk…! ¡Gaaah…! ¡Ghk…!
—¡¡Muereeeee!!
Dolía, dolía mucho y volvía a doler.
Así era, entonces, eso de que “la vista se vuelve amarilla”. 1
Intenté resistirme para sobrevivir. Pero este cuerpo no respondía como yo quería.
Mientras el dolor aumentaba segundo tras segundo, incluso la visión empezó a oscurecerse.
«¿Voy a morir… así?»
En el instante en que ese pensamiento cruzó mi mente…
—¡Haaah! ¡Haaah! ¡Haaah!
El aire volvió de golpe.
Como si algo hubiera explotado dentro de mi garganta.
En aquel momento devoré el oxígeno como un mendigo famélico. El sonido, parecido al chillido de un cerdo degollado, resultaba insoportablemente desagradable.
Pero ahora mismo, eso era lo de menos. Porque, si quería seguir vivo, lo primero tenía que librarme de esta mujer completamente trastornada.
Justo cuando intentaba mover el cuerpo a toda costa…
Plop.
«… ¿Qué?»
Sobre mi cuerpo cayó un peso tan ligero que costaba creer que perteneciera a una persona.
Con esfuerzo levanté la cabeza.
Y allí estaba, la misma mujer.
Desplomada sobre mí como si estuviera muerta.
«Sinceramente… ¿Quién no se asustaría en una situación así?»
—¡Uaaaaaaah!
Sí.
Yo también era una persona normal.
Así que me incorporé de un salto. Al hacerlo, la mujer cayó naturalmente sobre la cama.
Por un instante pensé que quizá había muerto. Pero parecía que aún conservaba una respiración débil.
Después de agitarse tanto con un cuerpo en semejante estado, en realidad era hasta normal que hubiera terminado desplomándose.
En cualquier caso…
—…Haa… haa… Me salvé… mierda.
Un insulto que normalmente jamás habría pronunciado salió de mi boca sin darme cuenta.
Es más, casi quería felicitarme por haberme quedado únicamente en un “mierda”.
Porque… Qué menuda mierda era esto.
«¿Qué demonios está pasando?»
Miré rápidamente a mi alrededor.
Lo primero que llamó mi atención fue un paisaje completamente desconocido.
La enorme lámpara de araña que colgaba del techo. Los candelabros dorados repartidos por las paredes y los muebles, todos con un aspecto carísimo…
«A simple vista parece la habitación de un noble medieval… Esto es una locura.»
Me sujeté la cabeza palpitante. Por mucho que intentara pensar, no encontraba respuesta alguna.
Entonces… ¿Podía decir realmente que esto seguía siendo un sueño?
No. Todo era tan inquietantemente real… El dolor que seguía sintiendo en el cuello era la prueba más evidente de ello.
—…Haah.
Si era así…
Lo único que podía hacer era reconstruir mis recuerdos al revés.
Pero, por desgracia, no aparecía ninguna pista útil.
«Recuerdo haber bebido como un condenado en la cena de empresa. Después querían ir al karaoke para la segunda ronda… Yo me escabullí diciendo que no iba y seguí bebiendo por mi cuenta. A partir de ahí todo empieza a estar borroso…»
—¡Ah!
Espera.
Ya me acordé.
«¡¡Mierdaaaaaaaaa!!»
Un recuerdo cruzó de repente mi cabeza.
Anoche.
Estaba abrazado a un poste de la luz en un callejón, vomitando con toda la pasión y entrega del mundo… cuando apareció frente a mí…
«¡Un anciano con aspecto de hippie!»
La sonrisa completamente blanca de aquel viejo, tan radiante que hacía pensar inmediatamente en Hawái, golpeó mi memoria de lleno. Recordaba que habíamos hablado de un montón de tonterías, pero ahora mismo solo podía recordar una cosa.
«Una sospechosa caja roja para sacar papeletas… No me digas que aquel sorteo…»
—“Vamos, como te ha tocado el primer premio, ¡pide un deseo!”
—“¿Un deseo? Hip… Mi deseo es vivir la vida loca hasta que me llegue la hora. ¡No quiero una vida en la que tenga que esforzarme todos los días como si me fuera la vida en ello!”
—“Oh, ¿eso quieres? Vivir la vida loca hasta que te llegue la hora… ¡Muy bien! ¡Te concederé ese deseo! ¡Ja, ja, ja! ¡Premio concedido, deseo concedido!
¡Crujido!
«¿¡Qué ‘deseo concedido’ ni qué demonios, viejo loco!?»
No tuve más remedio que llevarme una mano a la frente.
Algo que solo ocurría en sueños… Se había convertido en realidad.
Pero, por ahora, no tenía otra opción que respirar profundamente e intentar aceptar aquella absurda situación.
«Bien… Ya que ha pasado…»
Pensemos que me ha ocurrido algo digno de una película o de una novela.
Aceptemos que, de alguna manera, me he librado del destino de morir por exceso de trabajo en una típica empresa de mierda.
«…Aunque, pensándolo bien, casi acabar en el hoyo antes siquiera de vivir a lo YOLO ya fue pasarse». 2
Al recordar aquel instante tan aterrador, un escalofrío recorrió mi cuerpo.
Mi mirada descendió de forma natural hacia la mujer que seguía inmóvil sobre la cama.
Y entonces, noté algo extraño.
«… ¿Una lupa?»
Sobre la cabeza de la mujer de cabello plateado flotaba claramente una lupa.
No… Más exactamente, parecía un icono de una lupa.
Mitad curiosidad, mitad fascinación, la observé fijamente y una vez más… Algo cambió.
—Ja… ja, ja…
Esto…
Ya solo me hacía reír.
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| Aria Scarlet | Femenino | Edad 19 años | Raza: Elfa
◈ Vengadora que ha perdido la razón ★★★★
Nivel: 17 ▼
STR: 4 ▼
INT: 21 ▼
DEX: 15 ▼
CON: 4 ▼
CHA: 23 ▼
Rasgos:
[Debilidad]
[Desesperación]
[Vengadora]
[Esclava]
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«¿Qué demonios…?»
¿Era algún tipo de habilidad para leer las emociones de la gente?
Sin que yo supiera cuándo la había obtenido, una ventana de estado digna de un videojuego apareció flotando en el aire.
«‘Vengadora que ha perdido la razón’…»
Solo esa frase bastaba para hacerse una idea.
Explicaba perfectamente por qué estaba ocurriendo toda esta situación.
«Y encima el juego tiene la amabilidad de rematarme con explicaciones.»
Cuando dirigí la vista hacia los rasgos, apareció información adicional para cada uno.
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[Debilidad]
Su cuerpo ha quedado gravemente debilitado debido a las torturas. Algunas estadísticas se reducen. Es extremadamente vulnerable a las enfermedades.
[Desesperación]
La familia Blake, comerciantes de esclavos, exterminó a la mitad de su clan. Sumida en la desesperación, la probabilidad de que tome una decisión extrema ha aumentado.
[Vengadora]
Se mueve únicamente para vengar a su pueblo. No se detendrá hasta obtener el resultado que desea.
[Esclava]
Se encuentra sometida por un dispositivo de restricción para esclavos. Todas sus capacidades se reducen considerablemente.
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«Si por ‘dispositivo de restricción’… se refiere a eso…»
Dirigí la mirada hacia el grueso aro metálico que rodeaba su delicado cuello.
Aquello debía de ser el collar de esclava. Y si era tal como indicaban los rasgos…
Entonces ella era una esclava. Lo que significaba que…
—¿El dueño de este cuerpo pertenece a esa familia Blake… o como se llame? ¿Una familia de comerciantes de esclavos?
—Haah…
No pude evitar dejar escapar un largo suspiro y me di la vuelta.
Me detuve frente al enorme espejo dorado que había visto hacía un momento mientras observaba la habitación.
Abrí lentamente los ojos, que hasta entonces había mantenido cerrados a la fuerza porque no quería enfrentarme a la realidad.
Y esta vez…
En lugar de un suspiro, se me escapó una risa vacía.
Sobre aquel espejo de aspecto lujoso… Se reflejaba un cuerpo que no tenía absolutamente nada de elegante.
—Tiene pinta de ser el típico que usaría una aplicación de hipnosis… En fin… Qué espectáculo.
La barriga colgante.
La papada caída.
Era realmente digno de contemplarse.
En este otro mundo, si un orco intentara hacerse amigo suyo, probablemente sería el propio orco quien se sentiría ofendido.
«Así sí que da rabia.»
Todo apuntaba a que aquel anciano hippie me había estafado de la peor manera posible.
Por mucho que intentara ver el lado positivo… Aquello no tenía salvación.
Aquello no era haber ganado un premio. Era haber sacado la papeleta perdedora.
No.
Una papeleta perdedora de nivel bomba nuclear.
Naturalmente, no pensaba eso únicamente por el aspecto físico.
«Maldito animal…»
Porque sobre mi propia cabeza también flotaba aquel mismo icono de la lupa.
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| Ian Blake | Masculino | Edad 18 años | Raza: Humano
◈ Un narcisista miserable consumido por el complejo de inferioridad ★
Nivel: 6
STR: 12
INT: 8
DEX: 6
CON: 5
CHA: 1
Rasgos:
[Complejo de inferioridad]
[Maldad]
[Obesidad mórbida]
[Narcisista]
[Parricida]
[Eunuco]
[Deseo sexual retorcido]
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—… Haah.
Las estadísticas eran un desastre.
Bueno.
Podía cerrar los ojos, suspirar una vez y aceptar aquello de alguna manera.
Pero… Esa combinación de parricida, eunuco y deseo sexual retorcido… Eso sí que era imposible dejarlo pasar.
«¿Qué demonios…? ¿Una especie de Dong Zhuo medieval mezclado con Lü Bu? 3
No… Este eunuco es todavía peor. ¿Cómo demonios fue capaz de hacerle eso a su propio padre…? Haah…»
Entonces apareció información adicional.
[Parricida]
Obsesionado con una mujer, asesinó a su propio padre mediante un método ruin. Su potencial disminuye enormemente.
«Eso significa que la mujer por la que perdió la cabeza es, obviamente, la que está ahí tumbada… Madre mía. Esto es un auténtico desastre.»
Y el verdadero problema… Era que ahora me tocaba a mí hacerme cargo de ese desastre.
—…Ah… Mi vida.
¿Dónde demonios estaba esa vida relajada y despreocupada que había pedido?
Mirara donde mirase… Solo veía opciones que terminaban con mi muerte.
«En las películas los protagonistas salen adelante sin problemas, incluso en situaciones así… ¿Y por qué a mí no se me ocurre absolutamente nada?»
¡¡Aaaargh!!
Sin poder soportarlo más, me agarré la cabeza con ambas manos.
Y entonces… Algo muy poco tranquilizador quedó atrapado entre mis dedos.
—…
Levanté lentamente la mano.
Había bastante pelo.
Demasiado.
—Este hijo de puta también se está quedando calvo.
Ah… Dios mío. ¿Por qué me has mandado semejante prueba?
Toc. Toc.
Justo cuando empezaba a sentir que la cabeza se me quedaba completamente en blanco, alguien llamó a la puerta.
—Señor Ian. Soy Harrison.
«Genial…»
Acababa de suceder justo aquello que menos quería. Todavía no había tenido tiempo de prepararme y ya tenía que enfrentarme a alguien que conocía perfectamente al verdadero dueño de este cuerpo.
Si había algo seguro… Era que esto iba a traer problemas.
Aunque, dentro de lo malo, había una pequeña fortuna.
Como el hombre se había presentado primero, mi extraña habilidad volvió a activarse automáticamente.
«Sí… Ya me lo imaginaba.»
La situación seguía siendo horrible, pero, al menos, ahora tenía algo de información.
«La valoración del mayordomo dice: ‘ambicioso, mediocre y mezquino’. Encima posee el rasgo ‘Envenenador’. ¿Qué clase de vida llevaba este maldito eunuco?»
Una risa amarga escapó de mis labios.
Milagrosamente, aquel tipo había conseguido mantenerse con vida hasta ahora.
Y, al mismo tiempo, sentí que aquello era solo el principio.
Naturalmente… Eso no significaba que pensara dejarme matar tan fácilmente.
«Lo primero será pensar cómo demonios seguir con vida.»
Dong Zhuo: Fue un poderoso señor de la guerra que aprovechó el caos político tras la muerte del emperador Ling (189 d. C.). Su tiranía provocó que numerosos señores de la guerra formaran una coalición para derrocarlo.
Lu Bu: Es considerado uno de los guerreros más fuertes de la historia y la literatura china.
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