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Luke se masajeó los hombros entumecidos. En ese momento, se encontraba en la oficina clasificando la información relacionada con Wellharun para que fuera más fácil de consultar. Al mismo tiempo realizaba una revisión, pero, como era de esperarse, no aparecía nada que pudiera servir como prueba en este caso.

​Aunque sería extraño encontrar pistas en materiales que ya habían sido hechos públicos, no se podía descartar por completo cualquier posibilidad, por remota que fuera.

​—¿Leo sigue en tareas externas? —preguntó Luke, dirigiendo la mirada al asiento vacío frente a él.

​—Sí. Parece que obtener información no está siendo nada fácil —respondió Paul a su pregunta.

​Esta vez, Luke giró la cabeza para observar el asiento de Theo. Ese lugar también estaba vacío. Al caer la tarde y acercarse la hora de salida, Theo, quien había estado todo el día despachando asuntos de la Unidad de Investigación, se había marchado hacía unos treinta minutos diciendo que pasaría un momento por la Oficina del Comandante.

​Desde que el trabajo de la Unidad de Investigación comenzó formalmente, Theo estaba pasando por días extremadamente ocupados.

​—¿Te llamabas Phil?

​—Soy Paul.

​—Lleva a los demás y regresen ya al dormitorio.

​—¿Eh?

​Ante la orden de retirarse, un destello de alegría cruzó momentáneamente el rostro de Paul, aunque se apresuró a recomponer su expresión.

​—La clasificación de datos ya está casi terminada y mañana por la mañana hay reunión en la Unidad de Investigación.

​Paul y los demás miembros empezaron a intercambiar miradas, midiendo la situación. Parecían felices por la orden de irse a casa, pero al mismo tiempo no estaban seguros de si realmente podían marcharse.

​—¿U… usted no se va, señor Luke?

​—Yo también me iré. Solo terminaré de organizar esto.

​Mientras Luke se estiraba, los subordinados seguían vacilando a su lado. Luke pensó en decirles algo motivador sobre cómo el descanso es esencial para mejorar la eficiencia, pero se le ocurrió algo mucho más efectivo:

​—Si no se van ahora, se quedan a trabajar toda la noche.

​—¡Nos… nos retiramos!

​Antes de que Luke pudiera poner en práctica su amenaza, Paul y los reclutas recogieron sus cosas a toda prisa. Justo cuando estaban por salir disparados para que no los atraparan, recordaron algo de repente y se acercaron de nuevo a Luke.

​—¿Qué pasa? Váyanse rápido.

​—¡Muchas gracias por su duro trabajo hoy!

​Acto seguido, todos se inclinaron al unísono en una reverencia de 90 grados hacia Luke. Él se sobresaltó tanto que el chirrido de su silla al retroceder llenó la habitación de forma discordante.

​—E-espera un segundo, Paul.

—¿Sí?

—¿Puedo preguntarte algo?

—Por supuesto.

​Paul les hizo una seña a los demás miembros para que se adelantaran, y pronto solamente quedaron él y Luke en la habitación.

​—Ustedes… ¿por qué están así?

—¿Huh?

​Paul ladeó la cabeza, como si la pregunta fuera demasiado profunda o ambigua para entenderla de inmediato.

​—No, es que los soldados del cuartel están raros últimamente. En cuanto me ven, me saludan con tanta cortesía que parece que se les fuera la vida en ello.

​Su intento anterior de preguntarle a Leo se había frustrado por la interrupción de Theo, y desde entonces Leo había estado fuera, así que no había tenido oportunidad de volver a sacarlo a colación.

​—Ah, ¿se refiere a eso? El Comandante dio una instrucción a todo el Cuartel General.

—…¿Una instrucción? ¿Cuál?

​Paul se aclaró la garganta con un “ejem” y enderezó la espalda con rigidez.

​—”Se informa a todo el personal del cuartel: aunque Luke es personal externo, ha sido contratado directamente por el ejército y desempeña un papel crucial como colaborador en la Unidad de Investigación. Por lo tanto, todos deben tratar a Luke con el respeto debido al rango de Capitán y asegurarse de que no haya falta de cortesía en su comportamiento”.

—…

—…Eso es todo.

​Paul incluso intentó imitar la voz de Theo mientras repetía el contenido de la orden. Luke sintió en carne propia por qué ese chico pertenecía a la 7ª. División de Leo, pero al mismo tiempo estaba confundido. Era la primera vez que se enteraba de que Theo había hecho algo así.

​—¡Si tiene más dudas, pregunte en cualquier momento!

​Ante aquella voz llena de brío militar, Luke solo pudo negar con la cabeza con el rostro atónito. Le hizo una seña indicando que ya podía retirarse, y Paul, tras inclinarse profundamente como antes, se marchó.

​—…

​La oficina, ahora vacía, quedó en silencio. Luke dio vueltas a sus ojos, procesando una y otra vez las palabras de Paul. Como si mostrara síntomas de ansiedad, arrugó un papel sobre el escritorio y se mordisqueó los labios repetidamente, hasta que de pronto se levantó de un salto.

​—¡Ay, de verdad!

​Caminó pesadamente hacia la ventana, agarró las manijas y la abrió de par en par.

​—¿Por qué hace tanto calor aquí?

​Su queja irritada se filtró hacia el exterior llevada por el viento. El aire frío de la noche, capaz de calar los huesos, rozó su piel, pero no era suficiente para calmar ese calor repentino ni el estruendoso latir de su corazón.

​—¿Por qué tuvo que decir cosas tan innecesarias…?

​¿Entonces el hecho de que los soldados que se había cruzado hasta ahora lo saludaran con tanto brío, y que Miles y Seth pasaran de largo sin buscarle pelea, era todo por esa orden? Realmente no se lo esperaba. Simplemente pensó que a los tipos del cuartel les había sentado mal la comida a todos al mismo tiempo.

​“¿Quizás… tiene miedo de que el Comandante piense eso de usted?”

​—Así que Theo no piensa de esa manera…

​Su cabeza ya lo sabía. Sabía que Theo ya no lo veía como al villano que fue en el pasado. Sin embargo, una cosa era saberlo racionalmente y otra muy distinta era la sensación de sentirlo directamente en el corazón; había un mundo de diferencia. Mientras una inexplicable sensación de alivio se extendía por su pecho, sentía como si todo su cuerpo se encendiera en llamas.

​Luke soltó un profundo suspiro y se inclinó sobre el marco de la ventana. A pesar de recibir la brisa fresca, extrañamente sentía que no lograba calmarse.

​—¿Luke?

​En ese momento, una voz familiar resonó cerca de su cabeza y él levantó la vista de golpe.

​—¿Qué haces ahí así?

​Sin que supiera cuándo había llegado, Theo estaba allí de pie, fuera de la ventana, con los ojos muy abiertos observando fijamente a Luke.

​—Ah…

​Ni en sueños esperaba que Theo apareciera. No podía evitar sentirse desconcertado al tener frente a sus ojos al mismísimo responsable de haberle alborotado el corazón y revuelto la cabeza hasta hace un segundo.

​—Espera.

​De pronto, el rostro de Theo se endureció con seriedad y estiró la mano. Luke retrocedió un poco ante la mano grande que se acercaba cada vez más a su campo de visión.

​—Me pareció que tenías la cara roja, y efectivamente, estás ardiendo.

​—…

​Theo palpó la frente de Luke como si midiera su calor. La mano que lo tocaba estaba fría, impregnada por el aire de la noche. Pero, irónicamente, esa frialdad hacía que el corazón de Luke se incendiara aún más. ¿No se muere uno si el corazón late así de rápido? Para empezar, ¿por qué ese maldito de Theo tenía que tocarlo, haciendo que lata con más fuerza?

​Luke se mordió el labio ante el tacto preocupado y la mirada que lo examinaba con dulzura desde el otro lado de la ventana. Parecía que estaba a punto de comprender algo, pero ahora mismo estaba tan aturdido que todo era difuso, como si hubiera niebla en su cabeza. Sin embargo, el latido de su corazón, incluso en medio de esa densa niebla, encontró y rescató una posibilidad sobre lo que sentía.

​—Luke, tu temperatura es muy alta. Sal, te llevaré de vuelta. Vamos a la mansión.

​—No es porque esté enfermo.

​—¿Eh?

​—Cambiando de tema, ¿tú qué haces aquí? ¿Ya terminaste tus deberes de Comandante?

Luke se alejó de la mano de Theo y preguntó. Intentaba fingir indiferencia como de costumbre, pero por dentro estaba muy pendiente de si su voz temblaba de forma extraña o si sus acciones se veían sospechosas.

​—Todavía me queda trabajo por hacer.

​—Entonces deberías seguir trabajando y ya…

«​¿Por qué demonios tienes que venir hasta aquí a alborotarme el corazón? ¿Y por qué diste esa orden?», pensó Luke.

​—Vine a verte para revisar si ya te habías ido a casa. Pensé que, si no te decía nada, te quedarías absorto en el trabajo tú solo de nuevo.

​Ante las palabras “vine a verte”, los hombros de Luke se estremecieron.

​—¿Acaso soy como tú?

​—Si hay algo en lo que tú y yo nos parecemos, es que cuando hay algo importante, nos entregamos a ello sin mirar atrás. Mírate ahora. Eres el único que queda en la oficina.

​Dando en el clavo, Luke evitó su mirada. De hecho, tras dejar que los subordinados se marcharan, tenía planeado quedarse un poco más para buscar alguna pista que probara la relación entre Nox y Wellharun. Sin embargo, sus planes se habían desmoronado por completo tras escuchar las inesperadas palabras de Paul.

​—Vuelve pronto a la mansión. Le pedí a Gwen que preparara la cena. Le dije que hiciera principalmente platos con un toque dulce, así que supongo que serán de tu agrado.

​Luke movió los labios sin emitir sonido. «¿Cuándo demonios se aprendió hasta mis gustos en la comida?». Mientras Luke se alborotaba el cabello con confusión, Theo ladeó la cabeza.

​—Realmente parece que no te encuentras bien…

​—¡Sí! Estoy raro. ¡Yo también siento que me voy a morir de lo raro que estoy!

​Ante el arrebato de Luke, el rostro de Theo se volvió aún más grave.

​—¿Por qué? ¿Te duele la mano? ¿O te sientes mal en otra parte? Vamos a la enfermería. Si no, puedo llamar a un médico en la mansión.1

​Theo se inclinó hacia adelante, como si estuviera a punto de saltar por la ventana para entrar, mientras tomaba la mano derecha de Luke y la examinaba por todos lados. Ese toque le parecía absurdo, pero no le desagradaba. Es más, le gustaba.

​—Oye… ¿tú cuándo te vas?

​—Ya te lo dije. Me queda un poco de trabajo, así que me quedaré un rato más antes de irme.

​—…Vete.

​—¿Eh? No te oigo.

​Theo aguzó el oído, comentando que no era propio de él hablar en voz tan baja.

​—¡Digo que te esperaré, así que volvamos juntos!

​Cuando Luke soltó aquel grito, Theo se tapó los oídos, pero al mismo tiempo lo miró con los ojos llenos de sorpresa.

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11 days ago

Siiii! por fin!! más de 100 cap, pero estos dos ya están comprendiendo que si afán por ver siempre al otro es amorsh

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