Theo contempló fijamente la fuente, que no había cambiado en nada desde aquel entonces. Aquel día fue la primera y última vez que esa fuente, que había visto miles de veces, le pareció diferente. Theo miró el lugar donde Luke estuvo de pie aquel día y luego giró la cabeza hacia un lado.
El rostro de Luke, que parecía un poco molesto porque Theo no respondía a su pregunta, lo miraba con total rectitud. Ahora que lo pensaba, desde aquel primer encuentro, no hubo un solo momento en que su mirada no se posara en él. Durante sus días como cadetes, al ingresar al ejército y mientras ascendían paso a paso hasta llegar al puesto de capitán, siempre había seguido con la mirada a una sola persona.
¿Por qué no se dio cuenta en aquel entonces de que ese sentimiento era amor?
—¿Qué pasa? ¿Por qué no dices nada?
—Luke, hay algo que me pregunto.
—¿Qué es?
—¿Recuerdas el día de la ceremonia de ingreso a la academia?
Luke asintió con naturalidad.
—El último día de la ceremonia, viniste aquí, a esta fuente, ¿verdad?
Como si estuviera rebuscando en su memoria, la expresión de Luke se volvió sutil por un momento y luego soltó un “Ah” desde lo profundo de su garganta. Parecía haberlo recordado.
—¿Sí? ¿Cómo sabes tú eso?
—Porque te estaba observando en ese momento.
El asombro se extendió por el rostro de Luke, quien claramente no se esperaba aquello.
—Lanzaste una moneda aquí y pediste un deseo.
Theo señaló un punto de la fuente. Allí, el fondo ya estaba cubierto por las innumerables monedas que la gente había arrojado. Luke se rascó la cabeza y murmuró con evasivas: —¿Yo hice eso?—. Sin embargo, por su expresión y su voz, era fácil notar que ya lo recordaba perfectamente.
—¿Qué deseo pediste?
Al recordar aquel día, sintió una curiosidad repentina. Luke había pedido su deseo con una expresión bastante solemne. No fue el acto de alguien que simplemente dice “voy a pedir un deseo por probar”, sino de alguien que anhelaba algo de corazón.
—Bueno… eso…
Luke evitó la mirada de Theo con incomodidad. No tenía idea de que Theo lo estaba observando en aquel entonces, y le sorprendía que recordara algo de hace tanto tiempo. Pero lo que había pedido… lo recordaba perfectamente hasta el día de hoy.
Que pudiera llegar sano y salvo al final de esta novela; que Theo, sin ningún contratiempo, ascendiera al puesto de Comandante para que él pudiera liberarse pronto del papel de villano.
Esas eran las peticiones que había formulado en su interior una y otra vez. Luke miró de reojo a Theo. Esa mirada llena de auténtica curiosidad le recordó, por alguna razón, a Lia, con quien había hablado hace un momento.
—¿Qué crees que pedí? Seguro algo como: “Por favor, déjame graduarme como el primero de la clase”, o algo así.
Theo soltó una risita. Al oírlo murmurar “Es un deseo muy propio de ti”, Luke sintió un alivio interno.
—¿Pero qué hacías espiándome así de forma tan turbia? ¿Por qué mirabas a alguien mientras pide un deseo? —preguntó Luke en tono de broma, dándole un codazo juguetón en el costado a Theo.
—No. No fue solo en ese momento.
—¿Eh?
—Fue desde entonces.1
En el mismo instante en que Theo hablaba, una brisa refrescante sopló de la nada. Entonces, la gente que estaba alrededor de la fuente alzó la voz sorprendida, ya que el viento hizo que el agua de la fuente salpicara por todas partes. Todos se alejaron de la fuente para evitar el viento y el agua, pero ellos dos permanecieron firmes en su lugar.
—Desde aquel entonces, te he estado observando todo el tiempo.
—…
—Luke.
Cada momento en que Theo pronunciaba una palabra parecía transcurrir lentamente, como si el tiempo se hubiera frenado. Tenía la sensación de percibir hasta el más mínimo movimiento de las gotas de agua que se esparcían con el viento.
—De verdad te quiero.1
Su corazón palpitaba. Además, con una velocidad y un ritmo placenteros. Ante esa voz serena que recitaba una frase no muy larga, Luke se sintió como si estuviera en la cima del mundo.
Había vivido sin conocer realmente lo que eran la soledad o el aislamiento. Por eso, no tenía mucho apego a la idea de conectar con alguien. Pero eso era porque no lo sabía. Había podido pensar así solo porque nunca antes su corazón había conectado sinceramente con el de otra persona.
—Yo…
Theo tomó la mano de Luke.
—Podría hacer cualquier cosa por ti. Siempre y cuando tú te quedes a mi lado.
—…
¿Cómo se supone que debía expresar este sentimiento? Palabras simples como “ser feliz” o “sentirse bien” no eran suficientes. Simplemente, su pecho rebosaba de una emoción abrumadora tras otra.
—…¿Luke?
Algo cálido resbaló por su mejilla. Al descubrirlo, los ojos de Theo se abrieron de par en par por la sorpresa. Luke se sintió igual. Se tocó la mejilla a toda prisa y, como era de esperar, lo que humedecía su mano no eran gotas de agua de la fuente, sino lágrimas que brotaban de sus propios ojos.
—¿Qué pasa? ¿Te sientes mal en algún lado?
Theo empezó a inquietarse, pues jamás imaginó que vería a Luke derramar una lágrima en su vida.
—Es por tu culpa —reprochó Luke mientras se secaba las lágrimas. Era la primera vez que experimentaba que el llanto fluyera involuntariamente debido a una agitación emocional.
—Lo siento. No llores.
Por una simple lágrima, Theo se desvivía como si se hubiera enfrentado a un enemigo colosal. Sus brazos, que se agitaban torpemente en el aire como si quisiera abrazarlo, denotaban una gran urgencia.
—Como es por tu culpa, tienes que hacerte responsable de mí por el resto de tu vida. —Luke golpeó ligeramente el pecho de Theo con el puño—. A cambio… yo también me haré cargo de este tipo que dice que solo me ha mirado a mí todo el tiempo.1
Aquello era una responsabilidad distinta a la de hasta ahora. Si hasta ese momento había sufrido por el deber y el papel de sentar a Theo en el puesto de Comandante a toda costa, ahora simplemente quería poseer todo lo de Theo, incluso ese futuro en el que no se sabe qué podría ocurrir.
—Lo prometo.
Y entonces Luke lo comprendió. Que esto era lo que la gente llamaba amor. Que esta emoción abrumadora, que no se puede expresar ni describir con palabras, era la esencia misma del afecto.1
* * *
—Entonces, entiendo que el señor Luke se ausentará de la capital dentro de unos días.
—Así es.
Theo informó a Gwen que Luke dejaría la mansión para cumplir con una misión importante. Dado que mantener el secreto era esencial tanto dentro como fuera del ejército, tuvo que comunicarlo de manera vaga, sin revelar de qué se trataba la misión ni a dónde iría; pero Gwen, siendo tan perspicaz, no hizo preguntas indiscretas.
—La mansión volverá a estar en silencio.
—¿En silencio?
—Ah, es que los muchachos aprecian mucho al señor Luke.
Al decir “los muchachos”, Gwen se refería a los sirvientes de la casa del Duque. Ahora que lo pensaba, Theo había presenciado en un par de ocasiones a Luke manteniendo conversaciones triviales con ellos.
—También me preocupa Monnet. Le había tomado mucho cariño al señor Luke…
Theo asintió. Cuando la Duquesa se marchó de la mansión, Monnet, quizás por soledad, pasó un tiempo llorando desconsoladamente día y noche. Como quería a Luke tanto como a la Duquesa, era muy probable que volviera a ocurrir lo mismo.
—Pero, sobre todo, me inquieta que aumenten las preocupaciones de Su Excelencia. Eso es lo que más me preocupa.
Típico de Gwen. Parecía haber notado desde el momento en que le informó sobre la misión de Luke la sombra que se proyectaba en el rostro de Theo.
—¿Está muy preocupado?
Theo se sumergió en sus pensamientos por un momento. No dudaba de las habilidades de Luke. Al contrario, en términos de capacidad, era cierto que no había nadie más apto que él. Sin embargo, lo que le preocupaba a Theo no era eso.
—Simplemente… no me acostumbro. A la idea de separarme de Luke otra vez.
Hubo un tiempo en que Luke se retiró del servicio, y lo que Theo sintió en el cuartel militar sin él fue una sola cosa: vacío puro. Un vacío absoluto, literalmente.
—Esta vez regresará tras terminar su labor, así que no se angustie tanto.
Era tal como decía Gwen. Aunque Luke se marchaba igual que en aquella ocasión, había algo claramente distinto: habían hecho una promesa. Luke decidió volver. A su lado. Esa única diferencia significaba muchísimo para Theo.
—Sí. Gracias por decirme eso.
Tras conversar un poco más con Gwen, Theo se dirigió a su dormitorio. Al abrir la puerta y entrar, coincidió que ya tenía una visita.
—Luke.
Luke estaba apoyado contra la ventana del dormitorio de Theo, observando el exterior.
—Ya estás aquí. Parece que tu charla con Gwen se ha alargado.
—Un poco. Pero, ¿qué haces en mi dormitorio?
Theo se acercó con naturalidad al lado de Luke, rodeó suavemente su cintura con un brazo y depositó un ligero beso en su frente.
—¿A qué voy a venir a un dormitorio? He venido a dormir.
—¿Qué?
Al ver a Luke sonriendo con picardía, Theo no pudo evitar sentir una inquietud inexplicable. Quizás era porque conocía bien esa personalidad suya, capaz de saltar en cualquier dirección inesperada.
—Quiero dormir contigo.
Ante la respuesta sin vacilaciones de Luke, los lóbulos de las orejas de Theo se encendieron al instante. Luke, que debió de notarlo, lo señaló con el dedo mientras soltaba una risita contenida.
—Ejem.
Theo abrió la ventana rápidamente. Solo tras sentir la brisa nocturna que entraba por la rendija, pareció calmarse un poco esa agitación que le había subido de golpe.
—¿No quieres?
Luke asomó la cara hacia él. Su cabello plateado, meciéndose con el viento, ondeaba hoy ante su vista de forma más embriagadora que de costumbre. Ante ese rostro que se veía travieso por un lado, y casi ingenuo y puro por el otro, Theo se sentía simplemente en un aprieto.
Ya de por sí estaba consumiendo el doble de su fuerza de voluntad últimamente para reprimir sus deseos; no podía garantizarse ni a sí mismo que sería capaz de limitarse a dormir tranquilamente.
—Ya dormimos juntos la otra vez.
—Eso fue… porque se dio así…
—¿Entonces no quieres? ¿Me voy?
Luke señaló la puerta con el dedo. Theo soltó un profundo suspiro y sujetó con firmeza la mano de Luke.
—Como si pudiera no querer.1
desde ese momento, sus ojos no dejaron de posarse en el…. romántico o turbio… todo depende de la vara con la que se mida jajajaja
y la vara dice es es romántico por el la otra parte siente “bonito”
aw, que bonito
se tardó más de 100 capítulos endarse cuenta de eso, pero valió la pena
cualquiera caería ante tal seducción…
Luke se dio cuenta de sus sentimientos y sin reservar ni pudor, pidenlo que si cuerpo desea. Un hombre que sabe lo que quiere.