—Capitán, la investigación del escondite donde se refugiaban los capitanes de acción de Nox ha terminado por completo.
Paul, quien había salido a cumplir labores externas, regresó y presentó su informe a Leo.
—¿No hubo nada sospechoso?
—No. Dante purificó todo el maná impuro que se había estancado en el escondite, así que el Palacio de Wellharun planea quemar el lugar lo antes posible.
Leo asintió con satisfacción. Era natural que Wellharun no quisiera conservar un espacio que Nox había utilizado como base.
Desde que llegaron a Wellharun, Leo se encargaba de supervisar todas las tareas posteriores al incidente. Primero, investigó cualquier rastro de Nox que pudiera quedar en el país y verificó si existían otros problemas potenciales. Sobre todo, el desmantelamiento seguro del círculo mágico de invocación a gran escala en el último piso del Palacio y del círculo de resonancia en la frontera se estaba llevando a cabo bajo su total responsabilidad. Por supuesto, gracias a la cooperación del Palacio Imperial de Wellharun, el proceso avanzaba sin contratiempos.
—¿Cómo va el trabajo de desmantelamiento de los círculos mágicos?
—Va muy bien. El de la frontera ha sido completamente destruido y, según lo previsto, el del último piso estará resuelto en unos días.
—Sería estupendo que pudiéramos regresar pronto a Heinern…
El rostro de Paul se ensombreció de repente, y lo mismo ocurrió con el de Leo. La cooperación de Wellharun era excelente; después de todo, eran los soldados de Heinern quienes habían tomado la iniciativa para resolver este incidente plagado de conspiraciones.
Gracias a ello, la gestión posterior avanzaba con fluidez. Dado que el Emperador Roelard ordenó resolver este asunto bajo su responsabilidad, una vez que todo terminara según sus órdenes, podrían regresar a Heinern.
—…Solo espero que Luke recupere el conocimiento pronto —murmuró Leo en voz baja mientras miraba por la ventana.
Los problemas se resolvían uno a uno, pero aún existía uno que no mostraba señales de solución.
Luke, consumido por el maná impuro, seguía sin abrir los ojos. Al principio, cuando Leo oyó que Luke se había desplomado, sintió que casi pierde el sentido por la sorpresa. Pensó que, si alguien tan talentoso como Luke había caído, el líder enemigo debía ser increíblemente fuerte.
Sin embargo, cuando escuchó de boca de Theo todos los detalles sobre el estado de Luke, tuvo el presentimiento de que la situación era mucho más grave de lo que imaginaba.
—No sabía que la purificación del maná impuro fuera tan difícil.
—Purificar el maná impuro común no es una tarea difícil.
Sería algo sencillo con la ayuda de alguien capaz de usar magia de purificación.
—El problema es que se trata del maná de ese tipo.
Según Theo, el maná que habitaba en el cuerpo de Luke era tal que, incluso con la ayuda del médico militar más competente, resultaba difícil purificarlo más allá de cierto nivel.
La razón por la que los médicos militares, que presumían del más alto nivel en magia de purificación, no podían ni ponerle las manos encima, era porque el maná de Felix había sido “fabricado”. Jamás se había oído hablar de un caso donde el maná se creara de forma artificial después del nacimiento.
Al ser un poder que escapaba a toda lógica, la magia que se había utilizado hasta ahora para purificar el maná no surtía efecto.
—¿Y si Felix realmente no purifica el maná del señor Luke? Me enfurece esta realidad en la que tenemos que depender del poder del enemigo.
—Vaya, Paul. Tu Capitán soy yo, pero ¿por qué parece que te agrada más Luke?
—Capitán, ¿en serio puede bromear en un momento como este? —dijo Paul mientras se secaba las lágrimas que amenazaban con brotar.
Al ver a su subordinado preocuparse tanto por Luke a pesar del poco tiempo que habían pasado juntos, Leo sonrió levemente.
—No te preocupes. De todos modos, parece que el Comandante ya fue a ver a Felix. Con su cuidado, ¿no crees que saldrá todo bien?
Leo tranquilizó a su subordinado con su característica actitud y voz despreocupada, como de costumbre. Él mismo estaba perdiendo el sueño por la preocupación por Luke, pero mostrar esa debilidad frente a Paul solo aumentaría la ansiedad de este. Tras darle unas palmaditas en el hombro, el rostro de Paul se vio afortunadamente mucho mejor.
—Por cierto, el señor Luke me preocupa, pero el Comandante también me inquieta. He oído que no come ni duerme, y que solo permanece en esa habitación…
Ante ese comentario, Leo no pudo ocultar el suspiro que amenazaba con escaparse. Como capitán de la 7ª. División del Ejército Imperial y miembro de la Unidad de Investigación, Leo tenía el deber de asistir a Theo, el Comandante, más que nadie.
Mientras Theo permanecía en Wellharun, la Capitana de la 1ª. División, Roena, y Zion se encargaban del Cuartel General, por lo que no había de qué preocuparse en ese frente; el problema era el propio Theo.
—A mí también me preocupa de verdad. Si el Comandante termina desplomándose también… puede que tenga que colgar el uniforme.
Leo se pasó la mano por el cabello con frustración y sacudió la cabeza.
* * *
Theo levantó sus pesados párpados. Frunció en su entrecejo debido a la visión borrosa, el dolor en sus ojos entumecidos y la leve jaqueca provocada por la falta de sueño. Parecía haberse quedado dormido por un instante.
Sin embargo, Theo ignoró aquel malestar y apretó la mano de Luke con fuerza. Aun así, no percibió rastro alguno de voluntad o fuerza en aquella mano que sostenía entre las suyas.
Aquello era, precisamente, lo que lo estaba volviendo loco.
¿Cuántos días habían pasado ya? Desde que llegaron a Wellharun, desde que Luke permanecía sin recobrar el sentido… Sentía que su noción del tiempo se perdía. No lograba distinguir qué día de la semana era, ni siquiera qué hora.
—…Luke.
Lo único que ocupaba su mente era el ruego de que este tiempo infernal terminara de una vez. Theo acarició con cuidado el rostro de Luke. Aunque lo estaba tocando, ¿cómo explicar esa sensación de vacío que no lograba llenar?
“…Porque la promesa… de volver a tu lado… la voy a cumplir”.
Aquella voz que escuchó de forma borrosa al final no dejaba de atormentar sus oídos. ¿Qué debería hacer si Luke no despertaba? ¿Y si este calor corporal que aún sentía débilmente terminara por extinguirse?
—…
El brillo en los ojos de Theo se desvaneció gradualmente. ¿Debería torturar a Felix ahora mismo? Intentó darle tiempo para que eligiera por sí mismo, pero ¿realmente era necesario hacerlo?
No. Quizás sería mejor matar al culpable que dejó a Luke en este estado y buscar otra forma de deshacerse del maná impuro que habitaba en su cuerpo. Si el cuerpo de Felix fue creado por los experimentos de los eruditos de Sahar, ¿no encontraría una solución si invadía el Imperio Rockbell de inmediato?
—…Señor Theo.
Fue entonces. Al sentir un calor sobre su hombro, Theo levantó la cabeza sobresaltado. Brett, un poco sorprendido por la mirada cargada de sed de sangre, tragó saliva y retiró la mano rápidamente.
—Ah, lo siento.
—No, no se preocupe. Lo llamé porque pensé que quizás estaba durmiendo, pero ya veo que estaba despierto.
Theo soltó un profundo suspiro y se frotó el rostro con las manos. Le dolió la cabeza una vez más al darse cuenta de que acababa de tener pensamientos peligrosos, después de haberle hablado con tanta firmeza a Felix.
—¿Se encuentra bien?
Brett observó el estado de Theo. Su semblante había empeorado notablemente desde que llegó a Wellharun. Tenía el rostro demacrado y, sobre todo, sus ojos estaban tan hundidos que parecía que se desplomaría al menor contacto. Aunque no era adecuado pensar así de un hombre tan corpulento y robusto, para Brett, el Theo de ahora se veía sumamente frágil.
—Sí, estoy bien.
—Pero me han dicho que no ha comido ni dormido…
—Esto es lo único que puedo hacer. Aguantar y esperar al lado de Luke. Así que, de verdad, estoy bien.
Las emociones que emanaban de esas manos entrelazadas no eran algo que Brett se atreviera a conjeturar a la ligera. Por ello, no añadió más palabras al respecto.
—Por cierto, ¿cómo va su herida? Escuché que resultó herido cuando Felix lo atrapó.
—Ah, eso. Ahora ya estoy bien.
La noche en que ocurrió el incidente, Brett se había movilizado para ayudar a Luke. Quería ser un apoyo para él mientras intentaban inducir a Felix, quien se hacía pasar por Heath, a revelar su verdadera identidad, pero terminó perdiendo el conocimiento de forma patética tras ser atacado por Felix.
—El señor Luke se infiltró en Wellharun para buscar pruebas de la conspiración que Felix estaba tramando, ¿verdad?
—Así es.
—Pero el señor Luke fue más allá de encontrar esas pruebas; salvó a este país. Priorizó a su patria, pero al mismo tiempo se preocupó por la seguridad del Príncipe Cairn, quien podría haber sido el último Príncipe de Wellharun, aún sin saberlo en ese momento.
Luke siempre insistió en que actuaba por el bien de Heinern, pero al final, sus acciones trajeron una gran salvación para Wellharun.
—Cuando el Príncipe le pidió ayuda, el señor Luke asintió como si nada. El Príncipe y yo nos quedamos tan desconcertados…
Brett soltó una risa incómoda. En una situación donde la traición de Wellharun parecía casi un hecho y el Segundo Príncipe podría haber estado mintiendo, Luke aceptó sin vacilar la mano que pedía auxilio.
Theo escuchaba las palabras de Brett mientras observaba en silencio a Luke. Él siempre había sido una persona íntegra, con un corazón cálido capaz de preocuparse por los demás. Si Brett sentía que su país había sido salvado, era sin duda gracias a la naturaleza bondadosa de Luke.
—Por eso, estoy seguro de que el señor Luke abrirá los ojos. Todos los que han recibido su ayuda están deseando que así sea.
Ante el rudo pero sincero consuelo de Brett, Theo asintió en silencio. Sin embargo, la realidad era que a Luke no le quedaba mucho tiempo.
Por mucho que Dante estuviera retrasando el avance del maná, mientras no se resolviera la causa fundamental, no sería extraño que su cuerpo colapsara en cualquier momento.
Justo cuando Theo apretaba con más fuerza la mano de Luke, la puerta se abrió de par en par de golpe y alguien irrumpió en la habitación.