Por un lado, estaba la opción de auto-eliminarse en el campo de batalla; por el otro, ser eliminada golpe a golpe por la espada de He Yishu ante los ojos de todos los espectadores. Ambas opciones eran sumamente difíciles para Elisa, pues ambas representaban una humillación monumental.
Sin embargo, se veía obligada a elegir, ya que, con el paso de los minutos, la situación solo se volvía más vergonzosa y perjudicial.
Mientras Elisa se debatía en este dilema, He Yishu volvió a hablar con un tono desenfadado.
—Ya que no quieres charlar conmigo ni tienes intención de auto-eliminarte, tendré que contar algo interesante —el tono de He Yishu era muy ligero; definitivamente, castigar a la escoria era gratificante para el cuerpo y la mente—. ¿Recuerdas cuando difamaste mi nombre deliberadamente ante Adrian? En aquel entonces ni siquiera nos conocíamos. ¿Tanta hostilidad se debía a que soy demasiado excelente y despierto envidias, o a que tú eres demasiado mezquina?
Esas palabras le recordaron a Elisa un combate anterior. En aquel entonces, al ver a He Yishu exponer los trapos sucios de sus oponentes uno por uno, ella pensó que los rivales eran simplemente débiles por dejarse humillar así en público.
¡Solo ahora que le ocurría a ella comprendía la impotencia y la rabia de estar en esa posición!
La humillación no radicaba solo en que He Yishu sacara a relucir el pasado, sino en que ella misma se veía forzada a revivir la deshonra de aquel momento. La doble carga de vergüenza estuvo a punto de hacerla estallar.
He Yishu, como si no pasara nada, siguió parloteando: —Luego finalmente nos conocimos en persona, y en nuestro primer encuentro provocaste una disputa deliberada por los intereses de tu clan. Incluso llegaron a entrar en mi apartamento para…
—¡Basta! ¡Deja de decir tonterías! —Como lo que He Yishu mencionaba ya afectaba la reputación de la familia Brandt, Elisa no tuvo más remedio que interrumpirlo.
—¿Vaya, finalmente te dignas a hablar? —He Yishu no se molestó; al contrario, preguntó con curiosidad—: Entonces, ¿podrías decirme por qué la familia Brandt instaló ilegalmente equipos de vigilancia en mi apartamento?
Elisa no tuvo tiempo de detenerlo; He Yishu soltó la bomba antes de que pudiera reaccionar. Estaba claro que él lo tenía planeado desde el principio. Al pensar en cómo ella había intentado callarlo con furia creyendo que podía ocultarlo, sintió que su rostro ardía de vergüenza una vez más.
¡No podía permitir que He Yishu siguiera hablando, o no solo ella, sino toda la familia Brandt perdería la cara ante millones de personas!
Con este pensamiento, Elisa finalmente tomó una decisión. Llena de humillación y antes de que He Yishu abriera la boca otra vez, seleccionó la opción de auto-eliminación.
Acto seguido, el sistema anunció el resultado del combate. He Yishu no se sorprendió por la maniobra de Elisa, pero ¿realmente creía ella que así le callaría la boca?
Si Elisa pensaba eso, era una ingenua.
Justo antes de ser teletransportados fuera del mapa, He Yishu dijo con una leve sonrisa: —Aunque no he invitado a la familia Brandt a mi subasta, en vista de que te has rendido ante mí, puedo darte la oportunidad de asistir. ¿Qué te parece?
Estas palabras eran un insulto directo hacia Elisa y su clan, pero de todos los que escucharon, solo Elisa captó el punto exacto; el resto de la gente malinterpretó el mensaje por completo.
Su atención no se centró en si la familia Brandt estaba invitada o no, sino en el hecho de que… ¡¿el gran maestro de las tarjetas iba a organizar una subasta?!
Aunque las subastas no eran exclusivas del mundo de las tarjetas de energía, viniendo de alguien tan mediático como He Yishu, la gran mayoría asumió inmediatamente que se trataría de sus creaciones.
¿Y qué tipo de tarjetas subastaría el gran He Yishu?
¡La respuesta era obvia: Tarjetas de caracteres chinos!
En cuanto al asunto de la escoria, habiendo tarjetas de caracteres chinos de por medio, ¿a quién le importaba Elisa? ¡Que se las arreglara sola!
Así, un comentario que He Yishu soltó al final del combate para burlarse terminó causando un revuelo masivo en la red virtual por un ángulo inesperado.
Espectador 1: ¡Madre mía! ¿El gran maestro va a hacer una subasta? ¡¿Es verdad?!
Espectador 2: Lo dijo él mismo, claro que es verdad. Y apuesto lo que sea a que es para subastar tarjetas de caracteres chinos. ¡Solo pensarlo me emociona!
Espectador 3: ¡Yo también estoy emocionado! Pero… como ciudadano de a pie que sabe que no tiene dinero para comprar una, ¿por qué estoy emocionado? ¡Debería estar llorando! QAQ
Espectador 4: Te entiendo… Pero el maestro no es una persona común. ¿Creen que su subasta sea como el curso de enseñanza, donde te inscribes y él selecciona a los asistentes? Si es así, ¡quizá tengamos una mínima posibilidad de asistir!
Espectador 5: ¿Finalmente va a vender sus tarjetas? ¡Qué emoción! ¡No saben lo triste que se sentía verlo usarlas tan despreocupadamente mientras uno no podía conseguir ni una!
Espectador 6: Secundo al de arriba. Cada vez que lo veo malgastar tarjetas de caracteres chinos de formas tan creativas, me da la ilusión de que son comunes, ¡pero la realidad es que nadie más en el mundo las tiene! Ese sentimiento contradictorio finalmente va a terminar.
Espectador 7: Sueño cada día con tener una tarjeta de caracteres chinos. La oportunidad ha llegado y, justo cuando estoy eufórico, me doy cuenta de un problema grave: no tengo dinero… (:з」∠)
Espectador 8: ¡Maestro, míreme! Soy su fan número uno, he comprado cada tarjeta de su tienda más de una vez. Además, soy muy, muy rico. ¡Le ruego una oportunidad para asistir!
…
He Yishu no sabía que sus palabras habían provocado un duelo a muerte entre los que odiaban a los ricos y los que presumían de su fortuna. Tras salir de la competición, continuó discutiendo los detalles de la subasta con Adrian.
Aunque mencionarlo en el estadio fue principalmente para molestar a Elisa, no fue un impulso sin fundamento.
Días atrás, Adrian le había comentado que los preparativos para la subasta estaban casi listos y que el siguiente paso era enviar las invitaciones formales.
Además, Adrian le informó que el Departamento Militar había dispuesto un salón de banquetes oficial de alto nivel para el evento, dándole a He Yishu todo el prestigio posible.
He Yishu estaba encantado y no paraba de besar a Adrian, lo que terminó con ambos en la cama.
Volviendo al tema, sobre los invitados, Adrian sugirió: —A excepción de la familia Brandt y los clanes aliados a ellos, creo que todas las demás grandes familias pueden ser invitadas.
—Me parece bien. Mi objetivo es ganar dinero; mientras no tenga problemas personales con ellos, no hay razón para no invitarlos —asintió He Yishu. Aunque la subasta tenía varios propósitos, lo que más le importaba era el beneficio económico.
A Adrian le encantaba esa faceta codiciosa de He Yishu; le rodeó la cintura y le besó la comisura de los labios: —Aparte de los grandes clanes del sector, puedes invitar a quien quieras según tus preferencias.
—Déjame pensar… invitemos primero a los estudiantes seleccionados para el curso de caracteres chinos, para que se familiaricen —He Yishu contaba con los dedos apoyado en el pecho de Adrian—. También a la gente de la red virtual; aunque no hablo mucho con ellos, su apoyo ha sido fundamental. Podemos poner ciertos criterios y seleccionar a algunos de los que se inscriban.
En realidad, el apoyo era secundario; lo principal era que entre esa gente seguro había millonarios, y He Yishu quería que sus tarjetas se vendieran al precio más alto posible.
—De acuerdo, como digas —Adrian no puso objeciones—. Pero ya que vamos a enviar invitaciones, debemos fijar la fecha exacta.
He Yishu se lo pensó. Tras su reciente esfuerzo, ya tenía casi listo el material didáctico para el curso. En cuanto a las clases profesionales, con la garantía del director, no tenía de qué preocuparse: —Cualquier día de estos está bien. Elige el que te parezca más adecuado, yo no sabría decidirme por uno.
—Bien. Además, debemos definir el flujo de la subasta. Las tarjetas de caracteres chinos serán el plato fuerte, así que no pueden aparecer demasiado pronto. Necesitamos otras tarjetas que sirvan como preámbulo —a Adrian le gustaba que He Yishu confiara en él—. Con tu nivel, podrías fabricar algunas tarjetas menos potentes, pero esta es una buena oportunidad para mejorar tus relaciones con otros clanes. Por eso, el consejo de mi padre es invitar a otras familias a que también subasten sus productos en este evento.
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