Capítulo 121: El shīdì menor vivirá conmigo

Arco | Volúmen:

No disponible.

Estado Edición:

Editado

Ajustes de Lectura:

TAMAÑO:
FUENTE:

Al ver que el shīdì también tenía el rostro lleno de incomprensión, Wen Qiao sintió que por fin alguien la entendía.

Satisfecha, continuó:

—Después no sé qué le dijo Lin Jin Xing, pero desde entonces Ye Zhi Ling ya no volvió a pensar en comérselo y, al contrario, protegía muchísimo ese huevo. Pero aun así, eso demuestra que entre los discípulos que ha formado Nan You Xianzun no hay ninguno normal. Así que, shīdì, recuerda esto: aunque tengas que hacer una alianza matrimonial con un viejo monstruo milenario, jamás elijas a un discípulo de Nan You Xianzun.

Yuan Rong: —…

Pero él jamás había pensado en una alianza matrimonial.

Al mismo tiempo, el sol ya se había puesto. Sobre la plataforma seguía de pie Lin Hao.

Y Lin Hao fue oficialmente nombrado el discípulo principal de esta generación.

Shi Ting Feng suspiró con emoción. Era la segunda vez que veía a Lin Hao, y cada vez que lo veía, el otro lograba sorprenderlo.

Jamás habría imaginado que aquel niño al que nadie veía con buenos ojos —salvo Nan You Xianzun— ahora se convertiría en el discípulo principal de esta generación de Canghai Wuya.

Al terminar la ceremonia, Shi Ting Feng no se marchó de inmediato, sino que se acercó a Lin Hao.

—Desde hoy tendré que llamarte shīdì Lin. ¿Quieres que te lleve directamente al patio con mayor concentración de energía espiritual? ¿O prefieres escogerlo tú mismo?

Lin Hao respondió con cortesía, juntando las manos:

—¿Cómo podría molestar personalmente al shīxiōng? Luego seguiré al grupo y listo.

Shi Ting Feng sonrió con suavidad.

—No es molestia. De todos modos, después no tengo nada que hacer.

Justo cuando Lin Hao pensaba cómo rechazarlo, Qian Duo Duo y los otros dos llegaron.

Aún no sabían qué había ocurrido. Tras saludar a Shi Ting Feng, Lie Jiao Yang preguntó:

—Ah Hao, ¿de qué estaban hablando tú y el shīxiōng Shi?

Antes de que Lin Hao respondiera, Shi Ting Feng se adelantó:

—Estaba pensando en llevar al shīdì Lin a escoger su patio.

Los ojos de Qian Duo Duo brillaron.

—¿Podemos ir a verlo?

Shi Ting Feng sonrió con amabilidad.

—Claro que sí. Estoy seguro de que el shīdì Lin podrá concederles algo así.

En cuanto terminó de hablar, los tres miraron expectantes a Lin Hao.

Especialmente Lie Jiao Jiao, cuyos grandes ojos húmedos lo miraban fijamente, haciendo que a Lin Hao le resultara imposible negarse.

En ese momento, Lin Hao sentía que lo habían puesto contra la pared.

Si aceptaba, significaba que estaba de acuerdo en que Shi Ting Feng los guiara. Pero si se negaba, arruinaría la ilusión de Qian Duo Duo y los demás.

Lin Hao no quería relacionarse demasiado con esa persona. No sabía por qué, pero aunque Shi Ting Feng se mostrara amable y de buen carácter, siempre le producía una sensación incómoda.

Los hechos demostraron que no se había equivocado. Alguien capaz de decir algo así no era tan gentil y educado como aparentaba.

Incluso Xiao Tian, dentro del mar de conciencia, se dio cuenta. Con sus pequeñas manos regordetas acariciándose la barbilla redonda, dijo:

—Este tipo sí que es astuto.

Lin Hao alzó una ceja, sorprendido.

—¿Hasta tú te diste cuenta?

Xiao Tian asintió con expresión seria, pero enseguida saltó furioso:

—¿Qué significa “hasta tú”? ¿Qué quieres decir? ¡Yo estuve viendo todo! ¿Cómo no iba a notarlo?

Lin Hao se tocó la nariz con culpa. Últimamente este pequeño era cada vez más difícil de engañar.

Ahora incluso se fijaba en las palabras.

Mientras dejaba una pequeña parte de su conciencia escuchando las quejas de Xiao Tian, Lin Hao ya pensaba cómo rechazar a Shi Ting Feng.

Qian Duo Duo, al ver que Lin Hao no respondía, aunque no sabía los detalles, intuyó que había algo más. Justo cuando iba a rechazar por él y sacarlo del apuro, una voz fría y clara como la luna los interrumpió.

Quien se acercaba era nada menos que Lin Jin Xing.

—No es necesario. Mi shīdì, por supuesto, vivirá conmigo. Si no recuerdo mal, tú también tienes un shīdì, ¿no? Y además lo han llevado al Salón de Castigos. ¿No deberías preocuparte por él? ¿Por qué sigues molestando a mi shīdì?

Pregunta tras pregunta cayó sobre Shi Ting Feng. Con cada una, su rostro se ensombrecía más, hasta que no pudo sostener su expresión amable.

Su semblante feroz asustó a Lie Jiao Jiao, quien se escondió de inmediato detrás de su hermano.

Al ver su reacción, Shi Ting Feng supo que había perdido el control. Respiró hondo y volvió a sonreír, aunque esta vez la sonrisa no era natural.

—Tienes razón. Debería ir al Salón de Castigos.

Tras decir eso, incapaz de mantener la compostura, se marchó apresuradamente.

Al verlo irse, el entusiasmo de Qian Duo Duo y los demás no disminuyó. Lie Jiao Yang dijo con emoción:

—Ahora que el molesto ya no está, ¿podemos ir a ver el patio que ibas a escoger?

—El shīdì menor vivirá conmigo. ¿Quieren visitar mi patio? —Lin Jin Xing lanzó una mirada fría hacia Lie Jiao Yang.

Este tembló de repente. Sentía que la mirada de Yuan Shuang Xianjun no era muy amistosa.

Qian Duo Duo, en cambio, tuvo más tacto y agitó las manos rápidamente.

—No, no, mejor no vamos.

Solo Lin Hao seguía confundido. Él aún no había dicho nada, ¿cómo es que ya habían decidido dónde viviría?

Como si notara su duda, Lin Jin Xing añadió:

—Xiao Ling también está allí.

Al oír que su shījiě estaba allí, Lin Hao reaccionó. Hacía años que no la veía; era hora de visitarla.

—Entonces volveré con shīxiōng a ver a shījiě.

Al escuchar su respuesta, Lin Jin Xing suspiró aliviado en secreto y luego miró a los tres que aún no se habían ido.

—Ya que el patio del shīdì menor no lo usará, sería un desperdicio dejarlo vacío. Ustedes pueden vivir allí.

Lin Hao: —…

Solo había dicho que iría a ver a su shījiě, no que se quedaría a vivir.

Aunque, pensándolo bien, vivir con su shīxiōng y su shījiě tampoco estaba mal.

Tras despedirse de Qian Duo Duo y los demás, Lin Hao siguió a Lin Jin Xing hasta un patio lleno de abundante energía espiritual. Antes de entrar, escucharon una voz escandalosa desde dentro, acompañada de un canto de pájaro.

—¡Si no fuera porque fue un regalo del shīdì menor, ya te habría asado!

—¡Chiu, chiu, chiu!

El canto parecía lleno de protesta.

Al entrar, Lin Hao vio a Ye Zhi Ling con las manos en la cintura, fulminando con la mirada a un pajarito, que alzaba la cabeza desafiándola.

—Ejem —Lin Jin Xing tosió para llamar su atención.

Ye Zhi Ling se volvió. Al ver a Lin Hao, primero mostró confusión, pero enseguida, llena de alegría, corrió hacia él más rápido que de costumbre.

Sus ojos brillaban.

—¡Guau! ¡Shīdì menor, ahora eres tan alto!

Con la mano midió la diferencia de estatura entre ambos. Ahora Lin Hao superaba el metro ochenta, mientras que Ye Zhi Ling no había cambiado nada en esos años.

Tras comparar un buen rato, descubrió que ni siquiera podía tocarle la cabeza.

Lin Hao entendió la intención de su shījiě y se inclinó, acercando la cabeza hacia ella.

—Así shījiě podrá tocarla.

Ye Zhi Ling estaba a punto de extender la mano cuando sintió una mirada fría como el hielo sobre ella.

Se estremeció y giró la cabeza, encontrándose con los ojos helados de Lin Jin Xing.

Ye Zhi Ling: —…

Por alguna razón, sentía que si llegaba a tocarle la cabeza, las consecuencias serían muy graves.

Subscribe
Notify of
guest
0 Comentarios

Comentar Párrafo:

Dejar un comentario:

 

0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x