Capítulo 135- Laberinto. Parte 4

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¡Kruoooorrrg!

El rugido de la gigantesca bestia llenó toda la cámara.

Aquel comportamiento torpe del principio había desaparecido por completo. Ahora, la presión amenazante que emitía era comparable a la de un trol glacial escondido en lo más profundo del Reino Demoníaco.

Orden retrocedió con el rostro desencajado, manteniéndose alerta ante el gigantesco licántropo.

Ya lo había cortado varias veces con su espada. Sin embargo, ya fuera por el grosor de su piel, el monstruo no mostraba ni un solo rasguño.

Estaba seguro de la sensación al cortarlo, pero el resultado no era lo que esperaba.

—¡…!

—¡Kwaaang!

Sin tiempo siquiera para pensar, la gigantesca arma cayó de nuevo sobre él, golpeando el suelo con fuerza. El pavimento se rompió en pedazos y fragmentos de piedra volaron por todas partes.

Orden esquivó el ataque por muy poco y se lanzó hacia un costado del licántropo. Aprovechando el momento en que el monstruo vaciló al intentar retirar la espada incrustada en el suelo, le clavó rápidamente su propia espada envuelta en aura en una de sus piernas.

¡Puk!

Sin embargo, la bestia ni siquiera mostró el más mínimo gesto de reacción y, de inmediato, lanzó un puñetazo hacia él.

—¿…No reacciona en absoluto? —Orden abrió los ojos de par en par mientras se retiraba rápidamente— ¿No siente dolor? 

Su espada había penetrado profundamente en el muslo, ¿cómo es posible que no le haya causado ni un rasguño? 

En ese momento, el príncipe Morres apareció entre ellos con un ágil salto, se impulsó con la espada clavada en el suelo, corrió por el grueso brazo del monstruo, y luego elevó ligeramente su cuerpo y trazó un largo corte descendente con el Cascanueces dirigido a su cuello.

¡Shaaaak!

La hoja grisácea y alargada cortó profundamente la arteria carótida del monstruo.

“¡Esta vez sí que fue un golpe letal!”.

Eso pensó Orden, pero sorprendentemente, la criatura giró su cuerpo hacia el príncipe como si nada hubiera pasado. En su cuello no había ni rastro de herida o sangrado. El licántropo contraatacó con violencia, blandiendo su otra espada contra el príncipe.

—… ¡Alteza!

Fue un contraataque inesperado, pero como si lo hubiera previsto, el príncipe pateó el hombro del monstruo aterrizando con firmeza junto a Orden y habló:

—Parece que no tiene puntos vitales. Al parecer, solo se refleja el daño directo de forma directa.

Ante la evaluación seca y sin emoción, Orden quedó desconcertado.

—Alteza esto no tiene sentido. Ese licántropo parece estar regenerando su cuerpo como si fuera un troll. o podemos identificar ningún punto vital, así que no sé qué deberíamos hacer…

El príncipe que parecía estar completamente despreocupado ladeo la cabeza.

—¿Eh? No, tu último ataque fue bastante bueno. Su HP bajó bastante. 

—… ¿Perdón?

—Sí, encima de su cabeza tiene una barra de HP que muestra su vitalidad. ¿Tú no la ves?

“¿Encima de su cabeza?”

Solo entonces Orden se dio cuenta de que una barra brillante que flotaba sobre la cabeza de la bestia se había acortado un poco desde el principio. Como no sabía qué era, simplemente la ignoró.

—…¿Eso indica su vida?

—Sí. Como no hay heridas visibles ni sangre, debe ser un mundo con reglas de juego bastante antiguas.

—¿Un juego antiguo? … ¿De qué habla?

—O como somos menores de edad, se activó el modo de protección para menores, ¿no crees?

Orden no entendía al príncipe.

No, más que eso… ¿de qué demonios está hablando este tipo desde hace un rato?

—¡La única persona aquí que no ha alcanzado la mayoría de edad es usted! —gritó Orden frustrado.

—¿Eso es lo importante ahora? —Seong-Jin lo miró con desconcierto.

—…No, yo solo…

—¡Ya viene! —exclamó Seon-jin antes de que Orden pudiera responder.

Inmediatamente, el gigantesco cuerpo se abalanzó hacia ellos. Justo cuando la estela roja, del brillo de sus ojos se alargaba en el aire, la enorme espada del monstruo trazó un corte horizontal.

Orden se agachó por reflejo para esquivarlo, pero solo la presión del viento al pasar sobre su cabeza bastó para entumecer todo su cuerpo.

Rodando por el suelo, apenas logró poner distancia entre ellos, pero el príncipe ya había retrocedido bastante, manteniéndose a salvo a una buena distancia.

Su postura, mientras intercambiaba ataques ligeros desde una distancia segura, no era la de un novato. Evidentemente, no era la primera vez que se enfrentaba a una bestia de ese tamaño.

“… ¿Cómo puede moverse así?”, pensó Orden mientras se incorporaba rápidamente.

Él era un espadachín prodigio que desde niño se había curtido enfrentando criaturas del Reino Demoníaco, pero este extraño combate le resultaba particularmente agotador.

Aquel gigantesco monstruo parecía cambiar su centro de gravedad con cada movimiento, lo que lo llevaba a realizar acciones que Orden no lograba comprender. Incluso el rango de movimiento de sus articulaciones no coincidía del todo con su apariencia.

Además, era como si sus hombros se dislocaran y volvieran a su sitio con cada golpe, cambiando ligeramente el alcance de sus brazos. Dado el tamaño del monstruo, esa pequeña diferencia resultaba un cambio significativo en la distancia del ataque.

Esas incomodidades constantes estaban desgastando los nervios de Orden.

—Huuuh…

Y había un problema más. 

Cada vez que blandía su espada, era inevitable que su aura se consumiera. 

No importa cual fuera el truco que usó Scarciapino, en este lugar apenas y podía regenerar el aura que consumía.

—No hace falta que te desesperes tanto. Incluso los ataques pequeños están acumulando daño de forma constante.

El príncipe Morres, que se acercó a Orden mientras este jadeaba, le advirtió con calma.

—Así que no te excedas y guarda algo de aura. El aire aquí tiene tan poca energía que recuperarla es casi imposible.

Orden lo miró con cierta incredulidad.

“¿Qué demonio le pasa? ¿Cómo puede estar tan tranquilo?”

Se suponía que el príncipe era un niño mimado, como la flor de un invernadero que casi nunca salía del palacio. Sin embargo, el príncipe que tenía delante se parecía más a un veterano del dominio de Sigsmund, alguien que había pasado toda su vida cazando monstruos.

¡Thump!

En ese momento, el licántropo dio un paso hacia ellos, y su presencia se volvió aún más pesada.

¡Bip!

 Un agudo sonido de advertencia les perforó los oídos.

[¡El L□rd Licantr□□□po está en□ptr□ndo en gr□□ ira!]

¡KruaaAAAAAGH!

El monstruo, que momentos antes se tambaleaba, echó el cuerpo hacia atrás de golpe y lanzó un rugido estremecedor.

*** ** ***

El amplio recinto ya estaba completamente destrozado.

Eso es porque ese pequeño bastardo estaba moviendo ambos brazos a su antojo, como si quisiera destruir todo el lugar. En las paredes redondas y el suelo de piedra, apenas quedan lugares intactos.

Lo sorprendente, es que, en medio de eso, ninguna de las antorchas que iluminaban el interior estaba dañada, por lo que aún iluminaban el lugar.

—…Uf, uf.

Seong-jin observó a Orden, que jadeaba mientras recuperaba la postura.

Al verlo resistir valientemente contra un monstruo jefe que veía por primera vez, definitivamente puede decir que es un tipo duro. Durante la batalla en curso, ya había sido golpeado varias veces por los ataques del licántropo, su ropa estaba rasgada y la sangre corría por su cuerpo, pero eso no era todo. 

No solo eso. Había agotado la mayor parte de su aura, haciéndolo tropezar de vez en cuando.

“No creo que pueda prolongar esto por mucho tiempo…”

Por otro lado, Seong-jin estaba bastante relajado. Su método habitual de mantenerse a una gran distancia de los monstruos gigantes para evitarlos y poder atacarlos con fuerza una vez que se presentara la oportunidad funcionó bien.

Los monstruos de Gehenna solían moverse de formas absurdamente impredecibles.

Por ejemplo, este fue el caso de las larvas del Bantra. Tenía tantas protuberancias que emergen de su flexible piel, que era imposible determinar un patrón.

“Cuanto más lo miro, más se parecen a los movimientos estándar del Batla Mantis…”

Claro, si excluimos la apariencia”

Al menos ese tenía menos de cuatro patas, como un adorable perrito.

La mayoría de los monstruos de Gehena eran artrópodos, a excepción de algunos cefalópodos. Esto significa que el número de patas supera las seis.

Batra Mantis también era una criatura del tipo insecto gigante que balanceaba sus dos poderosas patas delanteras como una langosta, pero su aspecto aerodinámico, cubierto de protuberancias negros, le daban más aspecto de una cucaracha con verrugas…

“No debería de pensar en eso… Me volverá a quitar el apetito”.

Después de enfrentarse a uno de eso, toda la unidad de superhumanos sufría de pérdida de apetito durante varios días.

—[¿Estás bien? Sigues comparándolo con el Batra Mantis, pero ese era un monstruo, bastante fuerte].

—“Si no vienen en grupo es por que solo hay uno, eso es ventaja.” 

Por supuesto, las habilidades de Seong-jin también habían disminuido significativamente comparando cuando estaba en su mejor momento, pero curiosamente no sintió ninguna sensación de crisis mientras se enfrentaba al licántropo.

Tenía una especie de confianza infundada de que, de alguna manera u otra, podría hacerlo, incluso si las cosas se ponían difíciles.

“Me he convertido en una persona muy despreocupada…”

Considerando la personalidad de Seong-jin durante su época como cazador, era realmente incomprensible. En aquel tiempo era bastante minucioso a la hora de pelear.

Evaluaba con la mayor precisión posible la fuerza del enemigo, organizaba al personal de combate y planificaba las operaciones basándose en los datos.

Solía ​​odiar a los tipos como Orden, que simplemente corrían de manera salvaje sin pensar.

—[¿Qué tonterías estás diciendo? Tú eras el que más se descontrolaba cuando perdías la cabeza].

—“Eso fue cuando no tenía otra opción. Pero en preparación, yo era bastante bueno”.

—[Hmm ¿en serio? ¿No será que crees que pase lo que pase, estás seguro que tu padre lo resolverá? ¿no es eso?].

—“… ¿Será?”

Seong-jin parpadeó. 

Cuando pensó en lo que le dijo el Rey Demonio, creyó que tenía algo de sentido.

“Sí, es verdad. Puede que sea eso”.

Seong-jin se sintió bastante extraño. 

¿Todas las personas que tienen padres viven con este tipo de mentalidad?.

Mientras pensaba en eso, de repente se escuchó un sonido agudo de advertencia.

[ ¡El Lord Lic□□ntropo entra en gr□□ ira! ]

Al mismo tiempo, el licántropo empezó a temblar como si algo le hubiera dado una descarga eléctrica.

Sintió que el impulso que comenzó a crecer poco a poco, volviéndose ominoso, el licántropo emitió un rugido atronador que resonó por el aire.

¡Kwaaaaah!

Los ojos de Orden, que estaban en guardia contra el bastardo, se abrieron de par en par. En un instante, el pelaje azul del licántropo se volvió morado y su cuerpo comenzó a hincharse.

El cambio fue demasiado dramático como para atribuirlo simplemente a un aumento de fuerza en los músculos. ¿Cómo puede un cuerpo aumentar repentinamente su volumen de esa manera en un espacio vacío?

A diferencia de Orden, que estaba sorprendido, las impresiones de Seong-jin también fueron simples esta vez.

—”Oh, supongo que es la fase 2 del jefe final”.

—[…Qué cómodo es vivir así].

—“Bueno, piensa de forma positiva, viendo su barra de HP, no creo que llegue a la fase 3”.

Finalmente, ante sus ojos, un licántropo morado que creció al menos 1,5 veces su tamaño se incorporó lentamente.

—Krrrrrr…

Caninos largos y blancos sobresalen de sus dientes, su hocico, que se hizo más largo y puntiagudo elevaba una capa de vapor blanco.

Los ojos rojos que miraban a Seong-jin y a Orden, eran tan brillantes que parecían siniestros, como si estuvieran ardiendo.

—¿Qué diablos es esto? 

Orden respiró profundamente y las orejas del licántropo se movieron. Y entonces…

—¡Oye! ¡Cuidado!

¡Pas!

El cuerpo de Orden se estrelló contra la pared de piedra sin previo aviso. La bestia púrpura balanceó su espada a una velocidad increíble, enviándolo a volar con el dorso de su espada.

—Puaj…

Orden, que estaba enterrado profundamente en el muro de piedra como un ariete, gimió suavemente.

Por fortuna no perdió el conocimiento, ya que se protegió con aura, pero el impacto fue tan grande que parecía imposible levantarse de inmediato.

—Krrrrrr…

Mientras observaba al licántropo acercándose lentamente a él mientras hacía un zumbido grave, Seong-jin tomó una decisión.

—Supongo que no puedo evitarlo.

Cómo sabía que el Santo Emperador lo regañaría, intentó tomarse las cosas con calma, sin exigirse demasiado esta vez, pero no esta vez sería el caso.

Seong-jin dejó escapar un suspiro, envolvió sus piernas con aura y se impulsó del suelo.

Antes de que el sorprendido licántropo pudiera reaccionar, Seong-jin ya estaba sobre su espalda, blandiendo el cascanueces.

¡Saaak!

Tras abrirle ampliamente la espalda, Seong-jin ya se estaba impulsando desde la pared hacia la pierna de la bestia.

¡Sha!

El Cascanueces se hundió profundamente en la articulación de la rodilla doblada y lo sacudió.

El bastardo rápidamente giró su postura en diagonal, pero Seong-jin, que fue más rápido y bajó su cuerpo casi pegado al suelo, esquivando justo a tiempo. 

Luego, volvió a patear el suelo, la espada de hoja larga, cortó el vientre del licántropo.

—¡Kwaaaaak!

La bestia, incapaz de seguir el ritmo de los movimientos de Seong-jin, agitó su postura nerviosamente.

Y ahora, Seong-jin había girado su cuerpo, usando el Cascanueces como apoyo, lo incrustó profundamente en el hombro de la enorme bestia.

—…

Orden se sentó frente al muro de piedra, mirando fijamente la escena que se desarrollaba frente a él, ignoró el agudo dolor que atravesaba todo su cuerpo.

Fue una escena de ensueño.

A primera vista, eran solo pequeños ataques que se hacían para golpear y escapar, pero el príncipe no desperdició ni un solo movimiento de su retirada para apuñalar con su espada a la bestia.

Como evidencia, la vida restante del licántropo está disminuyendo constantemente.

La brecha entre el príncipe.

Lo que Orden sintió cuando lo enfrentó por primera vez, fue que su brecha era mucho más estrecha si se refería a su técnica con la esgrima, pero ahora se dio cuenta de lo equivocado que estaba.

La brecha que tenía con el Príncipe, no estaba en un área a la que pudiera expresarse como una simple “diferencia”. 

El muro de piedra en donde rebotó se convirtió en su punto de apoyo, y el surco hecho por la estampida de la bestia se convirtió inmediatamente en una barrera que lo protegió.

Todo lo que estaba delante de los ojos del príncipe se volvió parte de su dominio.

—Uf…

Y finalmente, cuando el príncipe aterrizó en el suelo y exhaló profundamente…

¡Kuung!

El cuerpo de la enorme bestia, que parecía completamente invencible, se desplomó al suelo.

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