Capítulo 138- Laberinto. Parte 7

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—Sigurd Sigurdson. Ese es su lado malvado. Los avatares que controla suelen ser conscientes, en muchos casos no son capaces de reconocer que no son más que marionetas que se mueven según su voluntad.

Ante la explicación de Romaine, Leonard preguntó con desconcierto:

—¿Están conscientes pero no se dan cuenta? 

—Sí. Se debe al método tan ingenioso que utiliza.

Después de una breve pausa, Romaine continúa hablando.

—Suele manipular a sus marionetas de dos maneras. Una es para elevar al máximo la autoestima de la persona, para estimular el deseo de convertirse en un ser superior, para que se acepten a sí mismas.

—¿Mmm?

—El problema surge tras aceptarlo. Una vez que sus conciencias se conectan, el espíritu de la marioneta se intensifica gracias a la larga experiencia y el conocimiento que ha acumulado, y a su deseo desesperado de convertirse en una Gran Ley.  En ese momento, la marioneta cree haberse convertido en su asistente y, confunde su fuerte deseo con el suyo propio, le presta su cuerpo sin dudarlo.

Romaine y Leonard caminaban por un largo pasillo de piedra.

El viejo muro de piedra cubierto de musgo mostraba claramente las huellas del tiempo, pero las antorchas azules que de vez en cuando se encendía sobre ellos, brillaban como si acabaran de ser encendidas.

—El otro método es aún más cruel. Consiste en reducir al mínimo la autoestima del humano o acorralarlo hasta que pierda por completo la consciencia de sí mismo. La marioneta se moverá completamente a su voluntad. En casos extremos, puede incluso confundirse con Sigurd Sigurdson.

Romaine, que caminaba delante, miró a su alrededor por un momento en la bifurcación del camino, luego eligió una dirección y comenzó a caminar de nuevo.

—En este caso, el muñeco se convierte literalmente en Sigurd Sigurdson. Claro que, dado que el proceso de hacerle perder la conciencia no es muy humano, es inevitable que ocasionalmente presente defectos de memoria.

—¿Tienen pérdida de memoria? ¿Cómo es posible que no sepas que te están controlando?

—Porque en el momento en que te conectas plenamente con él, gran parte de esa deficiencia se compensa. Como dije antes, los humanos conectados con Sigurd no pueden escapar de la euforia que produce una actividad mental extremadamente estimulante. La sensación es tan intensa y fascinante que ni siquiera tienen tiempo de notar que algunos de sus recuerdos como simples humanos están desapareciendo.

Después de decir eso, Romaine dejó escapar una suave risa por un momento. Las comisuras de la boca bajo la media máscara están retorcidas.

—Así, la marioneta que no logra reconocer su propia insignificancia, lamentablemente comienza a tener delirios incluso después de su partida. Creen que no son un simple humano, sino una gran existencia. Que es un Gran Rey Demonio capaz de trascender dimensiones, y que algún día se convertiría en una gran historia.

—…

—Al considerarse insignificante y caer en una profunda frustración, terminan aferrándose con tanta facilidad a ese instante de exaltación que alguien más les concede por conveniencia. ¿No le parece algo verdaderamente estúpido?

Leonard, sintiéndose un poco ansioso por la voz hueca que sonaba como una burla de sí mismo, fingió no escuchar nada por un momento y tosió en vano.

Afortunadamente, llegaron a su destino antes de que el ambiente se volviera más tenso.

Romaine habló con Leonard mientras estaba parado frente a una gran puerta con elegantes relieves tallados.

—Esta es mi base. Si quieres entrar conmigo, Leo, debes de unirte a mi grupo. Como te expliqué antes, solo tienes que decir que aceptas.

Y tan pronto como sus palabras fueron pronunciadas, una ventana de texto rota apareció ante los ojos de Leonard.

[■■■ ha invitado a $ks□Rns a una fiesta□. ¿Aceptas?

Aceptar / Rech□□r].

Leonard, sobresaltado, miró el rostro de Romaine y asintió.

—…acepto.

Entonces, el texto apareció de nuevo.

[Se han formado el ■■■ y el Partido□].

Leonard meneó la cabeza y bebió un sorbo de su botella.

Qué decir… aunque ya me lo habías explicado bien, sigue siendo sorprendente. Parece que esto realmente es otra dimensión.

Los dos estaban ahora dentro del laberinto.

Debido a algún motivo, Sigurt Sigurson había accedido apresuradamente al laberinto, lo que permitió a Romaine recuperar con éxito parte de las conexiones que había perdido.

¡Crash!

La puerta se abrió con un ruido fuerte, y lo que apareció ante sus ojos fue otro pasillo con varias habitaciones.

A diferencia de antes, el interior estaba decorado con elegancia, lo que hizo que los ojos de Leonard se abrieran de par en par, mientras Romain avanzaba con paso firme.

—También le daré a Leo cierta autoridad sobre este acceso. De ahora en adelante, solo podrás entrar y salir libremente en las zonas permitidas —Dijo Romain que entró al lugar.

—¡Guau! Nunca lo habría imaginado ¡Esto es realmente…! —Leonard miró a su alrededor sorprendido— ¡Qué  escondite tan perfecto! ¿Podemos traer a más personas?

Romain lo miró estupefacto.

—Vinimos aquí a propósito para evitar la mirada del guardián de Delcross y de los Reyes Demonios de alto rango, si traemos mujeres abiertamente aquí ¿crees que eso funcionara?

—¿Entonces no se puede?

—Claro que no. Es más, ya tienes tantas casas de seguridad repartidas por todo el continente, ¿necesitas otro lugar secreto?

—Nunca es suficiente. Una vez que he usado una, no quiero volver ahí. El olor a cadáver queda impregnado.

—… 

Romain cerró la boca. Aunque parecía un joven normal por fuera, en realidad, este humano llamado Leonard tenía un lado bastante cruel.

El príncipe, que desde niño traía animales pequeños al palacio y los atormentaba, creó escondites secretos, y al crecer creó escondites secretos donde llevaba personas. La mayoría de quienes llevaba terminaban convertidos en fríos cadáveres enterrados en esos mismos lugares.

Si no hubiera sido por su estatus de príncipe, lo habrían tildado de adorador del diablo o asesino en serie y lo habrían ejecutado hace mucho tiempo.

Bueno, con una personalidad tan extraordinaria, puede que tenga la fortuna de convertirse en el conquistador del continente en el futuro.

Si Delcross hubiera caído en manos de Hambruna, como estaba planeado; en lugar de perder el tiempo bebiendo de esta manera, habría estado en medio de una guerra de conquista.

—Por cierto, si el laberinto es tan bueno para evitar las miradas ajenas, ¿por qué el narrador de las historias no huye aquí? —preguntó Leonard mientras abría las puertas de golpe para revisar las habitaciones.

Glug, glug.

—Porque Sigurd Sigurdson no puede abandonar la dimensión de Delcross.

—¿Por qué no? ¿Por qué su verdadera forma murió allí?

—No exactamente. El problema es que en cuanto su alma abandone la dimensión de Delcross, tendrá que enfrentarse directamente a la ira del Santo Emperador, libre de todas las restricciones. Justo ahora acaba de perder una de sus marionetas por abrir un instante al laberinto.

Sigurd Sigurdson ya se había convertido en el objetivo del Santo Emperador desde hace años. 

La razón por la que ha podido preservar su alma hasta ahora es porque vive apegado al cuerpo de su marioneta y no se desvía mucho de las leyes humanas. Estaba aprovechando las restricciones del Santo Emperador.

Ahora sólo hay una manera de que él sea libre. 

Con solo unas pocas marionetas restantes, todo lo que pueden hacer es contener la respiración y esperar el día en que el Santo Emperador termine su vida como humano y muera.

—Eso solo sería posible si la vida útil de sus avatares fuera extremadamente larga. Solo quedan dos marionetas y fabricar más, es claramente un acto que va en contra de la ley humana.

Fue una conexión momentánea, pero Romain, ya había comprendido por completo la situación de Sigurd Sigurdson. Sonrió con confianza.

Fue justo entonces…

—¿Eh? 

Leonard se detuvo frente a la puerta al final del pasillo. 

—Romain, hay algo extraño. Estoy seguro que ya he visto este lugar antes.

—¿Qué? Eso no es posible —Romain estaba desconcertado.

Leonard mantuvo la boca cerrada y abrió la puerta lentamente.

Tuvo una extraña sensación de déja vu, como si hubiera abierto y cerrado muchas veces esa puerta de esa manera. 

Kiii…

El interior de la habitación que quedó al descubierto era bastante sencillo.

Muebles sencillos, incluyendo una cama pequeña. Y un papel pintado limpio en tonos pastel con un toque moderno.

—Ese papel tapiz…

Un recuerdo extraño apareció de repente en su mente. El leve calor en su mano y un par de ojos mirándolo fijamente.

Leonard miró sus manos con una expresión vacía. 

¿Acaso estaba imaginando algo? Sintió como si alguna vez le hubiera estrangulado el cuello a alguien en ese mismo lugar.

Ante su inusual estado, Romain abrió la boca como si estuviera preocupado.

—En el laberinto quedan innumerables pensamientos residuales, y a veces estos influyen en las personas. Pero esos pensamientos no pueden ser suyos, Leo. ¿No es esta la primera vez que viene aquí?

—… Si, definitivamente es mi primera vez aquí. 

Leonard inclinó la cabeza y cerró la puerta.

*** ** ***

Tan pronto como Seong-jin regresó al palacio imperial, fue a la oficina del Santo Emperador. Aunque sus hermanos mayores y Masain intentaron fuertemente disuadirlo, diciendo que necesitaba descansar, Seong-jin los persuadió de lo contrario,

—¡Iré con mi padre y le pediré que me cure! Entonces todo estará resuelto ¿no? De esa manera no tendré que retrasar mi informe urgente ¡e incluso podré volver a entrenar mañana en lugar de descansar!

Por supuesto, como Seong-jin pensaba que su condición era relativamente buena, esto era solo una excusa para evitar faltar al entrenamiento y afortunadamente, la persuasión tuvo bastante éxito.

—¿Es así?

—Ciertamente, tiene sentido.

—Bueno, si es Su Majestad, padre.

Así es. La carta del Santo Emperador siempre es una lógica invencible.

Entonces, cuando Seong-jin llegó al palacio, a pesar de la hora tardía, la oficina del Emperador estaba iluminada como siempre.

Quizás porque había trabajado hasta altas horas de la noche, el Santo Emperador, que recibió a Seong-jin, parecía un poco cansado. Lo observo fijamente un instante con una mirada indescifrable al entrar en la oficina, luego abrió la boca lentamente.

—Morres.

—Si.

—Morres.

—¿Eh? —Seong-jin respondió de nuevo desconcertado, pero el Santo Emperador guardó silencio por un rato.

Justo cuando estaba empezando a preocuparse de que algo anduviera mal, de repente le hizo un gesto a Seong-jin.

Al acercarse, como era de esperar, una luz brillante descendió desde arriba de su cabeza y sintió que la condición de su cuerpo mejoraba en un instante. 

A pesar de que ya había recibido tratamiento de Logan una vez, parecía que a los ojos del Santo Emperador no era suficiente. 

Además, pudo sentir claramente que su condición ha mejorado en comparación de antes y después del tratamiento. La Dama Katrina había dicho que el poder del Santo Emperador estaba a un nivel diferente al poder divino común y eso parecía ser cierto.

—Siéntate.

—Sí.

Seong-jin se sentó frente a él ligeramente asombrado. Luego, como si hubiera estado esperando, Lewis sirvió té a la temperatura perfecta. Parecía que ya sabía que vendría.

“Bueno, si tiene una idea de lo que está pasando, eso debería hacer que el informe sea más fácil de dar”. 

Pensó de esa forma mientras tomaba un sorbo del té.

—Entonces ¿cómo estuvo el laberinto?

Seong-jin se atragantó y casi roció el té por todas partes.

—¿Lo sabías?  —preguntó con cara temblorosa.

El Santo Emperador inclinó la cabeza hacia un lado.

—Pensé que venías a decirme eso, ¿Era un secreto?

—No, no, no es eso… —empezó a sudar frío.

Por supuesto, habría sido difícil ocultarle algo a este hombre, pero Seong-jin pretendía restarle importancia a que lo hubieran arrastrado al laberinto y que se hubiera enfrentado a un gran peligro. 

Solo quería informar de las sospechas que rodean a la familia Scarciapino y la verdadera identidad del bastardo de Riccardo. También esperaba aprovechar la oportunidad de preguntar sobre el oráculo.

—Lo siento. Me temo que te he vuelto a causar preocupaciones innecesarias.

Cuando Seong-jin inclinó la cabeza y se disculpó, el Santo Emperador respondió con tranquilidad.

—No, está bien. No estaba demasiado preocupado. Ya me habías dicho antes, que podías derrotar a las criaturas del laberinto en un abrir y cerrar de ojos.

—¿Qué?

Cuando Seong-jin preguntó de nuevo, sin saber qué estaba pasando, el Santo Emperador bajó su mirada, como si recordara algo. 

—Sí. No sé por qué lo había olvidado hasta ahora. Pero estoy seguro de que eso fue lo que dijiste. 

Las comisuras de su padre se elevaron ligeramente.

—Dijiste que ahora eras muy fuerte y que no tenía por qué preocuparme. Solo tenía que confiar en ti.

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