Historia principal
Editado
¡Tienes razón!
Zhuang Yan tenía originalmente una buena impresión de Wang Meizi, pero después de que surgieran sospechas en su corazón, ya no se confiaba completamente de ella.
Al día siguiente, ambos fueron a la casa de los Zhou a por la comida del cerdo sacrificado. Los Zhou no trataban a Zhuang Yan como a un extraño, le pidieron que ayudara a inmovilizar al cerdo y a Wan Tianning que fuera a ayudar a cocinar, por lo que ambos llegaron muy temprano.
Cuando llegaron a casa de los Zhou, toda la familia se acababa de levantar. Los hombres de la familia Zhou estaban de pie frente a la pocilga, esperando que llegara el carnicero para sacar a los animales.
Cuando Zhuang Yan llegó justo escuchó a los tres, padre e hijos, hablar sobre cómo eran los dos grandes cerdos blancos cuando acababan de traerlos a casa.
La gente del pueblo tenía muchas supersticiones y una de ellas se llamaba “fengzheng”, que consistía en que, en días y momentos especiales, solo podían decirse buenas palabras. Por ejemplo, el primer día de bodas o cuando un niño nacía, no se podía pronunciar nada de mal agüero. Incluso el mismo día en que se traían los lechones a casa, ni los dueños ni las personas de alrededor podían decir cosas feas, solo se podía decir que los lechones comían bien, dormían bien y engordaban.
La familia Zhou tenía muchos hijos, y los niños pequeños casi siempre no tenían filtro y hablaban sin pensar. Hacía dos años, el día que los Zhou compraron los lechones y los trajeron a casa, a Zhou Xiaoxing se le escapó sin querer preguntar que por qué el lechón no comía. Como resultado, el lechón pasó varios días sin comer y se murió de hambre. Por eso sus padres la regañaron y le pegaron por ello.
Este año, el día que acababan de traer a casa aquella pareja de lechones, la madre de Zhou directamente encerró a su hija en la habitación y no la dejó salir. Parecía que ese día no dijeron nada malo y en efecto ese año habían criado un par de cerdos gordos de más de doscientos jin.
Zhuang Yan también conocía lo del “fengzheng”. Aunque no creía que un cerdo pudiera morir por lo que se dijera, pero pensó que muchas costumbres triviales era mejor seguirlas. Tampoco era que se fuera a perder un pedazo de carne por eso, además servía para contentar a los mayores.
Después de que Zhuang Yan y su compañero llegaran, el carnicero y los que ayudaban también vinieron. La madre de Zhou mandó a Zhou Xiaoxing y a Wan Tianning a hervir agua, entonces empezó la matanza del cerdo.
Wan Tianning y Zhou Xiaoxing en realidad no tenían mucha confianza, pero tampoco existía ningún roce entre ellos. Ahora que las dos familias se estaban volviendo más cercanas, la actitud de Zhou Xiaoxing hacia Wan Tianning también había cambiado mucho.
Mientras ambos atizaban el fuego en la cocina, Zhou Xiaoxing le metió un caramelo en la mano a Wan Tianning y también le puso un puñado de pepitas de calabaza en el bolsillo, además de enseñarle cómo comer el caramelo y las pepitas al mismo tiempo.
“Te metes el caramelo en la boca y luego mascas las pepitas, así las pepitas se vuelven dulces, están deliciosas”. Zhou Xiaoxing miró a Wan Tianning con expectación, y Wan Tianning hizo lo que le decía. Cuando se llevaba las pepitas a la boca, el anillo que llevaba en el dedo meñique le llamó la atención a Zhou Xiaoxing, que estaba a su lado, y esta le dijo de inmediato con envidia: “Así que de verdad te has casado, además te has vuelto tan lindo. Antes creía que yo ya tendría hijos y tú todavía estarías sin casar”.
“¡Muchacha!” La madre de Zhou entró justo a tiempo para oír a su hija, todavía soltera, soltar eso de tener hijos. Inmediatamente le gritó y le lanzó un par de miradas de advertencia, ordenándole que no soltara disparates. “¡Una muchacha que aún no ha salido del hogar atreviéndose a decir sandeces, cómo he podido parir semejante, semejante tonta!”
Era evidente que la madre de Zhou quería llamarla algo peor que tonta, pero como había una persona ajena presente y la muchacha ya era mayorcita, había que guardar las apariencias, se conformó con escoger una palabra ligeramente más suave. Pero su expresión era severa, la advertencia era clara: ¡que su hija no soltara más disparates!
En cuanto Zhou Xiaoxing oyó el tono de su madre, supo que esta vez no iba a ponerle la mano encima y dejó de temer. A escondidas le sacó la lengua como muestra de rebeldía, y en verdad no se corrigió. En voz baja le dijo a Wan Tianning: “¡Pero si es verdad! Con la pinta que tenías antes, que hasta daba miedo, cómo ibas a poder casarte”.
Wan Tianning sabía que Zhou Xiaoxing decía la verdad y no le molestó. Además, en ese momento ya había notado aquel sabor fragante y dulce del que hablaba Zhou Xiaoxing y estaba muy ocupado mascando pepitas.
Al ver a Wan Tianning comer con gusto, Zhou Xiaoxing supo que ya le había probado el sabor y se apresuró a alardear: “¿A que sí, a que sí? ¡Comiéndolas así están deliciosas!”.
“¡Mmm!” Wan Tianning asintió con fuerza en señal de aprobación. Tras pensarlo un momento, le dijo en voz baja a Zhou Xiaoxing que cualquier día fuera a su casa, que le prepararía algo bueno de comer.
Wan Tianning era de ese tipo de personas que, si recibía una pizca de bondad, la devolvía multiplicada. Si Zhou Xiaoxing le daba caramelos y pepitas, él quería invitarla a probar sus deliciosos fideos de camote.
A veces las relaciones entre las personas mejoran con una sola frase o un caramelo. Zhou Xiaoxing era la primera vez que recibía una invitación así y le alegró mucho. Asintió rápidamente y, como era una muchacha incapaz de guardar un secreto, le confió uno a Wan Tianning.
“¿Cómo?” ¿Alguien había ido a casa de los Zhou a pedir su mano? “Pero, ¿no es que tus hermanos mayores todavía no se han casado?” Según las costumbres, debía respetarse el orden de mayor a menor. Si el hijo mayor de la familia aún no se había casado, ¿cómo podía casarse la hija menor?
“¡Baja la voz!” Zhou Xiaoxing, algo avergonzada por una vez, tiró de la ropa de Wan Tianning un par de veces y con algo de apuro echó un vistazo a la puerta antes de continuar: “Tampoco es que me vaya a casar ya, apenas tengo catorce años. Mi madre dice que puedo prometerme primero. De aquí a dos años, mis dos hermanos mayores ya se habrán casado, o al menos mi hermano mayor seguro que se casa. Para entonces ya podré casarme yo y justo tendré la edad adecuada”.
“¿Quién es?” Wan Tianning también bajó la voz y miró con cuidado a Zhou Xiaoxing. Estando tan cerca de ella, se fijó por primera vez en que Zhou Xiaoxing era bastante bonita. Quizá como normalmente era demasiado arisca, nunca le había parecido guapa. Ahora que dejaba de parecerle esquiva, descubrió que era muy hermosa.
Tenía un rostro ovalado, blanco y limpio, con un par de grandes ojos almendrados, además claros y llenos de vida. Esos ojos parecían incluso un poco más bonitos que los de Meizi.
“Él vendrá hoy, es de la familia Mei del pueblo”.
“¿La familia Mei?” La familia Mei era, después de la del jefe del pueblo, la de mayor patrimonio en todo el pueblo. Tenían en sus manos unas cien mu de tierra y eran los terratenientes del pueblo.
Si era la familia Mei, entonces era un buen pretendiente. Con razón la familia de Zhou Xiaoxing había dado su consentimiento siendo ella tan joven.
Sintiéndose de pronto completamente aliviado, Wan Tianning se alegró de verdad por Zhou Xiaoxing. Tener a una persona menos observando a su esposo era algo bueno.
Los sentimientos son contagiosos y Zhou Xiaoxing pudo notar que Wan Tianning realmente se alegraba por ella. Contenta, le dio otro caramelo: “Toma, cómetelo, aún me quedan muchos, me los dio a escondidas ayer”.
No se sabía si era por el resplandor del fuego o porque Zhou Xiaoxing sentía vergüenza, pero en su rostro parecían haber aparecido dos nubes rojas. Wan Tianning jamás había visto a Zhou Xiaoxing tan callada y tímida. Justo cuando le estaba pareciendo algo insólito, llegó un chillido del cerdo desde afuera que los hizo a ambos encogerse de hombros y taparse las orejas por instinto.
“¿Ya empezaron a matarlo?” El susto desapareció al instante. Pensando en el sabor de la carne fresca de cerdo, de inmediato se les hizo la boca agua. Ambos tragaron saliva sin poder evitarlo y corrieron juntos hacia la puerta, asomándose a mirar al gran cerdo gordo que estaba en el patio forcejeando contra un montón de hombres.
“Mi madre me prometió ayer que este año podré asar toda la carne que quiera, hasta tengo preparado el chile en polvo. Ah, sí, también tengo que ir a buscar unas hojas de verdura. Tú vigila la olla, yo voy al campo a por hojas de verdura”.
“En la olla solo hay leños, no hay que vigilar. Vamos, vamos juntos”. Wan Tianning salió tras Zhou Xiaoxing, pues quería seguir escuchando lo de ella y el chico de la familia Mei.
Cuando ambos llegaron al huerto de verduras de los Zhou, justo se encontraron con Wang Meizi. Como la relación entre las dos familias no era muy buena, los Zhou no pensaban invitar a las dos, madre e hija, a comer a casa. Wang Meizi al verlos los saludó muy efusivamente y además dijo que en casa tenían verdura agria ya escurrida, que esperaran, que les daría un poco para que se la llevaran.
Zhou Xiaoxing, al oír a Wang Meizi decir eso, repitió varias veces que no hacía falta, pero Wang Meizi solo les dijo que esperaran y se fue de vuelta a casa. En apenas un instante regresó con un gran cuenco de verdura agria. Incluso les dijo que en unos días le devolvieran el cuenco y ya, que ella no iba a ir a su casa.
Lo que significaba que Wang Meizi no fuera a casa de los Zhou, Zhou Xiaoxing naturalmente lo sabía. Torció el gesto y le gritó: “En mi casa hoy sacrificamos un cerdo, ven tú y tu madre a casa a comer”. Invitar a alguien a la comida del cerdo sacrificado era algo que normalmente nadie rechazaba. Zhou Xiaoxing no temía que su madre la regañara, al fin y al cabo solo era un par de bocas más para una comida, tampoco era para tanto.
Si en su casa no habían invitado a la madre e hija, era principalmente porque a su madre no le caía muy bien Wang Meizi, decía que Wang Meizi era una falsa. Ella en cambio no le había notado nada, solo pensaba que Wang Meizi era demasiado débil, siempre con una sonrisa para todo el mundo y esa clase de personas no le gustaban.
Después de invitarlas a comer, Zhou Xiaoxing les dijo más o menos a qué hora y cortó dos coles grandes antes de regresar.
“¡Padre, guarda las cerdas del cerdo para el Hermano Zhuang, que las necesita!” Apenas pisaron el patio, oyeron a Zhou Hu gritar eso y supieron que en un rato más podrían asar carne.
Cuando empezaron a raspar las cerdas, el abrir al cerdo en canal, deshuesarlo y cortar la carne fue rápido. En cuanto la carne estuviera cortada, ellos podrían asarla.
Las dos, madre e hija Wang, fueron más rápidas de lo que Zhou Xiaoxing había previsto. Apenas llevaban ella y Wan Tianning un rato en casa cuando aparecieron. Su llegada dejó a todos en la habitación desconcertados, porque todo el mundo sabía bien que los Zhou no las habían invitado.
Cuando en casa ajena se sacrificaba un cerdo, si no te habían invitado, no debías presentarte ese día. Era prácticamente una norma tácita en el pueblo, y si te presentabas sin invitación en un día tan especial, te llamaban “perro mendínguelo”.
Zhou Xiaoxing jamás imaginó que aquellas dos, madre e hija, llegarían tan rápido. De inmediato sintió un hormigueo en el cuero cabelludo, ¡aún no le había dicho nada a su madre!
Se apresuró a llevarse a su madre a la habitación y le explicó lo sucedido. Después de escucharla, la madre de Zhou miró a Zhou Xiaoxing con una mezcla de rabia y lástima: “¡Qué tonta eres! ¡No se puede cambiar un cuenco de verdura agria por una comida de cerdo sacrificado! ¡Te han engañado por completo! ¡Cómo he podido parir semejante idiota!”.
“…” Después de recibir el regaño, Zhou Xiaoxing recapacitó y le pareció que realmente era tal como decía.
Aquella familia, ¿por qué no se lo daban antes ni después, sino justo hoy?
“¡Hum! No creo que esa tonta de Wang Meizi sea tan astuta, ¡no digas tonterías, madre!” Zhou Xiaoxing seguía sin darse por vencida.
“Una idiota llama a los demás idiotas. ¡Ella es muchas veces más lista que tú!” Sin dignarse siquiera a seguir discutiendo con la tonta de su hija, la madre de Zhou se frotó la cara y con una sonrisa forzada salió de la habitación.
Después de que madre e hija de la familia Wang llegaran, la tarea de atizar el fuego recayó sobre la madre de Wang Meizi. Zhou Xiaoxing echó una palada de brasas en una palangana de hierro, la llevó al patio y se dispuso a empezar a asar la carne.
En cuanto comenzó el asado, todos los niños de la casa se apiñaron alrededor. Zhuang Yan también fue junto a Wan Tianning, de todos modos ya no había nada más que hacer para él.
De todas las personas que estaban alrededor, solo Zhuang Yan y su compañero eran los casados. Zhuang Yan podía ayudar abiertamente a Wan Tianning a asar la carne, mientras que a un lado Mei Qiang cuidaba discretamente de Zhou Xiaoxing. Aquel día Zhou Xiaoxing estaba inusualmente tranquila. Wang Meizi la golpeó sin querer un par de veces y ella ni siquiera se enfadó.
“Tianning, perdóname”, le dijo de repente Wang Meizi a Wan Tianning. La sorpresa de Zhou Xiaoxing fue incluso mayor que la de Wan Tianning.
Hasta pensó que había oído mal. ¡Si hacía un momento Wang Meizi la había golpeado a ella! ¿Por qué se disculpaba con Wan Tianning?
“Oye, no golpeaste a Wan Tianning, ¡me golpeaste a mí! Me dolió bastante y yo ni te he dicho nada”. Zhou Xiaoxing puso los ojos en blanco con disimulo, luego hizo un leve puchero y miró a su hermano mayor con agravio, luego miró de reojo a Mei Qiang que estaba al lado de su hermano. ¡Si no fuera por él, sí que habría soltado una maldición!
Con la interrupción de Zhou Xiaoxing, Wang Meizi puso cara de sorpresa diciendo que no sabía que la había golpeado a ella, de inmediato se disculpó, para luego disculparse otra vez con Wan Tianning. “Tianning, ¿todavía estás enfadado conmigo? He notado que hoy no me has dirigido la palabra”.
“No, es que estaba comiendo”. A Wan Tianning la carne asada por Zhuang Yan le sabía deliciosa, no solo no le había hablado a Wang Meizi, sino que tampoco le había hablado a nadie más, así que no sabía por qué Wang Meizi pensaba que estaba enfadado.
Wan Tianning tenía cara de no entender nada, pero Wang Meizi empezó a poner una expresión agraviada y después miró a Wan Tianning con mucha envidia: “De verdad que envidio a Tianning, sin tener que mover un dedo ya tiene carne asada para comer. Además a Tianning se le ha puesto la cara tan bonita, sus labores de bordado son tan buenas, de verdad que en todo me supera”.
“Tienes razón”. La voz seca y calmada de Zhuang Yan llegó justo a continuación, lo que dejó a todos los que estaban alrededor del fuego asando carne totalmente desconcertados. ¡No podían evitar exclamar para sus adentros que Zhuang Yan sí que era directo! ¡No era modesto en absoluto!
Wang Meizi era la más desconcertada de todos. El propósito de soltar aquella retahíla no era porque realmente creyera ser inferior a Wan Tianning, sino que quería oír las alabanzas de Zhuang Yan. Normalmente, cuando alguien halagaba a tu esposo, ¡debías ser modesto y negarlo, luego devolver el halago hacia la otra persona!
¡Cómo iba alguien a aceptar tan directamente los halagos de otros hacia su esposo!
“Mi esposo, efectivamente, te supera en todo”. Antes de que los presentes pudieran reaccionar, Zhuang Yan volvió a abrir la boca y dijo algo que hizo que todos se sonrojaran.
“Joven Wang, no necesitas envidiar a mi esposo, porque de nada sirve envidiarlo. En primer lugar, mi esposo es ciertamente bastante guapo, pero no es que se haya vuelto guapo ahora, es que siempre lo ha sido, solo que ahora está todavía más guapo. Aunque tú tampoco eres fea, no tienes que envidiarlo. Además, sus labores de bordado son en verdad mucho mejores que las tuyas, y además es meticuloso y responsable, sus bordados nunca han sido rechazados, y eso es algo que por más que lo envidies no podrás alcanzar, tendrás que esforzarte más en el futuro. Por último, lo de que alguien le ase la carne, menos todavía deberías envidiarlo. Si tienes suerte y te casas, tu esposo también te asará la carne”.
Aunque, ruego al cielo que esta astuta persona sufra una vida llena de mala suerte, ¡así no estará todo el día calculando contra los demás!
[De verdad que ya no quiero leer nada más de esa tipa]