Historia principal
Editado
Mei Qiang no está dispuesto
Con el alboroto del asunto de la familia Zhou, aunque ambos estuvieron enojados durante medio día, Zhuang Yan pensó que aquello también había sido algo bueno para ellos. Si no hubiera ocurrido lo de la familia Zhou, todavía no sabrían qué clase de persona era esa Wang Meizi y aún seguirían dejando que se aprovechara de favores pasados.
Con el asunto problemático resuelto, tocaba preparar las cosas para el Año Nuevo.
Zhuang Yan les envió un poco de melaza a las familias con las que tenía buena relación y también fue un momento al taller del herrero. Pensaba encargar un hornillo de hierro y hacer una pequeña carretilla. Durante el período del Año Nuevo, quería aprovechar para producir todo el carbón vegetal que pudiera y cuando pasara el Año Nuevo irían al mercado a poner un puesto. Cuando encontraran una tienda adecuada, la comprarían.
Los asuntos menores terminados, lo que quedaba era preparar la comida para el Año Nuevo. Con la carne que le había dado la familia Zhou, Zhuang Yan freiría carne rebozada crujiente fresca. También preparó una jarra de vino dulce fermentado y fue al pueblo a comprar varias docenas de huevos. Además pensaba hacer bolas de arroz inflado, ya que al consolar a Wan Tianning el día anterior, le había prometido que hoy le prepararía algo bueno de comer.
El arroz inflado parecía algo complicado, pero en realidad era muy sencillo, más que la melaza. Mientras Zhuang Yan freía el arroz, Wan Tianning observaba atentamente el fuego, con los ojos prácticamente pegados a la olla. Pero no era por antojo, sino por tristeza, le parecía que aquel excelente arroz blanco debía cocinarse como arroz blanco normal y freírlo así era un desperdicio.
A Wan Tianning le dolía mucho, sentía como si estuviera malgastando la comida. Aunque en su rostro se reflejaba la pena, de su boca no salió ni una palabra. Hacía todo lo que Zhuang Yan le pedía. Wan Tianning no sabía disimular y todos los sentimientos de su corazón se reflejaban por completo en su cara. Zhuang Yan liberó una mano y le hizo un gesto para que se acercara. Wan Tianning creyó que era para que fuera a ayudar y se apresuró a ir junto a él, pero al llegar solo recibió un beso en la frente.
“Yan”. Wan Tianning, sin saber si reír o desesperarse, se tocó la frente. No entendía qué tenía de especial besar, ¿acaso no se habían pasado la noche anterior besándose un buen rato?
Zhuang Yan solo sonrió. Estaba contento y de repente le entraron muchas ganas de darle un beso. Nunca había pensado que podría tener tanta suerte, encontrarse con un joven esposo que prácticamente lo complacía en todo.
Cuando las palabras “joven esposo” aparecieron en su corazón, Zhuang Yan se quedó un instante parado al darse cuenta. No esperaba estar ya tan adaptado a este mundo. Incluso cuando pensaba para sus adentros, ya usaba con toda naturalidad los distintos términos de tratamientos de este lugar.
Además, últimamente apenas recordaba las cosas de su pasado. Era como si aquellos más de veinte años pasados no fueran más que un sueño ilusorio, y todo lo que tenía ante sus ojos fuera la vida real, el lugar donde había vivido desde pequeño.
Cuando estuvieron listas las bolas de arroz inflado, Zhuang Yan le preguntó a Wan Tianning si las había visto en la ciudad. Si no era así, aún podían aprovechar que nadie sabía hacerlas para vender unas cuantas, aunque no sabía si habiendo perdido el buen momento antes del Año Nuevo, aún podrían venderse a buen precio.
Wan Tianning no había visto aquello en el pueblo, pero cuando iba a la ciudad, el lugar al que más acudía era al mercado. Allí las cosas se vendían baratas. Nunca había entrado en las pastelerías del centro de la ciudad, así que no sabía si en aquellas pastelerías de precios elevados las tenían.
Zhuang Yan entendía lo que Wan Tianning decía. No solo Wan Tianning, la mayoría de la gente del pueblo, al ir a la ciudad, tanto para comprar como para vender, iban directamente al mercado. En el mercado había de todo y bastaba para satisfacer las necesidades de las familias comunes.
La dulzura fragante del arroz inflado, comparada con la de la melaza, era otro sabor distinto. Como estaba hecho con arroz blanco, Wan Tianning lo comía con mayor satisfacción y con sumo cuidado, por miedo a que al darle un bocado aquella cosa tan crujiente se le cayera al suelo.
El arroz inflado era algo poco común en aquel lugar, así que Zhuang Yan no se lo hizo llegar a nadie. Pensó que si durante el Año Nuevo alguien iba a su casa, entonces sí podría sacarlo para que lo probaran.
En un abrir y cerrar de ojos, llegó la mañana del treinta del duodécimo mes.
Ambos madrugaron el día treinta. Después de un desayuno sencillo, Zhuang Yan fue a casa del jefe del pueblo y Wan Tianning se quedó en casa preparando las ofrendas necesarias para visitar las tumbas. Cuando Zhuang Yan trajo el papel moneda, salieron hacia la montaña del cementerio.
Según la costumbre del pueblo, el día treinta del duodécimo mes se subía a la montaña a visitar las tumbas y el día quince del séptimo mes se honraba a los ancestros en casa. En el pueblo, las familias de apellidos numerosos tenían sus propios cementerios. Los Wan eran un apellido pequeño en el pueblo y no tenían tierras para tumbas propias. La tumba de los padres de Wan Tianning estaba al pie de la montaña posterior, en terrenos que eran todos baldíos.
Salieron temprano y no se encontraron con nadie. Al llegar ante la tumba de los padres de Wan Tianning, ambos se quedaron en silencio con naturalidad. Colocaron las ofrendas de rodillas frente a la tumba juntos, encendieron las velas de incienso y el papel moneda, luego hicieron las reverencias en silencio. Cuando el incienso y las velas se consumieron por completo y el papel moneda quemado, solo entonces se sentaron en cuclillas y el cuerpo se relajó un poco.
Según la costumbre del pueblo, las ofrendas llevadas a la montaña debían comerse antes de bajar. Simbolizando que las bendiciones de los ancestros ingresaban en sus estómagos, para regresar a casa. Zhuang Yan ya había preguntado antes a Wan Tianning qué cosas les gustaba comer a sus padres. También había llevado un poco de arroz inflado y algo de vino, tanto vino de sorgo como vino de arroz.
Ambos se sentaron en cuclillas en el suelo y no sentían frío. Mientras comían, hablaban de cosas sin importancia. Cuando mencionaron los arrozales de la familia, la sonrisa en el rostro de Wan Tianning se volvió visiblemente más luminosa. Ahora tenían siete mu de campos y todos eran excelentes arrozales. Si compraban dos o tres mu más, tendrían diez mu de campos y ya no volverían a pasar hambre.
Para las familias campesinas, no había nada que diera más tranquilidad que las tierras que tenían en sus manos. Aunque ahora tuvieran dinero para comprar varias docenas de mu de campos, eso no bastaba para que Wan Tianning se sintiera tranquilo y satisfecho. En cambio, aquellos siete mu de excelentes arrozales sí lograban darle esa sensación de paz.
Zhuang Yan veía con toda claridad las pequeñas expresiones en el rostro de Wan Tianning. Recordó cómo al principio Wan Tianning se había negado de todas a arrendar los campos de la familia y en cambio había querido comprar aquellos cinco mu de arrozales. En ese momento se había alegrado mucho y Zhuang Yan supo lo que su joven esposo opinaba.
“Tianning cuando ganemos dinero más adelante, compraremos campos. Estaré atento a quién vende tierras. Cuando tengamos varias docenas o cientos de mu, te habrás convertido en un gran terrateniente”. En el momento en que Zhuang Yan dijo las palabras “gran terrateniente”, una enorme sonrisa volvió a aparecer en el rostro de Wan Tianning.
Hablando de terratenientes, la familia Mei también era considerada una familia de terratenientes del pueblo. En ese momento Zhuang Yan entendió por qué anteriormente los Zhou habían estado tan angustiados, porque para cualquier familia del pueblo la familia Mei era un buen partido, y además el mejor partido después de la familia del jefe del pueblo.
A medida que Zhuang Yan pasaba más tiempo en el pueblo, poco a poco iba conociendo algunos asuntos del lugar. También supo que las tierras de la familia del jefe del pueblo no eran tantas como las de los Mei, solo que su hija se había casado con la familia del subprefecto del distrito, y por eso su posición en el pueblo era especialmente alta.
Al pensar que la hija del jefe del pueblo se había casado con la familia del subprefecto y aun así no eran la familia más rica del pueblo, Zhuang Yan sintió de repente que el jefe del pueblo era una excelente persona. Si no quién sabe cuántas tierras podría haber acaparado con la influencia de su hija.
Cuando regresaron de la montaña de cementerio a casa, se encontraron de camino con algunas personas que subían en pequeños grupos. Ahora su reputación en el pueblo era bastante mejor que antes, al menos ya no había personas que fingieran no haberlos visto.
Al volver a casa, tenían que empezar a preparar la cena.
La cena de Nochevieja del treinta del duodécimo mes era una comida aún más importante que la cena del primer día del año nuevo. Casi todos los hogares ponían en la mesa los mejores platos de la casa ese día.
La cena de Nochevieja la cocinó Zhuang Yan. Aunque solo eran dos personas, preparó una enorme mesa llena de platos.
Zhuang Yan había comprado antes muchas nueces. Peló un cuenco pequeño, las frió en aceite y las espolvoreó con un poco de azúcar blanca para hacerlas dulces. En cambio, los cacahuates los espolvoreó con sal y los hizo salados.
Aparte de estos pequeños platos, naturalmente también estuvieron presentes el pollo y el pescado, son imprescindibles en la cena de Nochevieja. El pollo lo cocinó al vapor y le añadió los hongos secos que le había dado la madre de Huzi, lo que realzó mucho el sabor del caldo. Como ya tenía el caldo de pollo, en lugar de hacer el pescado en sopa agria la hizo estofada. Aparte de estos platos de carne, lo que más le gustaba a Zhuang Yan era la carne rebozada crujiente estofada con col.
En esos días, la col del campo estaba sumamente dulce e incluso simplemente hervida en agua estaba deliciosa. Si además se le añadía algo de carne y se estofaba todo junto, estaba aún más rica.
“Tianning, he visto que los brotes de chícharo estarán listos para comer en unos pocos días. Vamos a prepararnos y pasado mañana te prepararé HotPot”. Para ese día ya no había tiempo de prepararlo, además, para la cena de Nochevieja era mejor hacer platos formales.
“¿HotPot?” Wan Tianning había oído en boca de Zhuang Yan muchas palabras que nunca antes había escuchado, pero lo de HotPot todavía lo dejó asombrado.
¿Qué era un HotPot? ¿Una olla quemada al fuego? ¿Cómo se comía eso?
El rostro de Wan Tianning se llenó de signos de interrogación. Zhuang Yan riendo se lo explicó un buen rato. Luego Wan Tianning, con cara de por fin haberlo entendido, asintió y dijo: “Olla variada”.
“¡Jajaja!” Lo de “olla variada” hizo reír de inmediato a Zhuang Yan. Lo pensó con cuidado y no encontró nada incorrecto en ello, así que solo pudo decirle que ya lo entendería cuando lo probara.
Según las costumbres del pueblo natal de Zhuang Yan, el día treinta y el día primero del año, antes de la cena había que hacer estallar petardos. No había olvidado aquella regla y cuando antes fue a la ciudad también compró petardos y los llevó a casa.
Cuando frente a la puerta de los Wan empezaron a estallar los petardos, los aldeanos se llevaron un buen susto. Incluso las familias más cercanas a su casa fueron a echar un vistazo. Al enterarse de que solo era por el significado simbólico, ¡pensaron que Zhuang Yan estaba mal de la cabeza! ¡Aquellos petardos no eran baratos! ¡Vaya desperdicio!
No se sabía si el dinero de Zhuang Yan se había desperdiciado o no, solo que después en el pueblo el día treinta y el día primero del año, cada vez eran más las familias que hacían estallar petardos. Cuando la gente oía el estallido de los petardos, ya sabían que aquella familia empezaba a cenar y que no era momento de ir de visita.
La cena de Nochevieja de ambos se prolongó directamente desde la hora del gallo hasta la hora del perro, duró dos horas enteras. Al terminar la cena, el cielo ya había oscurecido por completo. Los dos habían comido hasta quedar demasiado llenos y no tenían ganas de acostarse de inmediato, así que encendieron fuego pensando en calentarse un rato antes de ir a dormir.
[Del gallo al perro son desde las 5 hasta las 7]
La noche transcurrió en silencio y llegó el nuevo año. La llegada del nuevo año también permitió que Zhuang Yan y su compañero descansaran bien durante varios días. Hasta el tercer día del año nuevo no empezaron a hacerse visitas y solo entonces la casa de los Wan tuvo invitados. Aquel invitado no era otro que un conocido de Zhuang Yan y su compañero.
Nada más entrar, Zhou Hu se tumbó con toda familiaridad sobre el montón de paja que había afuera de la cocina. A Zhuang Yan y Wan Tianning les gustaba tomar el sol allí, en aquel lugar siempre había montones de leña y de paja.
“En pleno Año Nuevo, ¿Por qué te ves tan molesto?” Zhuang Yan al ver a Zhou Hu con el rostro lleno de fastidio, pensó que tal vez el compromiso entre las familias Zhou y Mei se había frustrado al final. Si no en pleno Año Nuevo, ¿qué otra cosa podía haber para que Zhou Hu estuviera tan fastidiado que ni siquiera quisiera quedarse en casa?
La suposición de Zhuang Yan sobre la situación de la familia Zhou era correcta. Los mayores de la familia Mei estaban dispuestos a seguir adelante con el compromiso, pero Mei Qiang ya no quería.
En realidad, cuando fueron a casa de los Zhou a pedir la mano, había sido por iniciativa del propio Mei Qiang. Fue Mei Qiang quien se fijó en Zhou Xiaoxing y pidió a su familia que fueran a pedir su mano. Pero ahora que sus padres consideraban que aquel enlace era bueno él ya no estaba dispuesto.
“Xiaoxing fue a escondidas a casa de los Mei a preguntar. No sé si llegó a ver a Mei Qiang o no, pero el caso es que al volver no ha dejado de llorar. Lleva dos días llorando. Estos días en casa no se puede aguantar, es muy incómodo y he salido a despejarme”. Mirando bien la cara de Zhou Hu se notaba que no era solo fastidio, parecía incluso que llevaba varios días sin dormir bien.
Zhuang Yan se dejó caer de golpe junto a Zhou Hu. Wan Tianning entró a sacar algo de comer y luego sacó dos taburetes, uno alto y otro bajo. En un taburete, el plato contenía pepitas de calabaza, cacahuates y nueces, y en el otro había melaza y arroz inflado.
Después de sacar las cosas de comer, Wan Tianning se puso a hacer sus propias labores de bordado. El día cinco del año nuevo tenía que ir a la ciudad. Ahora ya tenía tres piezas bordadas en las manos y pensaba esperar a juntar cinco para enviarlas primero al taller de bordado, para ver si podían venderse.
Zhuang Yan al ver que Zhou Hu no tenía ánimos de comer, le puso un trozo de arroz inflado en la mano. Luego no le preguntó nada por iniciativa propia, solo esperó a que él soltara sus problemas.
Con algo en la mano, lo natural era llevárselo a la boca. Al dar el primer mordisco, Zhou Hu todavía no notó nada especial en lo que tenía en la mano. Fue después de masticar unas cuantas veces, cuando no pudo evitar dar un segundo mordisco, que miró a Zhuang Yan con el rostro lleno de asombro.
Pero no abrió la boca para preguntar, porque no dejaba de comer.
Al ver que por fin parecía revivir, Zhuang Yan le explicó brevemente qué era eso. Cuando vio que en el rostro de Zhou Hu aparecía una expresión de tristeza al enterarse de que estaba hecho con arroz blanco, supo que en su familia no soportarían usar arroz blanco para hacer golosinas.
“Con razón está tan bueno, pero seguro que mi madre no estaría dispuesta a prepararlo”. Al mencionar a los de casa, el hecho de estar comiendo algo tan delicioso no le impidió soltar un largo suspiro y le contó a Zhuang Yan de un tirón todo lo ocurrido en casa.
Aquel día los Zhou fueron a casa de los Wang junto con la madre de Mei Qiang. Cuando las dos familias se separaron, los Mei dijeron que el enlace aún podía continuar, pero con la condición de que su hijo estuviera dispuesto.
Los Zhou pensaron con confianza que, en los asuntos matrimoniales, todo seguía las órdenes de los padres y las palabras del casamentero. Si los mayores de los Mei no tenían objeciones, no debería haber problema. Quién iba a imaginar que esa misma noche los Mei enviaran a alguien para decir que el compromiso entre ambas familias quedaba anulado y que hicieran como si nunca se hubiera mencionado.
Zhou Xiaoxing ya se había pasado una noche llorando por la ruptura del compromiso y justo cuando estaba contenta al saber que la boda podía seguir adelante, le comunicaron de nuevo que el compromiso se cancelaba. ¿Cómo iba a soportar aquello?
Casi al instante quiso ir a casa de los Mei a pedir una explicación clara, pero los padres de Zhou la sujetaron ya que aún conservaban la sensatez. Lo que no esperaban era que Zhou Xiaoxing fuera a escondidas de todos modos. Al volver, se encerró en su habitación sin comer ni beber y su madre estaba muerta de preocupación.
Aunque Zhou Xiaoxing no montó un escándalo, su estado actual inquietaba aún más a sus padres. ¿Cómo iba a ser bueno el ambiente en casa de los Zhou? En pleno Año Nuevo los dos hermanos Zhou no se atrevían ni a respirar fuerte, por miedo a que sus padres aprovecharan cualquier pretexto para descargar la furia contra ellos. Pero de nada sirvieron tantas precauciones, Zhou Hu igual recibió una reprimenda.
“Cuando iba de paso hace un momento, una escoba que estaba apoyada en la pared se cayó de repente. La levanté al instante y aun así mi madre me echó una buena regañina. ¡¿A quién le he hecho yo algo para merecer esto?!” Zhou Hu le dio un fuerte mordisco al arroz inflado furioso. La dulzura fragante que le llenó la boca pareció apaciguar un poco el fuego de su pecho y sintió el ánimo mucho más aliviado.
“Hermano Zhuang, lo siento, que en Año Nuevo tengan que escuchar estos problemas”. El semblante de Zhou Hu mejoró bastante después de desahogarse. Se disculpó, pero antes de que Zhuang Yan pudiera decir algo, continuó quejándose: “¡Todo por culpa de mi padre y mi madre! Han malcriado a esa muchacha consentida hasta tenerla incontrolable. Nunca ha tenido freno en la boca y siendo una muchacha, cómo se atrevió a decir semejantes cosas. ¡Mira lo que pasó, aprendió la lección!”.
Zhou Hu criticaba a sus padres, pero en el día a día también era muy indulgente con Zhou Xiaoxing. Como solo tenía una hermana y sus padres la adoraban, él siguiendo el ejemplo de sus padres, poco a poco había ido forjando un carácter que anteponía siempre a su hermana en todo.
Zhou Hu ahora maldecía con dureza, pero en realidad también lo pasaba mal. Nunca había visto a su hermana tan triste.
Aparte de la pena por su hermana, Zhou Hu también sentía pesar. La familia Mei era un partido tan bueno y se había frustrado. Si aquel enlace se hubiera concretado, su hermana en adelante no tendría que preocuparse por comida ni bebida y quizá la familia también podría haberse beneficiado un poco.
Al fin y al cabo, la familia Mei solo tenía a Mei Qiang como único hijo varón. Convertirse en pariente político de esa familia de inmensa fortuna, con solo que les arrendaran tierras a un precio un diez o veinte por ciento más barato, ya bastaría para mantener a toda una familia numerosa.
Zhuang Yan casi no había hablado. Sabía que Zhou Hu necesitaba desahogarse. Esperó un buen rato hasta que Zhou Hu dejó de hablar y solo entonces preguntó con cautela: “¿No me guardas rencor?” Aquel asunto debía de haberse originado cuando Zhou Xiaoxing expresó su interés por él. Si en su momento no hubiera ocurrido aquello, tampoco existiría el problema de ahora. Zhuang Yan quería saber si los Zhou lo habían culpado a él.
“¡Ni lo menciones! El más agraviado en este asunto es el Joven Wan”. Zhou Hu hizo un gesto con la mano hacia Zhuang Yan, pero sus ojos se dirigieron hacia Wan Tianning. Luego su rostro reflejó una expresión de disculpa. Zhuang Yan lo captó al instante aquel pequeño cambio en su semblante. Pensando que en el futuro tendría que adentrarse en la montaña junto con Zhou Hu y que el carácter de Zhou Hu era realmente intachable, solo entonces sonrió de verdad.
“Cuando el Joven Wan acababa de recogerte y llevarte a casa, ya pensamos que tendrías que casarte con él, así que nunca pensamos en otra cosa. Lo que soltó aquella muchacha consentida no lo supimos hasta después. En casa la reprendimos y lo dejamos pasar sin darle mayor importancia. Si hubiéramos sacado el tema a la luz antes y nos hubiéramos disculpado con el Joven Wan, no habríamos llegado al día de hoy con otros revelándolo y dejando a los Zhou en ridículo”.
Hablando de lo de entonces, Wan Tianning se apresuró a hacer un gesto con la mano hacia Zhou Hu. En realidad, no se había tomado en serio las palabras de Zhou Xiaoxing. Si no había reaccionado no era porque no le importara Zhuang Yan, sino porque llevaba ya muchos años sin discutir con nadie y no sabía cómo rebatir. Una razón aún más importante era que sabía que aquello era solo una ilusión de Zhou Xiaoxing.
Aparte de la actitud del Hermano Zhuang, no temía ni la actitud ni las palabras de nadie más.
“Nunca le he guardado rencor. El Hermano Zhuang me lo había dicho hace tiempo, si yo quería ser su esposo, nos casaríamos; si quería ser su hermano menor, él me cuidaría de por vida. No tengo miedo de que me lo quiten”. Aunque ya estaban casados, al hablar de cosas pasadas Wan Tianning sintió vergüenza de nuevo y a escondidas le echó una mirada a Zhuang Yan.
Zhou Hu estaba justo en medio de los dos y el cruce de miradas entre ellos no se le escapó.
Sabía que Zhuang Yan se casaría con Wan Tianning, pero no esperaba que aquel asunto hubiera sido voluntad de Zhuang Yan desde el principio. ¡En ese momento solo le cruzaba un pensamiento!
¡El Hermano Zhuang era realmente una buena persona!
En aquel entonces, con lo feo que era el Joven Wan, aun así estuvo dispuesto a casarse con él.