Capítulo 155- Fiesta de cumpleaños. Parte 4

Arco | Volúmen:

No disponible.

Estado Edición:

Editado

Ajustes de Lectura:

TAMAÑO:
FUENTE:

—¿Qué te parece? ¿Nos animamos a bailar también? El primer baile es importante, ¿no crees? —preguntó Cadmus.

Preguntó Cadmus, hasta ese momento estaba disfrutando de su comida, pero se giró hacia Logan que a su lado, con los brazos cruzados. 

—¿Ha perdido usted la razón?

Por supuesto, tras recibir la mirada de desprecio de Logan , no le quedó más remedio que volver a centrarse en su comida.

Mira esto, como tú no tomas el primer baile, todas esas jovencitas solo están observando con nerviosismo. Qué pena.

Y tenía razón. 

Todas las señoritas tanto de Delcross como de los distinguidos invitados extranjeros, lo miraban con admiración. Pero como él no había bailado el primer baile con ninguna pareja, ninguna se atrevía a invitarlo y se limitaban a observar de reojo. 

Quizás la persona que más atención recibía en aquel banquete era precisamente Logan. 

Era un fuerte candidato al próximo Santo Emperador, y había ganado el favor del continente gracias a su constante labor en la erradicación de las bestias marinas.

Teniendo en cuenta que muchos países subordinados sentían un resentimiento natural hacia el Imperio, su popularidad era un caso bastante inusual.

Sin embargo …

—¿Cómo espera que abandone mi puesto sabiendo que usted podría causar algún problema en cuanto me ausente? Ocúpese de sus propios asuntos. 

Con una actitud tan obstinada por parte del propio interesado, poco podía hacerse. 

—…Por Dios, que terco eres. —Cadmus chasqueó la lengua—.  Oye, descendiente.

—No me llame descendiente sin mi permiso.

La respuesta rígida de Logan fue tajante. Cadmus lo observó detenidamente por un momento.

—¿Por qué exactamente estás tan enfadado conmigo? A pesar de todo, yo fui quien expulsó a los demonios del continente y sentó las bases para este imperio sagrado y milenario. ¿No merezco al menos un poco de respeto?

Por muy arrogante que fuera Cadmus, no podía evitar sentirse un poco afectado por el desprecio constante que Logan le mostró desde el principio. 

Era uno de los pocos descendientes que en realidad le agradaban. Pero los ojos azules de Logan, siempre que lo miraban eran fríos y apagados.

—¿Respeto? Qué expectativas tan altas tiene. ¿Qué hizo usted, exactamente, que merezca mi reconocimiento?

—¿Qué es lo que hice tan mal?

—Si de verdad quiere saberlo, se lo diré. Viendo cómo usó arbitrariamente la voluntad del Dios Supremo para crear una Santa, no parece usted alguien particularmente devoto. Entonces, ¿por qué estableció una ideología tan absurda como ‘realizar completamente el Reino de Dios en esta tierra’ al fundar el Imperio? ¡Gracias a eso, el continente entero ha estado sufriendo interferencias imperiales durante mil años! ¿Acaso pensó en las consecuencias?

—Hmm…

Si se le planteaba las cosas de esa manera, realmente no tenía mucho que decir.

Solo había marcado a la chica para facilitar su posesión, pero la gente empezó a venerarla por su cuenta como reencarnación de la Santa.

“Bueno, me resultó divertido y lo dejé pasar”.

Y en cuanto a la ideología fundacional, se la dejó a sus subordinados al momento de crear el Imperio.

«¡Cuanto más grandiosa la ideología, mejor!»

«¡Hagamos que todo parezca voluntad divina! ¡Así será más fácil de aceptar para todos!»

Y así, sin darse cuenta, él mismo se convirtió en un semidiós que, según decían, había liberado el continente de los demonios por mandato divino.

Fundar una nación no es tarea sencilla, descendiente. —Cadmus habló con serenidad—. Desde la era de los tres dragones hasta el ‘Pacto Primordial’, pasaron miles de años. ¿Sabes cuántos sufrimientos soportaron los humanos bajo el dominio de los demonios en todo el continente? Para expulsar a esas fuerzas y construir una nación digna, fueron necesarios numerosos compromisos. 

—Digamos que en ese entonces no había otra opción. 

Logan frunció el ceño y continuó:

—Pero durante los siguientes 300 años gobernó sin mayores problemas. ¿No pudieron aprovechar ese tiempo para corregir errores y mejorar el Imperio? ¡Y si eso era demasiado, al menos debió ceder el trono a un sucesor decente! ¿Por qué elegir como heredero a un demente sediento de sangre, provocando que todo el continente se sumiera en la guerra?

El segundo Santo Emperador, Remus, también era conocido como el ‘Emperador de Sangre’. Dondequiera que iba, tanto dentro como fuera de Delcross, siempre había una tormenta de sangre.

Lo primero que hizo al subir al trono fue eliminar a todos los parientes que pudieran amenazar su posición. 

Luego exterminó sin excepción a todos los ministros que se le oponían.

Después de reorganizar brutalmente el Imperio, dirigió su mirada hacia afuera y comenzó una guerra de conquista para someter a los demás países del continente.

Jamás dudó, sin importar cuánta sangre tuviera que derramar. 

Eso también es un malentendido. Remus no era alguien tan descontrolado desde el principio.

Cadmus respondió incómodo. Su divinidad fluctuó con sus emociones, y por un instante, una marca de escamas doradas titiló en su frente antes de desaparecer.

Solo lo elegí como heredero porque era inteligente. Pero luego de heredar mi divinidad, cambió por los efectos secundarios. ¿Qué podía hacer yo?

—¿Efectos secundarios?

—Así es. Cuando un humano común hereda una divinidad demasiado poderosa, su cuerpo y mente no lo resisten, y termina muriendo joven o volviéndose loco. Remus, al ser mi descendiente, tenía algo de potencial, por eso aguantó hasta ese punto.

—¿Y aun sabiendo eso, le dio su divinidad? —replicó incrédulo Logan.

—¡Él lo deseaba con desesperación! Y mantener el Imperio lo requería. Una vez estabilizado todo, pensaba recuperar la divinidad poco a poco. ¿No es lógico?

Cadmus tomó una galleta mientras continuaba con lo que más parecía una excusa.

Después de eso, cuando nacían personas con una divinidad intensa, la mayoría terminaban perdiendo completamente sus emociones. Tú ahora criticas libremente a Remus, pero si hubieras heredado una divinidad tan intensa, la situación sería muy distinta.

A lo largo de los siglos, Cadmus había ido recuperando lentamente su divinidad, y ahora esta era mucho más débil. De hecho, casi toda estaba concentrada en el actual Emperador, Nate.

—Tu padre, en cambio, fue un caso excepcional. Su linaje posee una habilidad única que le permite observarse y controlarse desde múltiples perspectivas. Por eso casi nunca pierde el control ni se deja arrastrar por sus emociones.

Logan había escuchado sobre la sangre Khornesheim que fluía también en él. Algunos viejos sacerdotes de alto rango, miraban con recelo a la familia Imperial por esa razón.

Además, ese enorme poder divino está sanando constantemente cualquier daño que pudiera sufrir el cuerpo o su cerebro debido a la divinidad.

Crunch.

Cadmus se detuvo un momento mientras masticaba la galleta.

Pero dime, ¿qué pasará con los descendientes en los que esa sangre se haya diluido?

Entonces volvió la mirada hacia Logan. Sus iris dorados se estrecharon y sus pupilas se alargaron verticalmente, como las de una bestia.

—Si la sangre de ese linaje se debilita y, además, nace un niño sin apenas poder sagrado que herede parte de esa divinidad, ¿qué crees que sucederá? 

—…

—¿No acabaría convirtiéndose en un monstruo incapaz de sentir ni la más mínima emoción? Aún más cruel y despiadado que Remus que fue conocido como el Emperador de Sangre.

La mirada de Cadmus se posó entonces sobre los hermanos que bailaban en el centro del salón.

—Por eso, para soportarlo, quizá tendría que convertirse en algo que ya no fuera humano. O recurrir a algún método excepcional como el de tu padre. Sea cual sea el caso, el proceso no será precisamente sencillo. 

—…Entonces, ¿usted qué es exactamente, oh gran Primer Santo Emperador del Imperio, que ni siquiera se considera humano?

Logan rompió el silencio con voz baja.

—Usted no ha perdido sus emociones como ellos, ni fue consumido por esa divinidad. Sin embargo, a pesar de saber en lo que Remus se convertiría, no hizo nada. Incluso cuando sabía que él mataría a su propio hijo que era un bebé. ¿Aun así tiene el descaro de decir que, a diferencia de sus descendientes, ha manejado correctamente la divinidad?

—…

Cuando Cadmus guardó silencio, el rostro de Logan se torció en una mueca de desprecio. Escupió las palabras como si las masticara con odio.

—Cuanto más lo conozco, más me convenzo de que usted es realmente lo peor. 

♦♦♦ ♦♦♦

 

Mientras la hermosa melodía fluía, Leonard observaba absorto el centro del salón de banquetes, sumido en sus pensamientos.

“Esto no va a ser tan fácil como pensaba”.

La joven noble de Rohan que había llevado como pareja ya le había dado varias señales, pero sus ojos no podían apartarse de los hermanos que bailaban. 

Más exactamente, de la princesa Amelia, que se movía con gracia por el salón.

Sus mejillas blancas y su cabello rosado ondeante estaban llenos de la vitalidad propia de su edad. Pero los pliegues rojos de su vestido, que se abrían como pétalos con cada uno de sus movimientos, resultaban tan seductores como los de una femme fatale de los antiguos mitos.

Era una mujer en la que coexisten simultáneamente encantos completamente opuestos. 

—Dios mío… 

Desde antes de partir con el príncipe Morres, la sonrisa radiante que le había dirigido no desaparecía de su mente. Aun así, sus claros ojos grises, cuando lo miraban, eran fríos e indiferentes.

¡¿Qué había sido de aquella pobre muchacha enamorada que conoció durante el banquete de cumpleaños del año anterior?! 

—Le hablé con tanto orgullo a Romaine, pero esto es más complicado.

Su plan era acercarse al príncipe. A la princesa ni la había considerado. Estaba seguro de que cualquier mujer caería rendida a sus pies con facilidad.

Pero aquella princesa…

Sintiendo una extraña sed que hervía en su interior, Leonard terminó aflojándose inconscientemente el cuello de la ropa. 

¡Clap, clap,clap!

En algún momento, el baile terminó y los aplausos resonaron, la música del salón cambió a un tono más suave. Mientras bebía tragos uno tras otro con una mirada abatida en su rostro, Leonard escuchó el sonido de tacones de zapatos que se acercaban a él.

Tac. Tac. Tac.

Al voltear sin pensar, Leonard abrió los ojos con sorpresa. 

Amelia, que había llegado hasta él sin que se diera cuenta, le dedicó una sonrisa tan radiante que lo dejó sin aliento.

—Hace un momento mi hermano descortés. Usted debe de ser Lord Leonard de Rohan, ¿verdad?

—Sí, así es. —respondió con una voz algo ronca. 

La princesa esbozó una delicada sonrisa.

—También lo vi en el banquete del año pasado. Desde entonces he querido pedirle algo, y por fin hoy me atrevo. —Una mano delicada se acercó lentamente hacia él—. Si no tiene inconveniente… ¿bailaría conmigo la siguiente pieza?

Aunque lo pidió con timidez, en su porte había una dignidad tan majestuosa que parecía la de una reina.

Era imposible rechazarla. 

Sintiendo algo extraño brotar desde lo más profundo de su pecho, Leonard tomó su mano y depositó un beso sobre ella.

—…Por supuesto. Será un honor, Lady Amelia.

Y se vio obligado a admitir una vez más aquello que llevaba tiempo intentando negar.

Que él, Leonard, se había enamorado de aquella hermosa mujer a primera vista.

Tras algunas piezas más, mientras el ambiente del banquete alcanzaba su punto álgido, la emperatriz asintió desde su lugar principal, y de pronto la música cesó.

Las conversaciones y risas se detuvieron al instante, y todas las miradas se dirigieron hacia el frente.

Iluminado por las luces, la arzobispa Wesker, se encontraba de pie en la plataforma. Como estaba previsto, era momento de anunciar ante los invitados del continente la existencia de la santa que el Imperio tanto enorgullecía.

—Hace algunos años, la santa Grazie regresó a nuestro lado, y desde entonces ha recorrido el país sirviendo al pueblo —su voz, clara y vibrante, resonaba en todo el salón sin necesidad de amplificación—. Y recientemente, otra santa ha llegado a Delcross siguiendo la voluntad del Dios Principal. ¡Esto no solo es un honor para el Imperio, sino una bendición para todo el continente! ¡Ambas santas, con motivo del cumpleaños, otorgarán su bendición a todos los presentes!

Era algo que ya había ocurrido en aniversarios anteriores de los Santos Emperadores, una breve ceremonia en la que la santa ofrecía palabras de bendición acompañadas de un despliegue de poder divino.

Pero esta vez, Sisley, que avanzaba hacia el estrado, mostraba un rostro especialmente tenso.

—Descendiente. ¿Aún no has cambiado de opinión? —habló Cadmus sin desviar la mirada. 

Sisley asintió con firmeza.

—No. Lo haré tal como planeamos.

—¿Podrás soportar las consecuencias? Esto será algo sin precedentes desde la fundación del Imperio. No sabemos cómo reaccionará la Iglesia.

Sisley apretó los labios con fuerza.

Tal como Cadmus decía, esto sería una declaración que provocaría un escándalo sin igual. Pero su hermano Morres ya le había ofrecido una solución. 

Después de meditarlo una y otra vez, no encontró ninguna mejor.

—Sí. Puedo con ello. Así que, por favor, ayúdame.

La joven, con el corazón decidido, levantó la cabeza y comenzó a caminar lentamente.

Todos los ojos se posaron sobre Sisley, quien miró a su alrededor con una expresión un poco nerviosa, repitiendo en su mente las palabras que le había enseñado Seong-jin.

Y entonces…

—Es una noche realmente hermosa.

Su voz, clara y transparente como el cristal, viajó impulsada por un aura que había despertado inconscientemente, resonando en los oídos de todos como si hubiera sido amplificada mágicamente.

Subscribe
Notify of
guest
0 Comentarios

Comentar Párrafo:

Dejar un comentario:

 

0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x