Capítulo 21
Más tarde, cada vez que Xiao Chi Ning recordaba aquella rara tarde pacífica, siempre se sorprendía de la palabra “destino” que dijo Xiao Zhaoshan.
Solo que, en ese momento, no entendió que no solo significaba el fin de un rato aburrido, sino también la apertura de algo inevitable.
Desde entonces, Xiao Zhaoshan dejó de resistirse a compartir la habitación con él, siempre y cuando Xiao Chi Ning se portara bien.
Y aquella paz hizo que, incluso Xiao Chi Ning, bajara la guardia por un tiempo.
Algunas noches en las que ambos estaban en casa, él solía ir espontáneamente al despacho o al estudio de pintura de Xiao Zhaoshan, sentarse a su lado y ver en silencio una película completa o leer medio libro, hasta que, tras varios bostezos, se daba cuenta de lo mucho que había pasado el tiempo, y entonces pensaba: ¿por qué estoy aquí sentado?
Ah, sí, para tener un lugar en el corazón de Xiao Zhaoshan.
Así que se tranquilizaba de nuevo, y seguía descaradamente pasando el tiempo junto a Xiao Zhaoshan, olvidándose por completo de que era un estudiante de último año de secundaria que debería estar ocupado y ansioso.
Recordó esa identidad suya el día en que la escuela repartió el aviso de vacaciones por el Festival de Medio Otoño y el Día Nacional. Por desgracia, a los de último año solo les daban cuatro días de descanso de los ocho días oficiales.
Pero esos cuatro días bastaron para que toda la clase celebrara… salvo Hu Yingxue.
—El descanso no es más que para exprimirnos mejor después —dijo mientras guardaba sus cosas. —Si sus padres les hubieran apuntado a clases particulares de matemáticas avanzadas e inglés, de esas de tutorías individuales todo el día, seguro que no se reirían.
—¿Tutorías todo el día? —Xiao Chi Ning era la primera vez que oía hablar de eso.
Hu Yingxue contestó con los dientes apretados: —Un invento de algunos universitarios de renombre local que están desesperados por ganar dinero.
—¿Tú necesitas tutoría? —A Xiao Chi Ning le resultaba gracioso.
—Somos tan ignorantes… nunca está de más aprender más —dijo Hu Yingxue, contando con los dedos. —¿Hay que estudiar para el TOEFL, no? ¿Para el GRE también, no? ¿Cómo vamos a salir al mundo si no? ¡Me cago en todo!
Xiao Chi Ning no sabía si Chi Qing había pasado por lo mismo en su época. Según Qiu Yin, ella era autodidacta, siempre fue la número uno gracias a su talento y autodisciplina, sin ayuda ni supervisión de los adultos.
Ahora, Xiao Chi Ning empezaba a sospechar que eso no era más que una forma común de vanidad parental: como la mayoría no lograba los éxitos sin esfuerzo, se veían obligados a ocultar todo su trabajo duro para aparentar que su éxito había sido fácil.
—¿Y tú, qué vas a hacer en las vacaciones?
Xiao Chi Ning dejó caer su patineta al suelo y, con total honestidad, confesó su falta de planes: —Fumar, beber, follar.
Ya llevaba casi tres meses sin tener sexo, lo cual era todo un milagro.
Hu Yingxue soltó una risa fría: —Sí, pero sé que en el fondo eres un buen chico.
—Envidia, ¿eh? —Xiao Chi Ning patinó un poco hacia adelante y luego volvió junto a ella, su voz atenuándose y luego subiendo otra vez: —Esta vida absurda hace que hasta la libertad parezca insignificante.
Hu Yingxue maldijo: —El día que despiertes, esa misma absurdidad será el comienzo de tu sufrimiento.
—¿Y tú no?—, preguntó Xiao Chi Ning.
Hu Yingxue replicó: —Yo siempre he estado despierta. Por eso siempre he sufrido.
Xiao Chi Ning pensó: Yo también.
El último día del ajuste de calendario no tenían clases nocturnas. Después de despedirse de mala gana de Hu Yingxue en la entrada de la escuela, Xiao Chi Ning no se fue a vagar con su patineta, sino que volvió directamente a casa.
Xiao Zhaoshan y Chi Qing habían volado ayer a Malasia para asistir a la segunda boda de un magnate del sector de paquetería. Si no había contratiempos, volverían a las siete de la tarde.
Xiao Chi Ning ya había comprado los ingredientes y, con el Concierto en Sol menor de Bach sonando a todo volumen desde su móvil, empezó a freír tempura de verduras en la cocina.
El sonido melancólico del violín llenaba toda la planta baja. Mientras sujetaba los palillos y observaba cómo la masa se hinchaba lentamente en el aceite caliente, recordó una escena de cuando Chi Qing vino a visitar a Qiu Yin y a él durante un viaje de trabajo a Hangzhou.
Si no recordaba mal, era época del Festival de Qingming, pero todavía no daban vacaciones. Acababa de llegar a casa empapado tras la escuela y Qiu Yin lo había mandado directo al baño: “¡Ay, ¿cómo que no llevabas paraguas?! ¡Esta mañana te lo puse en la mochila!”
Como cualquier adolescente en plena rebeldía, Xiao Chi Ning —que empezaba a darse cuenta de que no era igual a los demás— había tenido una fantasía romántica con mojarse bajo la lluvia, creyendo ingenuamente que así podría redimirse de su “pecado original”.
En aquel entonces todavía no había enfermado de meningitis, le encantaban la lluvia y la nieve, amaba el inicio del verano y el crudo invierno, y, como los chicos tristes de las series de televisión, se lanzaba a correr sin sentido bajo la lluvia en el campo de deportes.
Aunque ahora le pareciera vergonzoso, era su única forma de desahogarse al entrar en la adolescencia.
Así que el Xiao Chi Ning de primer año de secundaria sacudió despreocupadamente el agua de su cabello, no aceptó la toalla que Qiu Yin le ofrecía y murmuró: “Déjame en paz”.
La olla seguía al fuego, así que Qiu Yin no tuvo tiempo de regañarlo y simplemente lo empujó al baño: “¿Cómo no voy a preocuparme? ¡Tu madre viene en un rato, arréglate, no la recibas todo desaliñado!”
Cuando volvió del baño, aún mojado y a medio vestir, justo cuando iba a ponerse ropa cómoda, Qiu Yin irrumpió sin llamar a la puerta, fue directo al armario y empezó a elegirle ropa: “¿Cómo que vas a recibir a tu madre vestido así con toda la ropa bonita que te he comprado?”
Xiao Chi Ning, que apenas se había puesto una camiseta de algodón y seguía desnudo de cintura para abajo, se asustó mucho por esa irrupción repentina. Se dio la vuelta tapándose la entrepierna: “¡¿No puedes tocar antes de entrar?! ¡Estoy cambiándome!”
Qiu Yin, desdeñosa, respondió: “Tch, te he criado yo, ¿qué parte de tu cuerpo no he visto ya? ¿Te vas a poner tímido ahora?”
Finalmente encontró la ropa que buscaba, la agitó en el aire y le ordenó: “Ponte esta. Tu madre no tiene muchas oportunidades de venir; vístete bonito, no la hagas preocuparse”.
Xiao Chi Ning no entendía qué tenía que ver una cosa con la otra. Solo sentía que lo que iban a recibir no era a su madre biológica, sino a una líder importante que venía a inspeccionar su trabajo.
Lo más ridículo era que, después de que la maldita vieja pasara toda la tarde preparando la cena, Chi Qing ni siquiera se sentó a probar un solo bocado. No importaba cuán elegante y reluciente se arreglara, Chi Qing ni siquiera le dedicó una sola mirada.
Ella llegó elegantemente bajo su paraguas, preguntó un par de cosas sobre su situación actual, les dejó una gran suma de dinero y se marchó con la misma elegancia. Todo el proceso no duró más de quince minutos.
Hasta hoy, él todavía recuerda la expresión solitaria y apagada de Qiu Yin en la mesa del comedor. En aquel entonces se juró a sí mismo en silencio que nunca sería alguien que esperara la caridad de otros, que jamás permitiría que esa mirada humillante se reflejara en su propio rostro.
Después de anochecer, como era de esperar, Xiao Zhaoshan y Chi Qing regresaron.
Xiao Chi Ning, que había preparado la comida y descansaba en la oscuridad, escuchó el sonido de la puerta abriéndose, y se apresuró a recomponer su expresión antes de salir del dormitorio.
Sin embargo, el futuro no era más que una repetición del pasado.
Meses atrás, había dejado la puerta abierta y vio a Xiao Zhaoshan y Chen Yu besándose apasionadamente en la penumbra del recibidor. Y hoy, por casualidad, tampoco cerró la puerta y lo que vio fue a Xiao Zhaoshan y Chi Qing repitiendo exactamente la misma escena en el mismo lugar.
Dejaron caer las maletas apresuradamente y, bajo el único haz de luz que entraba por la ventana, se abrazaron con fuerza.
En ese enorme escenario, solo quedaban ellos dos. Xiao Zhaoshan abrazaba la cintura de Chi Qing, acariciando su espalda de arriba abajo con una mano grande, mientras la besaba cada vez más profundo. Chi Qing arqueaba su cuerpo hacia atrás, apoyando ambas manos sobre los hombros de Xiao Zhaoshan, respondiendo con abandono total.
Ante esa escena, Xiao Chi Ning inconscientemente contuvo la respiración.
Sobre la mesa del comedor aún estaban servidos los platos que había cocinado con sus propias manos. Sin embargo, comparados con esos platos preparados con tanto esmero pensando en sus gustos, ellos claramente preferían saborear el gusto del otro.
¿Celos?
En una vida tan absurda como la suya, incluso la libertad parecía carecer de valor.
Xiao Chi Ning estaba consumido por los celos hasta casi morir.
No podía entender cómo Xiao Zhaoshan y Chi Qing eran capaces de ignorar todas las traiciones e infidelidades del otro, de seguir ciegamente besándose y abrazándose, de continuar amándose como si nada, mientras a él nunca lo habían amado.
Xiao Zhaoshan, quizá sintiendo algo, abrió los ojos ligeramente entre la confusión del deseo y miró hacia el comedor.
Y entonces vio los puños apretados de Xiao Chi Ning y la expresión devastadoramente triste en su rostro.
La tristeza reflejada en ese rostro lo detuvo instintivamente, evocando en su corazón aquel mismo sentimiento confuso y temeroso que había experimentado años atrás, cuando vio a su padre abrazado a otra mujer tras el escaparate de una tienda.
Más que nada, era una sensación de profunda inquietud.
El calor de los labios de Chi Qing se desvaneció. Ella, confundida, abrió los ojos y le sostuvo el rostro preguntando:
—¿Qué pasa, Zhaoshan?
Al no recibir respuesta, siguió la dirección de su mirada congelada y miró hacia atrás.
Al ver repentinamente a Xiao Chi Ning allí, también se quedó un momento en blanco, pero pronto retrocedió apresuradamente un paso fuera de los brazos de Xiao Zhaoshan. Con una sonrisa, se colocó el cabello tras la oreja y dijo:
—¿Hoy no tenías clase nocturna?
Después de un largo rato, Xiao Chi Ning logró responder con dificultad:
—La escuela dio vacaciones.
Chi Qing se quitó los zapatos, encendió con naturalidad la luz principal de la sala:
—¿Ya comiste?
Xiao Chi Ning respiró hondo y, esforzándose por sonreír bajo la deslumbrante luz, respondió:
—Todavía no. Hice la cena esperando a que ustedes regresaran para comer juntos.
Chi Qing ya había comido en el avión, pero al acercarse a la mesa y ver todos los platos servidos, exclamó con fingida sorpresa:
—¡Qué banquete! ¿Preparaste todo esto sabiendo que tu papá saldría mañana a un viaje de campo?
La sonrisa de Xiao Chi Ning se congeló.
No sabía que la sangre en su cuerpo todavía podía enfriarse aún más.
Volteó a mirar a Xiao Zhaoshan y, con una sonrisa forzada, preguntó:
—Papá, ¿acabas de regresar y ya te vas otra vez mañana?
Xiao Zhaoshan, sin decir palabra, se puso las zapatillas de estar en casa y se quitó el abrigo, colgándolo en el respaldo del sofá, ignorándolo por completo.
Xiao Chi Ning, con su mirada aguda, notó la hinchazón evidente en su entrepierna.
Su sangre se enfrió aún más.
—Fue una decisión de último momento en la boda de ayer —respondió Chi Qing en lugar de él—. Además, justo hay vacaciones y en la galería no hay mucho trabajo.
Luego, girándose hacia Xiao Zhaoshan, lo llamó:
—Zhaoshan, ven a comer un poco más. Hay lubina al vapor, tu favorita.
Xiao Chi Ning metió los platos al microondas para recalentarlos, y diez minutos después, los tres se sentaron en la mesa, envueltos en una atmósfera extrañamente tensa.
Xiao Chi Ning no tenía apetito, así que solo sirvió platos para Chi Qing:
—Mamá, ¿y tú? ¿Tienes algún plan para el feriado?
Chi Qing, sin delatar emociones, miró brevemente el plato de comida antes de sonreír:
—¿Qué planes podría tener yo para un feriado?
Xiao Zhaoshan seguía en silencio.
Chi Qing probó discretamente algunos encurtidos ligeros y devolvió la cortesía:
—¿Y tú? ¿Qué piensas hacer?
Xiao Chi Ning sonrió cansadamente:
—Estoy un poco cansado. Quisiera descansar.
Luego, mirándolo fijamente, con los palillos en mano, se dirigió a Xiao Zhaoshan:
—¿Puedo acompañarte en tu viaje de campo, papá?
Xiao Zhaoshan, tragando su comida, respondió sin siquiera pensarlo:
—Un viaje de campo es muy cansado, no podrás descansar.
—Olvidas que estudié pintura al óleo durante nueve años —sonrió Xiao Chi Ning, pero sus ojos eran insondables—.
Poder aprender y al mismo tiempo disfrutar del paisaje, ¿acaso no cuenta como descanso?
Xiao Zhaoshan lo miró con una seriedad fría.
Incluso frente a Chi Qing, los dos ya no podían seguir fingiendo.
Xiao Chi Ning sostuvo su mirada con firmeza:
—¿Es tan raro que un hijo quiera hacer un viaje con su padre?
A propósito, suavizó su voz, para que Chi Qing lo oyera:
—He crecido sin haber viajado nunca. No sé cómo es el mundo afuera.
Y como era de esperarse, Chi Qing intervino:
—Todavía no hemos reservado hotel. Zhaoshan…
Xiao Zhaoshan, sin embargo, la interrumpió directamente. Su mirada se fijó en Xiao Chi Ning, llena de sospecha y escrutinio, como si no dejara lugar para esconderse.
—Xiao Chi Ning —ordenó, palabra por palabra—, di la verdad.
TOEFL (Test of English as a Foreign Language) es un examen de inglés que mide qué tan bien una persona no nativa puede usar y entender el inglés a nivel universitario. Sirve sobre todo para postularse a universidades de Estados Unidos, Canadá y otros países de habla inglesa. Evalúa habilidades de lectura, escucha, expresión oral y escritura.
GRE (Graduate Record Examinations) es un examen de admisión para estudios de posgrado (como maestrías y doctorados) en Estados Unidos y otros países. No es de inglés (aunque parte sí lo es), sino que mide razonamiento verbal, razonamiento cuantitativo (matemáticas) y escritura analítica. Se usa para entrar a carreras de áreas muy diversas, desde ingeniería hasta psicología.
Festival de Medio Otoño (中秋节, Zhōngqiū Jié): Es una de las festividades tradicionales más importantes en China (y otros países asiáticos como Vietnam y Corea). Se celebra el día 15 del octavo mes lunar, cuando la luna está llena. Es un momento para reunirse en familia, comer pasteles de luna (月饼, yuèbǐng) y admirar la luna. Simboliza la reunión familiar y la gratitud.
Día Nacional de China (国庆节, Guóqìng Jié): Se celebra el 1 de octubre cada año, para conmemorar la fundación de la República Popular China en 1949. Normalmente, el país entero tiene una semana de vacaciones llamada “Semana Dorada“, en la que mucha gente viaja o se reúne en familia. Es un momento de celebraciones patrióticas.
Festival de Qingming (清明节, Qīngmíng Jié): También conocido como Día de Barrido de Tumbas, suele caer el 4 o 5 de abril. Es un día para honrar a los antepasados, limpiar sus tumbas y ofrecer comida o flores. Además, es una época en la que la primavera está en plena floración, así que mucha gente también hace excursiones al campo o vuela cometas.
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