Al ver a Luke regresar al edificio, Paul ladeó la cabeza con extrañeza.
—¿No se encontró con el Comandante?
—¿Eh?
—Pasó por aquí hace un momento buscando al señor Luke.
Al parecer, Paul le había dicho a Theo que Luke había salido un momento a que le diera el aire. Sin embargo, Luke no había visto ni la sombra de Theo mientras estuvo afuera.
—Parece que se cruzaron en el camino.
Luke asintió. De pronto, le asaltó la duda de qué pasaría si Theo hubiera escuchado su conversación con Miles.
Pero enseguida descartó la idea por considerarla inútil. Aunque Theo hubiera salido a buscarlo, no tenía porqué saber que estaba en el patio trasero; además, si lo hubiera oído, probablemente no se habría quedado de brazos cruzados y lo habría interrogado de inmediato, especialmente porque ayer, por alguna razón, volvió a preguntarle sobre aquel incidente.
Luke restó importancia al asunto, se sentó y continuó con el trabajo pendiente. Como de costumbre, envió a Paul y a los demás de regreso al dormitorio exactamente a la hora prevista. Aunque los miembros de la 7ª. División estaban trabajando en la Unidad de Investigación, seguían compaginándolo con su entrenamiento básico. Al igual que Theo, ellos también estaban cumpliendo con dos funciones a la vez, así que Luke quería, al menos, que terminaran su jornada temprano.
Luke se quedó un poco más revisando documentos cuando, de repente, la puerta se abrió de par en par. Pensando que era Theo, el rostro de Luke se iluminó de alegría, pero al ver que era Leo, su expresión se enfrió al instante.
—Vaya, qué cara. Eso hiere mis sentimientos —dijo Leo.
Avergonzado por haber sido descubierto por Leo, Luke carraspeó y evitó responder.
—¿Conseguiste alguna otra ruta para obtener información?
Leo negó con la cabeza, comentando que no era fácil.
—¿Ya enviaste a los chicos a descansar?
—Sí. Por cierto, ese tal Paul tiene una personalidad muy peculiar. No parece un soldado.
—Jaja, se parece un poco a mí en ese aspecto. Todos mis chicos son buenos y alegres.
Leo añadió que por eso mismo lo había puesto en el puesto de ayudante. Luke sonrió con dulzura al verlo hablar con entusiasmo de sus subordinados, casi como una madre orgullosa presumiendo de sus hijos.
—Ahora entiendo por qué los de la 7ª. División te siguen tan fielmente.
Por mucho que el ejército sea una institución con una jerarquía rígida, al fin y al cabo, no era más que un grupo de personas reunidas para ejercer una profesión. Quizás sea natural que uno no pueda entablar una amistad profunda con alguien a quien conoce únicamente por trabajo. Por supuesto, también era evidente que, debido a esa misma jerarquía, la relación entre superiores y subordinados no podía ser tan cercana como una amistad.
Los miembros de la 1ª. División también parecían profesar un gran afecto por Theo, su antiguo Capitán, pero eso no superaba los límites del respeto y la admiración hacia el “soldado” llamado Theo Redrik.
Sin embargo, al observar a Leo y a sus subordinados, la situación era claramente distinta. A veces parecían amigos; otras, los miembros de la 7ª. División parecían hermanos menores maduros que cuidaban de un hermano mayor algo inmaduro.
Al ver esas escenas de cerca, la primera impresión de Luke fue simplemente pensar: “Leo sí que es un bicho raro”. Pero un día, de repente, le asaltó un pensamiento: si él hubiera vivido su vida militar con su personalidad original, ¿acaso no podría haber tenido una relación de amistad con sus subordinados, tal como lo hacía Leo?
—Luke.
—¿Eh?
Luke, que estaba sumido en esos pensamientos, respondió sobresaltado ante el llamado de Leo.
—He querido decirte esto desde hace un tiempo… parece que has cambiado un poco.
—¿Ah, sí?
Luke respondió con indiferencia y soltó una carcajada. Le sorprendió un poco que incluso Leo, alguien que apenas se interesa por los demás a menos que sea algo que le apasione, lo hubiera notado. Luke bromeó diciendo que probablemente era porque se estaba haciendo viejo.
Además, desde que regresó al ejército, Luke no veía la necesidad de esforzarse al máximo por parecer el villano como antes, así que no le importaba mucho que su verdadera personalidad saliera a relucir de vez en cuando. Especialmente porque planeaba regresar a Caelum una vez que este caso se resolviera de alguna manera.
—Oye. Sé que no es correcto que yo diga esto, pero… ¿no tienes ninguna intención de volver al ejército? —preguntó Leo mientras observaba cautelosamente la reacción de Luke, consciente de lo terrible que puede sonar la propuesta de un “reenganche”.
Luke parpadeó. Era la segunda vez que escuchaba esas palabras después de que Theo se lo mencionara. Cuando Theo se lo dijo en la sucursal de Caelum, la sorpresa y el desconcierto fueron predominantes; pero ahora, todo se sentía simplemente ambiguo.
—¡Ay! No, olvídalo. Lo siento. Acabo de decir lo que jamás se le debe decir a un militar retirado.
Como Luke no decía nada, Leo, sintiéndose culpable, agitó las manos y soltó una carcajada. En ese preciso momento, la esfera de cristal de comunicación exclusiva de Leo comenzó a vibrar.
Al echar un vistazo, el remitente era Roena. A través del cristal se escuchó una voz aterradora preguntando por qué no había entregado la lista de guardias, lo que hizo que Luke desviara la mirada con naturalidad.
—Te la llevaré ahora mismo. Créeme.
La comunicación se cortó ignorando las súplicas de Leo para que no se enfadara.
—Espero que los chicos de la 7ª. División no hereden esa parte de ti.
Ante las palabras de Luke, que dieron justo en el clavo, Leo soltó una risa incómoda, recogió sus papeles y salió disparado de la habitación.
Ahora que lo pensaba, incluso antes, Leo solía recibir miradas fulminantes de Theo por no entregar a tiempo los documentos o informes necesarios. Le hizo gracia ver que ese aspecto no había cambiado, incluso después de que Roena se convirtiera en la capitana de la 1ª. División.
Nuevamente a solas en la habitación, Luke se reclinó profundamente en su silla y cerró los ojos. Justo cuando intentaba descansar un poco sus ojos fatigados, escuchó de repente un golpeteo en la ventana.
Sobresaltado, Luke enderezó el torso con agilidad y miró hacia la ventana. Debido a que estaba en alerta máxima por el caso actual, su cuerpo se tensó por instinto.
Sin embargo, al reconocer de quién se trataba, abrió mucho los ojos y se apresuró a acercarse para abrir la ventana de par en par.
—¿Qué haces aquí?
—¿Interrumpí tu sueño? —preguntó Theo, echando un vistazo al interior.
—No, ¿por qué tocas la ventana en lugar de entrar por la puerta?
—Solo pasaba un momento… para ver tu rostro.
Luke vaciló ante esas palabras tan empalagosas. Cada vez que escuchaba cosas así salir de la boca de Theo, sentía una extraña sensación de cosquilleo que le llegaba hasta la punta de los pies.
—Vine hace un rato sacando algo de tiempo, pero no pude verte.
—Ah, te refieres a lo de hace un rato…
Luke recordó el momento en que salió a que le diera el aire y se encontró con Miles.
—Hace un rato estaba en el patio trasero —dijo Luke, tanteando el terreno con cautela.
Theo lo miró con su habitual mirada firme y vaciló un instante. Ese breve silencio hizo que Luke se sintiera extrañamente inquieto. No puede ser que de verdad haya escuchado esa conversación, ¿o sí?
—Ya veo. No se me ocurrió ir a buscarte al patio trasero.
Solo entonces Luke respiró aliviado. Por suerte, parecía que no lo había oído. Mientras Luke tragaba saliva disimulando su alivio, Theo lo observaba con fijeza, de manera casi obsesiva.
—Si estás cansado, retírate primero.
—¿Eh? Ah, no estoy tan cansado. Solo cerré los ojos un momento.
—Aun así, ya pasó la hora de salida. Ve pronto a la mansión.
Luke estuvo a punto de decir que lo esperaría hoy también, pero se detuvo en seco. Se sintió algo desconcertado al darse cuenta de que, inconscientemente, esa era su intención.
—Hoy no hace falta que me esperes. Creo que terminaré más tarde de lo previsto.
Theo habló como si hubiera leído sus pensamientos.
—¿Ah, sí?
Luke asintió aceptando la respuesta, pero sintió un vacío inexplicable en su interior. Pensó que podría haberlo esperado sin importar cuán tarde fuera, y que no era necesario que Theo se lo prohibiera de esa forma; sin embargo, se sintió extraño al notar lo ajeno que le resultaba tener ese tipo de pensamientos.
Después de eso, ambos compartieron una charla trivial por un momento más. Solo cuando vio a Theo desaparecer por completo en dirección a la oficina del Comandante, Luke cerró la ventana.
Ya que no tenía sentido esperar a Theo, pensó que sería mejor irse. Mientras planeaba ir a casa, bañarse, comer y jugar con Monnet, sintió de repente una mirada extraña proveniente de la puerta.
—…
Al girar la cabeza, sus ojos se cruzaron con los de Leo, que lo observaba fijamente a través de la rendija de la puerta entreabierta.
—¿Qu-qué haces ahí? Pareces un ladrón.
Sinceramente, se llevó tal susto que estuvo a punto de gritar. Realmente no entendía por qué Leo se comportaba así.
La puerta se abrió con un chirrido y Leo entró con una expresión indescifrable. Por alguna razón, ese rostro le resultaba mucho más molesto que de costumbre.
—Ejem, lo siento, Luke.
—¿Por qué…?
—Normalmente debería fingir que no vi nada, pero mi curiosidad terminó ganándole a mi discreción.
Leo habló mientras le daba unas palmaditas en el hombro a Luke, pero este no lograba entender ni una palabra de lo que decía.
—Aun así, ya que terminé siendo testigo de la escena, ¿no crees que merezco saber?
¿Escena? ¿A qué escena se refería? Por un momento, Luke incluso llegó a sospechar si Leo no vendría de beber alcohol en algún lado.
—Así que puedes ser sincero conmigo.
—¿Qué te pasa? ¿Roena te regañó tanto que se te zafó un tornillo?
Sabía que era un tipo peculiar, pero no pensó que llegaría a este nivel de extrañeza. ¿O acaso siempre fue así de raro y apenas se estaba dando cuenta ahora?
—Entiendo que quieras hacerte el desentendido. De hecho, yo habría hecho lo mismo. Pero, ¿no crees que tanto tú como el Comandante se sentirían más aliviados si tuvieran a alguien con quien desahogarse?
—…No entiendo ni jota de lo que estás diciendo. Y para empezar, ¿por qué mencionas a Theo en todo esto?
—¿Que por qué…?
Las comisuras de los labios de Leo empezaron a contraerse en una sonrisa.
—Pues porque tú y el Comandante están saliendo.1
—…
Ante las palabras de Leo, Luke se quedó atónito, como si le hubieran propinado un fuerte martillazo en la cabeza.
yo sabía que este tipo sería el fan número 1 de su relación, mínimo por qué le resultaria interesa