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​¿Habría estado alguna vez así de desconcertado en toda su vida? Estaba más confundido de lo que estuvo cuando presenció a un monstruo de bajo rango liberar de pronto un poder cercano al de uno superior; más de lo que se sentía cada vez que Theo hacía alguna de sus locuras incomprensibles; e incluso más de lo que se sintió al descubrir que Wellharun se preparaba para traicionar al Imperio. Luke estaba sumido en un desconcierto que no admitía comparación alguna.

​Su mente se quedó en blanco. Tenía que decir algo, pero sus labios no se movían. Sentía como si su cerebro se hubiera detenido por completo.

​—¿Te sorprendió? Te entiendo. Obviamente debe de ser un secreto —asintió Leo con aire de saberlo todo.

​¿Pero qué es lo que cree saber exactamente para actuar así? ¿Qué secreto? Para empezar, el punto que tenía a Luke tan alterado no era ese.

​—Ah, pero no te preocupes. No soy el tipo de persona que anda por ahí contando estas cosas a la ligera.

​Leo le dio unas palmadas contundentes en el hombro, presumiendo de que, a pesar de su apariencia, sus labios eran tan herméticos como los de cualquier buen soldado. Siendo sinceros y dejando de lado el orgullo, a Luke casi se le doblan las piernas del impacto; estuvo a punto de desplomarse allí mismo.

​—Es-espera un momento.

​—¿Eh?

​—¿Qu-qué acabas de decir…?

​Luke incluso tartamudeó, algo impropio de él. Ante su voz carente de energía, Leo se limitó a ladear la cabeza con total inocencia.

​—¿Justo ahora? Que no te preocupes, que guardaré el secreto.

​—Eso no.

​Leo lo pensó seriamente por un instante y luego esbozó su característica sonrisa radiante.

​—Que tú y el Comandante están en una relación.

​—…

​Luke comprendió en ese preciso instante que las palabras de una persona pueden tener una influencia devastadora. Mientras se preguntaba qué demonios debía responder, una respuesta obvia cruzó de repente por su mente.

​—No es así.

​—¿Qué cosa?

​—¡Que no es eso! ¡¿Quién demonios está saliendo con quién?!

​Ante el repentino grito de Luke, los anchos hombros de Leo se sacudieron violentamente. Sus pupilas doradas, del mismo color que su cabello, se movieron de un lado a otro con nerviosismo hasta que, tras llegar a alguna conclusión, asintió con la cabeza.

​—Oye, que te digo que no hace falta que me lo ocultes.

​Al parecer, Leo pensaba que Luke simplemente lo negaba todo por la vergüenza y el desconcierto de haber sido descubierto en una relación secreta.

​—¡Ahhh! ¿Te parece que esto es una broma?

​Solo cuando Luke se alborotó el cabello y soltó un profundo suspiro, Leo pareció empezar a captar la gravedad de la situación, y las comisuras de sus labios temblaron de forma extraña.

​—¿De… de verdad no lo están?

​—No. Te digo que no.

​A pesar de haber intercambiado apenas unas pocas frases con Leo, Luke se sentía tan agotado como si acabara de regresar de una cacería de monstruos. Quizás era porque algo había hervido con fuerza en su interior ante la pregunta de si estaban saliendo, para luego enfriarse de golpe. Sin fuerzas en las piernas, Luke se desplomó pesadamente en la silla.

​—No, para empezar, ¡¿cómo demonios pudiste llegar a esa conclusión?!

​Al recordar que Leo ni siquiera había preguntado “¿están saliendo?”, sino que lo había afirmado con total convicción, Luke sintió que su sentido común se iba de vacaciones.

​Cuando Luke, que tenía el rostro hundido entre las manos, levantó la cabeza de golpe, Leo se sobresaltó. Como un perro de raza grande que se ha metido en problemas y vigila la reacción de su dueño, Leo empezó a intentar apaciguar a Luke con una sonrisa incómoda.

​—Bueno, a ver… no es que pensara eso desde el principio…

​—¿Entonces qué?

​Si pudiera, Luke le abriría la cabeza a Leo para ver qué había dentro. Sabía de sobra que era un tipo excéntrico que vivía la vida según soplara el viento, pero no imaginó que llegaría a tales extremos.

​—Al principio, cuando el Comandante te trajo por primera vez, estaba preocupado. Pensé que volverían a pelearse y a discutir como antes.

​Leo tuvo el tacto de no añadir que, junto con esa preocupación, también pensó que sería divertido de ver.

​—Pero cuanto más los miraba, más extraño me parecía todo.

​—…

​—Porque en lugar de pelear, tú y el Comandante se veían cercanos. Parecía que se habían hecho amigos.

​Luke no tenía intención de negar aquello. Ya no sentía la necesidad de pelear con Theo por orgullo o por resultados como en el pasado. No era de extrañar que Leo hubiera notado el cambio en su relación; probablemente, los demás también lo habían percibido.

​—Pero, ¿qué tiene eso que ver con que es-estemos saliendo?

​A Luke todavía le costaba pronunciar la palabra “salir” y terminó tartamudeando.

​Incluso si alguien notaba que algo había cambiado, ¿no sería lo más natural concluir que se habían vuelto mucho más cercanos o que se sentían más cómodos el uno con el otro más que antes? No tenía sentido dar un salto tan grande y asumir que tenían “algo más”. Y lo que era aún más ridículo era el hecho de que ambos fueran hombres.

​—Luke.

​En ese momento, Leo, con un brillo inusual en los ojos, arrastró una silla y se sentó frente a Luke. De repente, el ambiente se volvió como el de esos descansos en la Academia Militar, donde los cadetes se reunían para cotillear tonterías.

​—¿Sabes cuáles son las dos cosas que un ser humano no puede ocultar?

​Leo extendió los dedos índice y corazón frente a Luke. Este miró con desconfianza tanto la mano como el rostro de Leo.

​—¿Qué cosas?

​—Una es un estornudo, y la otra… es el amor.

​—…

​—No sé qué pasó entre tú y el Comandante en Caelum, pero es un hecho que dejaron atrás su relación pasada y se volvieron cercanos, ¿verdad?

​Luke asintió con la cabeza, como si estuviera hipnotizado por las palabras de Leo.

​—Pero según lo que he observado, lo que había entre tú y el Comandante no era simplemente eso. No era algo como la amistad entre colegas o amigos.

​—¿A dónde quieres llegar?

​Entonces Leo comenzó a explicar con calma. Dijo que la atmósfera particular que se sentía cada vez que estaban juntos era algo difícil de ver entre amigos o compañeros, y que no era diferente al ambiente que emana de los amantes.

​Luke seguía desconcertado ante las palabras de Leo, quien afirmó que, tras sospechar naturalmente si tenían “algo más”, terminó de confirmarlo al ver cómo y de qué hablaban hace un momento a través de la ventana.

​El propio Luke sabía que ahora veía a Theo de una manera distinta a como lo hacía antes. Incluso le había declarado la guerra a Theo, asegurando que descubriría qué era exactamente lo que había cambiado. En aquel entonces, lo soltó más por un impulso de rabia debido a que Theo hirió su orgullo con sus palabras, pero no se arrepentía de ese desafío.1

​Por eso, siempre se había centrado únicamente en eso; nunca se le ocurrió pensar en cómo los demás verían o sentirían esta relación.

​¿Significaba eso que, al menos a los ojos de Leo, él y Theo parecían tener ese tipo de vínculo?

​—¡Oh! Luke, te has puesto rojo.

​—…Cállate. Es porque estás diciendo puras tonterías.

​Luke fulminó a Leo con la mirada, pero este soltó una carcajada sonora. Si no tuviera la mano herida, le habría dado un buen golpe.

​—¿Así que no están saliendo? Vaya, qué lástima —murmuró Leo, dejando caer los hombros con tono decepcionado.

​—Para empezar, ¡tanto Theo como yo somos hombres!

​—¿Y eso qué? En el amor eso no es importante.

​A Luke no se le ocurrió ninguna respuesta contundente para rebatir aquello, así que se quedó en silencio. El desconcierto que había sentido desde hace rato comenzó a disiparse lentamente.

Le resultaba un misterio cómo Leo había llegado a pensar que estaban saliendo, pero tras su detallada explicación, Luke empezó a comprenderlo un poco. Y se sorprendió a sí mismo al admitir que era lógico que Leo lo viera así, mientras su corazón latía desbocado.

​¿Entablar una relación de ese tipo con alguien? ¿Acaso eso era algo posible en esta vida?

​Entendía que, como ser humano, uno puede llegar a querer a alguien y que, en cualquier momento, se puede formar un vínculo así. Sin embargo, Luke era alguien que había vivido levantando muros ante esas cosas tan naturales. Jamás se le pasó por la cabeza sentir afecto o amor por alguien, convertirse en alguien especial para otro y llegar a depender mutuamente de sus vidas.

​Se había concentrado únicamente en colocar a Theo en el lugar del protagonista para completar la historia; ese era su mayor objetivo. Por supuesto, su vida como militar y mago también le resultaba gratificante y entretenida a su manera.

​En una vida así, no había espacio para que se colara algo como el amor. Por eso, al empezar a considerar esas cuestiones por primera vez debido a las palabras de Leo, Luke se hundió en un mar de confusión que jamás había experimentado.

​—¿Y bien? ¿Cuándo van a empezar a salir?

​—¿Qué?

​Ante la pregunta formulada en tono de broma, el corazón de Luke dio un vuelco y pareció desplomarse hasta el suelo.

​—Basta ya si tu intención es burlarte.

​—No me estoy burlando. Hum… entonces cambiaré la pregunta. —​Leo aplaudió de repente, y ese sonido le provocó a Luke una inquietud inexplicable. ​—Si el Comandante se te declara, ¿lo aceptarías?

​—…

​Luke parpadeó con seriedad, abriendo mucho sus ojos.

​—¿De-declararse?

​—Sí.

​—Para eso… tendrías que querer a esa persona.

Luke sabía que para eso debía haber sentimientos de por medio, y que si la otra persona sentía lo mismo, entonces se convertían en pareja. Hasta ahí, él lo entendía perfectamente. Y por eso mismo, no podía evitar sentirse aún más confundido.

​—Así es.

​—…Theo no siente nada por mí, ¿entonces por qué se me declararía?

​—…

​Esta vez fue Leo quien se quedó mirando fijamente a Luke con el rostro desencajado, como si le hubieran dado un golpe en la cabeza.

​—¿Qué? ¿Por qué me miras así?

​—Luke, definitivamente eres un desastre en este tipo de cosas.

​Leo soltó una retahíla de frases difíciles de comprender, murmurando algo sobre que ahora entendía por qué la relación era tan frustrante y que, siendo así, era imposible que hubiera algún progreso.

​—¿Qué quieres decir con eso?

​—Nada. Solo que el Comandante va a tener que esforzarse bastante.

​¿Por qué tendría que esforzarse Theo de repente? Luke lo miró con esa duda en los ojos, pero Leo se limitó a sacudir la cabeza de un lado a otro mientras se levantaba de su asiento.

​—Ya me doy una idea de cómo está la situación. Así que creo que no debería entrometerme más. Al fin y al cabo, solo soy un espectador entre el público.

​—¿Vas a seguir diciendo cosas que no entiendo?

​Leo cambió de tema con descaro, sugiriendo que ya era tarde y que deberían irse.

​—Ah, Luke. Si llegan a ser “ese tipo de relación”, ¿me prometes que seré el primero al que se lo cuentes?

​Incluso hasta el momento de salir de la habitación, soltó un comentario que no hizo más que crisparle los nervios a Luke antes de marcharse. Luke, que había sido víctima indefensa de semejante bomba, no pudo moverse de su sitio durante un buen rato.

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13 days ago

el lado positivo es que creo que luke gano esta competencia xD

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