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Últimamente, la mansión del Ducado volvía a estar llena de actividad. Desde que los Duques se marcharon al sur para recuperarse y el joven Duque, prácticamente el dueño de la casa, comenzó su vida en el ejército, la mansión había permanecido en silencio al no haber señores a los que atender. Pero ahora, la situación era distinta.

​Como Theo había regresado acompañado de un invitado, Gwen y el resto de los sirvientes pasaban los días sumidos en el trabajo. Sin embargo, a pesar del ajetreo, los rostros de los empleados rebosaban vitalidad.

​—¿Los viste hace un rato? A los dos desayunando juntos en el comedor.

​—Yo los vi de pasada y casi me desmayo. ¿Cómo pueden tener un aspecto tan deslumbrante?

​Dos sirvientas empezaron a cotillear mientras fingían trabajar. El tema del día, como era de esperar, eran Theo y Luke.

​Theo ya gozaba del respeto de los empleados por su excelente apariencia y su carácter atento con los subordinados, pero desde el día en que trajo a Luke, el interés de todos se centró en ellos dos.

​—Pero, ¿qué relación habrá entre el señor Luke y nuestro joven Duque?

​—¿Eh? ¿No eran simplemente colegas? El mayordomo también lo dijo así.

​—Ay, tú no entiendes nada.

​Entonces, la sirvienta le dio un golpecito amistoso en el hombro a su compañera.

​—¿Acaso no conoces a nuestro joven Duque? Con ese carácter tan serio, ¿crees que dejaría entrar a cualquiera en la mansión solo por ser un colega? ¡Y no es cualquier casa, es la mansión del Ducado!

​—¿Tú… tú crees?

​—Claro. Además, piensa en las órdenes que el joven Duque ha estado dando a través de Gwen. Dijo que el señor Luke tiene dificultades para despertar por las mañanas y pidió que lo cuidáramos. ¿Y qué me dices del menú? A pesar de que al joven Duque no le gusta lo dulce, ordenó cambiarlo todo solo porque al señor Luke le encanta.

​Ante esto, la sirvienta que al principio estaba confundida dio una palmada, comprendiéndolo todo al fin.

​—Estamos hablando del joven Duque. Es alguien que ni siquiera parpadeaba cuando numerosas damas de la nobleza intentaron seducirlo desde que era joven. Si alguien como él cuida de otro con tanta devoción, es imposible que sea un simple colega.1

Theo, como heredero del Ducado de Redrik y poseedor de todas las virtudes imaginables, siempre fue el centro de atención de las damas de la alta sociedad.

​Desde que era mucho más joven, las familias que deseaban vincularse con los Redrik presentaban a sus hijas, intentando por todos los medios concretar un compromiso con él. Para ellos, no había razón para no ser insistentes, dado que el hijo del famoso Duque no solo era extremadamente capaz, sino que también poseía una apariencia excepcional.

​Sin embargo, Theo siempre rechazó todas las propuestas a través de su padre. Además, los propios Duques no tenían un interés particular en el compromiso o matrimonio de su hijo. Aunque el matrimonio por conveniencia es la norma noble para consolidar el poder y la posición, la Familia Redrik ya ostentaba un poder independiente e inquebrantable que hacía innecesaria tal práctica.

​Por ello, cuando Theo ingresó en la Academia Militar para convertirse en soldado, circuló por toda la sociedad el rumor jocoso de que innumerables damas se deshicieron en lágrimas.

​Los sirvientes que habían trabajado durante mucho tiempo para los Redrik observaron de cerca esa faceta de Theo. Así, llegaron a intuir que el heredero del Ducado no tenía ni el más mínimo interés en esos asuntos; por lo mismo, sus acciones actuales resultaban aún más sorprendentes.

​—¿Te gustó la sopa?

​—Sí, estuvo rica.

​Theo se apoyó en su mano, observando con deleite cómo Luke hablaba mientras masticaba sus tomates.

​—¿Tú no vas a comer?

​—Me basta con verte comer para sentirme satisfecho.

​Los músculos de la mandíbula de Luke, que masticaban con energía, se tensaron de repente. Los empleados que servían en el comedor giraron la cabeza al unísono, como si se hubieran puesto de acuerdo.

​—¿No… no puedes evitar decir esas cosas cuando hay gente delante?

​Luke espetó mientras pinchaba con fuerza la ensalada fresca con su tenedor. A pesar de su tono cortante, Theo solo dejó escapar una sonrisa, como si nada pudiera arruinar su buen humor.

* * *

Theo y Luke salieron hoy también para ocuparse de asuntos externos.

​—Ha pasado tiempo desde la última vez que vine aquí —murmuró Luke en voz baja mientras miraba a su alrededor.

​Rodeado por muros exteriores que parecían imposibles de derribar y que emanaban una atmósfera desoladora, aquel lugar no era otro que la prisión Kalpa, ubicada en Twellin. Era el sitio donde recluían a los criminales cuyas sentencias habían sido ratificadas tras el juicio, y donde el ejército gestionaba a la mayoría de sus prisioneros.

​En cuanto cruzaron las puertas de la prisión, alguien se acercó a saludarlos como si los estuviera esperando.

​—Bienvenido, Comandante. Soy Maurice, el administrador de la prisión Kalpa.

​Theo intercambió saludos con Maurice con naturalidad.

​—La sala de visitas que solicitó ya está lista.

​Maurice los guió hacia el interior de la prisión mientras les explicaba diversos detalles. Según sus palabras, los sujetos de esta visita eran prisioneros bajo vigilancia especial, por lo que normalmente el procedimiento para una reunión cara a cara no sería sencillo; sin embargo, al tratarse de una petición del mismísimo Comandante como parte de una investigación, fue aceptada sin dilación.

​Al adentrarse, llamaba la atención lo deterioradas que estaban las instalaciones para ser un centro ubicado en la capital. La tensión que emanaba de las puertas alineadas a lo largo del pasillo a intervalos regulares dejaba claro qué clase de lugar era aquel.

​—Es aquí. Esperaré fuera, así que por favor llámeme si necesitan algo.

​—De acuerdo.

​Maurice abrió la puerta a la que habían llegado. La habitación era austera y cuadrada, con una estructura similar a una sala de interrogatorios militar: cuatro sillas enfrentadas a ambos lados de una mesa era todo lo que había.

​Al entrar, lo primero que vieron fue a los hombres que ya estaban sentados allí. Uno era Benji, capturado en Caelum, y el otro era Hays, un miembro de la organización Nox que había participado en la invasión durante la guerra contra Membern utilizando artes de invocación.

En cuanto Theo y Luke entraron, ambos hombres se sobresaltaron. Parecían intimidados al ver a Luke, pues incluso evitaron sostenerle la mirada. Ante esa escena, Luke dejó escapar una pequeña risa burlona. Viéndolos allí reunidos, recordó que a ambos los había capturado él mismo.

​—¿Es habitable este lugar? —preguntó Theo en cuanto arrastró una silla para sentarse.

​—Es mu-mucho mejor que el lugar donde vivíamos antes —respondió Benji a Theo sin reservas, lo que provocó que Hays lo fulminara con la mirada.

​—¿Qué tiene de bueno responderles tan dócilmente a estos tipos?

​Luke observó a Hays con aire analítico. No lo había vuelto a ver desde la batalla final durante la guerra de Membern, por lo que este era su primer reencuentro. Después de aquello, Luke había sido sancionado, y como los cargos contra Hays eran tan evidentes que no hacía falta deliberar sobre su culpabilidad, fue trasladado a esta prisión nada más ser capturado por Theo.

​Benji, de igual modo, fue enviado aquí por orden de Theo en cuanto llegó a la capital desde Caelum.

​El rostro y la mirada de Hays seguían cargados de una profunda desconfianza.

​—Hays, te lo dije. Ya nos abandonaron allí; el Líder nos desechó —insistió Benji.

​—¿Y porque nos desecharon vas a ponerte de su lado de inmediato?

​—Eso significa que tu amigo es mucho más inteligente que tú. Al menos él intentó buscar una forma de sobrevivir.

​Cuando Luke intervino en la conversación, Hays lo miró con ojos feroces, cargados de odio.

​—…Debería haberte dejado las manos completamente inservibles.

En ese momento, Hays pareció percatarse del estado de la mano derecha de Luke y murmuró algo entre dientes. Justo cuando Luke empezaba a dudar de si podrían obtener alguna información de alguien con semejante nivel de hostilidad, Theo golpeó la mesa con fuerza.

​Tanto Luke como Benji, e incluso el desafiante Hays, se sobresaltaron ante el estruendo.

​—Hays, tú causaste la muerte y heridas a innumerables soldados del Imperio durante la guerra contra Membern. Y tu amigo, aquí presente, utilizó las vidas de personas inocentes como suplementos de energía —sentenció Theo.

​—…

​Los dos guardaron un silencio sepulcral.

​—Incluso si eran jóvenes o si fueron manipulados mediante lavado de cerebro, por el peso de sus crímenes, no sería extraño que fueran ejecutados de inmediato.

​Al oír esto, Benji miró a Theo con espanto. Como si hubiera leído esa mirada, Theo soltó un profundo suspiro.

​—Sin embargo, he decidido darles una oportunidad. Si cooperan con todo lo que saben sobre este caso, les perdonaré la vida. Pero antes, me gustaría que tuvieran bien claro cuál es su situación actual.

​La voz gélida de Theo hizo que el ambiente se volviera pesado al instante. Incluso Luke se sintió cohibido ante tal frialdad. ¿Acaso se enfureció porque Hays se burló de mi mano?

​—… Solo mátame.

​—¡Hays! —gritó Benji horrorizado, mientras lo sacudía por el brazo.

​—Da lo mismo ser usado como una herramienta por ese tipo o ser utilizado por el Ejército Imperial.

​¿Se refería al líder de Nox cuando dijo “ese tipo”? Luke fijó su mirada en Hays, quien hablaba con un tono de total resignación y abandono.

​La razón por la que Luke y Theo habían logrado obtener la cooperación de Benji en la división oeste sin mucha dificultad era clara: Theo había ofrecido garantizarle la vida junto a la de su amigo, pero ese trato solo pudo cerrarse porque el odio hacia el líder era el motor principal.

​—¿No quieres vengarte?

​—…

​Ante la voz de Luke, Hays levantó la cabeza lentamente.

​—Tu culpa por jugar con vidas humanas es grande, pero el verdadero culpable, el que tomó a niños como ustedes para usarlos como herramientas de crímenes, es él. ¿No quieres cobrarte esa venganza?

​—…¡Si pudiera, lo habría hecho! ¡Habría retorcido su cuello de cualquier forma! ¡Pero no podemos! ¿Por qué? ¡Porque no tenemos poder!

​En sus palabras sobre ser un débil que no podía alzar la voz, se mezclaban el resentimiento, la injusticia y el rencor por su propia impotencia. En medio de eso, Luke lo confirmó: tal vez el odio que Hays sentía por el líder era mucho más fuerte que el de Benji.

​—Yo sí tengo ese poder. El poder para vengarte.

​—¿Qué?

​—Coopera con nosotros. Si lo haces, yo mismo le cortaré la cabeza a ese malnacido y te la traeré.

​Ante esas palabras pronunciadas con total frialdad, las esposas de Hays tintinearon con un sonido metálico.

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12 days ago

cuánto sabiduría tiene tu boca jajaja

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