Ante aquellas palabras que parecían destinadas a tranquilizarlo, el aliento de Theo se volvió aún más errático. Justo cuando sus pupilas, ya de por sí oscuras, se tornaron de un negro azabache, Theo separó las piernas de Luke e inclinó la cabeza de golpe. Antes de que un sorprendido Luke pudiera detenerlo, una sensación de placer abrumadora lo asaltó.
El interior de la boca de Theo estaba húmedo y caliente. Ante la visión de él envolviendo su miembro con esa boca, Luke se cubrió el rostro con la mano sin darse cuenta.
—¡The… Theo! No tienes que hacer eso… Ah…
Como si fuera una respuesta, Theo lamió el tronco con su lengua y succionó su falo sin piedad. Gracias a ello, su cintura hormigueó y la zona del ombligo se contrajo con fuerza, haciendo que los dedos de sus pies se encogieran por sí solos. De su boca brotaban gemidos que apenas podía creer que fueran suyos, mientras que el sonido húmedo que provenía de abajo atormentaba sus oídos.
En ese momento, los gruesos dedos de Theo se acercaron a la boca de Luke. Separó sus labios a la fuerza y deslizó los dedos índice y corazón en su interior.
Instintivamente, Luke comenzó a lamer y succionar los dedos de Theo. Mientras tanto, la cabeza que se veía entre sus entrepiernas seguía moviéndose rítmicamente.
—Ah… Mmph…
Luke intentó decir algo ante la inminente sensación de clímax que lo invadía sin previo aviso, pero no pudo debido a los dedos que llenaban su boca. Los dedos de Theo eran tan largos y gruesos que, con solo dos, su boca se sentía completamente llena, dificultándole la respiración.
Finalmente, Luke intentó sujetar el cabello de Theo para levantarlo, pero él no se movió ni un milímetro. Al contrario, cuanto más lo intentaba, más fuerte succionaba su miembro.
—¡Ah…!
Finalmente, Luke eyaculó. En ese instante, sin querer, mordió con fuerza los dedos de Theo.
—Haah…
Junto con un aliento caliente, la saliva de Luke resbaló por la comisura de su boca. Theo, tras tragar el semen de Luke, bajó la mirada. El cuerpo de Luke, que temblaba por el clímax, resultaba sumamente erótico. Incluso las manchas rojizas que teñían su piel blanca por doquier le resultaban adorables.
Los dedos que habían hurgado en la boca de Luke estaban empapados. Theo lamió una vez la marca de los dientes que había quedado en su mano y separó formalmente las piernas de Luke. El cuerpo de este se tensó al sentir las manos abriéndose paso entre sus glúteos.
Theo primero acarició suavemente los alrededores, moviendo sus dedos con cautela. Merodeó lentamente cerca de la entrada por donde pronto se introduciría su propio miembro, y deslizó un dedo con lentitud hacia el interior.
—Ugh.
Luke frunció el ceño profundamente y se mordió los labios. Junto con una inmensa sensación extraña en su cuerpo, lo asaltó el dolor en lugar del placer. Debido a ello, el miembro de Luke, que estaba firmemente erecto, comenzó a perder fuerza gradualmente.
—Luke, ¿te duele mucho?
Theo acarició el rostro de Luke mientras le hablaba con voz preocupada.
—No lo sé. La sensación es… un poco extraña.
Luke empezaba a dudar de si esto era realmente algo que debía sentirse bien. Para alguien que nunca antes había concebido la idea de introducir algo allí, incluso este contacto le resultaba desconcertante.
—Debería haber traído algo de aceite.
Theo besaba cada rincón del rostro de Luke para que no se tensara, pero sus dedos seguían moviéndose con diligencia. Introdujo un segundo dedo y comenzó a abrirlos como una tijera, concentrándose en expandir el espacio de las paredes internas.
Afortunadamente, Luke parecía estar relajandose poco a poco, y la fuerza con la que tensaba su cuerpo empezaba a ceder. Gracias a ello, no parecía haber mayor problema en seguir ensanchando, pero el verdadero dilema era la expresión de Luke.
A diferencia de cuando Theo le practicó el sexo oral, Luke ahora se quejaba de dolor. Su miembro, que había intentado erguirse, ya llevaba tiempo sin fuerza. Theo rozó con sus labios el sudor frío que empezaba a brotar en la frente de Luke. Estaba seguro de haber oído a sus compañeros de la academia decir que los hombres también tenían un punto donde podían sentir placer.
—Luke, ¿es muy difícil para ti?
—Haah… Theo. Deja de hacer eso y simplemente… métela.
La mano de Theo, que exploraba el interior, se detuvo en seco.
—¿De qué estás hablando? Si hago eso, podrías lastimarte…
—Es incómodo seguir así. Solo… haz algo de una vez.
Ante la insistencia de Luke, Theo se movió con un rostro lleno de dudas. Sacó su miembro, que parecía a punto de estallar de tanto palpitar, y aunque Luke murmuró: —Definitivamente, no vi mal aquella vez en el baño—, Theo no llegó a escucharlo.
—Luke, no tiene por qué ser hoy.
Para Theo, realizar este acto servía para saciar sus deseos primordiales, pero su prioridad absoluta era que Luke se sintiera bien. Si él no podía disfrutarlo y solo sentía dolor, Theo no tenía ningún interés en continuar.
La primera experiencia siempre es fundamental. La forma en que se graba ese primer recuerdo ejerce una influencia considerable. Por eso, Theo deseaba que esta primera vez no quedara en la memoria de Luke como una experiencia dolorosa.
—¿Sabes que tus palabras y tu cuerpo van por caminos distintos?
Cuando Luke señaló su miembro con las venas marcadas, Theo giró la cabeza como si no tuviera palabras para replicar.
—Ya basta, hazlo rápido. ¿Sí? Por favor, Theo.
Ante la insistencia, Theo cerró los ojos con fuerza y se mordió los labios. Mientras pensaba en cómo alguien podía ser tan adorable, se inclinó formalmente.
En cuanto el grueso miembro rozó la entrada, Luke soltó un gruñido bajo. La sensación de ese objeto extraño era tan intensa que la cintura de Luke se arqueó ligeramente. Theo inclinó el torso y empujó su virilidad hacia el interior.
—¡Ah!
—Ugh… Luke, relájate. Intenta soltar la tensión.
—¡¿Cómo quieres que me relaje…?! De verdad, ¿qué tan grande es…? Ah…
Luke apretó los dientes. Era una sensación a una escala totalmente distinta a la de los dedos. Se sentía más caliente, más húmedo, doloroso y, sobre todo, tan vívido que parecía retorcerse dentro de él como si tuviera vida propia.
Theo parecía estar empujando lentamente para ser considerado a su manera, pero para Luke eso resultaba un suplicio, ya que sentía cada milímetro del movimiento. Y fue justo cuando el miembro, ya dentro, rozó cierto punto.
—Hngh…
Un gemido entrecortado escapó de la boca de Luke. Intentó contenerlo, pero era, literalmente, una fuerza irresistible. Fue un chispazo, como si todo su cuerpo se hubiera electrocutado. Un placer que jamás había experimentado hasta ahora se clavó directamente en él.
—Haah, Luke.
Theo acarició el abdomen de Luke. Fluidos corporales húmedos y resbaladizos empapaban su vientre de forma lasciva. Al parecer, Luke había vuelto a eyacular.
—¿Qué… qué ha sido eso de ahora? —preguntó Luke jadeando, mientras se aferraba a Theo.
—Algo que se siente bien.
Sujetando firmemente la nuca de Luke con su gran mano, Theo comenzó a mover su cadera de lleno. Debido a la eyaculación reciente, el cuerpo de Luke se relajó por completo, lo que facilitó enormemente el movimiento. Theo giró su cadera con parsimonia, presionando con una insistencia casi obsesiva aquel punto donde Luke acababa de sentir placer.
—¡Ah, ah…! ¡The… Theo! Ah…
La cintura de Luke se sacudía de un lado a otro. Aunque estaba empapado en sudor frío, sus gemidos dulces y melodiosos, totalmente opuestos a los de antes, revelaban claramente cuánto placer estaba sintiendo ahora.
—Mngh… Estaba en un lugar profundo.
Había una razón por la que no había podido hacerlo sentir bien solo con los dedos. El punto de placer de Luke se encontraba en lo más profundo de sus paredes internas. Al presionar esa zona de forma concentrada, las paredes se contrajeron con fuerza, regalándole una sensación de presión sumamente estimulante.
Pronto, las pupilas de Theo también empezaron a perder el enfoque. El aliento que escapaba de sus labios era denso y húmedo. Theo se inclinó, empujando su miembro con fuerza mientras invadía la boca de Luke a su antojo.
—Ugh… Luke, haah…
Theo repetía el nombre de Luke una y otra vez. Luke temblaba ante el aliento cargado de afecto que rozaba su oído, pero se entregaba por completo a Theo con fidelidad.
—Theo, me gusta… Ah…
Theo sentía que iba a volverse loco. El hecho de que la persona en sus brazos fuera Luke, que sus sentimientos fueran mutuos y que estuviera compartiendo un acto tan íntimo con él, parecía algo increíble. Sentía que el calor en su cabeza estaba a punto de estallar. Tanto su mente como su cuerpo estaban tan empapados de placer que no sería extraño que perdiera el sentido en cualquier momento.
Theo abrió de par en par las piernas de Luke y extrajo su miembro casi hasta el glande. Luke se retorció ante la sensación de las paredes internas siendo raspadas, pero solo por un instante, pues Theo impulsó su cadera con fuerza, enterrándose hasta la raíz a una velocidad violenta.
—¡Ah!
El semen brotó una vez más del miembro de Luke. Al ver cómo empapaba su abdomen, Theo comenzó a embestir con todas sus fuerzas.
—¡Ah… Theo es… es demasiado rápido! ¡Ah…!
—Maldita sea, me vas a volver loco…
La zona del perineo de Luke se humedeció con el líquido preseminal que brotaba del miembro de Theo. Gracias a ello, un sonido obsceno resonó por toda la habitación.
—Luke.
—Ngh…
—Luke.
—¡Ah… espera…!
Apartando el cabello de Luke que se pegaba a su frente por el sudor, Theo sujetó su rostro para obligarlo a mirarlo.
—¿Tienes idea de lo sincero que soy contigo?
—Hngh…
—¿Sabes cuánto… cuánto tiempo te estuve observando? Ha… hah, ¿tienes idea de cuánto te he deseado?
Luke no estaba en condiciones de responder. Para empezar, debido a la fuerza con la que Theo impulsaba su cadera, su razón se había desvanecido hacía tiempo. Simplemente se sentía aturdido, como si todo su cuerpo estuviera flotando en el aire.
—Theo, despacio… solo un poco, ah…
—Promételo. Promete que volverás a mí. No, promete que no te marcharás.
Cuando Theo pellizcó levemente su pezón, la cintura de Luke se retorció.
—Te… te lo prometo. Haah… no me iré… nunca… ngh… jamás…
En el instante en que dio esa respuesta, Theo enterró su miembro por completo hasta la raíz. Luke se vio envuelto en una inmensa sensación de liberación, incapaz de emitir sonido alguno. Mientras un semen ya diluido empapaba su vientre una vez más, sintió algo húmedo y caliente fluyendo en su interior.
En cuanto se dio cuenta de que Theo había eyaculado dentro de él, Luke perdió el conocimiento allí mismo.