Los sirvientes, que comenzaban su mañana temprano, se movían con ajetreo por el interior de la mansión. Bajo la dirección de Gwen, cada sirviente tenía sus tareas asignadas con rigor, pero hoy, los encargados de la cocina andaban a las corridas.
—¿Hoy es un día especial? —preguntó un sirviente que presenciaba la escena, acercándose a un colega.
—Parece que fue una orden del joven Duque. Dijo que el desayuno de hoy debía prepararse sin falta de manera muy sustanciosa.
—¿Ah, sí? ¿No era él alguien sin mucho apetito?
—Es verdad… Ah.
Entonces, los sirvientes que intercambiaban palabras se miraron a los ojos y se cubrieron la boca mientras reían.
—¿Será por el señor Luke?
—¿Quién más podría ser? Hum, esto se lo oí a Ellie… pero dicen que últimamente incluso duermen juntos en el dormitorio.
—¡¿Quéee?!
Al escuchar la inesperada noticia, el colega gritó a todo pulmón, lo que le valió un manotazo en la espalda. Si Gwen hubiera estado presente, sin duda habrían recibido un regaño severo.
—Lo siento, es que me sorprendió mucho. Pero, cielos… pensar que ya se han vuelto tan cercanos —dijo el sirviente con los ojos brillantes, sumido en la emoción.
En ese momento, se escucharon pasos provenientes de la escalera central.
—No, ¡que te digo que puedo caminar solo!
—No puedes. ¿Acaso no te desplomaste porque te fallaron las fuerzas en las piernas cuando te levantaste hace un rato?
Eran Theo y Luke. En cuanto se oyeron sus voces, los sirvientes que hablaban hasta hace un segundo intercambiaron miradas en silencio. Entonces, como si se hubieran puesto de acuerdo, las comisuras de sus labios empezaron a temblar por la risa contenida.
—¿Y por culpa de quién crees que me fallan las fuerzas? ¿Eso es lo que tiene que decir el responsable de haberme dejado así?
—…Ya te dije que lo siento.
Al oír que los pasos se acercaban cada vez más, los sirvientes se ocultaron rápidamente tras una esquina con discreción. No solo no era educado que los subordinados escucharan las conversaciones privadas de sus señores, sino que, además, presintieron que ellos se sentirían avergonzados si supieran que los habían oído.
Por suerte, Luke y Theo, sin haber visto a los sirvientes, caminaron lentamente hacia el comedor. Theo estaba casi desviviéndose, temiendo que Luke pudiera tropezar en cualquier momento, mientras que Luke solo sacudía la cabeza de lado a lado al verlo así. Los sirvientes observaban con satisfacción esa cercanía tan evidente entre ambos.
—Ah, ya están aquí.
En ese momento, un sirviente se acercó a los otros dos.
—Parece que hace falta más personal en el comedor, ¿podrían ayudar?
—¡Claro! ¡Yo voy!
—¡Y-yo también puedo ir!
Los dos sirvientes, sintiendo que ver a Luke y Theo les había dado fuerzas para vivir un día más, levantaron la mano compitiendo por ir. Al verlos, su colega rio con torpeza y les hizo señas para que ambos lo siguieran.
Mientras tanto, Luke acababa de ser guiado por la mano de Theo para sentarse a la mesa. Una mesa, por cierto, repleta de comida abundante. Platos extraordinarios que aturdían la vista, se extendían ante él; había manjares que jamás había visto y hasta ingredientes preciosos difíciles de conseguir en el Imperio.
—¿Luke? Vamos, come.
—¿Hoy es algún día especial? ¿Es el aniversario del nacimiento de alguien importante?
—¿Aniversario? —Theo sacudió la cabeza, negando que fuera el caso.
—¿Y qué es todo esto, entonces?
Era una cantidad tan abrumadora que ni siquiera dos hombres adultos y robustos podrían terminarla; Luke ni siquiera se atrevía a tomar los cubiertos.
—Es para ti.
—¿Acaso parezco alguien que ha estado pasando hambre por días?
No, esto no era algo que pudiera terminarse ni habiendo ayunado durante días.
—Ejem. ¿No fue… agotador lo de ayer?
Anoche, Luke y Theo habían unido sus cuerpos en la misma cama hasta la madrugada. Perdiendo y recuperando el conocimiento repetidamente, Luke se había aferrado a Theo, sumergido en un placer que experimentaba por primera vez. Ni siquiera recordaba cuántas veces lo habían hecho, ya que al final se había desmayado por completo.
Recordó el hecho de que él, que nunca había perdido el sentido ni luchando contra monstruos ni estando herido, había perdido la razón totalmente en los brazos de Theo.
Entonces, ¿Theo había preparado este festín de lujo desde temprano porque se sentía culpable por haberlo presionado tanto ayer? Sinceramente, no le desagradaba ver cómo aquel que fue tan implacable en la cama, ahora actuaba con tanta cautela al salir el sol.
—El Comandante es todo un experto en herir y mimar de la misma manera.
Luke tomó un tomate y le dio un mordisco firme. Mientras Theo le sermoneaba diciéndole que no comiera con las manos, sus orejas estaban volviéndose de un rojo intenso. Era muy divertido burlarse de él. Aun así, Theo estiró la mano con naturalidad y limpió la comisura de la boca de Luke. Luego, se llevó el dedo a la propia boca y lo lamió.
¡Clang!
En ese instante, se oyó un sonido agudo desde un lado. Un sirviente que había entrado para ayudar en el comedor había dejado caer el plato que sostenía.
—Lo… lo siento mucho.
El sirviente se inclinó repetidamente ante Theo y Luke.
—¿Te has hecho daño?
—¿Eh? Ah, no. Estoy bien.
El sirviente, que se había distraído mirando de reojo a Luke y Theo hasta que se le resbaló el plato, tragó su vergüenza y se agachó para recoger los trozos del utensilio roto.
—Siento mucho haber interrumpido su comida.
—Está bien. Cualquiera puede cometer un error. Lo importante es que no te hayas herido.
Luke observaba fijamente a Theo mientras este tranquilizaba al sirviente para que no se desanimara, todo esto mientras Luke masticaba su comida.
—¿Pasa algo?
—Theo, eres muy popular, ¿verdad?
—¿Mmm?
—Apuesto a que las damas de la nobleza no te dejan en paz.
Luke entrecerró los ojos. Pensándolo bien, Theo era un ser humano perfecto, sin una sola mancha. Aunque su personalidad era un poco rígida, era el joven Duque de la famosa casa Ducal y, al mismo tiempo, el líder del Ejército Imperial. Por si fuera poco, nació con una apariencia privilegiada. ¿Y qué más? Ya sabía que tenía buen físico, pero el cuerpo desnudo de Theo que vio ayer era, sencillamente, espectacular. En la sociedad noble, un partido de ese calibre seguramente tendría a las damas haciendo fila.
Seguro que el tema de conversación más interesante en los círculos sociales sería quién se convertiría en la esposa del flamante hijo del Duque Redrik.
—No es así. Para empezar, la casa Ducal no está aceptando propuestas de matrimonio. E incluso antes, yo mismo rechacé todas las propuestas que llegaron.
—Oh, eso significa que sí han llegado propuestas de matrimonio.
La mano de Theo, que sostenía el cuchillo, se detuvo en seco. Fue solo un instante, pero los ojos de Luke captaron ese movimiento a la perfección.
—Vaya, ¿qué haré si alguien se roba al flamante Comandante mientras yo estoy fuera del país trabajando?
Luke soltó un suspiro profundo mientras removía su sopa. Eran palabras con una clara intención de bromear, pero fueron suficientes para desconcertar a Theo.
—Eso no pasará.
—¿De verdad?
—Sí. ¿A quién crees que podría elegir yo que no fueras tú?
Las comisuras de los labios de Luke temblaron de forma evidente. Había provocado esa respuesta porque quería oírla, pero escucharla de verdad le produjo una alegría inexplicable.
—En realidad, soy yo quien está más preocupado por ti.
Cuando la flecha de la sospecha se dirigió repentinamente hacia él, Luke abrió mucho los ojos. Estaba desconcertado por ese ataque inesperado.
—Me preocupa que vayas a cautivar a alguien inocente en ese país extranjero.
—Theo, ¡que voy a trabajar!
¿A quién iba a cautivar yendo a trabajar? Pensó que Theo solo lo decía para vengarse de su broma, pero por alguna razón, su ceño recto lucía sumamente serio.
—¿Por qué te preocupa tanto? ¿Es que no piensas en otra cosa que no sea yo?
—Así es.
—…
—Me preocupa que te veas envuelto en peligro durante esa misión, me preocupa que salgas herido… Simplemente, separarme de ti… no es algo fácil para mí.
Para entonces, los sirvientes ya habían desaparecido del comedor hacía tiempo. Con discreción, se habían retirado para que ambos pudieran conversar con total libertad.
—Hum, me gustaría decirte que no te preocupes, pero para ser sincero, no me desagrada que lo hagas.
Quizás porque era la primera vez que alguien se preocupaba por él con tanta sinceridad, Luke se sentía avergonzado, pero al mismo tiempo sentía un cosquilleo en el corazón que lo entusiasmaba.
—Luke, antes de que partas hacia Wellharun, te lo diré una vez más: el objetivo de este destacamento especial es uno solo. Encontrar pruebas de que Wellharun se ha aliado con Nox y ha cometido actos en contra del tratado.
Luke asintió con la cabeza.
—No será fácil, pero no hay necesidad de crear situaciones peligrosas como combates innecesarios.
—Eso ya lo sé bien. Después de todo, no voy a pelear.
Pareciendo un poco más aliviado por la respuesta de Luke, Theo asintió. Al terminar de desayunar, ambos se dirigieron juntos al Cuartel General del Ejército.
En la reunión celebrada en el Departamento de Investigación, Theo insistió repetidamente a los miembros del destacamento, tal como le había dicho a Luke por la mañana, que priorizaran su propia seguridad por encima de todo. Tras eso, continuaron las discusiones sobre diversos planes operativos.
La reunión, que se prolongó bastante, terminó y Luke se preparó para regresar a la mansión.
Finalmente, era mañana. El día en que la delegación partiría hacia Wellharun.
Así que planeaba irse antes para preparar su equipaje con calma. También envió a Paul, Levi y Jade fuera del cuartel, diciéndoles que fueran a pasar tiempo con sus familias antes de partir al día siguiente.
Cuando se tiene por delante una misión tan importante en el ejército, uno de los deberes de un líder es brindarles a sus subordinados tiempo para pasarlo con sus familias antes de comenzar. Por supuesto, en el pasado, cuando era el Capitán de la Unidad Especial, tenía que interpretar el papel de villano, por lo que nunca se permitía tales concesiones.
Luke salió del edificio y se disponía a marcharse cuando Theo se le acercó. Parecía alguien que hubiera estado esperando únicamente su salida.
—Luke, ¿vas a la mansión?
—Sí. No creo que tenga mucho que llevar, pero de todas formas debo preparar el equipaje.
—Acompáñame un momento antes de eso.
—¿A dónde?
Theo respondió escuetamente: —A mi oficina—, y se dio la vuelta primero. Luke no encontraba una razón lógica para ir allí, pero aun así siguió fielmente los pasos de Theo.
—¿Para qué vamos allá?
—Tengo algo que darte.