Capítulo 141- La corona del Santo Emperador. Parte 3

Arco | Volúmen:

No disponible.

Estado Edición:

Editado

Ajustes de Lectura:

TAMAÑO:
FUENTE:

—Ya veo… ¿Así fue como Su Majestad lo expresó? —El comandante Bruno se acarició el bigote una vez, incómodo—. Pensé que Su Majestad simplemente había reunido a los médiums para formar una organización secreta útil. Jamás imaginé que ésa fuera la razón por la que organizó a los Arenja y los mantuvo a su lado.

Al día siguiente, Seong-jin le contó al comandante Bruno, de forma resumida, sobre la conversación que había tenido el día anterior con el Santo Emperador.

Después de todo, él también era alguien cercano a Seong-jin, y pensaba que debía tener una comprensión más clara sobre la organización a la que pertenecía.

Por supuesto, omitió ciertos temas delicados, como el Oráculo o el colgante de la anterior Emperatriz.

—Su Majestad nunca ha sido alguien que hable con claridad sobre sus intenciones. Así que era eso lo que tenía en mente.

Masain también escuchó la conversación.

Recientemente había comenzado a sentirse algo excluido de las conversaciones entre Seong-jin y el comandante Bruno, por lo que decidió ser completamente franco y contarles todo. Sin embargo, en lugar de alegrarse, Masain parecía inquieto.

—Cuando servía como comandante de la Guardia Imperial, tampoco sabía  mucho sobre Arenja. Apenas tenía una vaga sospecha de que existía algo así, pero ¿está bien contarme este secreto tan importante?

¿eh?, su actitud era bastante cautelosa, algo que no era habitual en él.

—¿De qué estás hablando? Hasta ahora simplemente no había tenido una buena oportunidad para contártelo. Más bien, me avergüenza no habértelo dicho antes.

Cuando lo conoció por primera vez, Masain parecía considerar a Seong-jin como un niño al que debía cuidar con esmero. Luego, después del incidente en la mansión Diggory, en donde casi muere, empezó a obsesionarse con controlar todos los movimientos de Seong-jin.

Pero recientemente, después de pasar por diversas experiencias, parecía estar intentando encontrar la distancia apropiada.

“Supongo que se dio cuenta de que no soy simplemente un niño. Creo que ya me tiene cierto grado de confianza”.

El Rey Demonio soltó una risita burlona.

—[¿O tal vez si simplemente se rindió contigo? Estoy seguro que le has atormentado y causado más dolores de cabeza.]

—“¡Cállate!”

Sintió una punzada en su conciencia. Debía admitir que el comentario del Rey Demonio le había dado justo en el blanco.

Seong-jin añadió, controlando su expresión:

—Considero que es natural hablar contigo primero, sobre estos asuntos tan importantes. Eres el responsable de la seguridad del Palacio de la Perla y también mi maestro de esgrima, ¿no es así? Así que, como hasta ahora, cuento contigo en el futuro.”

Al escuchar sus palabras, Masain frunció el ceño con una expresión extraña y giró ligeramente la cabeza. Sus ojos estaban un poco enrojecidos, como si estuviera profundamente conmovido.

“En verdad, este hombre es más sensible de lo que parece…”

No debía de hablar únicamente de Arenja. Seong-jin también pensaba que pronto tendría que decirles a Masain y al comandante Bruno sobre Dasha y presentarlos formalmente.

Después de todo, cada vez que Dasha iba al Palacio de la Perla, estaba constantemente atenta a estos dos: el antiguo caballero Decaron, el comandante Bruno, y el caballero de alto rango, Masain.

El comandante ya sabía que alguien entraba y salía de la habitación de Seong-jin sin permiso, y últimamente Masain también comenzaba a sospechar algo.

Por eso, para evitar que todos perdieran el tiempo tanteandose inútilmente, sería mejor simplemente ser abiertos y que convivieran con naturalidad. Después de todo, Seong-jin sentía que estaría con estas tres personas durante mucho tiempo.

—Entonces, ¿qué debemos hacer ahora, Alteza? —preguntó el comandante Bruno con seriedad—. Ahora que sabemos que no se puede confiar completamente en Arenja ¿no sería mejor que me retirara de allí inmediatamente?

—¿Eh? No, no comandante. —Seong-jin negó con la cabeza y añadió—: Que no confié en ellos, no significa que no sean útiles. Y la oferta que le hice, sin duda, sigue siendo un puesto excelente.

Nadie ignora que una espada es un arma peligrosa. 

Lo importante es si uno se corta con ella o la usa correctamente como arma; eso depende totalmente de quien la maneje. 

—¿Entonces… ?

—Si no tiene intenciones de regresar a la orden de caballería, le agradecería que siguiera junto a mí como un ‘vago asalariado’ de los Arenja. Es muy probable que en el futuro necesitemos colaborar con ellos, y, francamente, me encanta el té que usted prepara.

Eso era verdad. Desde hace algún tiempo, Seong-jin había aprendido a disfrutar del aroma del té. En comparación con los días en que sólo comía alimentos conservados sin sentir nada, había sido un gran avance.

Todo fue gracias a la maestría del chambelán Lewis y el comandante Bruno.

Su habilidad al preparar té era tal que incluso el Santo Emperador, conocido por apenas probar la comida, se sentaba frente a la tetera para disfrutarlo.

Bruno sonrió complacido al escuchar eso.

—Es todo un honor, Alteza.

Como si ser un ex comandante de caballeros no fuera suficiente, ahora también estaba orgulloso por su habilidad de preparar el té.

La atmósfera era amena, cuando de pronto el semblante de Masain se tornó sombrío, como si un pensamiento lo perturbara.

—¿Algo le preocupa, Masain?

—En realidad sí, su Alteza. —con vacilación el caballero continuó—: Esto ocurrió cuando era pequeño y fui a ver a mi tío; es decir, antes de que Su Majestad ascendiera al trono… pero…

Lo que dijo a continuación fue una historia bastante densa y preocupante.

—Recuerdo que, en ese tiempo, cuando era un joven príncipe, mi tío no tenía mucha posición en el palacio. Siempre existía el riesgo de ser asesinado, y el anterior Santo Emperador no mostraba ningún interés en su hijo.

Le explicó que era común que le añadieran veneno en cada comida y al parecer en más de una ocasión fue atacado por los caballeros que se supone lo protegían. Era sorprendente que un niño hubiera sobrevivido a tales circunstancias.

La posición tan precaria del Santo Emperador, en gran parte se debió a que sus hermanos mayores ya habían consolidado su poder. Pero fundamentalmente, el principal problema se trataba de su linaje. Ya que su madre provenía del clan Khornesheim fue condenado al ostracismo por considerarlo siniestro.

En el palacio, algunos lo llamaban abiertamente el ‘maldito Khornesheim’ o ‘desafortunado Khornesheim’.

—¿Qué significa eso?

—Sí. Su Majestad mencionó que todos los del clan Khornesheim son mentirosos, pero si lo pensamos bien… Su Majestad suele ser muy reservado en asuntos personales, ¿no es así?

“Ah, comprendo cual es la inquietud de Masain”.

—¿Te preocupa que su Majestad se considere también un Khornesheim?

—…

—Eso es lo que me ha preocupado desde hace un momento.

—Mmm…

Los tres guardaron silencio con expresiones graves.

La sala se volvió tan sombría que Edith, que entró cantando suavemente, se detuvo sobresaltada y miró alrededor.

—¿Qué pasa…? ¿Sucede algo, Alteza? —preguntó preocupada, sosteniendo un brillante ramo de flores amarillas. 

—Nada, no pasa nada… ¿Quién envió esas flores?

Diferían de las que Chloe solía enviar, ya que el empaque era más simple, por eso le preguntó a Edith.

—Los sacerdotes del palacio han estado repartiendo estas flores: Crocus dorado. Hoy se celebra, tras mucho tiempo, una ceremonia en honor al primer Santo Emperador —contestó ella con una sonrisa.

Desde que el comandante Bruno le había quitado la tarea de preparar el té, la doncella despreocupada, en lugar de reflexionar y perfeccionarse, había aprovechado el tiempo libre para salir y pasear alegremente por el palacio.

—¿Había una ceremonia como esa?

—¿De verdad no lo sabía, Alteza? —Edith colocó el ramo en un jarrón, encogiéndose de hombros—. Afuera ya se siente el ambiente festivo. Hoy es el día en que la nueva santa rinde homenaje al féretro del primer Santo Emperador.

*** ** ***

El primer Gran Santo Emperador de Delcross, Cadmus Klein.

Él fue el representante del dios principal que fundó el Reino Sagrado en esta tierra durante mil años. Fue un semidiós que trascendió a los humanos y vivió más de 300 años.

Cadmus, digno del título de semidiós, mantuvo su juventud durante toda su vida.

Y cuando finalmente su alma dejó su cuerpo, su cuerpo no mostró ningún signo de deterioro, pareciendo estar simplemente dormido.

La evidencia de este milagro sagrado está actualmente preservada en un suntuoso ataúd, guardado con reverencia en las criptas de la Iglesia de San Bastián.

—¡Hoy es un día realmente glorioso, Seo Yi-seo! ¡Por primera vez en casi 20 años se celebrará la ceremonia de reverencia al féretro del Gran Santo Emperador! —dijo Sor Electra emocionada mientras le arreglaba la ropa.

—¿Y qué significa eso? 

—¡Significa que usted es la gran santa, Seo Yi-seo! ¡Ni siquiera Sisley ha recibido permiso para realizar la ceremonia al féretro del Gran Santo Emperador!

Al escuchar eso, los ojos llenos de desconfianza de la santa se volvieron aún más estrechos. 

—¿Qué? ¿Está diciendo que Sisley es inferior a mí?

—¿Eh? —Sorprendida por la reacción inesperada, Sor Electra tartamudeó—¡N-no, no es eso! Santa, solo quería decir…

—¡Esa actitud irreverente no será tolerada! ¡Ten cuidado de ahora en adelante!

Con un bufido, Seo Yi-seo se alejó con frialdad, dejando congelada a la Sor atrás.

Estaba bastante molesta. Desde la mañana fue arrastrada a misas especiales y preparativos para el evento.

Mientras era arrastrada por un gran cortejo compuesto por la arzobispa Wesker y altos sacerdotes, su frustración aumentaba. 

—No puedo ir a ver a Sisley —murmurando para sí, de repente se dio cuenta de que estaba sola en un amplio pasillo, frente a un ataúd grande y lujoso.

Había escuchado antes del escritor, del ataúd del Gran Santo Emperador, pero ahora que estaba frente a él sola, se le encogió el corazón.

¿Tiene que estar en la misma habitación que un cadáver?

—E-espera…

Mientras Seo Yi-seo se sobresaltaba, la puerta se cerró con un chirrido y un fuerte golpe.

—Dicen que el alma del primer Gran Santo Emperador concede bendiciones, ¿pero no será un fantasma?

Solo había oído que era un tesoro de la familia Imperial, pero no había pensado profundamente en qué era realmente.

En ese momento, un escalofrío le recorrió todo el cuerpo. Entonces, una voz que parecía sacudir su alma resonó con fuerza en su mente.

—[ Qué insolente. Ese chico es realmente insolente.]

—¿…?

—[Sigue siendo tan desvergonzado. Ese niño siempre actúa así. Le di señales claras de a quién quiero, pero ha ignorado mis pedidos dos veces.]

De repente, apareció un hombre brillante, irradiando una intensa luz y se posó suavemente sobre el ataúd.

—¿…?

Seo Yi-seo sintió que estaba viendo a un dios.

Todo en el hombre translúcido brillaba con un resplandor dorado. Su cabello parecía oro, sus ojos dorados brillaban como el sol. Una aureola dorada envolvía todo su cuerpo.

Incluso su vestimenta sacerdotal estaba cubierta de elaborados patrones dorados. Un poder abrumadoramente majestuoso, sin lugar a dudas una manifestación divina.

Era un impacto tan fuerte, como aquella vez que vio por primera vez al Santo Emperador. Ella miró fijamente hacia arriba, paralizada, cuando el hombre inclinó la cabeza.

—[Además, me envió un recipiente tan defectuoso, ¿cómo se supone que debo aceptarlo?] —murmuró.

—¿Q-qué?

“¿Ahora estoy siendo tratada como un objeto defectuoso?”

¡Lo que da miedo da miedo! ¡Y lo que molesta, también es lo mismo!

Seo Yi-seo se enfureció de inmediato.

—¡Oye tú! ¿Qué dijiste? ¿Qué soy defectuosa? ¿Crees que solo por ser un semidiós puedes decir eso? ¿Eh?

—[Ja, ja. Que terquedad] —el hombre se rio ante la absurda situación—. [Bien, por suerte no te has convertido en una marioneta, pero tu alma tiene demasiados vacíos por todas partes.]

—¿Qué significa eso?

—[Literalmente eso. ¿Quieres decirmelo mujer? ¿Tú eres de aquellos impulsivos que no distinguen el bien y el mal y solo se mueven como un pez fuera del agua?]

—¿Qué?

—[¿Recuerdas cuándo llegaste a este mundo?]

El hombre sonrió levemente mientras miraba a la atónita Seo Yi-seo.

—[Bueno, de cualquier manera, no importa, falsa santa. Aunque tengas algunas grietas, sigues siendo un recipiente que puede contener algo. Con gusto te acepto como la nueva santa.]

Las pupilas doradas del hombre se dividieron verticalmente y se contrajeron, como los ojos de una fiera que ha encontrado a su presa.

Seo Yi-seo sintió peligro de manera instintiva y retrocedió.

—¿Q-qué planeas hacerme?

—[¿No es obvio? Ese niño no vendrá a verme, así que tendré que salir yo mismo. Tranquila, mujer. Te usaré bien. Pero lo primero, que tendré que hacer es ir palacio a darle una lección a ese insolente que no respeta a sus antecesores.]

En un instante, todo se volvió negro ante sus ojos.

Subscribe
Notify of
guest
0 Comentarios
Inline Feedbacks
View all comments

Comentar Párrafo:

Dejar un comentario:

 

0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x