Yun Qishan salió de la habitación de su hijo mayor con las mejillas encendidas. Mientras caminaba, no pudo evitar sentirse extrañado: ¿por qué ver la sonrisa de su hijo mayor le provocaba un rubor en el rostro y aceleraba sus latidos? Aunque hacía mucho que no contemplaba una sonrisa tan radiante en él. «Sin duda es mi hijo, ¡qué bien parecido es!»
Los deseos del padre Yun eran escasos. Se había casado con la señora Yun solo para dar continuidad al linaje familiar; tras dar a luz a Bufan y Feiyang, el cuerpo de su esposa se volvió débil y falleció al cabo de pocos años.
El padre Yun no sentía un gran afecto por ella, pero quería profundamente a sus dos hijos. En el pasado disfrutaba al máximo de la dicha familiar, aunque a medida que crecían dejó de comprender lo que pensaban y terminaron distanciándose, algo que en el fondo lo lastimaba. En este mundo, lo único que le importaba eran sus dos hijos, los demás le resultaban irrelevantes. Al ver hoy a Yun Bufan sonreír tan alegremente, consideró que era una buena oportunidad y debía aprovecharla para estrechar lazos con ellos.
Durante el almuerzo del día siguiente, Yun Bufan también vino. El padre Yun estuvo bastante contento por ello pues Yun Bufan casi nunca almorzaba con ellos. Yun Bufan admitió que había sido poco filial al distanciarse de su papá y prometió que no volvería a ocurrir, a partir de ahora escucharía sus consejos y pasaría más tiempo a su lado.
Bueno… Si quiere seducir a su papá, debería acercarse a él. De todos modos, la verdadera razón por la que siempre evitaba a su papá Yun era porque temía no poder controlar sus deseos. Ahora que hay una solución a su problema, no hay motivo para contenerse.
Entusiasmado, el padre Yun sirvió comida a sus dos hijos sin cesar, conversando con una sonrisa suave y las mejillas levemente sonrojadas por la emoción. Simplemente pensó que estaba demasiado alegre, sin detenerse a examinar la inusual y desbordante dicha que le embriagaba el corazón.
La comida transcurrió entre muestras de afecto y respeto filial. El padre Yun bebió unas copas de más y acabó algo ebrio, por lo que no advirtió los bultos prominentes de sus dos hijos bajo la mesa ni notó las miradas ardientes y cargadas de deseo que le dirigían.
La droga administrada por Yun Feiyang hizo efecto en poco tiempo. El padre Yun comenzó a percibir el aroma de sus dos hijos como algo sumamente agradable y embriagador, con el calor del alcohol subiendo por su cuerpo. De pronto le dijo a su hijo mayor:
—Buen hijo, acércate un poco a tu papá. Hace días que no te contemplo bien.
Yun Bufan se acomodó de inmediato junto a su padre Yun, pegándose a él. Le rodeó los hombros con ambas manos y masajeó con firmeza y suavidad la redondez de sus hombros, apoyándolo contra su pecho. Mientras exhalaba su aliento ardiente y repleto de deseo junto a la oreja de porcelana blanca de su papá, murmuró:
—Mírame bien, papá. Yo también llevaba mucho tiempo sin acercarme a ti, por temor a… no poder contenerme…
Con esas palabras, sus labios se aproximaron aún más al oído de su padre, apenas rozándolo mientras inhalaba su aroma de forma voraz.
—Mmm… ah…
El intenso aliento de Yun Bufan le envolvió el rostro. Al padre Yun le pareció un aroma delicioso, el cuerpo se le aflojó y una extraña sensación comenzó a emerger en su interior. Una erección se despertó en su bajo vientre mientras de sus labios se escaparon breves gemidos entrecortados.
Yun Feiyang también se pegó a él, rodeándolo desde atrás y pegando su torso con lentitud contra la espalda de su padre. Acercándose a la otra oreja, le musitó:
—¿Acaso no me vas a mirar a mí también, papá? Te he extrañado tanto…
Mientras tanto, sus atrevidas manos acariciaban la estrecha cintura de su padre.
—Mmm… Papá quiere verlos a ambos… a sus dos hijos…
El padre Yun quedó envuelto por completo en el aroma de ambos jóvenes, sintiéndose sumergido en un sueño. Contempló a Yun Feiyang con la mirada aturdida mientras temblaba ligeramente. Un estremecimiento, entre el temor y la excitación, ascendió desde su columna, brindándole un placer semejante a la realización del secreto más oculto de su corazón.
Al escuchar los seductores gemidos de su padre, Yun Bufan perdió todo el control. Empezó a lamer la oreja pálida que tenía al frente, pasando su lengua áspera y voraz por el lóbulo y su cuello de jade, dejando tras de sí una capa brillante de saliva. Mordisqueó la fina piel mientras estimulaba suavemente el lóbulo de su papá. Al mismo tiempo, tomó la mano del padre Yun y la colocó sobre su propia erección venosa, moviéndola de arriba abajo.
Sin quedarse atrás, Yun Feiyang comenzó a lamer la otra oreja rápidamente. Usó la otra mano de su papá para empezar a masturbarse, mientras que con la mano libre desabrochaba las ropas de su padre, abriéndolas para pellizcar con suavidad sus pezones erguidos.
—Mmm… ah… ah… Hijos… no… mmm… se siente tan bien… mmm… qué delicioso… ah ah… Qué grandes son… qué duros… Ya se me cansaron las manos… tan caliente…
El padre Yun gemía inconscientemente. Con sus sensibles orejas ultrajadas de ese modo por sus hijos y sus pezones manoseados a cada lado, su entrepierna no tardó en reaccionar. Su erección se tornó aún más dura y erguida, goteando por la punta. El placer desgarrador experimentado en sus orejas y su pecho dejó al padre Yun con la mente en blanco, mientras su orificio trasero comenzaba a sentir una picazón insoportable, contrayéndose de manera inconsciente como si quisiera tragar un objeto imaginario. Una sensación de vacío desmedido invadió el corazón del padre Yun, ansiaba tener algo enorme que le llenara la parte trasera.
El padre Yun era una belleza seductora por naturaleza, su orificio posterior secretaba automáticamente fluidos lubricantes, mientras que de su boca brotaban palabras y gemidos obscenos. Sin mostrar el menor rastro de timidez, se entregaba al descontrol y a la lascivia más pura, obedeciendo por completo a los deseos de su corazón.
Al oír los desenfrenados gemidos de su papá, Yun Bufan y Yun Feiyang no pudieron contenerse más y aceleraron el ritmo de sus manos. Al cabo de unos instantes, entre jadeos pesados, ambos eyacularon cubriendo las manos de su padre. Las pequeñas manos de este no podían contener tanto semen, por lo que el exceso terminó esparciéndose sobre su propio vientre. Un destello blanco cegó la visión del hombre mientras él también llegaba al clímax, su cuerpo sensible había alcanzado el orgasmo únicamente con la estimulación de su pecho y sus orejas. Exhausto, quedó recostado sin fuerzas sobre el pecho de Yun Bufan, sumido en un trance aletargado.
—Uf… tan bueno… Las manos de papá verdaderamente saben cómo masajear penes… Esta vez me vine demasiado rápido… —Yun Bufan lo elogió entre resoplidos, contemplando aquel cuerpo obsceno e indefenso entre sus brazos.
Las vestiduras del padre Yun estaban abiertas de par en par, exponiendo un pecho pálido, pezones hinchados y enrojecidos por la manipulación y dos hilos de semen deslizándose por el torso, además de su rostro desbordante de un erotismo aturdido tras el orgasmo. El miembro de Yun Bufan, que apenas se había ablandado, volvió a erguirse con fiereza. Comenzó a besar torpemente el rostro de su padre mientras con las manos le quitaba la ropa a toda prisa.
—Así es, quién diría que papá resultara ser tan pervertido y gimiera de esa forma en la cama, hasta me dejó sin alma. ¡Qué ser tan lascivo, es un tesoro sin igual!
Yun Feiyang soltaba elogios vulgares mientras ayudaba a Yun Bufan a desnudarse.
—Hermano mayor, llevemos al papá a la cama del fondo. Tenemos toda la tarde y la noche para jugar con él, no hay prisa.
Yun Bufan abrazó a su papá mientras jadeaba con fuerza:
—Hoy voy a follarte hasta la muerte, papá. Te voy a destrozar.
—Jeje, no te preocupes. Hoy hay suficiente para que ambos disfrutemos. La medicina que tomó papá también sirve para fortalecerlo y, con sus años de entrenamiento en artes marciales y cuidados corporales, es suficiente para aliviar nuestra hambre por un tiempo.
Al escuchar a sus dos hijos hablarle al oído sobre follárselo hasta la muerte, el padre Yun no solo no se enfadó, sino que sintió una ola de deseo invadirle el pecho, al tiempo que la picazón en su entrada se volvía insoportable, contrayéndose y expulsando lubricante una y otra vez.
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