La dinastía Jin gozaba de una costumbre social abierta, donde la población entera veneraba el arte de las artes marciales. Aunque los golpes y las contusiones cotidianas no representaban un problema grave, con el paso de los años terminaban acumulando secuelas que resultaban especialmente dolorosas durante la vejez. Los remedios que nutrían el cuerpo eran sumamente costosos; los jóvenes simplemente lo dejaban pasar, mientras que los ancianos absorbían la eficacia de las hierbas de forma muy lenta. Gastar diez veces más dinero apenas producía la mitad del efecto deseado. Todo el mundo anhelaba una medicina verdaderamente eficaz que curara sin causar daños secundarios.
La Villa de la Montaña Fanyun surgió precisamente para responder a esa necesidad. Su propósito consistía en extraer las sustancias benéficas de las hierbas medicinales para elaborar píldoras que, combinadas con métodos de entrenamiento, aliviaban de manera considerable las lesiones físicas si se consumían a diario. Además, sus precios resultaban accesibles para el pueblo. De este modo, la Villa Fanyun1 comenzó a amasar una inmensa fortuna y poco a poco consolidó su presencia en la región de Jiangnan. Al encontrarse lejos del control imperial, tras un siglo de constante expansión bajo el mando de la familia Yun, la villa terminó convirtiéndose en el verdadero poder fáctico de la región.
En la generación actual de la familia Yun, el jefe de familia era Yun Qishan. A sus treinta años, poseía una piel clara y fina, una figura esbelta y un porte atractivo y elegante. Gracias al buen cuidado que le brindaban los remedios de la familia, conservaba la apariencia de un joven de veinticinco o veintiséis años, gozando de gran renombre en todo Jiangnan.
El hijo mayor, Yun Bufan, tenía diecisiete años. Era un joven apuesto y vigoroso que jamás se había interesado por los asuntos del hogar, su única pasión eran las artes marciales y pasaba los días buscando maestros para medirse en combate.
El segundo hijo, Yun Feiyang, de dieciséis años, destacaba por su porte imponente y por su profunda dedicación al estudio de la medicina. Cada vez que creaba un nuevo remedio, la reputación de la Villa Fanyun alcanzaba un nuevo nivel.
La señora Yun había fallecido años atrás, dejando a Yun Qishan como la figura paterna y materna. Ante el carácter indomable de su hijo mayor, el jefe de familia solo sentía una profunda resignación, sin tener más remedio que tolerar sus caprichos.
…
Yun Bufan mantenía oculto a un concubino en sus aposentos. No se debía a que su padre se opusiera, sino a que…
Un crujido constante y desgastado resonó desde la noche anterior hasta la mañana. Al abrir las cortinas del lecho que se agitaba con violencia, dos cuerpos desnudos se encontraban entrelazados con ferocidad. El hombre en la posición superior mantenía los músculos en tensión, mientras gruesas gotas de sudor resbalaban por su piel cobriza dejando un rastro provocativo. Su miembro grueso y oscuro entraba y salía con fuerza del cuerpo claro que yacía debajo, entrelazando respiraciones agitadas con gemidos intensos.
—Joven amo Bufan… este esclavo… no puede más… Ah… Es demasiado grande… Me va a romper…
Aquel hombre que yacía encima era Yun Bufan.
Yun Bufan hizo oídos sordos a las súplicas. Observándolo de cerca, sus ojos no estaban enfocados en la persona bajo su cuerpo, parecía mirar a través de ella, pensando en alguien más. Al llegar al momento crucial, aceleró el ritmo de manera repentina, levantó las piernas del joven y embistió con violencia. Justo al momento de eyacular, gritó con vehemencia:
—¡Papá!
Una abundante marea cálida brotó en el interior del concubino.
Yun Bufan se levantó, ordenó a los sirvientes que se llevaran al hombre de la cama y dio instrucciones de no volver a traerlo jamás. El concubino, sin preocuparse por su desnudez, suplicó entre lágrimas:
—¡Joven amo, no mande lejos a este esclavo! Este esclavo no escuchó nada, no sabe nada… ¡Por favor, no eche a este esclavo, joven amo!
Yun Bufan contempló aquel rostro cubierto de llanto, el cual guardaba un leve parecido de un treinta por ciento con el de su papá. Imaginó por un instante lo hermoso que se vería su papá si fuera él quien llorara atrapado bajo su cuerpo, y de inmediato sintió que su virilidad volvía a erguirse con fuerza.
Ignoró al hombre que imploraba a sus espaldas, caminó hacia el interior de la habitación y recordó la única ocasión en que había visto el cuerpo desnudo de Yun Qishan. Se masturbó con desenfreno tres veces seguidas para apagar el fuego que lo consumía. Al ver las sábanas hechas un desastre, decidió ir a buscar a su hermano menor. Si esa medicina no estaba lista pronto, temía no poder contenerse por más tiempo.
…
En el silencio de la noche, Yun Feiyang se encontraba en su habitación triturando polvo medicinal. Murmuraba entre dientes mientras agregaba hierbas al mortero de piedra con ambas manos, completamente concentrado.
Yun Bufan, conteniendo el deseo que lo abrasaba, empujó la puerta y entró sin ceremonia, exclamando:
—¡Hermano! ¿Está lista esa medicina? ¡De verdad no puedo aguantar más!
Yun Feiyang ni siquiera levantó la mirada al escucharlo y respondió:
—Hermano mayor, no te precipites. Esta medicina no es algo que se pueda refinar a la ligera. Si sale mal y hace que nuestro papá termine arrojándose a los brazos de otro, ¿a quién vamos a culpar?
Resultaba que ambos hermanos se habían aliado para investigar un remedio destinado a Yun Qishan con un objetivo muy específico, no era de extrañar que Yun Feiyang estuviera tan enfocado.
A pesar de sus palabras, Yun Feiyang comprendía perfectamente el sufrimiento de su hermano mayor. Yun Bufan se había enamorado de su papá mucho antes que él, y el deseo que albergaba crecía con cada día transcurrido. Había soportado aquel tormento en silencio, y de no ser porque Yun Feiyang también había desarrollado los mismos sentimientos por su papá, jamás se habría dado cuenta.
Desde el día en el que ambos hermanos supieron que tenían los mismos sentimientos, Yun Bufan ansió poseer de inmediato al padre que había deseado durante tantos años. Yun Feiyang lo había detenido con paciencia y tras pensarlo detenidamente, ideó esta estrategia.
—Hermano mayor, ¿acaso no quieres poseer a papá todos los días? —dijo Yun Feiyang con tono persuasivo—. Imagina que sea él quien se entregue para ser follado, amando nuestros grandes penes y anhelando con desesperación nuestro semen todos los días… —A medida que Yun Feiyang hablaba, su propia entrepierna se ponía dura y todo su cuerpo se cubría de un calor intenso. Yun Bufan se encontraba en un estado todavía peor, jadeaba sin control mientras sus manos comenzaban a acariciar directamente su propia entrepierna, sin tener el menor pudor ante la presencia de su hermano.
Esforzándose por reprimir el deseo ardiente que recorría su propio cuerpo, Yun Feiyang continuó diciendo:
—Planeo preparar un remedio para que papá lo consuma y así cambiar su constitución. Lo volverá extremadamente sensible y capaz de aceptar la esencia de ambos. Con solo tocarlo, su crisantemo se ablandará y será él mismo quien nos ruegue que lo tomemos…—Ugh, hasta se le estaba saliendo la saliva.
—¡Muy bien, apúrate con la investigación! ¡De verdad no aguanto más!
Ninguno de los dos era buena persona.
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