Desde el momento en que el papá Yun descubrió sus ruines pensamientos, los días siguientes transcurrieron para él entre aguas profundas y fuego ardiente1, atrapado en un constante tormento. Bastaba estar frente a sus afectuosos hijos para que su miembro se levantara; cada vez que hablaba o comía con ellos, sus fluidos dejaban empapadas las túnicas finas. Por más que se masturbara durante las noches, nada lograba calmar aquel vacío, y su aspecto se volvió considerablemente demacrado.
Yun Bufan y Yun Feiyang observaban todo esto y la impaciencia les quemaba en la entrepierna, deseando con ansias follarse hasta la muerte a su papá, quien se mantenía en un permanente estado de celo.
Tres días pasaron en un abrir y cerrar de ojos. Aquella mañana, Yun Bufan y Yun Feiyang despacharon a todos los sirvientes del jardín, dejando las habitaciones secundarias prácticamente desiertas. Luego, invitaron a su padre para que presenciara sus recientes avances en las artes marciales.
El papá Yun se había aseado minuciosamente y vestía una túnica delgada y algo transparente, proyectando un aire descuidado y cautivador: ¡pretendía seducir a sus propios hijos!
Había sido atormentado por el deseo durante demasiado tiempo y no quería continuar así.
Cuando el papá Yun llegó al jardín, Yun Bufan y Yun Feiyang ya se encontraban entrenando con energía.
El cabello azabache ondeaba al viento y las ropas danzaban en el aire mientras sus cuerpos robustos se elevaban, giraban y esquivaban con agilidad, las gotas de sudor resplandecían bajo la luz del sol.
Sentado en el pabellón, el padre Yun observaba la escena deslumbrado y fascinado.
En poco tiempo, las ropas de ambos quedaron empapadas en sudor, por lo que se despojaron de ellas para continuar el duelo.
Las líneas musculares de ambos eran impecables, con marcas abdominales sumamente atractivas. El contacto de sus puños mostraba la fuerza y masculinidad de su porte, y sus respiraciones agitadas hicieron que el miembro de su padre reaccionara una vez más.
Al ver que la demostración había surtido efecto, Yun Bufan y Yun Feiyang detuvieron el combate al unísono. Caminaron hacia su padre y comenzaron a beber agua a grandes tragos. El líquido resbalaba por sus músculos, tentando a su padre con todo el descaro posible.
El papá Yun quedó totalmente cautivado. Al contemplar a sus dos hijos frente a él, entreabrió sus labios rojos y su orificio reaccionó de forma inconsciente, dejando escapar leves gemidos.
Yun Feiyang se aproximó deliberadamente a su padre y le dijo:
—Papá, ¿qué te ocurre? Tu rostro está muy rojo, ¿será que hace demasiado calor? —mientras hablaba, le acariciaba las mejillas sonrojadas, continuando con la seducción.
Yun Bufan contempló las prendas ligeramente transparentes del papá Yun con su rostro sonrojado y ebrio de deseo, y no pudo contenerse más. Apartó a Yun Feiyang y besó los labios rojos y entreabiertos de su padre. Con ambas manos le acarició la espalda torpemente mientras jadeaba:
—Papá, me gustas demasiado… eres tan tentador… Tú sientes lo mismo por nosotros, ¿verdad?
Yun Feiyang, al ver que su hermano tomaba la delantera, no perdió más tiempo en palabras y comenzó a lamer la oreja de su padre.
El papá Yun quedó atónito ante el beso de su hijo mayor. Al escuchar sus palabras, la alegría le impidió formular respuesta. Sentía que su corazón estaba en perfecta sintonía con el de sus hijos. Correspondió apasionadamente a su hijo mayor, entrelazando sus lenguas mientras acariciaba con firmeza los pechos de ambos jóvenes con sus pequeñas manos.
—Ah… mis buenos hijos… su papá está tan feliz… su papá también los quiere… —gimió el papá Yun. Su miembro reaccionó de inmediato y se erigió contra la tela de su ropa. El placer y la dicha recorrieron todo su cuerpo como una descarga eléctrica, mientras sus fluidos emanaban sin cesar, empapando rápidamente sus prendas.
Yun Bufan y Yun Feiyang estaban igualmente eufóricos. Que su papá los aceptara por voluntad propia era el mejor resultado posible. Sin perder el tiempo en palabras, se colocaron uno a cada lado y comenzaron a succionar con frenesí los pezones de su padre a través de la tela. Los sensibles pezones no tardaron en erguirse e hincharse, facilitándoles la tarea a ambos hermanos.
Los dos sacaron sus gruesos penes y tomaron las manos de su papá para colocarlas sobre sus miembros venosos y erectos, y aprovechando el fluido viscoso que brotaba de las puntas, las movieron a gran velocidad.
—…Oh… sus penes son tan grandes y están tan calientes… más despacio… no puedo sostenerlo todo con las manos… mm… tengo los pezones tan hinchados… wuu… qué bien se siente…
El padre de Yun gemía con la cabeza echada hacia atrás, llorando descontroladamente. Tenía la ropa empapada de la saliva de sus hijos, lo que la hacía muy transparente. Sus pezones, de un rojo intenso, se erguían. Sus dos pequeñas manos no dejaban de acariciar las grandes pollas de sus hijos. Con las piernas bien abiertas, su pene era acariciado por las manos ásperas de sus hijos, temblando y expulsando un poco de líquido pegajoso. Su agujero se contraía violentamente y de él brotaba una gran cantidad de líquido lujurioso, que incluso goteaba hasta el suelo. Su ropa ya estaba empapada.
Los tres ejecutaban el trabajo manual jadeando con fuerza. Al cabo de unos instantes, el papá Yun se vino primero, y su semen fue repartido y tragado por sus dos hijos.
—Uf… papá… ven… ponte de rodillas y come mi gran pene…
Yun Feiyang sintió que también estaba a punto de venirse, por lo que hizo arrodillar a su padre y le introdujo su enorme miembro en la boca.
El papá Yun se apresuró en sostener el precioso pene de su hijo con ambas manos, chupándolo con avidez.
—Qué buen papá… oh… qué rico… la pequeña boca de papá es buena chupando… mmm… me voy a venir… —dijo Yun Feiyang, dando varias embestidas potentes hasta eyacular dentro de la boca de su papá.
La pequeña boca del papá Yun no daba abasto para contener semejante cantidad, por lo que alzó el rostro intentando recibir el semen de su hijo, quedando con la cara salpicada.
—Ah… cuánto semen… mi hijo tiene tanto… qué delicioso…
El papá Yun tragó con esfuerzo el semen de su segundo hijo, solo para ser jalado de inmediato por su hijo mayor para chuparle el miembro a él.
—La pequeña boca de papá está tan apretada… uf… tan bueno… te voy a follar hasta la muerte… mmm… destrozaré tu pequeña boca…
Yun Bufan le metió el miembro en la boca y comenzó a embestir, sujetándole la cabeza con ambas manos mientras se movía hacia adelante y hacia atrás dentro de aquella boca firme. Al papá Yun le introducían el pene a tal punto que no podía cerrar la boca, la saliva le chorreaba y su propio miembro volvió a erguirse. Su agujero hambriento estaba tragando y escupiendo con voracidad, expulsando chorros de fluido obsceno.
—Todo para ti… me estoy corriendo por ti… ah ah ah…
Yun Bufan no tardó en venirse mientras era devorado por la pequeña y lasciva boca del papá Yun. La boca de Yun Quishan quedó llena y el semen comenzó a derramarse hacia afuera. Yun Bufan se retiró y continuó eyaculando. El rostro y el cabello del papá Yun quedaron cubiertos por una capa de semen antes de desplomarse en el suelo, emanando un aura completamente lasciva.
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