Dai Yuan colgó tan rápido, como si quisiera recuperar la dignidad perdida de la última vez. Huo Youqing dejó el móvil, su mirada se detuvo en la pantalla, y después de un rato, llamó a un compañero, pero nadie contestó.
Luego llamó a Dai Yixin, quien siempre contestaba al instante.
──Youyou ──su voz se oyó al instante.
Huo Youqing preguntó directamente:──¿Dónde estás ahora?
La dirección que le dio lo sorprendió un poco. No esperaba que estuviera en el hotel donde se alojaba.
──Entonces espera ahí, voy ahora.
Poco después de que Dai Yixin regresara al país, Huo Youqing lo había hecho cambiar de hotel, a una cierta distancia de la escuela. Las palabras de Qiu Wenfei lo molestaron un poco. Aunque creía que no debía importarle la opinión de los demás, no le gustaba ser objeto de discusión.
Cuando llegó al hotel, lo vio esperando afuera. Parecía que siempre hacía eso; cada vez que se encontraban, siempre llegaba antes y esperaba afuera.
La única excepción fue quizás la primera vez que llevó a Dai Yixin al médico. En ese momento, no tenía esos nueve años de recuerdos y no lo conocía del todo. Estuvo esperando en la puerta del hospital por un buen rato antes de ver a la persona llegar bajo la lluvia.
Huo Youqing bajó del auto. No se apresuró a hablarle sobre la llamada de Dai Yuan, sino que preguntó mientras caminaban hacia la habitación:──Hoy el clima es bueno, ¿por qué no saliste a pasear?
La voz de Dai Yixin era baja:──Estás ocupado.
La puerta del ascensor reflejaba vagamente sus sombras. Huo Youqing miró las puertas y luego a Dai Yixin:──Lo estoy, pero podrías salir a pasear solo.
La persona a la que miraba bajó un poco la cabeza y no respondió. Se inclinó y notó que la mirada de Dai Yixin estaba fija en su mano.
¡Ding——!
La puerta del ascensor se abrió.
La habitación de Dai Yixin estaba muy limpia. Si no fuera por algunos artículos personales en la mesa, parecería que nadie vivía allí. Huo Youqing se acercó a la mesa y vio un libro en otro idioma a medio leer, con una hoja de papel debajo.
Miró a Dai Yixin, quien lo había seguido, y notó una fugaz expresión de pánico en sus ojos. Sin dudarlo, sacó el papel.
Al ver lo que había en la hoja, los dedos de Huo Youqing se tensaron ligeramente, y sus mejillas se tiñeron de rojo. Estaba a punto de romperla, pero notó que Dai Yixin no hizo ningún intento de detenerlo. Dudoso, lo miró.
Los ojos de Dai Yixin estaban fijos en él, pero no mostró ninguna intención de detenerlo, ni se sonrojó, incluso cuando lo atraparon dibujando un desnudo.
El dibujo no era muy realista, al menos no las alas. El Huo Youqing en la hoja tenía unas alas de ángel muy hermosas, con un halo de santidad. Sus ojos almendrados eran fríos pero compasivos. Desde un punto de vista artístico, el dibujo no era erótico.
Huo Youqing miró el dibujo de nuevo y no se apresuró a romperlo. Primero lo interrogó:──¿Por qué dibujaste esto?
──Quería hacerlo.
Otra vez esa respuesta.
Huo Youqing frunció el ceño: ──¿En qué te basas para dibujar? ¿Te di permiso? Dai Yixin, ¿no sabes que dibujar desnudos sin el consentimiento de la persona es muy ofensivo?
Reprimió al alto que tenía delante, pero sabía que no reconocería su error. La familia Dai no podía cambiar sus defectos de la noche a la mañana. El padre, Dai Yixin, incluso Dai Yuan, todos disfrutaban de controlar a los demás, como la llamada que había recibido hoy.
Dai Yuan también lo estaba vigilando, incluso desde el otro lado del océano. No creía que Dai Yixin hubiera retirado a sus espías.
Huo Youqing se detuvo un momento y luego le pidió:──Rompe esto tú mismo.
Estas palabras hicieron que Dai Yixin levantara la cabeza, con una mirada de resistencia Huo Youqing no era un experto, pero podía ver que Dai Yixin había puesto mucho esfuerzo en ese dibujo. Aún así, no mostró ni un ápice de compasión:──Rómpelo.
Dai Yixin frunció el ceño con fuerza, evidentemente no quería destruir su obra. Mostraba una clara reticencia. Pero cuando Huo Youqing se lo repitió por tercera vez, él tomó el dibujo y lo rasgó.
Cuando lo partió a la mitad, se detuvo un momento, con una mirada suplicante hacia él.
Huo Youqing no dijo nada, ni se movió.
Dai Yixin entendió el mensaje y bajó la mirada, rompiendo el dibujo en más pedazos, que cayeron sobre la mesa y el suelo, con fragmentos de las alas de ángel en su mano. Mientras miraba aturdido el suelo, de repente fue abrazado. Por Huo Youqing.
No era tan alto como Dai Yixin, pero él siempre cooperaba, demasiado. Le acarició el cabello:──Este dibujo no tenía mi permiso, así que solo se puede romper. Te lo dije muchas veces, cualquier cosa relacionada con mi persona debe ser discutida conmigo primero. ¿No es así? Entonces, ¿quieres confesarme algo?
Lo soltó un poco:──Si confiesas ahora, puedo perdonarte.
Bajo su mirada, Dai Yixin confesó lentamente todo lo que había hecho contra Gong Lang y Qiu Wenfei. En realidad, no había hecho mucho, solo aprovechó la situación para que sus acciones fueran descubiertas.
Y Huo Youqing entendió por qué el abuelo de Gong Lang estaba tan enojado. El anciano descubrió una gran cantidad de GV* en la computadora de su nieto. Quien, bajo presión, salió del clóset emocionado, diciendo que le gustaban los hombres. Esa noche, el abuelo sufrió un ataque al corazón y, al despertar, la primera cosa que hizo fue enviar a su nieto a recibir tratamiento.
Aunque el abuelo Gong ya no estaba al mando, su posición en la familia seguía siendo la más alta. Nadie se atrevió a contradecirlo. Asi qué, aunque sus padres lo querían, también lo enviaron al hospital.
Huo Youqing no tenía conocimientos sobre el tratamiento de la homosexualidad, y cuando Dai Yuan confesó, estaba curioso sobre cómo se trataba.
Dai Yixin, al escuchar su pregunta, se detuvo un momento antes de responder en voz baja:──Debería ser como cualquier otra enfermedad mental.
Huo Youqing entrecerró los ojos al escuchar esto y lo empujó más lejos:──¿Me estás ocultando algo?
──No, no quiero ocultarte nada ──Dai Yixin rara vez tartamudeaba── Es solo… que…
──¿Solo qué? ──presionó Huo Youqing.
Los ojos de Dai Yixin mostraron una emoción compleja:──No estoy seguro si todos los hospitales usan los mismos métodos, pero pueden ser similares. Por ejemplo, usar imágenes para estimular y luego infligir dolor. Con el tiempo, el paciente asocia el cuerpo del mismo sexo con dolor y lo rechaza.
Estas palabras no eran claras, pero la información en ellas hizo que Huo Youqing se asombrara. Luego, se dio cuenta de algo: ──¿Por qué sabes esto?
Esta vez, Dai Yixin fue más honesto:──Lo investigué.
──¿Querías tratarte?
──No, solo… ──Dai Yixin se detuvo de nuevo antes de continuar── Solo quería saber si podría soportarlo.
Dijo esto en voz muy baja.
Huo Youqing no tuvo tiempo de preguntar qué quería decir con eso, cuando su teléfono sonó. Era una llamada de su tío. Al verla, le señaló a Dai Yixin que se apartara y fue al balcón para contestar.
Sus tíos le dieron una sorpresa, regresaron sin avisarle. Acababan de aterrizar y, como era fin de semana, lo invitaron a cenar en casa.
Debido a esta llamada, Huo Youqing no continuó con su interrogatorio y se fue apresuradamente.
Esa noche, durmió en casa, y al día siguiente, volvió a tener veintisiete años. Pero aún pensaba en las palabras de Dai Yixin.
¿Qué quería decir con saber si podría soportarlo?
Pero la frecuencia de intercambio de tiempos se ralentizó de nuevo. Estuvo en el espacio-tiempo de veintisiete años por más de un mes sin cambiar.
Durante ese mes, Dai Yixin le hizo muchas invitaciones, pero las rechazó todas. No quería enfrentar a este Dai Yixin por el momento. Había razones relacionadas con el musical y sus propios planes; quería mantenerlo a cierta distancia.
Un día, fue a una cafetería a trabajar en sus escritos. Había cambiado de lugar, esta no estaba tan cerca de casa como la anterior, pero era tranquila y tenía pocos clientes. Había trabajado allí durante más de una semana sin incidentes, cuando se encontró con Gong Lang.
Casi en el momento en que sus miradas se cruzaron, sintió que algo andaba mal con él. Se dirigió directamente hacia su lugar, como si supiera que estaba allí.
──Tú… ──Gong Lang solo dijo una palabra antes de cerrar la boca de golpe. Su voz era ronca, no como la de alguien que hubiera fumado, sino de llanto. Estaba desaliñado, como si hubiera salido corriendo, la camisa arrugada y un botón faltante.
Nunca había visto algo así en Gong Lang. Lo conocía desde hace años y sabía que su viejo amigo siempre cuidaba su imagen. Por eso, la última vez que le arrojaron café, se enfadó tanto. Pero hoy, era muy diferente.
Parecía que Gong Lang iba a llorar en la cafetería, en un lugar público, justo frente a él.
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