—¡Malditos villanos de mierda! ¡¿No tenían otra cosa que romper y vienen a destruir el ayuntamiento?!
—¡Ay, miren a estos! ¡Eso solo les importa a ustedes, a nosotros nos da exactamente igual! ¡Si quiero romperlo, lo rompo y punto! ¿Se ve feo? ¡Mierda, pues háganlo ustedes también! ¡Héroes, lárguense todos de aquí, jajaja!
Desde villanos y héroes enfrentados en un duelo de fuerza, hasta villanos ya sometidos o algunos que ya se habían infiltrado en el edificio; era un caos absoluto. Euichan, que intentaba calcular la posición de Podo, se detuvo en seco. A su izquierda, una densa niebla se agrupaba provocando un viento violento. A la derecha, un grupo vestido de negro ejecutaba a los villanos a tiros mientras entraba al ayuntamiento. Entre ellos, una enorme bestia corría velozmente por el lugar. Eran Noatiss y Black Tan.
Pío.
Euichan movió los pies siguiendo a Chaltteok. Se dirigió al ayuntamiento y buscó una sección donde la estructura se hubiera derrumbado. Entró rápidamente al edificio por una pared destruida por los cañonazos y siguió el rastro de huellas. Parecía que ya se había producido un enfrentamiento con los héroes, pues el camino estaba sembrado de cadáveres de villanos. Tras caminar un buen rato, oyó voces al final del pasillo. Euichan contuvo el aliento y se quedó en la esquina observando la situación.
—¿Lo encontraron? ¡Mierda! ¿Por qué tenían que arrebatárnoslo justo ahora? ¡Qué mala suerte!
—¿Estás seguro de que es el mocoso de Mother Sheep? Los tipos de In the Hell estaban tanteando el terreno. ¡Y eso que normalmente ni nos miran!
—¡Hemos provocado terror en todas las oficinas públicas, ¿por qué demonios se agruparon todos aquí?! ¿No habrá sido un soplón interno el que soltó la información?
—¡Maldita sea, vamos a la azotea! ¡Me avisaron que está en la azotea!
El grupo de villanos se detuvo en medio del pasillo. Inmediatamente buscaron la salida de emergencia para moverse. Euichan, que escuchaba a escondidas, aprovechó cuando doblaron la esquina para ponerle la zancadilla al villano que iba a la cabeza. Al caer el primero, la formación se desmoronó en un instante. Los villanos, cayendo uno tras otro como fichas de dominó, se levantaron apresuradamente y alzaron la vista. En ese momento, al ver al hombre que estaba frente a ellos, abrieron la boca estúpidamente como si hubieran visto a un fantasma. Un tipo cuya apariencia era irreconocible, como si su rostro tuviera interferencias, solo podía ser uno según ellos: Under Doom.
—¡Mierda, es Under Doom!
—¿Este infeliz apareció solo?
En el mismo instante en que alguien lo señalaba, Euichan le soltó una patada en la mandíbula. El villano cayó hacia atrás, con los ojos en blanco, y se desmayó. Euichan fue dejando inconscientes a los villanos uno por uno y los amontonó en una esquina del pasillo.
—Ah, lo siento. Yo también tengo que ganarme la vida. Olviden eso de Mother Sheep y… quédense aquí un momento.
Euichan borró los recuerdos de los villanos usando su habilidad “Retroceso” y se sacudió las manos. Se oían voces al final del pasillo, alguien venía al escuchar el alboroto. Euichan abrió de golpe la puerta de emergencia y subió las escaleras de un salto hasta llegar a la azotea.
¡PAM!
De una patada, la puerta de hierro salió volando y aterrizó con un estruendo metálico. Al salir a la azotea, Euichan escudriñó los alrededores envueltos en llamas. Algo ágil atravesó el fuego y escapó del ayuntamiento.
—¡Podo!
Podo corría a cuatro patas como una bestia, sosteniendo entre sus dientes la cuerda que ataba una caja de madera. Euichan, que lo perseguía, sintió un escalofrío y miró hacia atrás.
Pas… pas…
Alguien se acercaba. Y sus pasos desbordaban una confianza tal que no le importaba revelar su presencia al oponente. Solo había tres héroes en este lugar capaces de eso. Euichan apretó los dientes y se apresuró. El hecho de que Noa y Black Tan hubieran aparecido significaba que… en otras palabras, había una alta probabilidad de que Ra Épée también estuviera en el lugar.
—Podo, no. Podo…
Si Podo llegaba a ser capturado por Ra Épée, no habría forma de ocultarle este incidente a Hyde. Euichan corrió hasta que el aliento se le atascó en la garganta. Como si hubiera sentido la presencia de Euichan, Podo, que huía de la escena con la rapidez de un lobo, se dio la vuelta de repente.
Kieek.
Sus pasos feroces se detuvieron y los ojos de Podo se agrandaron. Por suerte, la apariencia actual de Podo era la de un zorro de pelaje espeso. Al reconocer a Euichan, el zorro corrió hacia él.
—Podo, así es… buen chico. Ven aquí.
Kkek.
Euichan abrió los brazos y abrazó con fuerza a Podo. Al mismo tiempo, se escuchó una explosión detrás de ellos. Al girar por instinto, vio llamas de un rojo intenso elevándose. El héroe que lo perseguía era, tal como temía, Ra Épée.
-¡Pequeño, aquí!
En una azotea no muy lejana, un hombre vestido de negro estaba de pie con los brazos abiertos. Era el “Muñeco de Madera” de Mother Sheep. Euichan envió a Podo hacia él.
—Podo, vete rápido. ¡Rápido!
—Ki… kie.
—Tu hermano te seguirá pronto, así que ve primero con mamá. Está bien.
Podo, que lo miraba con las orejas gachas, soltó lo que llevaba en la boca. En realidad, era mejor así. Si Podo llevaba el objeto, Ra Épée podría seguir rastreándolo. En ese caso, quizá era preferible que Euichan lo tuviera. Tras recibir la caja y soltar a Podo, el zorro saltó hacia el edificio y aterrizó en los brazos del Muñeco de Madera. Desaparecieron en un instante como depredadores. Euichan intentó recuperar la compostura y buscó una ruta de escape.
«Siento que… me duele cada vez más». Quizá por haber forzado demasiado el cuerpo, el abdomen empezó a dolerle progresivamente. Después de haberlo pasado varias veces, ya conocía el patrón del dolor. Primero era una sensación pesada. Luego, el dolor crecía como si lo fueran a desgarrar, hasta que no podía hacer nada. Tenía que salir de allí antes de que eso ocurriera.
Euichan giró su cuerpo de inmediato. Justo cuando estiraba el pie para abandonar la escena, alguien le bloqueó el camino. Un cabello negro se mecía suavemente en el aire. Incluso en la oscuridad de la noche, los ojos grises del hombre destacaban especialmente. A Euichan se le encogió el corazón. Se apresuró a revisar su estado: el objeto para distorsionar su rostro seguía funcionando. Para Ra Épée, el rostro de Euichan debería verse con interferencias o pixelado. Sin embargo, él parecía…
—Vaya, mira dónde nos venimos a encontrar.
Sonrió como alguien que finalmente halla algo que ha anhelado por mucho tiempo. Ra Épée. Él entrecerró los ojos mientras hacía girar algo en la punta de sus dedos frente a Euichan. Al fijarse bien, era un pequeño torbellino circular que crujía al girar.
—Ha pasado tiempo, ¿verdad?
—…
—¿Es esta la tercera vez? No lo sabía, pero parece que In the Hell tiene un talento nato para esconderse. Estuve husmeando por todas partes sin ver progresos, así que llegué a pensar que mi habilidad era mediocre. Pero… aquí estás, apareciendo frente a alguien que te buscaba con impaciencia
—…
—¿Debería darte las gracias?
Sus ojos se curvaron en un gesto burlón hacia Euichan. Él ya estaba convencido de que Euichan era Under Doom. No había otra opción. Euichan pensó desesperadamente cómo escapar de su radio de alcance. ¿Debería tirar la caja y huir? ¿O intentar negociar con el objeto?
—…Si viniste por el objeto, te lo devolveré. A cambio, haz como que no viste a nadie de In the Hell aquí.
—Hacer como que no vi nada… mmm, ¿por qué habría de hacer eso?
El torbellino que colgaba del dedo de Ra Épée se hacía cada vez más grande con cada giro. Chispas saltaban con un chasquido y el fuego comenzó a prenderse en el remolino. Era su “Atadura”, una especie de esposas de cuerpo completo que Ra Épée utilizaba para capturar villanos. Una vez que salía de su mano, el torbellino envolvía el cuerpo del villano como una cuerda, provocando un dolor ardiente.
—Yo vine a atrapar villanos, así que me da igual lo que pase con la caja. No me importa lo que haya dentro. Así que… —hizo una pausa—. ¿Voy yo hacia allá o vienes tú hacia aquí?
Parecía estar preguntando si se entregaría dócilmente o si prefería ser capturado tras resistirse. La respuesta de Euichan, por supuesto, no era ninguna de las dos.
—No me gusta ninguna. ¿Qué tal si optamos por una tercera vía? Por ejemplo: olvidas todo lo que presenciaste esta noche y borras por completo a Under Doom de tu memoria. ¿Qué te parece? Es sencillo, ¿no?
Según los rumores que circulaban, el poder de Under Doom era la manipulación de la memoria. Se decía que era un monstruo con un rostro horrendo que borraba los recuerdos de cualquiera que lo viera.
—Lo siento, pero esa opción no existe. Ah, siendo un poco más flexible, tengo esta otra: te dejas capturar sin que nadie se entere y vienes a la casa de Ra Épée. ¿Qué te parece? Tenemos mucho de qué hablar. Por ejemplo…
La mirada de Ra Épée se perdió un momento en el vacío. Soltó un “mmm” mientras bajaba ligeramente las cejas, como si estuviera recordando el pasado.
—Aquel día… cuántas veces unimos nuestros cuerpos. Soy alguien bastante recatado, sabes. Si te llevaste a un chico joven a la cama, deberías hacerte responsable ahora que eres un adulto. Así que ven a mi casa. Hablemos. ¿Acaso no te di duro aquel día?
«Dicen que fue parte de una mafia, por eso tiene la boca tan sucia», pensó Euichan. Sin inmutarse por sus palabras, se apretó la caja contra el costado. No había otra opción.
—Entonces, se acabó la negociación. Si vas a atacar, hazlo rápido. Así te doy una paliza y te borro la memoria.
Cuando Euichan se puso en guardia, Ra Épée soltó una carcajada de placer, como si ya lo hubiera previsto.
—Mmm… Entonces no me queda más remedio que llevarte, aunque tenga que lastimarte. Me metería en problemas si los otros dos se enteran.
A diferencia de su tono suave, su aura se volvió feroz. Fue en el preciso instante en que su dedo, que se movía en círculos, se detuvo sin hacer ruido.
—Tómalo como un castigo. Aparecer y andar merodeando por un lugar tan peligroso como este merece una lección como advertencia.
Al detectar el instinto asesino oculto tras esas palabras perezosas, Euichan se lanzó rápidamente hacia un lado. Al mismo tiempo, la “Atadura” en llamas voló hacia él intentando inmovilizarlo. Aunque la esquivó por un pelo, la cuerda lo perseguía con tenacidad. Justo antes de que la atadura atrapara su pierna y lo rodeara como una serpiente, Euichan utilizó la habilidad de Jack y Hyde, “Fuerza Sobrehumana”, para repelerla de un golpe.
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