Euichan lo decía con el rostro sumido en la desconfianza. Como no tenía a dónde retroceder, el hecho de que solo tanteara la pared con las manos parecía indicar que estaba buscando un lugar por donde huir de inmediato. Era una actitud de absoluta certeza de que él iba a capturarlo para entregarlo a la Asociación de Héroes. Ante la actitud a la defensiva de Euichan, quien actuaba como un gato con el pelaje erizado, Yeo Taehwo negó con la cabeza.
—…No es así. No voy a atraparte para llevarte, Euichan.
—Entonces, aquel día, ¿por qué hiciste eso?
Yeo Taehwo se quedó callado por un momento. Euichan leyó un leve desconcierto en Black Tan, quien lo miraba desde arriba sin expresión. Por alguna razón, parecía no saber qué hacer.
Aunque la sucursal coreana de Ritan, la oficina de Black Tan, llevaba menos de unos años instalada allí, sus acciones eran conocidas por toda la nación a través de reportes a gran escala. No tenían piedad con los villanos, y jamás habían mostrado clemencia ni siquiera con los ciudadanos que se aliaban con estos. Consideraban natural el sacrificio de la minoría por el bien de la mayoría, y seleccionaban el bien y el mal basándose estrictamente en una tabla de puntuación enfocada únicamente en el cumplimiento de la ley establecida por Corea. No había problemas con la ley, pero en el proceso, a veces descartaban la ética humana. ¿Aquel hombre no iba a escoltarlo? Era una historia difícil de creer. Euichan apartó con la mano la cabeza de Nell, que insistía en frotarse contra su pierna, y habló a modo de excusa:
—Aunque me haya ido de esa manera ese día, no pienso admitirlo fácilmente.
—…¿De qué estás hablando?
—Hablo de Under Doom. Si voy a la asociación y lo niego… de todos modos las pruebas no aparecerán.
La mandíbula de Yeo Taehwo se marcó por la tensión que él ejercía. ¿Por qué tenía esa expresión? Cabello negro y ojos dorados como el sol. Cejas pobladas y una atmósfera pesada como una roca. Con solo verlo de pie con firmeza, parecía que iría a capturar a Under Doom de inmediato para entregárselo a la asociación, pero ante esas palabras, el brillo de sus ojos se apagó. Sus ojos, que se hundieron con frialdad, se fruncieron levemente.
—…Suenas como si fuera a arrastrar a Euichan a la fuerza y entregárselo a la asociación.
—Es la única razón por la que te acercaste a mi.
Aunque él había dicho que protegería a Under Doom, podría tratarse de palabras vacías dichas para tranquilizar a la otra parte y atraparla. Y ahora mismo ocurría lo mismo. El hecho de que hace un momento hubiera priorizado proteger a Euichan antes que atrapar a Hyde bien podría haber sido porque retener a Euichan era más fácil que atrapar a Hyde.
De repente, Black Tan bajó los brazos y dio un paso atrás. Euichan se sobresaltó y abrió los ojos con sorpresa. Al levantar la cabeza, lo vio con la mirada baja. Se quedó en silencio, como si estuviera sumido en sus pensamientos. Sin embargo, cuando Euichan se dio la vuelta para irse, su brazo se levantó para bloquearle el paso. Bloqueándole el camino para que ni siquiera pudiera irse, se quedó profundamente pensativo y sin decir nada. Poco después, habló con un tono mucho más calmado:
—…Entiendo a qué se refiere Euichan. Por eso tenías tanta desconfianza y estabas temblando.
El dorso de la mano de Black Tan rozó su mejilla, la cual estaba acalorada por la tensión. Euichan, que no se había dado cuenta de que estaba temblando, bajó la cabeza desconcertado. Al hacerlo, pudo ver que sus propias manos apretadas con fuerza temblaban tenuemente. Por encima de ellas, la lengua de la bestia pasó rozando con sutileza. Euichan miró a Nell y rápidamente escondió las manos hacia atrás.
—Eso es simplemente porque golpeé el suelo con demasiada fuerza hace un momento. No estaba temblando por ver a Yeo Taehwo.
—…Ya veo. ¿Y las heridas?
Ante una pregunta que se sentía mucho más afectuosa, el interior de Euichan también se ablandó un poco. Sintió que la mirada de Black Tan recorría todo su cuerpo, pero Euichan negó con la cabeza de inmediato.
—No tengo ninguna.
Apenas terminó de hablar, una mano grande le pasó rozando la cabeza. Euichan lo miró con expresión desconcertada. ¿Por qué la cabeza? ¿Acaso no era un gesto como el de felicitar a un niño? Mientras Euichan estaba confundido, Yeo Taehwo se dio la vuelta, se quitó uno de los guantes manchados de sangre y lo arrojó al bote de basura del callejón. Al ver eso, a Euichan se le vino de repente a la mente un pensamiento extraño. A partir de su acción de desechar descuidadamente el guante manchado de sangre, empezaron a resolverse las dudas del pasado. Parecía tener la costumbre de arrojar los guantes contaminados al bote de basura en la escena. Por lo tanto, habría pensado que si Euichan también se había lastimado en alguna parte, habría tirado un pañuelo o una venda manchada de sangre a la basura. Y su intención habría sido rastrear ese olor a sangre para encontrar a Euichan. Si esa era la razón, cobraba sentido el porqué se la pasaba revisando botes de basura para encontrar a Under Doom.
—Si Euichan quiere ocultar su identidad, entonces puede hacerlo.
Black Tan había vuelto a su habitual atmósfera serena.
—Pero si en algún momento quieres salir de In the Hell, ven a mí. Tendrás que revelar inevitablemente tu identidad, pero tengo la capacidad suficiente para proteger a Euichan.
—¿Qué estás diciendo ahora…?
—Si se trata de la fianza, puedo prepararla. Como la gravedad del delito de Under Doom es relativamente baja en comparación con la recompensa, haré que una persona competente de la Asociación de Héroes se encargue para conseguirte algo como la libertad condicional. Si ni siquiera eso es posible, puedo hacerme cargo de los delitos de Euichan como garante de reducción y cancelarlos. Según las leyes actuales de los héroes, es posible pagar los delitos disolviéndolos.
…Euichan, que no se esperaba que pensara en detalles tan minuciosos de antemano, se quedó sin palabras. Por lo general, ni siquiera los familiares dicen que pagarán los delitos en lugar de otro. Llegó a cuestionarse si Euichan era una persona tan significativa para él como para llegar a eso.
Yeo Taehwo, habiéndose deshecho del guante, se acercó de nuevo a grandes zancadas y se paró frente a Euichan. Euichan, quien interiormente se mantenía a la defensiva preguntándose qué estupidez diría ahora, se quedó mirándole inexpresivamente cuando él extendió una mano descubierta. Sobre su mano llena de cicatrices quedaban marcas de humedad por haberse limpiado con un pañuelo.
—Vayamos a casa, Euichan.
Su voz, que lo envolvía con suavidad, era silenciosa. Euichan miró su mano y luego extendió la suya con cautela. En cuanto se tocaron, quedó cálidamente envuelto. Era como si le dijera que ya no preguntaría más al respecto.
Desde ese momento, Euichan caminó junto a Yeo Taehwo. El propósito original de su visita a este lugar era ir al hospital, pero ya no quedaba ninguna herida en su cuerpo. Estuvo pensando profundamente en cuál sería la causa, pero seguían viniendo a su mente solo pensamientos aterradores, por lo que terminó aferrándose a su estómago. Fue entonces cuando Euichan detuvo su marcha justo al llegar frente a su casa. Yeo Taehwo, quien caminaba a su lado en paralelo, también se detuvo al mismo tiempo.
—Si quisiera, Yeo Taehwo…
De la nada, Euichan lo llamó. Su mirada se mantenía fija en la entrada principal del edificio de apartamentos.
—Si te dijera que quiero ocultar mi identidad hasta el final, ¿qué pensarías hacer?
Black Tan miró la ventana de la casa de Euichan y respondió con total naturalidad:
—Si Euichan así lo desea. Estará bien. Como te dije aquella vez, yo también sigo buscando esa razón.
Ahora que lo pensaba, él había dicho que tenía algo que comprobar con Under Doom. Eso significaba que todavía no había encontrado la razón.
—E-entonces, espero que la encuentres pronto.
Ante esas palabras, por alguna clase de motivo, parecía que Yeo Taehwo también estaba sonriendo. La sonrisa se ocultó rápidamente antes de que Euichan pudiera verla bien.
—Por supuesto que lo haré. Aunque no creo que tome mucho tiempo.
Él soltó la mano de Euichan y cruzó la mirada con él con fijeza, como diciéndole que entrara rápido. Para ese entonces, el temblor de sus manos se había detenido por completo. Euichan lo miró por un momento y asintió con la cabeza. No tenía el valor para preguntarle qué era lo que estaba buscando. Porque sintió que en el preciso momento en que lo preguntara, cruzaría un río sin retorno. Sin embargo, últimamente estaba comprendiendo poco a poco que el Black Tan que solo veía en los medios y el Yeo Taehwo que Euichan conocía eran muy diferentes. Quizás quien los miraba con lentes teñidos de prejuicio era el propio Euichan. Él no extendía los puños con fiereza ni miraba a la gente con frialdad como si viera un fantasma. Incluso Nell, que parecía aterrador, cuando veía a Euichan abría bien sus dos ojos redondos y parpadeaba con calma como saludándolo. Hace un momento… lo había empujado fuerte, qué pena. Euichan miró los ojos de Nell y parpadeó con calma de vuelta. La cola de la pantera negra se movía de un lado a otro a su espalda.
—Voy a entrar
Euichan hizo una reverencia por fin a Yeo Taehwo y se dio la vuelta.
Por ahora… parecía que no tenía la intención de atraparlo y entregarlo a la asociación a menos que se revelara públicamente que Euichan era Under Doom. Para Euichan, era una buena oportunidad. Black Tan no se retiró hasta ver cómo Euichan entraba al edificio y abordaba el ascensor.
Caminando con pasos firmes, él apretó los dientes con fuerza. Nell se alejó unos pasos de su lado, mientras se marcan con prominencia los músculos de su mandíbula.
—¿Se asustó…?
Cuando presenció que Euichan temblaba aterrorizado entre sus manos, Yeo Taehwo comprendió qué significaba quedarse a oscuras frente al mundo. La primera frustración y sensación de pérdida que experimentó en su vida se abrieron paso a través de su piel. Antes de aprender a dar sus primeros pasos, él ya empuñaba una espada en lugar de un hilo de seda. Tal como la mayoría de los niños criados en Ritan, recibió entrenamiento especial y creció desprovisto de derechos humanos. Él salía a cumplir misiones en cuanto sonaba la campana roja. Y esa vida en la que lo cargaban de regreso con apenas un hilo de vida se había repetido durante los últimos 20 años. Había visto infinidad de veces a personas temblando en silencio cada vez que salía a una misión. Ese no era un problema que Yeo Taehwo pudiera resolver. Sin embargo, en el instante en que vio a Euichan, un sentimiento incontenible brotó en su interior como un vómito. Era como si alguien lo estuviera señalando con el dedo para decirle que el tiempo que había pasado hasta entonces era erróneo. Así no podían seguir las cosas. Yeo Taehwo se percató de su propio error y decidió enmendarlo.
—Llegué a sentir algo que jamás en la vida había sentido… No voy a dejar escapar algo así.
Para un mercenario, las emociones son un desperdicio. Aquellos que carecen de ego suelen ser astutos y filosos. ¿Por qué razón una estrella gigante es una estrella gigante? Habiendo nacido como hombre, se debe priorizar la gran causa; ¿acaso pensaba arruinar su trabajo por una simple y llana compasión?
Al igual que el líder supremo de Ritan, hasta hacía apenas unos meses, el propio Yeo Taehwo había sido un vulgar materialista de esa calaña. Sin embargo, uno podía lograr una gran causa aun teniendo emociones. Sucedía que su deseo se había desviado hacia otro lado. Los dos ojos de Yeo Taehwo se llenaron de anhelo. Las emociones que se habían acumulado fueron ordenadas con rapidez. Sembró en su propia cabeza la fantasía de estirar la mano con cuidado para que Euichan no se asustara, presionar con firmeza su mejilla con el dorso de la mano y atrapar con suavidad la nuca del chico para consolarlo al pasar.
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