Ayyy dios mio! Me deja con la incertidumbreeeee 😣😣👀👀
—Eres muy cruel.
—¿Qué tengo de cruel?
¿Cómo a un hombre así se le ocurrió la idea de abrir su propia cafetería? No, espera, ¿acaso no fue precisamente por eso por lo que la abrió? Tenía sentido. De no haberla abierto él, no estaría dormido cada vez que voy a verlo.
—A todo esto, ¿piensas salir así? Tienes el cabello hecho un desastre.
Ante mis palabras, el menor de mis hermanos mayores extendió la liga negra de cabello que llevaba en la muñeca como si fuera lo más natural del mundo y se sentó en el suelo como pudo. Significaba que se lo atara.
Si me pongo a observarlo con calma, me da la sensación de que habría sido mejor que Baek Yi-tae hubiese nacido como el menor y yo como el tercero. Mientras refunfuñaba diciendo: —Te he dicho mil veces que al menos te ates el cabello tú mismo—, fui a traer un peine. Peiné su cabello tan seco como pelo de perro y se lo até en una semicoleta.
Y, aunque no tenía ganas, también le di un ligero beso en la mejilla. Si no se lo daba ahora, estaría gimoteando todo el día de hoy y mañana, así que era mejor quitármelo de encima rápido.
—Ustedes necesitan empezar a ser conscientes de que ya soy un adulto.
—Sí, sí, mi bebé. Este hyung ya se va a trabajar.
Vaya, ahora ignora de forma natural las cosas que no quiere oír.
Renuncié a seguir hablando y agité la mano indicándole que se fuera rápido. De la misma manera, antes de salir, Baek Yi-tae también estampó sus labios frenéticamente por mi cara y se fue.
Por fin, había terminado con la mitad de las tareas del día. Por cierto, la mitad restante consistía en recibir a mis hermanos cuando regresaban del trabajo.
—Ah…
—¡Ay, Dios mío! El jovencito pasa por muchos apuros todas las mañanas aguantando los mimos de sus hermanos. Se ve que todavía lo ven como a un bebé que camina a tropezones. ¿Así cómo van a casarse esos muchachos? Sus futuras esposas se van a morir de celos, ¿no cree?
Al soltar un largo suspiro, la señora que siempre prepara las comidas me gastó una broma con una sonrisa. Si yo no supiera absolutamente nada, por supuesto que lo consideraría algo incómodo o turbio, pero respondí con total serenidad, sin mostrar el menor atisbo de inquietud:
—Bah, qué va. Seguro que cuando a mis hermanos les guste alguien, cambiarán.
—Bueno, es verdad que esa clase de hombres luego suelen ser muy fieles a sus novias.
—Por eso mismo yo también estoy aguantando y esperando a que llegue ese momento.
—Si sus hermanos lo oyeran, se sentirían desconsolados, ¿sabe? Ah, me he quedado hablándole demasiado tiempo. Entre rápido a descansar.
—Eso haré.
Subí al segundo piso tarareando entre dientes y, nada más entrar a mi habitación, contemplé con una sonrisa de satisfacción el calendario de mesa que estaba sobre el escritorio.
La razón por la que puedo estar tan tranquilo es muy simple. ¡Porque este lugar es el escenario de una novela de sanación familiar cálida y pacífica!
La primera vez que me enteré de que había renacido aquí, me quedé un poco desconcertado. Ya era difícil de aceptar el hecho de volver a nacer conservando mis recuerdos, pero ¿el mundo de una novela? Sin embargo, esa confusión duró solo un instante y acepté la realidad de inmediato.
Esta novela titulada «¡El primer amor de esos hermanos!» es una novela romántica, tal como indica su título, en la que la protagonista femenina, que ha vivido con firmeza en un mundo duro, conoce a los hermanos, el amor florece entre ellos y su vida da un giro de 180 grados… En fin, es una historia sumamente trillada y común.
¿Villanos? ¿Penurias? ¿Momentos de frustración insufrible? No hay nada de eso. Es una novela que verdaderamente puede definirse como lo máximo de la sanación, donde lo más importante es que todos aprecian, aman y consuelan a la protagonista, curando sus profundas heridas. No había razón alguna para darle la espalda a la realidad.
¿Hasta qué punto aprecian a la protagonista? Al punto de que, cuando ella lloraba diciendo que no podía elegir a uno solo de los hermanos y preguntaba si no podían amarla todos juntos, mis hermanos, que se consideraban rivales y se peleaban como si fueran a matarse, le suplicaron entre lágrimas que no llorara y aceptaron esa condición.
¿Y yo? Por cierto, soy el joven amo enfermizo que apoya y ayuda a su amor. En la novela solo estoy un poco enfermo, pero vivo bien hasta el final e incluso en el capítulo extra apareció el detalle de que se desarrolló una cura para mi enfermedad, así que no hay la más mínima razón para preocuparme.
Por supuesto, tampoco hay razón para sentir inquietud ante el exceso de atención y afecto de mis hermanos. Solo queda una semana para que comience la historia original. En cuanto aparezca la protagonista, mis hermanos estarán desesperados intentando cautivarla como sea, así que un capricho tan vergonzoso como darles besos en la mejilla era algo que podía concederles cuantas veces quisieran.
Puesto que el desarrollo de la trama es tan ágil que en solo un año se decide que todos vivirán juntos, me da la impresión de que no habrá tiempo para aburrirse por un rato.
Hasta que termine la historia original, tendré que seguir diligentemente a mis hermanos a todos lados. Si les digo que mis salidas frecuentes se deben a que me siento agobiado dentro de casa, se sentirán en un aprieto, pero sin duda me darán su permiso.
Sosteniendo las comisuras de mis labios que se elevaban con picardía, me tumbé cuán largo era sobre la cama. Dado que era una novela que me gustaba bastante a su manera, el corazón me latía con fuerza solo de pensar en presenciar la historia original con mis propios ojos.
Al ver otras obras de reencarnación, los protagonistas suelen anotar minuciosamente todos los detalles de la obra original, pero, por desgracia, para cuando me di cuenta de mi transmigración, los detalles de la novela ya se habían vuelto borrosos en mi memoria. Ya era asombroso que al menos recordara los acontecimientos más importantes, considerando todo lo que había leído.
Aun así, no estaba preocupado. ¿Acaso no bastaba con saber quiénes eran los protagonistas masculinos y la protagonista femenina? Asimismo, observar sin saberlo todo por completo tiene su propio encanto y diversión.
¿Cómo será la protagonista en la vida real? En el libro, se decía que era una belleza deslumbrante al punto de dejar a cualquiera atónito, además de ser una persona radiante como el sol, de modo que estar a su lado se sentía reconfortante. Por supuesto, aparte de eso, jamás había odiado a nadie, por lo que tenía el epíteto de «ángel» y, al ser pequeña y tierna, cualquier animal feroz se volvía dócil bajo sus caricias, por lo que también le apodaban «hada».
La primera vez que leí la novela pensé: «¿En serio? ¿Tanto así?», pero ahora que estaba a punto de verlo con mis propios ojos, la expectativa y la emoción no me dejaban estar quieto.
—Ojalá llegue rápido el día 10.
Tras murmurar eso, solté un «jejeje» con una risa extraña y terminé enrollándome en una manta, rodando de un lado a otro sobre la cama.
* * *
… Estoy seguro de que hasta hace apenas una semana pensaba de esa manera.
—¡Kaaaaak!
¿Qué demonios es lo que está pasando aquí?
—¡Sálvenme! ¡Por favor, sálvenme! ¡Aaaaaah!
¿Acaso estoy soñando ahora mismo?
—¡Trae un cuchillo! ¡Un cuchillo!
—¡Pe-pero…!
—¡Clávaselo rápido hasta matarlo! ¡Quítamelo de encima!
—¡Si hace eso, el chófer…! ¡Kukj!
Mire por donde lo mire, no parece en absoluto una obra de teatro montada para burlarse de mí. De no ser así, el olor a sangre que me llega a la nariz no podría ser tan nítidamente real. No, aunque de alguna manera se pudiera simular tan a la perfección la sangre…, ¿cómo podría ser falso el hecho de que a todos les estuvieran arrancando los brazos y las piernas y que sus entrañas salieran disparadas?
—¡Lo siento, hip, lo siento! ¡Perdóneme!
—Simplemente vete… ¡Aaaaah!
—T-Tengo que h-huir… ¡Tengo que huir!
¡Bang!
Con el sonido de la puerta principal abriéndose de golpe y con violencia, el cuidador fue el primero en salir corriendo. Detrás de él, la señora que estaba sentada en el suelo huyó de la casa tropezando una y otra vez y lo mismo hizo el médico, que había bajado al primer piso al oír que había alguien herido.
Cruj, cruj.
Los únicos que quedaron en la sala de estar fueron el chófer que le mordía el cuello a una persona, la enfermera que temblaba convulsivamente echando espuma con sangre por la boca y el encargado de la casa, que ya había dejado de respirar.
—Kuruguuk…
Junto con un sonido de flema hirviendo, el cuerpo del encargado se agitó. Dado que le habían arrancado el corazón, lo normal sería que estuviera muerto, pero se levantó tambaleándose y, chorreando saliva, se abalanzó sobre la enfermera. Como alguien que hubiera estado hambriento durante docenas de días, le arrancó la piel a toda prisa y bebió su sangre.
Y, no mucho después, la enfermera también se levantó de su sitio como si no sintiera dolor alguno. El chófer y el encargado que la estaban despedazando a mordiscos, como si nada hubiera pasado, olfatearon un par de veces con la nariz y se retiraron dócilmente. Mientras ellos recogían y comían los pedazos de entrañas esparcidos por el suelo, la enfermera parpadeaba y miraba a su alrededor.
Venas de un rojo oscuro que sobresalían abultadas, pupilas que se habían vuelto blancas como si tuvieran una película por encima, personas que se movían perfectamente y emitían sonidos bestiales a pesar de haber sufrido heridas con las que era imposible seguir con vida…
«… Como sea que lo mire, parecen zombies».
Retrocedí lentamente y, dominando mis piernas temblorosas, subí las escaleras haciendo el menor ruido posible. Solo había bajado un momento porque afuera había un alboroto, pero jamás imaginé que algo así estaría sucediendo. Debido a mi débil estómago, me dieron náuseas e incluso me subió un jugo amargo por la garganta, pero haciendo mi mayor esfuerzo por contenerlo, apenas logré regresar a mi habitación.
—…
Cerré la puerta de la manera más silenciosa posible y le puse el cerrojo. Por si acaso, arrastré una silla que estaba cerca para colocarla frente a la puerta e incluso puse encima de ella los libros que estaban colocados en el escritorio. Aunque quería mover cosas como el escritorio o la cama, mi falta de fuerza hacía que esto fuera mi límite.
—Ha, hah…
A decir verdad, solo por mover unos cuantos libros, todo mi cuerpo estaba empapado en sudor. Aun en medio de eso, temiendo que vinieran al oír mis jadeos, tuve que taparme la boca para ordenar mi respiración.
Mi mente se enredaba sin control. ¿Esto es real y no un sueño? ¿Zombies? ¿De verdad son zombies? ¿Tiene eso algún sentido? Era tan absurdo que se me escapó una risa hueca.
Aun así, mi cuerpo se movió con fidelidad para tomar el teléfono móvil que había dejado a la cabecera de la cama. Mis hermanos, que deberían haber sido los primeros en contactarme si ocurría algo como esto, estaban en silencio. Aunque presionaba el botón de llamada con dedos temblorosos, lo único que recibía a cambio era el aviso automático de que estaba fuera del área de cobertura.
—… Esto es absurdo.
Sí, esta es una historia que realmente no tiene sentido. Eran personas que hasta esta mañana, hace apenas 3 horas, estaban perfectamente bien. Si es así, significa que han pasado como mucho 3 horas desde que estalló este asunto, pero ¿estar fuera de cobertura?
¿Acaso se destruyeron todas las estaciones base y se cortaron los cables de fibra óptica? Tal vez eso ya había sucedido antes de que aparecieran los zombis. De no ser así, no había forma de que mis hermanos no me hubieran dejado ni una sola llamada.
Impresiones sobre el capítulo completo.
Ayyy dios mio! Me deja con la incertidumbreeeee 😣😣👀👀
Conversaciones vinculadas a pasajes específicos.