—¡Pensar que tendría que darte comida congelada o enlatada me rompe el corazón! ¿Y tú, poniéndote a pensar en pasar hambre? ¿Mhm? ¿Acaso no confías en tu hermano?
—No, no es eso…
¿Quién se imaginaría que esta sería la conversación que tendríamos después de habernos comido un estofado picante dentro de un centro comercial? Le ofrecí todo tipo de excusas a Baek Hyun-woo a toda prisa, pero él, con los ánimos ya por el suelo y sumido en la amargura por la ofensa, apretó los labios y ni me volteó a mirar.
—Hyuuuung.
—…
—Hyung, lo siento, ¿sí? No lo dije con esa intención… Solo te lo dije porque no quería que te esforzaras tanto y pasaras por tantos apuros.
—…
—A mí tampoco me gusta pasar hambre, ya lo sabes.
—…
Menudo problema.
Para mí, no era para tanto, pero parecía que Baek Hyun-woo se había sentido profundamente herido. Cuando intenté acercarme sigilosamente, giró la cabeza con un ademán brusco sin hacerme el menor caso.
Pero lo cómico de la situación era que, mientras me ignoraba obstinadamente, lo que hacía era recoger la mesa y ponerse a pelar fruta. Para colmo, las manzanas que me ponía enfrente estaban todas cortadas minuciosamente en forma de conejitos, por lo que no me quedaba más remedio que reírme.
Me tomé un trozo de manzana y lo llamé varias veces, pero no obtuve respuesta. Al final, el que cedió fui yo. Levanté las manos en señal de rendición y las volví a bajar mientras le decía:
—Entonces, hazme costillas para la cena.
—…
—¿Sí? Hazlas bien cocidas para que queden bien suavecitas.
Si alguien más me hubiera escuchado, ¿qué habría dicho? «¿Estás bien de la cabeza? ¿Acaso no ves que aparecieron los zombis y el mundo se está acabando para que andes pidiendo costillas? ¿Te volviste loco?», ¿no habrían reaccionado así?
Pero no me quedaba de otra. Si no le hacía esta clase de berrinches, Baek Hyun-woo se quedaría resentido durante días sin dirigirme la palabra.
—¿Me las vas a hacer?
—… Está bien.
Solo entonces el ceño, que tenía fruncido por completo, comenzó a relajarse poco a poco. Ladeaba la mirada y respingaba los labios como si tuviera más cosas que decir pero estuviera conteniéndose. Este era el momento. Solté un suspiro exagerado a propósito y murmuré en voz alta para que me oyera:
—Ah, me duelen las piernas.
—… ¿Te duelen las piernas?
—Sí, me duelen un poco las pantorrillas.
—Debe ser porque caminaste mucho hoy.
¿Caminar mucho? Qué va, ni mil pasos habré dado. ¿Acaso Baek Hyun-woo no sabe que estos días camino incluso menos que cuando estaba encerrado en casa? Me tragué esas palabras y me di un par de palmaditas en la pierna que no tenía nada.
—Déjame ver.
Al exagerar la dolencia, Baek Hyun-woo me revisó la pierna con un rostro sumamente serio. Sus grandes manos me sobaron las pantorrillas y las rodillas un par de veces y, en un abrir y cerrar de ojos, subieron hasta mis muslos, presionando con firmeza por el lado interno.
Un escalofrío me recorrió el cuerpo. No me esperaba que su mano llegara tan arriba, así que, por puro reflejo, eché la pierna hacia atrás y le dediqué una sonrisa incómoda en cuanto cruzamos miradas.
—¿Ahí no te duele?
—… Ah, sí, sí. Ahí estoy bien.
—¿Solo te duelen las pantorrillas?
—No es tan grave…, solo duele un poco.
Ante mis palabras, Baek Hyun-woo soltó un breve suspiro.
Sin preguntar nada más, me tomó la pierna con delicadeza y la acomodó sobre sus muslos. Las manos que me rodeaban la pantorrilla eran sumamente delicadas y se notaba el esfuerzo que hacía por ajustar la fuerza para no lastimarme mientras me masajeaba los músculos tensos.
—…
Tanto su cara como sus gestos eran los de alguien preocupado por mí, pero cada vez que Baek Hyun-woo me tocaba, sentía una extraña repulsión sin motivo alguno. Cada vez que la yema de sus dedos me rozaba la piel, se me cortaba la respiración, y cuando nuestras miradas se cruzaban, sentía un cosquilleo en las plantas de los pies. A decir verdad, me daban ganas de retirar el pie y decirle que estaba bien, que solo había exagerado para mejorar su estado de ánimo.
No debí haber hecho eso… Tal vez exagerar fue un error.
Aunque me arrepentí demasiado tarde, ese pensamiento apenas duró un instante.
—Será mejor que, por lo menos por hoy, no uses más las piernas.
Al decir esto, la cara de Baek Hyun-woo era la de alguien sumamente satisfecho con la situación. No es que tuviera una sonrisa de oreja a oreja…, pero ¿cómo decirlo? Parecía la cara de alguien que hubiese estado esperando precisamente este momento.
Sintiendo cómo el rechazo de hace un rato desaparecía por completo, solté un suspiro silencioso.
Bueno, en fin, ¿el que se toma la molestia no es él y no yo? Si a él le gusta, allá él.
Apenas me resignaba a la situación y relajaba el cuerpo que se me había puesto tenso…
¡Boom!
Con un estruendo repentino e inesperado, el edificio entero tembló con fuerza. El impulso casi me hace salir despedido hacia adelante, pero gracias a que Baek Hyun-woo me sostuvo por la cintura me libré de hacer un ridículo de los grandes.
Le agarré el brazo a mi hermano mayor a toda prisa y pregunté:
—¿Q-qué fue eso?
¿Se está derrumbando el edificio? No, ¿cómo va a ser eso posible? Con el cuerpo encogido al máximo, aguanté la respiración y me puse en alerta total.
Desde un lugar no muy lejano, resonó un alarido agudo que parecía rasgar el aire. Era un sonido tan desgarrado e informe que resultaba imposible discernir si pertenecía a un humano, a un zombi o a alguna otra cosa, por lo que me mordí los labios y le susurré a Baek Hyun-woo al oído:
—… ¿Se habrá derrumbado algo?
—Tendría que ir a ver para saberlo.
Al ver que sus ojos se entrecerraban, aumenté la fuerza con la que le sostenía el brazo. Temiendo que me dejara atrás para ir solo, le dije alarmado: «Voy contigo», a lo que Baek Hyun-woo respondió levantándome en brazos.
¡Boom…!
El suelo volvió a retumbar una vez más. La intensidad fue mucho menor que la de antes, pero al mismo tiempo se sentía mucho más cerca.
—Abrázame del cuello.
—S-sí.
Incluso la expresión de Baek Hyun-woo, quien siempre actuaba con una calma casi insólita diciendo que no pasaba nada, lucía tensa. Su rostro rígido parecía petrificado por la tensión, o quizás por un profundo fastidio.
En cuanto lo confirmé, la ansiedad me envolvió; sin darme cuenta, me aferré a él casi con desesperación y lo abracé con fuerza por el cuello. Sentía su respiración agitada y sus músculos tensos, pero me resultaba imposible calmarme. Sentía que si lo soltaba en ese momento, ocurriría algo verdaderamente irreparable.
—… Es un olor que ya he sentido antes.
En medio de eso, Baek Hyun-woo soltó unas palabras incomprensibles. ¿Un olor? Por puro reflejo, olfateé el aire, pero lo único que percibía era el aroma de la comida que nos habíamos servido hace un rato.
Quise preguntarle a qué olía, pero Baek Hyun-woo fue más rápido en abrir la puerta y salir. Había una extraña irritación en sus pasos largos y decididos. Viéndolo avanzar con esa actitud, parecía alguien que iba a cobrarle una deuda a un estafador y, por absurdo que parezca, ver esa reacción hizo que mi ansiedad disminuyera un poco.
¡Skreeek! ¡Khak! ¡Kyaaak!
A medida que avanzábamos, los alaridos de los zombis resonaban con más fuerza que el retumbar del suelo. Salvo el primer día, nunca había visto a tantos zombis reaccionar de forma tan escandalosa, así que mi cuerpo se encogió por mero instinto.
—Hermano, ¿no sería mejor salir de aquí?
—Solo vamos a revisar y, si se ve raro, nos vamos.
—A mí ya me parece bastante raro…
A pesar de que debió haber oído mi murmullo, Baek Hyun-woo no le prestó atención. Como si mis palabras ni siquiera le llegaran, apresuró el paso cada vez más, con un ritmo extrañamente brusco que denotaba que no solo tenía prisa, sino que estaba conteniendo el coraje a duras penas.
Guardé silencio y me aferré un poco más a su cuello. Mirando de reojo el rostro de mi hermano, noté la misma expresión que ponía únicamente cuando yo cometía un error enorme, así que terminé mirándolo con cautela.
Al adentrarnos más, el alboroto se volvió más claro. En el vestíbulo central del centro comercial, un espacio amplio rodeado por escaleras mecánicas y barandales en cada piso, los zombis se amontonaban y aplastaban entre sí. La enorme escultura que debía haber estado en medio yacía derribada y, sobre ella, había alguien de pie.
—¿No es una persona?
Apenas esas palabras se me escaparon en un susurro, la mujer parada sobre la escultura se movió con ligereza.
Aunque estaba saltando desde un lugar bastante alto, no mostró la menor duda ni se tambaleó al aterrizar. La mujer se movía con elegancia como si estuviera cruzando por piedras sobre un río e incluso se daba el lujo de acomodarse el cabello despeinado.
Al pasar su suave cabello castaño detrás de la oreja, su rostro quedó claramente al descubierto. Ojos ligeramente caídos, labios trazando una sonrisa suave y una impresión tierna que recordaba a un cachorrito…
Además, su vestido blanco pulcro y su cárdigan rosa grueso lucían tan frescos y fuera de lugar con la situación que parecía alguien que simplemente había salido a dar un paseo. La impresión general que daba era sumamente delicada y encantadora. Era una belleza capaz de dejar a cualquiera atónito.
Y yo sabía perfectamente quién era esa mujer. A pesar de ser un rostro que veía hoy por primera vez, no pude evitar reconocerla por instinto. Por supuesto, solo había una persona capaz de transmitir esa sensación de frescura, como si el sol brillara y las flores brotaran con solo mirarla.
«¡Es la protagonista femenina!»
Así es, me refiero a Moon Se-young, la protagonista femenina de «¡El primer amor de esos hermanos!». En la obra original decían que si la palabra «encantadora» se convirtiera en persona, esa sería Moon Se-young y, ahora, entendía perfectamente por qué lo decían.
Sintiendo mi presencia, Moon Se-young levantó la cabeza y nuestras miradas se cruzaron. En cuanto sus hermosos ojos, parecidos a dos bellotas, me enfocaron por completo, sentí que mi temperatura subía y mi corazón empezó a latir con una fuerza escandalosa. Sin poder soportar la vergüenza, abracé a Baek Hyun-woo con un poco más de fuerza, aunque no fui capaz de apartar la mirada de ella.
Ahora entendía por qué en la novela original los hermanos arriesgaban sus vidas por ella. Es más, me parecía increíble que el Baek Si-hyeon original no se hubiera enamorado de ella. ¿Cómo era posible ver a una persona así y simplemente pensar: «Se ve bien con mis hermanos»?
Cuando Moon Se-young sonrió abiertamente y agitó la mano, de plano, empezaron a sonar campanas en mi cabeza. No podía ver nada más que a ella. La luz artificial que caía desde el techo, la brisa suave y los pétalos flotando parecían creados únicamente para ella.
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