—¿No tienes sueño?
—Seguro es porque dormí demasiado hace rato. Tú también debes de estar cansado, hermano. No te preocupes por mí y duerme.
Al decir eso y levantar el torso, Baek Hyun-woo respondió: —Tu hermano tampoco tiene sueño—, y volvió a encender la luz de noche. Quizá porque funcionaba a pilas, incluso en su ajuste más brillante apenas si alcanzaba a iluminar los alrededores de la cama.
Aun así, era suficiente para poder vislumbrar nuestros rostros, por lo que no resultaba incómodo. No, de hecho, este nivel de luz era perfecto.
Bañado por aquel tenue resplandor anaranjado, el rostro de Baek Hyun-woo lucía hermoso como de costumbre. Incluso bajo la luz del sol solía soltar refunfuños pensando que el mundo era injusto, pero en este momento ni siquiera podía emitir semejante queja.
Su rostro esculpido por las sombras parecía una obra minuciosamente pintada al óleo. El destello de la lámpara reflejado en sus pupilas negras parecía un pedazo de sol y los hoyuelos que se le formaban al sonreír eran pequeños pozos que albergaban la penumbra. Si un día, de repente, Baek Hyun-woo me confesara que, en realidad, no es humano, sino un ángel o un hada, creo que podría aceptarlo respondiéndole: “Ya me lo imaginaba”.
—¿Tienes algo que me quieras decir?
—… No.
Por más que lo pensara, Baek Hyun-woo no debía trabajar en una empresa; debió haber sido actor o modelo. Fuera una película o un libro de fotos, seguro que, con solo grabar un par de escenas, se habría convertido de golpe en una estrella popular.
Kuuu-rooong…
Aunque claro, ahora que el mundo se había acabado, era un lamento que ya ni tenía sentido albergar.
—¡A mí me parece que mi hermano pequeño tiene algo que quiere decir!
—… Solo estaba pensando en lo guapo que eres, hermano. O tal vez, ¿hermoso?
—Gracias por el cumplido.
Aunque debía ser una frase que había escuchado toda su vida desde que nació hasta el día de hoy, Baek Hyun-woo respondió con una sonrisa suave, como si le hiciera una ilusión enorme.
Menos mal que nací hombre. Si fuera mujer, seguro me habría deslumbrado con esa cara y habría dejado de lado a la familia o lo que fuera para perseguirlo y pedirle que saliéramos. O quizás habría insistido diciendo que qué importa si no llevamos la misma sangre.
¿Suena demasiado extrema la comparación? Sea como sea, Baek Hyun-woo es así de bello. Aunque dije que era hermoso, sinceramente, es diferente a eso. Muy diferente. ¿Cómo es posible que con esa estatura y ese cuerpo sea más hermoso que la mayoría de los artistas?
—Si-hyeon también es hermoso.
Cabe decir que no me gusta mucho que me digan que soy hermoso. A Baek Hyun-woo le sienta de maravilla la descripción de hombre bello, pero en mi caso casi siempre era una forma indirecta de decirme que parecía mujer.
Por supuesto, Baek Hyun-woo también lo sabe. Y aun así, como siempre reacciona con una actitud de «es la verdad, ¿Qué quieres que le haga?», en lugar de protestar, sencillamente, le lancé una mirada de reojo.
Chuuuaaa—
—Vaya que cae con ganas.
—Yo también lo creo.
—¿Los otros hermanos estarán bien?
Ante esas palabras, Baek Hyun-woo esbozó una leve sonrisa. Cada vez que me preocupaba por Baek Beom-ho y Baek Yi-tae, él ponía una cara exactamente igual a la de alguien que ve a un conejo preocuparse por un tigre y, esta vez, no fue la excepción.
—Saben valerse por sí mismos, ya los conoces.
—Aun así… Como ninguno de los dos es de los que se protege el cuerpo, por eso lo digo.
Por más fuertes que sean, al punto de no haber sufrido ni un resfriado en su vida, ¿acaso no es cierto que todas las enfermedades llegan en el momento menos pensado? Mientras me preocupaba imaginándome a los dos empapados por la lluvia y aquejados por la fiebre, Baek Hyun-woo me apartó el cabello de la frente y me consoló diciendo: —Tranquilo.
Después de eso, seguimos conversando un buen rato de esto y aquello, pero la lluvia no daba la menor señal de parar. Realmente, parecía como si al cielo le hubieran hecho un agujero; pensando en eso, apreté la cobija sin motivo alguno. El sonido de las gotas de lluvia golpeando bruscamente la ventana sonaba exactamente como si alguien estuviera llamando a la puerta, por lo que me resultaba imposible tranquilizarme.
Tap.
… No, en verdad estaban tocando. Y parecía que no era el único que lo había escuchado. Baek Hyun-woo, levantándose de su sitio sin dudarlo, giró el cuerpo como si fuera a ir hacia la ventana, por lo que estiré la mano apresuradamente y le agarré la ropa.
—No vayas.
—Tengo que revisar.
—No… No, no vayas.
Si de por sí me daba miedo que hubiera ruidos en el pasillo, ¿ahora quería revisar un ruido que venía de afuera de la ventana? No estamos en el primer ni en el segundo piso, sino en un tercer piso. Fuera lo que fuera, no era nada normal. Dejando de lado el hecho de haber salido solo, ¿qué clase de sentido de la responsabilidad había que tener para actuar así? Además, en situaciones como esta, las personas curiosas son siempre las primeras en morir o sufrir una desgracia.
—No debe ser nada.
—¿Y tú cómo lo sabes?
Sin atreverme a elevar la voz, le respondí con irritación, a lo que Baek Hyun-woo esbozó una sonrisa apurada. Mientras movía los labios como sin saber qué decir, desde el lado de la ventana seguía sonando el mismo ruido.
Tap, tap…
Al no tener un intervalo regular, me ponía aún más de los nervios. Sintiendo que si aflojaba la fuerza de mi mano aunque fuera un poco él aprovecharía para ir hacia la ventana, apreté los dientes y tiré de Baek Hyun-woo hacia mí. Fue en ese preciso instante…
Ggg-ggg-ggg—
«¡Maldita sea!», casi se me escapa una palabrota de la boca, pero me la tragué a duras penas en la garganta. Junto con un sonido áspero como si estuvieran raspando el cristal con algo afilado, cayó un relámpago que puso ante mis ojos, de forma descarada, la sombra de una figura grotesca.
Era una silueta muy parecida a la que había visto hace un rato al otro lado del pasillo. Sin poder emitir ni un solo sonido, tiré apresuradamente del dobladillo de la ropa de Baek Hyun-woo; él se quedó mirando fijamente la ventana y me susurró al oído:
—Podría ser la rama de un árbol.
—… Di algo que tenga sentido, estamos en un tercer piso.
—Solo voy a mirar un segundo y vuelvo, ¿sí?
—Hermano, por favor.
¡Kaa-gaa-gang!
Mi súplica quedó ahogada por un trueno capaz de rasgar los oídos, pero Baek Hyun-woo, como dándose por vencido, asintió con la cabeza y me acarició la espalda con suavidad.
—No iré.
—Ven aquí y acuéstate conmigo.
—Tranquilo.
—¡No, no puedo estar tranquilo, así que acuéstate!
¿Pretende que confíe en él cuando sigue mirando hacia la ventana con ojos de estar preocupado? Creerme eso me convertiría en un idiota.
—Es que no creo que me aguante…
—Por eso te digo que vengas. ¿Acaso la curiosidad es más importante ahora?
—Mmh, no me refería a eso.
—Si no te referías a eso, ¿a qué entonces? No me hagas seguir hablando. Acuéstate rápido.
Golpeé el espacio a mi lado en la cama con rostro firme. Baek Hyun-woo se sobó la nuca y dijo: «Si me acuesto yo también va a quedar demasiado estrecho», pero eso no era nada importante y tampoco era asunto mío.
—Rápido.
Solo tras insistirle varias veces se quitó los zapatos y se subió a la cama. Como intentó sentarse en el borde exterior, yo mismo lo jalé hacia el interior para acostarlo y hasta lo arropé con la cobija. Por miedo a que bajara de la cama mientras me quedaba dormido un momento, me acomodé usando su brazo como almohada, lo que provocó que una risa leve resonara sobre mi cabeza.
—Aun así, si llegas a sentirte apretado me avisas.
—Eso no va a pasar.
Cuando le advertí que aunque estuviera incómodo y no pudiera dormir me quedaría así todo el tiempo, Baek Hyun-woo sonrió como si hubiera recibido un regalo inesperado y me abrazó con fuerza.
—¡Ugh…!
—Shh, silencio. La criatura de afuera podría escucharnos.
¡Y eso que hace un momento decía que no era nada!
Cuando lo miré con rabia, mi hermano, con cara de no saber nada, me frotó la mejilla con la suya y, luego, llegó a abrir la boca para mordérmela. Me dolió tanto que se me saltaron las lágrimas, pero no me atreví a gritar ni a enfadarme; simplemente, le clavé el codo en el estómago.
* * *
La lluvia amainó a duras penas dos días después. El cielo lucía sin una sola nube, como si nada hubiera pasado, pero el aire se sentía bastante frío. Por lo visto, debió de haber sido una lluvia de otoño.
—¿No tienes frío?
—Estoy bien con esto.
Con la sudadera gruesa con capucha puesta me sentía de maravilla. Esquivé las manos de mi hermano, que intentaba ponerme también una bufanda, y salí del edificio. Naturalmente, mi mirada se dirigió primero hacia la habitación del hospital donde nos habíamos estado quedando.
—…
Sobre las paredes blancas se veían claramente unas marcas profundas, como si las hubieran remachado con un pico. Todavía ignoraba la identidad de aquello que tocó a la ventana la madrugada de hace dos días, pero qué habría pasado si en ese momento se me hubiera ocurrido correr la cortina o abrir la ventana… No quería ni imaginármelo.
—Vamos por aquí.
—Ah, sí.
Sintiendo un escalofrío que me hizo estremecer todo el cuerpo, Baek Hyun-woo se acercó y me jaló la mano con suavidad. ¿Qué demonios habría sido aquello? ¿De verdad era un monstruo? ¿O un zombi mutado? Preferiría no saberlo nunca jamás, pensé mientras giraba la cabeza.
Bajo un cielo azul deslumbrante, los edificios derrumbados, las telas de araña desordenadas y enredadas, y esos capullos cuyo contenido era imposible de adivinar resultaban sumamente siniestros. Incluso al ver que habían aumentado en número en comparación con antes de que lloviera, no podía quitarme la sensación de que aquel monstruo estaba relacionado con ellos.
… ¿Acaso no habrán nacido de ahí dentro?
—¿Qué miras con tanta atención? ¿Los capullos?
—Sí, me preguntaba qué habrá ahí dentro…
Ante mis palabras, Baek Hyun-woo detuvo el paso y miró fijamente el capullo más cercano. A diferencia de los otros que estaban pegados a la pared, este, colgado de una farola, parecía estar al alcance con solo estirar un poco la mano.
—¿Lo abrimos?
Al decir esto señalando el capullo, el rostro de Baek Hyun-woo lucía tan fresco como si estuviera hablando de un paquete que acababa de llegar por correo. Por puro reflejo, estuve a punto de asentir, pero sacudí la cabeza a toda prisa.
—¿Y si sale algo volando?
—Quién sabe… No me parece que haya algo vivo ahí dentro.
Entre el miedo y el asco, dudé un instante, pero al final elegí el miedo. Sí, no sabía qué podía haber, pero era mejor saberlo que estar completamente a ciegas. Tras vacilar un momento, asentí con la cabeza y Baek Hyun-woo me acarició el cabello una vez antes de acercarse hacia donde estaba el capullo. Si hubiera mostrado el menor signo de duda o vacilación, pensaba decirle que mejor nos fuéramos, pero sin siquiera tomar aire, rajó el capullo de un solo trazo con una navaja que no sabía de dónde había sacado.
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