Aunque la historia no estuviera siguiendo el curso de la obra original y yo no hubiera presenciado esa historia, habría tardado muy poco en darme cuenta de que Moon Se-young era el centro del mundo. Cuando le devolví el saludo agitando la mano embobado, Baek Hyun-woo me dijo algo, pero no me entró nada por las orejas. Solo podía pensar en que ojalá este momento fuera eterno.
Sus pasos ligeros como si caminara sobre las nubes, sus mejillas teñidas de un leve tono carmesí, su cuello blanco y recto como el de un ciervo, y la forma despiadada en que les reventaba la cabeza a los zombis…
—… ¿Eh?
¿Habré visto mal? De seguro vi mal, ¿verdad? Me pareció que algo muy raro se metió en el medio por un segundo.
Sacudí la cabeza a toda prisa y volví a mirar hacia abajo, pero nada cambió. La protagonista femenina más encantadora del mundo, esa que se supone tenía un corazón tan blando que era incapaz de matar a un solo bicho, sostenía un martillo y le machacaba la cabeza a los zombis sin el menor remordimiento.
—Vámonos.
—E-espera, espera un segundo.
Cuando Baek Hyun-woo se dio la vuelta tajante como si hubiera visto algo insoportable, estiré las piernas a toda prisa para bajarme de sus brazos y me agarré del barandal. Por más que me sobaran los ojos y volviera a mirar, lo que sostenía Moon Se-young en las manos era, en efecto, un martillo.
—…
¡Puff! ¡Pakk!
Cada vez que Moon Se-young blandía el artefacto, las cabezas de los zombis cercanos reventaban como globos de agua. Lo que yo había confundido con pétalos de flores era, en realidad, la sangre que salía disparada de los zombis. Ella daba pasos ligeros mientras liquidaba sin piedad a los zombis que se le echaban encima.
Si al menos se hubiera visto sufriendo o temblando de miedo, habría pensado que simplemente estaba luchando con todas sus fuerzas para sobrevivir, pero no había ni rastro de eso en ella. Estaba tan tranquila y cuidadosa como si estuviera eligiendo flores para ponerlas en un florero.
Lo más impresionante era que, en medio de todo ese caos, sostenía el dobladillo de su vestido con una mano para evitar que le saltara sangre a la ropa. Al verla dar pasos elegantes como si evitar la sangre que salía disparada por enfrente fuera más importante que los zombis que la atacaban por detrás, la situación perdió tanto sentido de la realidad que, sin darme cuenta, me dije:
—¿Será un sueño?
La música clásica que resonaba dentro del centro comercial se volvió cada vez más majestuosa. A la par de la música, los movimientos de Moon Se-young se hicieron más amplios. Parecía estar bailando con cada acción, y, en particular, la escena donde hizo caer una pequeña estructura colocada sobre la fuente para aplastar a los zombis era algo que daba lástima ver únicamente con los ojos.
En el preciso instante en que la música, que iba en aumento, terminó dejando un eco grandioso, la carnicería de Moon Se-young llegó a su fin en perfecta sincronía con ese ritmo.
El ruido y el movimiento que se entrelazaban en un caos se calmaron como por arte de magia y ella se quedó sola sobre la parte más alta de la escultura derribada.
Entonces, en aquel espacio manchado de pedazos de carne y escombros, como si fuera una actriz en el escenario cerrando la escena final, tomó suavemente el dobladillo de su falda, dobló una pierna con delicadeza y volvió a estirarla para inclinarse en reverencia.
Clap, clap, clap.
Al ver eso, me puse a aplaudir sin darme cuenta. Por supuesto, cuando escuché a Baek Hyun-woo llamarme por detrás diciendo mi nombre, bajé las manos a toda prisa, pero el sonido ya le había llegado a Moon Se-young hacía rato.
—¡Gracias!
Ella sonrió, radiante, y agitó las manos por encima de su cabeza. Yo le respondí de forma torpe y tonta: «A-ah, no es nada. Estuvo increíble», y Moon Se-young avisó que vendría hacia acá antes de dar un saltito y bajarse de la escultura.
—… Algo así lo puedo hacer yo también.
Baek Hyun-woo refunfuñó por lo bajo, pero yo dejé pasar sus palabras por un oído y me sobé repetidamente los brazos erizados. ¿Qué demonios era lo que acababa de ver?
—Vámonos.
—¿Adónde?
—No podemos quedarnos aquí todo el tiempo.
Mientras esperaba a que subiera Moon Se-young, Baek Hyun-woo me jaló de la muñeca hacia afuera. Le eché una mirada al vestíbulo central hecho un desastre por la sangre y los restos de los zombis y planté firme las piernas.
—Dijo que iba a subir, esperemos un poco.
—Podría ser una persona peligrosa.
Las palabras de Baek Hyun-woo no estaban equivocadas. Una persona capaz de reventar las cabezas de docenas de zombis usando solo un martillo resultaba sospechosa y peligrosa ante los ojos de cualquiera. Si fuera otra persona, le habría dado la razón. Tal vez incluso le habría pedido huir mientras ella les reventaba las cabezas a los zombis.
—No, estoy seguro de que es una buena persona.
—¿Cómo puedes estar tan seguro de eso?
Pues porque ella es la protagonista femenina.
Aunque todo haya cambiado, hay cosas que se mantienen intactas. Al igual que mis hermanos, que me cuidan con tanto esmero, su personalidad y temperamento básico deberían ser los mismos.
—Mmh… Simplemente me lo parece.
Como tampoco podía decírselo de forma directa, le di una respuesta caprichosa digna de un niño chiquito; por suerte, Baek Hyun-woo solo frunció levemente el ceño sin intentar llevarme a la fuerza ni agregar nada más.
Al ver que me soltaba la muñeca en señal de permiso, solté un suspiro de alivio por dentro y giré la cabeza hacia donde resonaban sus pasos.
—¡Hola!
Moon Se-young, que venía subiendo por la escalera mecánica, agitó la mano con una sonrisa radiante. La protagonista a la que tanto deseaba ver venía caminando directo hacia mí. Me limpié torpemente las palmas de las manos mojadas por el sudor frío contra el pantalón y le dediqué una sonrisa incómoda.
—… ¿Tanto te gusta la gente bonita?
—¿Eh?
—¿Tu hermano no es más bonito? La otra vez dijiste que tu hermano era muy bonito.
—… Bueno, sí, pero tú eres un hombre. ¿De qué estás hablando? Además, no quiero conocerla solo porque sea bonita.
Baek Hyun-woo y Moon Se-young eran bellezas que compartían un aire similar, pero con matices totalmente distintos. Él me miró con escepticismo como si no me creyera, pero mis palabras eran totalmente sinceras. ¿Que si sentía admiración de fan? Claro que sí, pero lo verdaderamente importante era que ella era la «protagonista».
Así es, la protagonista.
Aunque mis hermanos también fueran los protagonistas masculinos, a fin de cuentas, esto era una novela romántica relatada desde la perspectiva de Moon Se-young. La historia se dividía así por cuestiones de género literario, pero el centro indiscutible de todo era ella.
Viéndolo de esa manera, que aplastara zombis sin piedad tampoco resultaba tan extraño. Si una novela romántica se distorsionó de la noche a la mañana para convertirse en un apocalipsis zombi, ¿no era natural que las personas de este mundo también fueran cambiando para adaptarse a él?
Además, la mayoría de los protagonistas poseen la clave para resolver esta clase de crisis. Ya sea inmunidad, una cura…, fuera lo que fuera, mientras me mantuviera bien pegado a ella, no habría razón para preocuparme.
—No sabía que aún quedaba gente en el centro comercial…, no, en esta ciudad. Se han de haber asustado mucho, lo siento.
Acomodándose el cabello suelto detrás de la oreja, Moon Se-young se acercó inclinando levemente la cabeza mientras mostraba una sonrisa encantadora. Vaya…, pero qué bonita es de verdad. ¿Cómo es posible que exista alguien así en el mundo?
Con dificultad para controlar la boca que se me abría de la impresión, le pregunté con cautela:
—No, para nada. ¿Tú no te hiciste daño?
—Por supuesto que no. Me llamo Moon Se-young.
¡Es verdad! Tal como pensaba, sí era Moon Se-young.
Por si acaso, entre un millón de posibilidades, aunque sabía que no pasaría, me daba pánico que no fuera la protagonista femenina, ¡pero sí era ella! Tragándome las ganas de gritar de la emoción, señalé a Baek Hyun-woo, que estaba parado a mi lado con el rostro completamente inexpresivo.
—Yo me llamo Baek Si-hyeon y él es Baek Hyun-woo; es mi hermano.
—¿Por qué estás aquí?
Tan pronto como terminé de hablar, Baek Hyun-woo preguntó con una voz helada. Aunque su tono era apenas un poco suave, mantenía los brazos cruzados y la mirada baja, dejando ver claramente que la persona frente a él no le caía bien en lo absoluto.
—Ah… Vine a buscar víveres.
—¿Y cuál es la razón por la que te quedaste en una ciudad sin gente? Tendrás que dar una explicación convincente en lugar de intentar salir con evasivas.
Ante las preguntas que parecían un interrogatorio, Moon Se-young se desconcertó enormemente y balbuceó sin saber qué decir. Mientras movía los ojos de un lado a otro sin saber cómo responder, encogió los hombros con gesto asustado, a lo que los ojos de Baek Hyun-woo se entrecerraron aún más.
—Hyung.
Le di un levisímo codazo en el costado a Baek Hyun-woo para que no siguiera. Aunque la atmósfera se sentía incómoda, a mí no me tomó por sorpresa. ¡Pues, claro! En la novela original, la relación entre ellos dos empezaba exactamente así.
Baek Hyun-woo sentía una antipatía abierta hacia Moon Se-young. A pesar de tener fama de ser un hombre siempre afable y de buen carácter, no ocultaba sus verdaderos sentimientos frente a ella. Aunque, por supuesto, tal como ocurre en cualquier otra novela romántica, más adelante, terminaría cayendo rendido por ella más profundamente que nadie.
—Es que es la primera vez que nos topamos con otra persona desde que aparecieron los zombis.
—Ya veo. Con razón están a la defensiva, lo entiendo perfectamente.
Ante mi torpe excusa, Moon Se-young asintió como comprendiendo la situación y me dedicó una leve sonrisa. ¿Acaso es un ángel? Sintiendo que el corazón se me ablandaba, miré a mi hermano mayor. «Ves, es una buena persona», le transmití con la mirada, pero Baek Hyun-woo giró la cabeza con brusquedad como negándose a admitirlo.
—Yo llegué aquí hace dos días. En ese momento, estuve dando vueltas intentando buscar supervivientes, pero por más que busqué no vi a nadie. Por eso, pensé que ya se habían ido todos.
—Nosotros acabamos de llegar hoy.
—¡Ah! Con razón. Por eso, no los había visto. En fin, en lugar de quedarnos aquí hablando, ¿les gustaría venir al lugar donde me estoy hospedando? Es un sitio seguro, limpio y, además, todavía sale agua caliente.
Por supuesto que íbamos a seguirla, pero aun así tenía que pedir el permiso de Baek Hyun-woo. Le jalé la manga del brazo y él, tras pensarlo un instante, preguntó:
—¿Hay bañera?
—¡Sí hay bañera! Es una bañera enorme.
Moon Se-young abrió ambos brazos de par en par y los aleteó de arriba abajo. ¿Cómo es posible que cada uno de sus gestos sea tan tierno y adorable? La escena de ella reventando cabezas de zombis ya se me había desdibujado de la mente hacía rato. Mientras contemplaba fascinado a los protagonistas de la novela original conversando entre sí, Baek Hyun-woo levantó un dedo y señaló hacia arriba.
—Entonces, llevémonos algunas sales de baño.
—¡Me parece muy bien!
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