“Haechi”, el grupo de servicio voluntario fundado y liderado principalmente por Seo Baek-han y el segundo príncipe Lee Rok —quien ahora ostentaba el título de Príncipe Hwachin—, se había ganado un inmenso cariño por parte del público desde sus inicios.
Y no era para menos. En primer lugar, era imposible unirse a menos que se fuera descendiente de un activista por la independencia. E incluso después de convertirse en miembro oficial, si uno no contribuía al bien público, era eliminado de la lista sin excepción. Por lo tanto, ser un miembro oficial de “Haechi” equivalía a poseer un certificado que demostraba haber participado con total entrega en diversas campañas y actividades de voluntariado
Gracias a ello, sin importar si pertenecían al mundo de la política o al de los negocios, las familias más influyentes ponían todo su empeño en lograr que sus hijos socializaran con los miembros de “Haechi”. Después de todo, para las nuevas generaciones que necesitaban empezar a hacerse un nombre, no existía una plataforma tan atractiva como “Haechi”.
El coloso empresarial conocido como el Grupo DH tampoco era la excepción; aunque, al menos en su caso, la diferencia radicaba en que sí contaban con los requisitos para ser miembros oficiales, desmarcándose por completo de cualquier advenedizo.
Eso no quiere decir que los dos fueran cercanos.
Si nos metemos en líos, acabaremos cansándonos los dos, así que es mejor mantener una relación en la que nos limitemos a saludarnos de forma discreta.
Una relación tan superficial que, para los demás, lo describiría como alguien a quien conozco un poco, sin llegar a ser un amigo; sinceramente, aunque borrara su nombre de mi agenda ahora mismo, no me causaría ningun incoveniente el resto de mi vida.
‘Ah. Ya veo.’
Le resultó inesperado, pero esa fue toda su impresión. Ni siquiera le importaba si los sentimientos de ese mocoso estaban en tiempo pasado o presente. La confesión de un niño tan joven, a quien le habría sentado muchísimo mejor el uniforme escolar que un frac, no causó ningún impacto especial en Seo Baek-han. Después de todo, él estaba más que harto de recibir las miradas de afecto de los demás.
¿Que alguien a quien apenas conocía le soltara de golpe que le gustaba? Era algo por lo que había pasado incontables veces desde su infancia. Debido a que había experimentado situaciones similares muy a menudo sin habérselo propuesto, Seo Baek-han había terminado por comprender muy bien la razón por la cual la gente le confesaba sus sentimientos hablando en tiempo pasado.
Como cuando intentas convencerte a ti mismo de que no tienes expectativas, pero en secreto deseas que ambos sientan lo mismo.
En esos momentos, las personas solían soltar líneas similares a la confesión que Joo Tae-hyun había hecho en su día y, con una expresión parecida a la que él tenía en ese entonces, lo miraban de reojo una y otra vez.
Esto era un asunto aparte de la astucia de Seo Baek-han. Todos usaban el mismo repertorio, como si lo hubieran fabricado en serie, hasta el punto de que ni siquiera podía fingir que no se daba cuenta.
Me gustas, en realidad, me gustabas…. Solo hoy, ya cinco personas le habían dicho eso y habían huido. No, espera, con Joo Tae-hyun incluido, son seis.
Llegados a este punto, estaba harto.
Por el contrario, Seo Baek-han veía con buenos ojos a Joo Tae-hyun, el hijo menor del DH Group. Aunque era bien sabido lo sobreprotectores que eran los mayores de la familia con el menor, aún no había habido ningún escándalo importante; eso bastaba para decir que Joo Tae-hyun se comportaba correctamente.
Una persona que sabe estar a la altura de su reputación en la situación en la que se encuentra.
Aunque no tenía ningún interés personal en ellos, Seo Baek-han siempre tuvo a esas personas en alta estima. Además, Joo Tae-hyun todavía es bastante joven, por lo que podría ser una estrella joven prometedora.
‘Tae-hyun, ¿cuántos años tenías?’
Al mismo tiempo que preguntaba, recordó que hacía un momento los adultos habían rodeado a ese mocoso, bombardeándolo con comentarios sobre internados de élite y universidades de artes liberales. Incluso habían dicho que era alguien admirable, cuando apenas tenía diecisiete años.
‘Diecisiete….’
Seo Baek-han, que repetía la edad de Joo Tae-hyun en un susurro, no pudo evitar reírse.
Aunque parece que no voy a seguir teniendo mucho contacto con Joo Tae-hyun en el futuro, tampoco hay por qué tener una relación tensa con él, ¿no? … Bueno, era un momento en el que incluso hacer tales cálculos parecía ridículo.
Que el anhelo de los demás, el cual jamás había buscado, fuera un estorbo, era algo que no cambiaba; sin embargo, tampoco tenía el menor deseo de ponerse serio con un chico que era siete años menor que él.
Cada vez que Seo Baek-han mencionaba su edad, los hombros de Joo Tae-hyun se hundían.
Ahora, Joo Tae-hyun ni siquiera era capaz de levantar la mirada de frente, por lo que apenas lograba clavar los ojos a la altura del pecho de Seo Baek-han
‘¿Realmente tengo que responder ahora mismo?’
‘¿Qué?’
La cabeza de Joo Tae-hyun, que se inclinaba infinitamente hacia el suelo, se levantó de golpe. Uno se preguntaba si acaso le habían vertido tinta en las pupilas. Su color era tan oscuro y, al mismo tiempo, extrañamente intenso, que sus ojos repelían por completo la iluminación resplandeciente del lugar, manteniéndose fieles a su tono natural. Si hubiera que clasificar sus rasgos, definitivamente tenía un físico llamativo y hermoso; pero si rara vez recibía tales elogios, probablemente se debía a la melancólica caída de sus ojos y a la comisura de sus labios
‘No, no es así…… en absoluto’.
Mientras veía a Joo Tae-hyun sacudiendo la cabeza con los ojos muy abiertos, no pude evitar reír. Pensé que él también se sentía avergonzado. Por primera vez, al ver a Joo Tae-hyun en una posición similar a la de sus compañeros, Seo Baek-han también se sintió un poco menos tentado a actuar de mal humor como solía hacerlo.
‘Me voy pronto del país, me voy a estudiar al extranjero y no volveré en un tiempo, así que sólo quería decírtelo una vez antes de irme.’
‘Sí. En fin, gracias por tenerme en tan buena estima, Tae-hyun.’
‘¿Era Londres donde ibas a estudiar? Estudia mucho.’
Sentía que era la primera vez que veía a Joo Tae-hyun tan de cerca, y de pie bajo la luz de la lámpara de araña, podía ver incluso los suaves vellos de sus mejillas. Era tan infantil que se arrepintió de la repentina irritación que había sentido hacía apenas unos instantes al pensar: Incluso tú, Joo Tae-hyun.
‘Contáctame cuando regreses a Corea. Te invitaré a algo delicioso.’
Cuando le di algunas palabras reconfortantes que eran algo tristes pero vacías por dentro, Joo Tae-hyun respiró profundamente. Parece que recién ahora se dio cuenta de que su confesión no se estaba tomando en serio. No parecía completamente ajeno a la situación, pero sí poco acostumbrado al rechazo. Claro que, habiendo crecido rodeado de mimos en casa, quizás nadie le había puesto límites claros hasta ahora.
‘…..Sí.’
Joo Tae-hyun, que se había quedado mudo varias veces como si aún albergara sentimientos a pesar del rechazo indirecto de Seo Baek-han, pronto adoptó su característica expresión indiferente y se despidió co una rigida reverencia.
‘Entonces……Feliz Año Nuevo, hyung.’
‘Sí, para tí también.’
Fue un alivio que no pareciera el tipo de persona que causa problemas sin motivo solo porque su orgullo esté herido.
Seo Baek-han le revolvió el pelo a Joo Tae-hyun y se dio la vuelta sin pensarlo dos veces. Fingió no notar la mirada tibia que se posó en su nuca durante un buen rato..
Ese fué el final de la conversación tan íntima que acababa de tener con el chico de aspecto sombrío.
“Lo siento, hyung.”
“Mmm.”
Seo Baek-han, quien se encontraba dibujando el joven rostro de Joo Tae-hyun de hace tres años, aclaró su garganta sin necesidad y despertó de sus propios pensamientos
“Como es algo importante de lo que hablar… estoy un poco nervioso.”
A los diecisiete años, sin importar lo que se pusiera, era evidente que Joo Tae-hyun solo vestía lo que los adultos le ordenaban. Sin embargo, ahora parecía haber crecido lo suficiente como para que los abrigos o chaquetas que elegía según su propio gusto no le lucieran extraños. No solo había crecido hacia arriba, sino que su físico era indudablemente más robusto en comparación con su antigua silueta delgada y demacrada; ya tampoco conservaba ese vello facial tan fino de su adolescencia.
Claro que su aspecto infantil no ha desaparecido por completo.
“Está bien, solo dime qué te preocupa. Tengo que irme de aquí a las 6:40.”
“Sé que estás ocupado hyung, sin embargo, así que pensé en preguntar…….”
“Tae-hyun.”
“Aún quedan 53 minutos.”
Desdoblando la página que había doblado, Seo Baek-han miró al empleado que esperaba a cierta distancia. Negó levemente con la cabeza al empleado que estaba a punto de acercarse y señaló el vaso de agua. Como el empleado llevaba bastante tiempo trabajando en el salón <Haechi>, seguramente entendió el significado con una simple señal.
“Es cierto que estoy ocupado, pero dije que saldría porque hoy puedo dedicarle este tiempo.”
“…….”
“Si es un tema tan difícil que te cuesta expresarte con facilidad, preferiría que lo organizaras bien y me lo explicaras.”
“Disculpe. ¿Necesita algo más?”
“No, gracias.”
El empleado, que había intervenido en el momento justo según las instrucciones, colocó un vaso de agua delante de Joo Tae-hyeon, y Seo Baek-han le dio las gracias en su nombre.
“He reservado este espacio exclusivamente para ti, así que cómo lo uses es tu libertad. No tienes por qué disculparte.”
“…….”
“Si dejas escapar este momento por simple lástima, entonces deberías disculparte conmigo.”
“……Sí. Entiendo lo que dices.”
“Muy bien, hablamos de nuevo cuando hayas aclarado tus ideas.”
Seo Baek-han se dejó caer en el sofá con una postura algo relajada y dirigió su mirada al catálogo.
No irá a salirme ahora con la tontería1 de que; todavía me gusta hyung, o que como ya cumplió los veinte años debería aceptarlo… o algo por el estilo, ¿verdad?
Espero de todo corazón que no sea eso. Si un tipo que conoce mejor que nadie el peso de su propio nombre2 se tomaba la molestia de citarlo usando los problemas de su familia como una simple excusa, solo para salir con la repetición de una vieja confesión, esta vez se llevaría una decepción monumental con Joo Tae-hyun. Al extremo de no querer volver a cruzar palabra con él en la vida, sin importar el inmenso poder de su familia.
Impresiones sobre el capítulo completo.
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