‘¿Q-qué? ¿Celos? ¿Yo? Seo Baek-han, ¿estás loco?’
Kim Seung-jun, que se había puesto de pie de un salto como si estuviera a punto de estallar de rabia, se encogió ante la mirada gélida de Seo Baek-han y lentamente volvió a sentarse.
‘Por eso te pregunto, ¿Estás celoso de Tae-hyun Joo?.’
‘Q-quiero decir, ¿por qué iba a… estar celoso de… Joo, Joo Tae-hyun…?’
Seo Baek-han recorrió rápidamente con la mirada la fila de periodistas, que había empezado a agitarse en cuanto se levantó. Los grandes medios estaban ocupados charlando con las celebridades, así que probablemente no tendrían tiempo para prestar atención a una pelea entre jóvenes, pero la situación era diferente para los pequeños medios que apenas habían conseguido un sitio en las afueras del salón de banquetes.
No hace falta darles más de comer cuando ya te están mirando con la esperanza de pescar algo, así que no había necesidad de darles más motivos para protestar. Al contrario, son mucho más difíciles de manejar porque a menudo intentan aumentar las visitas añadiendo detalles innecesarios a asuntos menores, o proponen tratos absurdos a cambio de encubrir la historia.
Así que no creo que sea buena idea agrandar las cosas aquí.
‘¿Bueno? Sería mejor decir que solo estaba diciendo tonterías porque estabas celoso de Joo Tae-hyun.’
Seo Baek-han ladeó la cabeza mientras recibía y se ponía encima el po1 que le entregaba el camarero.
‘Que el hijo del director de una pequeña empresa, que ni siquiera ostenta un cargo digno de mención, se pusiera a criticar la casta de la consorte de Lee Hwang-ja en plena gala de la fundación, e incluso sacara a colación la casta del hijo menor del Grupo DH para reclamar que se estaban desperdiciando los impuestos… ¿No crees que mi propuesta es mil veces mejor a que ande circulando un rumor semejante?’
‘Así es. Tú mismo anduviste pregonándolo de lo más suelto y con tu propia boca: que habías sido invitado personalmente por Su Alteza el príncipe heredero. Kim Seung-jun, si un conocido de Su Alteza se la pasa criticando al Palacio Yeonhwa y al Grupo DH, y usa la casta de los involucrados como pretexto en cada frase que suelta… ¿cómo crees que va a interpretar esta situación la gente que se ha reunido aquí?’
A diferencia de cuando se burlaba furiosamente de Joo Tae-hyun, Kim Seung-jun frunció el ceño y se encogió de hombros. ¿Estaría llorando? ¿Por qué el Príncipe Heredero había traído a un canalla que lloriqueaba y se quejaba solo porque no podía soportar un poco de presión?
No era la primera ni la segunda vez que el príncipe heredero, consumido por un profundo complejo de inferioridad hacia los portadores de rasgos, causaba problemas sin medir las consecuencias. Daba la impresión de que en esta ocasión también pretendía juntarse con alguien que solo le dijera lo que quería oír; sin embargo, Kim Seung-jun era un tipo demasiado absurdo e insensato como para dejar pasar el asunto a la ligera, lo que, por el contrario, no hacía más que aumentar mis dilemas.
‘Baekhan-ah. Creo que estaba un poco emocionado porque era su primera vez en un lugar como este. Detengámonos aquí, porque parece que hablaste en voz alta porque querías llamar la atención. Kim Seung-jun, tú también discúlpate.’
La nieta del Ministro de Cultura, que hasta ahora no había dicho ni una palabra, se adelantó discretamente para intentar mediar. Como aún no estaba claro si la otra familia estaba alineada con el Príncipe Heredero o con el Segundo Príncipe, Seo Baek-han decidió no alzar más la voz.
Sin embargo, dirigió una mirada penetrante hacia la prensa. Era una advertencia para que guardaran silencio, ya que seguir diciendo tonterías provocaría una noticia que lo vinculara con el Príncipe Heredero. Kim Seung-jun y sus complices parecían completamente ajenos a todo, pero los demás asintieron levemente hacia Seo Baek-han. Era una respuesta que reconocía sus palabras e indicaba que mantendrían a Kim Seung-jun callado incluso después de que se marchara.
Ignorando por completo a Kim Seung-jun, quien intentaba a toda costa sacarle plática, Seo Baek-han terminó de acomodar incluso los cordones decorativos de su túnica
‘Jin So-yeon tiene razón. Yo… eh… … me emocioné demasiado, Baek-han, ¡Baek-han! ¡Espera un momento!’
Al mismo tiempo que Seo Baek-han se alejaba de la mesa, varios tipos se llevaron la mano a la frente dando muestras de su frustración. Debido a que Kim Seung-jun había pasado de los alaridos a romper a llorar desconsoladamente, los periodistas, habiendo olido el escándalo, comenzaron a aglomerarse por su propia cuenta. Aquellos que intercambiaban miradas de apuro en las cercanías debían de pertenecer, sin excepción, a la facción del príncipe heredero… Al ver a alguien que jamás habría imaginado de ese bando morderse los labios con fuerza, Seo Baek-han sintió que su estado de ánimo mejoraba un poco. Al menos era un alivio haber rescatado algo de información útil en medio de este nido de basura.
‘¡Oye, Seo Baek-han! ¡Vámonos!’
‘Cállate.’
Con el deseo de no quedarse allí ni un segundo más, Seo Baek-han presionó repetidamente el botón del ascensor. Choi Yeon-jun, que salió corriendo tras él, se acurrucó y escudriñó a su alrededor.
‘Oye. ¿Kim Seung-jun se metió con Joo Tae-hyun o algo así?’
He oído ese nombre mucho hoy. Seo Baek-han chasqueó la lengua levemente y se quedó mirando fijamente el panel de control.
‘¿Acaso tú, Seo Baek-han… con un chiquillo a quien aún no se le ha secado la sangre de la cabeza2.’ Choi Yeon-jun, quien se disponía a burlarse de él con entusiasmo mientras decía esto, se sintió cohibido al ver que Seo Baek-han lo ignoraba por completo, por lo que terminó acariciándose el cabello, que ya estaba bien peinado, solo para disimular.
‘Cállate, deja de hacer ruidos desagradables.’
‘¿Por qué? Parece que actúa así porque está celoso de Tae-hyun.’
‘Solo porqué ese bastardo está celoso de Joo Tae-hyun, significa ¿qué le gusto?’
‘Has estado involucrado contigo día tras día desde que Joo Taehyun se unió a <Haechi>. Ambos son Alfas, de familias adineradas y donantes importantes… … Eres la detonante perfecta para tipos como Kim Seung-jun. En serio, ¿cómo es que tú un niño tan ingenioso no sabe esto?’
‘Porque no quiero saberlo. El que necesita controlarse eres tú, ¿de acuerdo? ¿Por qué sigues mencionando a ese bastardo de Kim Seung-jun delante de mí en este momento?’
Seo Baek-han también estaba de acuerdo con lo que había señalado Choi Yeon-jun. No es que piense que el tamaño o la trayectoria de la empresa que se dirige determinen la valía de una persona. Sin embargo, el hecho de que Kim Seung-jun se haya molestado en sacar a relucir palabras tan anticuadas como «familia» y «honor» para menospreciar a Joo Tae-hyun, ¿no se deberá quizá a que su complejo de inferioridad tiene su origen precisamente en esos aspectos?
‘En fin, como te alteraste tanto antes, los rumores van a volver a correr como la pólvora.’
Como Seo Baek-han no respondía, Choi Yeon-jun no pudo soportarlo más y comenzó a jugar con su teléfono celular. Aunque se trataba de un vídeo de corta duración, sonaba música de moda.
‘Tu especialidad siempre ha sido hacer comentarios sarcásticos, con ese aire altivo y desagradable. No es que seas un bicho raro; todo el mundo sabe que estás completamente loco, así que ¿por qué de repente te descontrolas…? ¿Eh? Seo Baek-han. Este es Joo Taehyun, ¿verdad?’
‘Vaya. Te digo que los algoritmos dan mucho miedo. Mira cómo apareció una noticia inmediatamente solo porque mencioné un poco a Joo Taehyun.’
‘¿Esta es la cuenta de Taehyun Joo?’
‘No. Parece un collage de fotos subidas a alguna comunidad en línea. Quizás el departamento de relaciones públicas de DH la publicó en secreto.’
Seo Baekhan estaba a punto de hacer un gesto con la mano para que la guardaran, ya que no le interesaba, pero se quedó mirando fijamente, como hipnotizado, el rostro del hombre que llenaba la pantalla.
Qué extraño.
Pero sí es Joo Taehyun.
¿Joo Tae-hyun… siempre fue tan inexpresivo?
‘Vaya, era un niño tan pequeño cuando lo conocí, viéndolo así, ya creció por completo, está hecho todo un hombre.’
‘Choi Yeon-jun.’
‘¿Eh?’
‘La cara de Taehyun Joo es…… ¿Siempre fue así?’
‘No, no es eso lo que quise decir.’
¿Cómo debería explicar esto? Seo Baek-han se cubrió la boca con una mano y miró fijamente un rostro familiar pero a la vez desconocido.
El breve vídeo, compuesto a partir de varias fotos de Joo Taehyun, estaba tan mal hecho que no parecía algo que publicaría un departamento de relaciones públicas de una empresa. Incluso en las fotos borrosas y medio desenfocadas, la mirada de Joo Taehyun era increíblemente penetrante. Tanto que cualquiera que no lo conociera podría pensar inmediatamente: “Ese tipo parece tener mal genio.”
‘ … Mmm. Debo decir que se siente un poco diferente de lo que recordaba.’
‘Hmm. ¿Tú crees? Bueno, es verdad que a Joo Tae-hyun le quedaba mucho mejor que le dijeran “bonito” antes que “guapo”… ¡Ay, mira! ¡Oye, mira esto! ¡El reloj que trae Joo Tae-hyun es justo el que te comenté la otra vez!’
No es que estuviera intentando analizar la apariencia de Joo Tae-hyun.
No es que hubiera apartado tiempo para salir y convivir con Joo Tae-hyun, pero era frecuente que nos cruzáramos al ir y venir. Cada vez que lo veía, me asombraba lo mucho que crecía, como si fuera un brote de bambú. Me resultaba curioso que, a pesar de haber crecido tanto; y a veces, su cuerpo parecía no madurar en lo absoluto; e incluso, de vez en cuando, me sorprendía pensando si el problema del chico no sería una simple falta de timidez, sino que más bien andaba un poco decaído o marchito.
Pero el Joo Tae-hyun en la pantalla que mostró Choi Yeon-jun no era el niño sombrío que Seo Baek-han conocía.
‘Ahora costaría lo mismo que un apartamento en Seúl encontrar a ese modelo. ¡Maldita sea, el dinero lo es todo!. Ya te dije que no me importan esas cosas de los rasgos ni nada de eso.’
Eso fue todo. La ropa y la postura erguida de Joo Tae-hyun no parecían diferentes a las de siempre, sólo una cara que nunca antes le había mostrado a Seo Baek-han.
Seo Baek-han llegó a percatarse de la sinceridad de Joo Tae-hyun con mucha más fuerza en este preciso instante que cuando le había confesado su amor. Después de todo, hasta ahora no había tenido la más mínima idea de que Joo Tae-hyun fuera capaz de contemplar a los demás con una mirada tan gélida.
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