A partir de cierto día, un rumor sumamente extraño comenzó a circular.
—Dicen que hay un fantasma.
Ante las palabras de su compañero de trabajo, un curador1 que estaba a punto de dirigirse hacia el sótano frunció el ceño.
—…¿Cómo dice?
—En la galería del quinto piso del sótano.
—Ah, sí. Lo sé.
Le resultaba imposible no saberlo.
—La nueva obra de la que me acaban de encargar el cuidado también está en el quinto piso del sótano.
En la galería de El Coleccionista, el acceso estaba estrictamente restringido: solo se permitía el paso a su dueño; el líder del gremio Bisabul, a unos 300 curadores y a los clientes que acudían con la intención de comprar alguna pieza.
La galería constaba de un total de cinco pisos subterráneos. En cada nivel se clasificaban las obras según su tipo o forma, y el quinto y último piso albergaba exclusivamente las piezas más amadas por Bisabul.
Cabe mencionar que el nivel de afecto de Bisabul hacia una obra de arte era directamente proporcional a su grado de peligrosidad. Que la pieza asignada a este curador estuviera en el quinto piso significaba exactamente eso.
—¿Sucedió algo en el quinto piso? Dado que es una planta de alto riesgo, el control debería ser impecable.
—Ya se lo dije. Hay un fantasma —respondió su compañero a la pregunta.
—…No es que no hubiera escuchado ese rumor antes. Lo que intento preguntar es: ¿qué tipo de incidente o accidente dio origen a ese rumor? —Sonriendo con cierta incomodidad, el curador se acarició el cuello por puro hábito. —Después de todo, no es la primera vez que se arma un alboroto por “fantasmas” en esta galería.
Al albergar toda clase de obras bellas y grotescas traídas de los rincones más oscuros del mundo, la galería de Bisabul siempre había sido propensa a sufrir incidentes.
Como Bisabul recolectaba absolutamente todo aquello que pudiera ser considerado “arte”, poco le importaba si la naturaleza real de una pieza era, en esencia, la de un monstruo.
Por esa razón, la gran mayoría de los incidentes de fantasmas que habían ocurrido en la galería hasta la fecha tenían como causa a algún monstruo.
—¿De qué obra se supone que salió esta vez? Al llamarlo fantasma, me imagino que debe tener una forma bastante cercana a la humana.
—Dicen que es, literalmente, un humano.
—Eso lo hace aún más incomprensible. ¿Me está diciendo que un monstruo de tipo humanoide logró colarse en nuestra galería?
En una situación así, que algo fuera calificado como “humano” solo dejaba una posibilidad lógica: un monstruo de tipo humanoide.
—¿Por qué un monstruo tan peligroso estaría en esta galería en lugar de estar dentro de una mazmorra? Especialmente siendo humanoide, lo que significa que posee una gran inteligencia y un orgullo enorme.
Los monstruos de tipo humanoide no solo eran extremadamente raros, sino que en promedio poseían una inteligencia superior a la de un humano común, además de albergar un odio visceral hacia el mundo exterior a las mazmorras.
Dotados tanto de intelecto como de una fuerza devastadora, estos monstruos solían reinar en sus propias mazmorras, jugando a su antojo con los cazadores que se atrevían a entrar.
—Si de verdad fuera un monstruo así, ¿por qué estaría tan tranquilo el edificio del gremio? Ya habría salido corriendo a matarnos a todos…
—Por eso mismo resulta tan extraño. Toda la información que podemos analizar es completamente contradictoria. —El empleado del departamento de personal continuó explicando—: Ya han presentado 17 quejas formales al respecto.
—¿17 quejas?
Yoo Sung-woon, el curador, había escuchado el rumor sobre el “fantasma” por primera vez hacía dos semanas.
Si en tan solo dos semanas se habían acumulado 17 quejas formales, ya resultaba imposible descartarlo como un simple chisme tonto.
—Es una frecuencia bastante alta. Con ese volumen, me extraña que la cosa no haya trascendido más allá de un simple rumor.
—El departamento de recursos humanos está controlando la información. Como bien sabe, a nadie le conviene que se filtre al exterior el rumor de que hay problemas dentro de la galería personal del líder del gremio.
—Tiene sentido. Que surja un problema en El Coleccionista, que es prácticamente el motor financiero de Corea del Sur, es algo que haría venir corriendo al mismísimo Presidente de la República.
—Como no me parece una broma, ni siquiera puedo reírme. Por suerte, la escala del incidente en sí es relativamente pequeña, así que no ha sido difícil mantener el control.
Dicho esto, el empleado de recursos humanos dejó escapar un suspiro.
—Sin embargo, si han llegado al punto de presentar una queja formal incluso a mí, significa que no es un asunto que se pueda pasar por alto.
—Los curadores no son precisamente cazadores fáciles de acobardar; que hayan presentado quejas significa…
—Que evaluaron que la situación sobrepasa sus capacidades y no pueden manejarla por sí mismos.
—Eso sí que es un problema.
A diferencia de los curadores ordinarios, aquellos que poseían una licencia de cazador eran personas sumamente instruidas. Aunque su fuerza bruta no fuera desmedida, su capacidad para evaluar y responder ante monstruos y objetos mágicos superaba por mucho a la de un cazador promedio.
Y Bisabul, en particular, contrataba al talento más cotizado de todo el planeta. Que semejantes expertos no pudieran resolver el problema por sí mismos y hubieran tenido que recurrir al subgerente de recursos humanos indicaba que este asunto no era nada simple.
—…Haa, vaya…
Llegados a este punto, el curador Yoo Sung-woon comprendió perfectamente por qué lo habían detenido.
—¿Qué es lo que debo hacer?
—Lamento molestarlo cuando sé que ya debe estar bastante ocupado.
—Descuide. Si ha ocurrido un incidente, es mi deber responder ante él.
Él era un empleado cuyo talento había sido reconocido directamente por el propio Bisabul entre todos los curadores contratados. Como cazador, poseía un Rango A, además de contar con un sinfín de certificaciones en alquimia y encantamientos de barrera.
Alguien como Yoo Sung-woon solía ser convocado con frecuencia cada vez que surgía una tarea adicional de esta magnitud. Estaba más que acostumbrado a que le encargaran este tipo de problemas.
—Es usted muy confiable.
El empleado de recursos humanos continuó hablando con su característico rostro directo y frío:
—Agradeceríamos enormemente si el señor Yoo Sung-woon pudiera hacerse cargo de la jefatura de administración general.
—Agradezco que me valoren tanto, pero la verdad es que eso es un poco…
Yoo Sung-woon sacudió la cabeza.
—¿No les parece que se vería muy raro que alguien que solía ser investigador de la Asociación termine asumiendo el puesto de jefe de administración?
—Recuerdo que no era un simple investigador, sino el mismísimo jefe del equipo de investigación.
—Por eso mismo lo digo. No se imagina la de miradas de desaprobación que me eché encima cuando me fui de la Asociación. No tengo el menor deseo de llamar la atención.
—Si se opone con tanta firmeza, no lo presionaré más.
—Se lo agradezco infinitamente.
Tras rascarse la nuca, Yoo Sung-woon preguntó:
—De todos modos, si han sido 17 veces, ¿eso no significa que el propio monstruo ya ni siquiera tiene la intención de ocultar su presencia?
—…
—Si fuera un monstruo con una capacidad de ocultación tan fenomenal como para superar las inspecciones de nuestro gremio y ser exhibido sin problemas en la galería, podría haber permanecido escondido todo el tiempo que quisiera.
Como si estuviera esperando precisamente esa observación, el empleado de recursos humanos asintió con la cabeza:
—Justo ahora iba a compartirle la información que tenemos sobre este fantasma.
—Son buenas noticias.
—Al fin y al cabo, es un fenómeno extraordinario que ha sido atestiguado 17 veces. No podíamos darnos el lujo de descuidar la recolección de datos.
El empleado prosiguió, entregándole una carpeta con documentos a Yoo Sung-woon:
—Como podrá comprobar al leerlo…
—¿Incluso incluye ilustraciones?
—Añadimos ilustraciones basadas en los testimonios de los testigos.
—Mmh…
Mientras Yoo Sung-woon examinaba el dibujo, el empleado de recursos humanos le explicaba:
—En los 17 avistamientos, la vestimenta del fantasma jamás cambió. Llevaba una enorme capa negra lo suficientemente grande como para cubrirle el rostro y el cuerpo por completo, y por dentro vestía lo que parecía ser una camisa negra con traje formal. En cuanto a su estatura, medía alrededor de 188 cm, lo cual es bastante alto para ser un humanoide.
—¿Eso significa que su contextura física es más bien robusta?
—Debido a la holgada capa, fue imposible confirmarlo con precisión, pero la evaluación general fue que al menos no se trataba de alguien de complexión delgada. Aunque tampoco nadie lo describió como alguien musculoso o corpulento.
—Si era imposible ver el interior a ese punto, me parece que nadie puede asegurar si lo que hay dentro es realmente un humanoide. Podría tratarse de algún tipo de no-muerto. ¿En qué se basaron para concluir que es un monstruo de tipo humanoide?
—Hubo una curadora que logró verle el rostro por un instante.
—Vaya.
—Su descripción fue… —El empleado de recursos humanos continuó—: Dijo que era muy guapo. Cabe aclarar que esa curadora tiene un criterio estético extremadamente exigente.
—…
—…Puede sonar descabellado, pero si alguien que examina la apariencia del sexo opuesto con un ojo tan riguroso dice que era bien parecido, significa que sus facciones deben ser muy marcadas y armoniosas. Y nosotros definimos eso como “humano”.
—No, a ver… Más allá de si es guapo o no, ¿cuáles son sus rasgos característicos? —preguntó Yoo Sung-woo con una mueca de absoluto desconcierto—. El color de cabello, la forma de los ojos, el estado de la piel, si tiene algún lunar en alguna parte… Esos detalles. Veo que no incluyeron una ilustración de su rostro, ¿es que acaso no hubo ningún testimonio sobre esos aspectos?
—Por desgracia, fue un avistamiento de un fugaz instante, por lo que dicha curadora tampoco pudo confirmar rasgos específicos con claridad. Sin embargo, dijo que en ese chispazo de segundo lo único que le vino a la mente fue lo “guapo” que era. Aunque cabe destacar que solo recordó ese pensamiento tras salir huyendo y recuperar el juicio por completo, así que no hay mucho más que pueda aportar sobre sus características físicas externas.
El hombre añadió:
—Por alguna razón, todos coinciden en que resulta sumamente difícil sostenerle la mirada. Por ello es tan complicado dar una descripción precisa de su rostro. Si no pueden mirarlo a los ojos, es obvio que no sabrán cómo se ve su cara.
—Podría tener una habilidad relacionada con la vista, o quizás los ojos sean su verdadero cuerpo. Entonces, ¿qué hay de otras partes, como las manos o los pies?
—Afortunadamente, sobre ese punto sí puedo darle un dato. —El empleado de recursos humanos asintió y continuó—: Dicen que su piel era extremadamente pálida. Una piel tan blanca que parecía la de alguien que jamás en su vida ha recibido la luz del sol, por lo que resaltaba de manera llamativa sobre su atuendo totalmente negro.
—¿En serio? En ese caso podría tratarse de un monstruo con un trasfondo trágico… Tal vez se filtró desde alguna mazmorra.
—Además, mencionaron que iba descalzo.
—¿Para no hacer ruido al caminar?
Ante el murmullo de Yoo Sung-woon, el empleado de recursos humanos negó rotundamente.
—No, no es por eso.
—¿Por qué está tan seguro?
—Porque todos y cada uno de los 17 curadores coincidieron en el mismo testimonio: “Cuando el fantasma caminaba, no se escuchaba absolutamente ningún sonido”. Si no hace ningún ruido al caminar de por sí, no tendría ninguna necesidad de quitarse los zapatos para no dejarse oír.
—Entonces que no haga ruido al caminar es simplemente una característica biológica de la criatura.
En estos casos, solía tratarse de dos posibilidades.
«O es un monstruo que posee una habilidad para ocultarse, o es un monstruo tan absurdamente ligero que de por sí no genera sonido al pisar…»
Dado que ya habían determinado que era de tipo humanoide, lo más probable era que se tratara de la primera opción.
—…
Yoo Sung-woon no tardó en fruncir el entrecejo.
—¿Le informaron de esto al líder del gremio? Si realmente se trata de un monstruo de tipo humanoide, no es solo material para una noticia; es prácticamente un objeto de estudio científico.
—Ya le informamos sobre este asunto, pero sus únicas órdenes fueron que no reveláramos nada al exterior y que lo investigáramos de manera interna. Dijo que no tiene la menor intención de permitir que la Asociación de Cazadores se lo arrebate como material de investigación.
—…Entiendo a qué se refiere. Es algo típico del líder de nuestro gremio.
Yoo Sung-woon asintió. La frase “¿Y qué pasa si muere alguien por esto?” ni siquiera pasó por su mente.
En un mundo como el actual, la vida de una persona que moría mientras trabajaba era tratada poco más o menos como una piedra a la orilla del camino.
«Al menos Bisabul es alguien que aprecia bastante a sus empleados, así que se puede confiar en que habrá tomado medidas al respecto. No es el tipo de jefe que envía a su gente a ciegas hacia un peligro mortal…»
En ese momento, el empleado de recursos humanos habló:
—A partir de la próxima semana, comenzaremos con la capacitación para reforzar la seguridad de los curadores. Se tiene previsto obsequiar un artefacto a todos los capacitados, así que asegúrese de reclamar el suyo, señor Yoo Sung-woon.
—Ajá.
Vaya. Ahora todo cobraba sentido.
—Después de todo, nuestro gremio de verdad trabaja duro. Saben cómo cuidar la vida de su personal.
—Agradezco sus palabras. Aunque, como sabrá, todas han sido órdenes directas del líder del gremio.
El empleado continuó con su explicación:
—El primer avistamiento del fantasma ocurrió hace 15 días, a las 4:32 de la mañana.
—Si fue a las 4 de la mañana, era un momento en que casi no había nadie. Incluso en nuestra galería, que no distingue entre el día y la noche, es un horario tranquilo y con muy poco movimiento.
—Así es. De hecho, esa es una de las características de este fantasma. No sé si es porque le molesta la mirada de las personas o porque existe alguna condición para su aparición, pero suele insistir en salir a altas horas de la madrugada, cuando casi ningún empleado transita por allí.
—Suena a que es alguien sumamente tímido o muy astuto…
Al pasar la página del informe, Yoo Sung-woon ladeó la cabeza. La información que debía estar registrada allí simplemente no aparecía. No parecía ser un error por omisión involuntaria.
—…Ni una sola baja ni daño personal.
Eso no encajaba con un monstruo humanoide.
—…
No, más bien, no encajaba con ningún tipo de monstruo en absoluto.
«…Por más que los monstruos humanoides sean criaturas maestras del engaño, que lleve dos semanas enteras dedicándose únicamente a observar a los humanos es un caso del todo extraordinario. Incluso si se tratara de un ataque con retraso de tiempo mediante alguna habilidad de tipo mental para estallar después… sería imposible que la rigurosa seguridad de este gremio no se hubiera dado cuenta.»
Eso significaba que, en efecto, este “fantasma” llevaba dos semanas enteras limitándose a observar a las personas.
—¿Acaso puede existir un monstruo sin hostilidad?
Como antiguo investigador de la Asociación, Yoo Sung-woon sabía cuán desmesurada era la hostilidad que los monstruos albergaban hacia los seres vivos de la Tierra. Era un instinto tan destructivo que ni siquiera un monstruo de alta inteligencia podía reprimir.
E incluso si eso fuera posible, los monstruos carecían por completo de conocimiento y comprensión sobre la humanidad. Aun si se acercaran a un humano con simples intenciones de conversar, jamás resultaría en nada positivo.
«Por eso fue calificado como un fantasma.»
Al menos un fantasma tendría una comprensión mucho mayor sobre los seres humanos.
Mientras reflexionaba en silencio sobre esto, las explicaciones del empleado de recursos humanos volvieron a llegar a sus oídos:
—Las ubicaciones donde ha sido avistado se han ido acercando progresivamente a la superficie con el paso del tiempo.
—…Mmh…
—A partir del primer avistamiento, merodeó por el quinto piso del sótano durante 7 ocasiones; luego, las siguientes 4 estuvo en el cuarto piso; las 2 siguientes, en el tercero; otras 2 veces en el segundo piso, y 1 vez en el primer piso del sótano. Fue subiendo nivel por nivel.
—…¿Eso no resulta algo peligroso?
—Sin embargo, el último avistamiento: el número 17, ocurrió de nuevo en el quinto piso del sótano.
—Ah, ¿así que volvió al fondo?
—Y desde entonces, en estos últimos 5 días, no se ha vuelto a escuchar ni un solo reporte de avistamiento.
—En ese caso…
—Parece que ha dado por terminada su exploración.
—Qué dolor de cabeza.
Encontrar a un monstruo que ya se había escondido de vuelta en su propio refugio era una tarea aún más complicada.
—¿No hay alguna otra particularidad? Algún patrón de conducta. Por lo general, este tipo de monstruos establece sus propias reglas e intenta forzar a los humanos a encajar dentro de ese marco. Y siendo de tipo humanoide, debería tener reglas personales aún más marcadas.
El empleado asintió:
—Tal como menciona, hubo un detalle bastante peculiar.
—¿Cuál es?
—Dicen que ofrece regalos.
—…
«No es que yo haya vivido tanto tiempo, pero es la primera vez en mi vida que escucho que un monstruo da regalos.»
«… Aunque es cierto que algunas obras de arte de la galería a veces exhiben comportamientos de ese tipo, bajo esa lógica se vuelve bastante difícil definir a este sujeto como un simple monstruo…»
Tras poner en orden sus pensamientos, Yoo Sung-woon volvió a preguntar:
—…¿Regalos?
—…
Incapaz de ocultar su empatía ante la voz llena de incredulidad de Yoo Sung-woon, el empleado puso una mueca sutil; luego, tras carraspear levemente, recuperó su expresión neutra.
Y continuó explicando:
—Se dice que, cuando te topas con el fantasma por primera vez, se acerca fingiendo ser un humano común y corriente.
—¿Y quién se tragaría eso…?
—O tal vez sea que él mismo cree genuinamente que es un humano. De todos modos, lo siguiente que hace es pedirle al empleado con el que se cruza entablar una conversación. Le pregunta cuál es su nombre, qué edad tiene, a qué se dedica, qué lugar es este y por qué está ahí.
—…
—El contenido de las pláticas es en su mayoría cotidiano y no tiene nada de especial. Tampoco indaga en información personal profunda, e incluso si el empleado muestra reticencia a revelar su identidad, no insiste más. Si logran completar la conversación con éxito hasta el final, el fantasma les entrega un regalo.
El empleado de recursos humanos le hizo un gesto indicándole que pasara la página. Yoo Sung-woon, con una expresión de absoluto desconcierto, hojeó el expediente hasta dar con las fotografías de los “regalos” que los empleados habían recibido.
—…Esto es…
—Sí, como puede ver, es comida.
—¿Pero qué clase de monstruo tan hogareño es este?
En las fotos se apreciaba una variedad de bocadillos de tamaño perfecto para comer de un solo bocado: galletas, chocolates y dulces.
A juzgar por los envoltorios sencillos y pulcros, era innegable que eran caseros. Bocadillos caseros hechos por un monstruo… Si esto saliera en las noticias, la gente los insultaría pidiéndoles que no inventaran semejantes estupideces.
—¿Hicieron un análisis de los ingredientes?
—Por órdenes del líder del gremio, realizamos las pruebas y los resultados salieron hace una semana.
—¿Había veneno o…?
—No. Al contrario, eran medicinas. Contenían efectos equivalentes a suplementos de hierro para la anemia, digestivos, analgésicos, antipiréticos y antidiarreicos.
—…
—El equipo de investigación tampoco logró averiguar cómo es posible que una simple galleta o un chocolate común adquieran tales propiedades medicinales. En cuanto a sabor y composición, eran bocadillos absolutamente normales.
Yoo Sung-woon ojeó el informe con rapidez y preguntó:
—En ese caso, ¿cómo lograron detectar y confirmar los efectos de los componentes?
—Como bien sabe, bajo el apoyo absoluto del líder del gremio…
—¿Volvieron a traer sujetos de la prisión? Bueno, de una u otra forma, ese método siempre resulta ser el más limpio.
—Al fin y al cabo, es un lugar repleto de sujetos de prueba bastante prácticos para utilizar.
—Es verdad. Aun así, para haber recurrido a la prisión, el estudio se realizó bastante rápido, ¿no?
—No sé la razón exacta, pero por alguna coincidencia el líder del gremio ya tenía a la mano una tanda de prisioneros preparados.
En una era donde incluso la vida de un empleado ejemplar era tratada como una simple piedra en el camino, los derechos humanos de un criminal eran inexistentes.
El líder del gremio de El Coleccionista era alguien que sabía aprovechar ese aspecto a la perfección, por lo que Yoo Sung-woon pudo deducir fácilmente que esta prueba también se había realizado utilizando a dichos criminales.
El empleado de recursos humanos continuó:
—Lo más sorprendente es que el regalo era justamente la medicina exacta que el empleado necesitaba en ese momento.
—…¿Me está diciendo que al empleado indigestado le dio un bocadillo con efecto digestivo, y al que tenía fiebre le dio uno con efecto antipirético?
—Exactamente.
—…
Yoo Sung-woon se pasó una mano por el rostro, agotado.
—Significa que posee una habilidad de evaluación capaz de analizar seres vivos. De ser así, debe ser de un rango bastante alto.
—Es un dolor de cabeza, especialmente porque está mostrando una actitud amistosa hacia nosotros.
—Sería mil veces más fácil si fuera un monstruo violento destruyéndolo todo; ante esto no podemos ni someterlo por la fuerza ni apaciguarlo.
Dejando escapar un largo suspiro, Yoo Sung-woon asintió, aceptando su trágico destino de asumir esta nueva tarea adicional.
—Me haré cargo. Al fin y al cabo, soy especialista en este campo.
—Se lo agradezco. Y hay una cosa más que debo mencionarle…
—¿Qué es?
—La fecha en la que comenzaron a ocurrir estos incidentes.
—Tengo un muy mal presagio sobre esto.
—Comenzaron justo después de que el líder del gremio exhibiera “El retrato de Ji-oh” en la galería.
—…Ah…
Ante la exclamación de Yoo Sung-woon, el empleado de recursos humanos le dedicó una mirada llena de profunda compasión.
—…
—…
Y no era para menos: “El retrato de Ji-oh” era, precisamente, la nueva obra que a Yoo Sung-woon le acababan de asignar bajo su cuidado.
«…¿Acaso tendré horas extras otra vez?»
Una risa amarga brotó de sus labios sin poder evitarlo.
—Ánimo.
—Sí, no queda de otra.
Ya se sentía exhausto.
Impresiones sobre el capítulo completo.
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