Capítulo 9: El examen (2)

Arco | Volúmen:

No disponible.

Estado Edición:

Editado

Ajustes de Lectura:

TAMAÑO:
FUENTE:

Capítulo 9: El examen (2)

Cuando Tang Yu llegó al centro de examen de la Primera Academia Militar, solo quedaban diez minutos. El tiempo era muy ajustado. Bajó del vehículo apresuradamente y corrió hacia el aula de examen a toda velocidad.

Tang Yu ya había localizado su sala de examen gracias al mapa tridimensional de su computadora, pero había demasiadas esquinas…

Levantó la muñeca para mirar la hora. Solo quedaban tres minutos. Ya casi estaba allí. Tang Yu sintió alegría y aceleró aún más el paso.

¡Pum! Sin esperar que en la esquina apareciera un grupo de personas, Tang Yu no pudo frenar a tiempo y chocó contra alguien. Para colmo, la otra persona tenía una constitución mucho más fuerte que la suya, y Tang Yu salió despedido contra la pared.

¡Ay! ¡Qué dolor! Con su maldito nivel físico, si estuviera en el campo de batalla, lo eliminarían en un segundo.

Todo el cuerpo le dolía como si tuviera los huesos rotos. Tang Yu no pudo evitar pensar que el nivel físico de ese tipo debía ser A o superior.

—¿Estás bien? —Una mata de pelo rojo llamativo apareció en su campo de visión. No era como el de Alan, que era más apagado; este rojo parecía brillar.

Tang Yu no pudo evitar mirar su rostro. Era muy apuesto y se parecía un poco a Alan, así que supo quién era.

Ivy Fox, el hijo menor del cabeza de la familia Fox.

—Estoy bien, perdón por haberlo chocado—. Tang Yu se sacudió el polvo de los pantalones y se dispuso a irse. El tiempo se acababa. Si llegaba tarde, este renacer no habría servido de nada. No podía esperar otro año.

—Oye, al que chocaste no fui yo—. Pero Ivy tampoco le dijo a quién había golpeado. 

—¿Esto es tuyo? Toma—. Le tendió un sombrero.

Tang Yu se tocó la cabeza. Se había caído al chocar contra la pared y ni siquiera se había dado cuenta.

Tomó el sombrero, levantó la cabeza y le dio las gracias a Ivy, antes de marcharse.

Al pasar junto al grupo, divisó un cabello plateado en la esquina, pero no tuvo tiempo de fijarse en quién había chocado. Entró rápidamente en el aula.

—Vaya, no esperaba encontrarme con un panda de esos que salen en los libros antiguos —dijo Ivy, negando con la cabeza. Esas ojeras eran realmente negras. Si no hubiera visto a gente con peor aspecto, seguro que se habría llevado un susto.

—Vámonos—. Una voz lo instó a seguir. Ivy se dio cuenta de que los demás ya estaban lejos.

—¡Oye, espérame un poco! —¿Acaso no se había quedado para calmar al pobre chico que se había estampado? Y ni siquiera lo esperaban. Gran grupo de amigos sin pizca de “hermanismo”.

Cuando Tang Yu entró en el aula, el examinador ya estaba explicando las normas. Al ver que Tang Yu llegaba justo a tiempo, frunció el ceño ligeramente. Tang Yu supo que su primera impresión ante ese examinador no había sido buena.

Se sentó en el único sitio libre, justo cuando empezaba el examen.

Primero enviaron el contenido del examen a los comunicadores de los candidatos, y luego activaron la señal de interferencia para aislarlos del exterior. En ese momento comenzó la prueba.

Tang Yu leyó las preguntas y respiró aliviado. Eran justo las que había estudiado. La mayoría eran respuestas fijas, salvo algunas preguntas de opinión.

Calculó rápidamente la puntuación y se hizo una idea.

Aunque no había asimilado muchos conceptos, los había memorizado bastante. Copiar la teoría no era difícil. No sacaría un diez, pero podría superar el noventa. Y quienes obtienen notas tan altas suelen tener un nivel psíquico muy elevado.

Pero según los datos de años anteriores, muy pocos conseguían más de noventa en el examen de la Primera Academia Militar. Por eso Tang Yu no planeaba escribir todo lo que sabía.

Escogió algunas preguntas de nivel medio y medio-bajo para responder, calculó la nota y vio que rondaría el setenta. No era demasiado baja, pero tampoco alta.

Aún le quedaba hora y media. Tang Yu, seguro de haber aprobado, llamó al supervisor.

—¿Estás seguro de que quieres entregar antes de tiempo? —El supervisor frunció el ceño. Primero llegaba tarde, ¿y ahora entregaba pronto? ¿Tanta confianza tenía?

Tang Yu asintió y mintió: —El resto no sé hacerlo, así que mejor lo entrego.

El supervisor no dijo nada más. Al fin y al cabo, el examen no era suyo. Recibió las respuestas de Tang Yu y las envió al sistema de la academia.

Tras confirmar que había entregado el examen, Tang Yu salió del centro de la Primera Academia Militar.

Aún tenía que volver a la Academia Linglong y desde allí regresar a casa de los Tang, para que su madre no sospechara.

Subscribe
Notify of
guest
0 Comentarios

Comentar Párrafo:

Dejar un comentario:

 

0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x