—Pero a decir verdad, eres bastante tierno.
Mi ánimo, que había estado por los suelos, mejoró en un instante. Por parecerse a un viejo amigo, recuerdos que llevaba tiempo manteniendo sepultados empezaron a brotar uno tras otro como burbujas de jabón.
Pensándolo bien, fue Arachne quien me enseñó a leer, y también fue Arachne quien robó y me trajo aquella novela que solo los investigadores podían leer. ¿Estará bien? Ya era grande de por sí, pero como no paraba de crecer día con día, tal vez ahora sea una criatura colosal.
Estiré un dedo y le acaricié la espalda con suavidad, a lo que el monstruo, como si le diera cosquillas, emitió un quik-quik y rodó por el suelo. Al ver que no tenía nada de miedo a los desconocidos, me dieron ganas de llevarlo conmigo. El problema era que, para lograrlo, primero tenía que convencer a mi hermano…
—Mmm…
Si a ese hombre le molesta hasta la idea de que camine por mi propia cuenta, ¿me dará permiso de andar con un monstruo de origen desconocido? Tuve la sospecha de que lo mataría antes siquiera de que pudiera intentar convencerlo.
Deslicé el dedo una vez más para rascarle la barriga, tan blanda como la jalea, y la criatura estiró las patas mientras abría y cerraba los tentáculos en todas direcciones. Por debajo de su fina piel se sentía palpitar un tenue pulso. Se sentía tan viva que me dolería muchísimo si llegara a morir frente a mis ojos.
—…
¿Debería sacarlo de aquí ahora mismo antes de que mi hermano lo vea? Cuando detuve la mano para vigilar a mi hermano, que conversaba afuera, la criatura que rodaba en el suelo se dio la vuelta a toda prisa y frotó sus tentáculos contra la punta de mi dedo, como preguntándome por qué había parado.
«… Vaya, hasta sabe consentirse».
Tras reflexionar un momento, terminé levantando su cuerpo con mucho cuidado. El monstruo pataleó un segundo sobre la palma de mi mano y, en seguida, encogió las patas hacia adentro como un gato, acurrucándose. Verlo acomodarse con tanta naturalidad me sacó una risa sin querer.
—Vamos juntos. Yo me encargo de convencer a mi hermano.
¡Piuuk!
La criatura dio un salto repentino en el aire y volvió a aterrizar en mi palma. ¿Acaso entendió lo que dije y por eso reaccionó así? Le froté el lomo suavemente con el pulgar a modo de masaje mientras continuaba hablándole.
—¿Qué nombre te ponemos? ¿Lara?
¡Kik!
—No te gusta, ¿verdad? ¿O Silly?
¡Kyuuuk!
—De acuerdo, te llamarás Silly.
Como si le alegrara la idea de tener un nombre, la criatura dio varios brincos sacudiendo el trasero. «Ah, qué tierno. Si van a seguir apareciendo monstruos, ojalá salgan sujetos como este en vez de tipos peligrosos».
Llegado a este punto, me dieron ganas de ver a los otros también. Desde que transmigré los había guardado a propósito en un rincón de mi memoria, pero al ver a Silly recordé a más de un viejo amigo.
Mid, a quien le encantaba nadar; Greed, que disfrutaba descansar entre las hojas secas y la tierra húmeda; y hasta Strik, que dormía pegado a mí cada vez que hacía frío.
—… Los extraño.
—¿A quiénes extrañas?
Había soltado ese murmullo sin pensarlo, pero la respuesta vino desde justo detrás de mí. Sobresaltado por la sorpresa, me levanté por reflejo e hice de escudo con el cuerpo para cubrir a Silly mientras me daba la vuelta. Entre la puerta entreabierta, Baek Hyun-woo y Moon Se-young entraban al comedor.
—A-ah, no, no es nada. ¿Ya terminaron de hablar?
—Más o menos.
—¡Un momento! Espera un momento, hyung, quédate ahí parado.
Cuando me interpuse en el camino de Baek Hyun-woo, que avanzaba con naturalidad hacia la mesa, él frunció ligeramente el ceño y ladeó la cabeza. Sabía de sobra que me veía sospechoso, pero la prisa no me dejaba otra opción.
«¡Aún no he pensado en cómo convencerlo!»
Transcurrió un breve silencio. Baek Hyun-woo me miró desde arriba sin pronunciar palabra. Sin aceptar hacerse a un lado ni dar un paso más cerca, se limitó a observarme con los ojos entrecerrados.
—Espera, espera un segundo.
Sabía que tenía que decir algo, pero mi cabeza ya era un absoluto caos. El sudor frío me resbalaba por la espalda y sentía la mente completamente en blanco, incapaz de formular un solo pensamiento.
«Cielos, ¿qué hago, qué hago?»
¡Piiuuk!
En ese preciso instante, un chillido agudo y pequeño resonó a mis espaldas mientras un peso tan ligero como un plumón se posaba con un suave plop sobre mi hombro. Al mismo tiempo que las miradas de los dos subían hacia mi hombro, me apresuré a envolver a la criatura con ambas manos para estrecharla contra mi pecho.
—¡No lo mates!
En el momento en que solté aquel grito mientras daba un paso hacia atrás, mi pierna tropezó con la silla y mi campo de visión se dio la vuelta por completo. Cerré los ojos con fuerza esperando sentir un dolor desorientador.
—Hah… Si-hyeon. No sé qué sea eso, pero no debes hacer cosas peligrosas. Estuviste a punto de hacerte mucho daño.
Un suspiro de Baek Hyun-woo cayó justo por encima de mi cabeza. Levanté los párpados despacio y, tan pronto como nuestras miradas se cruzaron, le mostré una sonrisa avergonzada. Como aun en medio de eso tenía las manos pacientemente juntadas frente al pecho para no entregar a Silly, Baek Hyun-woo bajó la vista y arqueó una ceja. Era su forma de decirme que le explicara como era debido, así que no me quedó más remedio que abrir un poco las manos y decir con voz leve:
—P-preséntense… Se llama Silly… y es mi amigo.
¡Piuuk!
Sin saber si apreciaba o no mis esfuerzos, la criatura emitió un sonido alegre mientras levantaba una de sus patas.
***
Una vez que Baek Hyun-woo salió del comedor y aseguró una distancia suficiente como para no ser escuchado a menos que gritara, se giró hacia Moon Se-young y habló:
—¿Y bien? ¿A dónde trasladaron a las personas importantes?
—Vaya, ¿por qué pones esa cara si era algo de esperarse? Obviamente, los trasladaron a la Zona de Conservación.
—… ¿Todavía existe una Zona de Conservación? Eso no debería ser posible.
—La habrán creado de nuevo, ¿no? Los humanos son increíblemente astutos, ¿creíste que nos iban a hacer caso al pie de la letra? Yo ya sabía desde antes que esto pasaría —respondió Moon Se-young con un «hum» vanidoso, acomodándose el cabello detrás de la oreja.
¿Acaso era consciente de que ella misma estaba adoptando una forma humana en ese momento y que el ser que más valoraba también era un humano? Por supuesto, aunque Baek Hyun-woo se lo dijera, sabía que ella le respondería con alguna tontería como: «¡Si-hyeon es diferente al resto de los humanos!», así que optó por hacerle otra pregunta:
—Entonces, ¿lo de reunir a la gente hacia la costa sur es para exterminarlos a todos sin tener que esforzarse mucho?
—Así es. Por si acaso, fui a verificar y resulta que minaron todo el mar cercano con bombas. Por cierto, ¿hicieron pedazos la ciudad donde vivías?
—Eso lo hice yo. Como me pareció que alguien nos venía siguiendo, quise dejar todo bien limpio para asegurarme.
Moon Se-young abrió grande los ojos ante las palabras que él soltó en un murmullo.
—¿Cómo?
—Tal como dijiste, como estaban preparándose para destruir la ciudad donde vivíamos, me limité a apretar el gatillo de antemano. Ellos pensarían que todo salió según su plan, así que no hay de qué preocuparse.
Baek Hyun-woo dejó escapar un profundo suspiro y se pasó la mano por el cabello. Se preguntaba por qué de la nada había estallado una tontería semejante, pero resultaba que los humanos lo habían provocado deliberadamente.
—Así que los zombis también son obra de los humanos.
—Por supuesto. Pensé que irías a investigar eso primero, por eso me sorprendió tanto verte aquí.
—Envié a Beom-ho a la Zona Central y a Yi-tae a la Zona de Control de Investigaciones Especiales. Decidiré qué hacer cuando reciba sus informes. ¿Sabes dónde queda la nueva Zona de Conservación que crearon?
—Cerca de la Zona de Contaminación Externa. Bueno, parece que intentaron dar un golpe sorpresa a su manera… —dijo ella encogiéndose ligeramente de hombros.
Baek Hyun-woo se sujetó la cabeza apesadumbrado y cerró los ojos con fuerza. Le resultaba inverosímil que unos humanos estúpidos hubieran arruinado todo lo que habían preparado hasta ahora solo para hacer feliz a su adorable hermano menor, a su único humano.
—Haah… Y eso que les mostramos misericordia.
—Por eso te dije que no debíamos confiar en los humanos. Ah, de verdad, tenía muchísima ilusión.
Su actitud de hacer un puchero y quejarse era algo que, si Baek Si-hyeon la hubiera visto, se habría quedado contemplándola embobado de lo tierna que se veía. Por supuesto, para Baek Hyun-woo, que conocía su verdadera naturaleza, no le producía la menor emoción.
—¡Hasta estuve practicando muchísimo! «Hola. He oído hablar mucho de ti por parte de Hyun-woo-ssi. Me llamo Moon Se-young».
—… Haah, ya basta. Moon Se-young, ¿qué piensas hacer de ahora en adelante?
—¿Yo? Pues voy a seguir a Si-hyeon.
Su tono de voz sonaba como si fuera la cosa más natural del mundo, por lo que Baek Hyun-woo frunció levemente el entrecejo y dijo:
—No hay necesidad de que nos sigas.
—¡Pero si yo quiero ir!
—El plan ya se arruinó por completo, ¿para qué vendrías con nosotros?
—Simplemente porque me gusta Si-hyeon, así que no me importa mucho si el plan se arruinó o no. Es una lástima, pero hasta ahí llega mi interés en el plan original.
—…
—Ah, ¿estás teniendo celos? Como Si-hyeon parece estar totalmente encantado conmigo, ¿te sientes amenazado?
—Cállate.
—No quiero.
—Te dije que te calles.
—¡Te dije que no quiero!
Si Baek Si-hyeon los hubiera escuchado, seguro les habría dicho que qué hacían portándose tan infantiles. O tal vez los habría mirado con una cara extrañamente ilusionada. Fuera como fuera, para Baek Hyun-woo no era nada grato.
—Es mi hermano.
—Es nuestro humano —respondió Moon Se-young cruzándose de brazos y alzando la cabeza con altivez, mientras Baek Hyun-woo torcía los labios y la miraba con severidad.
—¿”Nuestro”? Su familiar legal soy yo, no Moon Se-young.
—¡Ja! ¿Vas a salir con esa mezquindad?
—No es mezquindad, es la realidad.
—¿De verdad puedes decir con tanta facilidad que eres su familia? ¡Si yo vi a Si-hyeon cuando apenas balbuceaba y daba sus primeros pasos!
—¡Ja! Traer a colación cosas del pasado es de muy mal gusto.
—¿De mal gusto? El de mal gusto aquí eres tú, Baek Hyun-woo.
Ninguno de los dos cedió un solo milímetro, lanzándose miradas fulminantes el uno al otro.
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