—Nos has atendido de tal manera que ya te estamos muy agradecidos.
Dije eso mientras me acercaba a la mesa. Le eché una mirada a Baek Hyun-woo como diciéndole: “Bájale dos rayitas, que luego te vas a arrepentir”, pero no estaba seguro de si lo había entendido o no.
—De verdad esperé muchísimo tiempo. Me preguntaba qué tendría que decirles cuando volvieran, qué podría darles para que se alegraran…
—Oye.
—Ah…, jaja, hablo demasiado, ¿verdad? Por favor, piensen que es porque me da mucho gusto conocerlos. Vamos, vamos, seguro tienen hambre. Coman rápido.
A juzgar por su actitud, parecía que Moon Se-young había estado completamente sola desde que estalló la crisis de los zombis. Al ver lo mucho que le alegraba la presencia de otra persona, me dio cierta tristeza. Yo apenas había estado unas pocas horas solo tras la aparición de los zombis y ya me sentía sumido en la amargura y la depresión; no me imagino lo que habrá sido para ella.
Moon Se-young hizo un ademán con la mano para que comiéramos pronto, diciendo que al menos valió la pena haber estado limpiando durante dos días enteros. No alcanzaba ni a imaginarme con qué estado de ánimo se habría puesto a limpiar todo este tiempo. Pero en lugar de preguntarle sobre eso, agarré rápidamente la cuchara y le di una probada del caldo de algas. Mmh, tenía el inconfundible sabor de una gran empresa corporativa.
—Está delicioso.
—¿En serio? Qué alivio. Hyun-woo-ssi, coma usted también.
¡Lo llamó Hyun-woo-ssi1!
Ante el trato cercano que soltó de pronto, me aguanté las ganas de sonreír y fingí concentrarme únicamente en la comida mientras los miraba de reojo a los dos. A diferencia de Moon Se-young, que sonreía alegremente, Baek Hyun-woo ni se molestó en responder y se limitó a poner guarniciones encima de mi tazón de arroz.
Cuando ya casi terminábamos de comer y dejé la cuchara, Moon Se-young trajo algo de fruta y preguntó:
—Por cierto, ¿cuántos años tienen?
—Yo tengo 20 y mi hermano tiene 37. ¿Qué hay de Se-young…, ahem, Se-young-ssi?
Su forma de pelar las manzanas era tan torpe que más que quitarles la cáscara parecía estar despedazando la pulpa, por lo que Baek Hyun-woo, como si no pudiera soportar ver semejante desastre, le quitó el cuchillo y se puso a pelar las manzanas él mismo.
—Yo tengo 27 años.
—2700 años, querrás decir. Vaya forma de decir que tienes 27.
Aunque sé que actúa de forma desconsiderada hasta que tome conciencia de los sentimientos que alberga por Moon Se-young, no deja de resultarme sumamente desconcertante. ¿De verdad era tan infantil en la novela? Ni que fuera un niño de primaria… Pensé que más tarde, cuando estuviéramos a solas, tendría que hablar con él sobre esto, y apresuré el paso de la conversación.
—¿Entonces puedo llamarte «noona»?
—¡Por supuesto! Tratémonos con confianza. ¿Puedo llamar «oppa» a Hyun-woo-ssi?
Si no recuerdo mal, en la obra original tomó bastante tiempo antes de que empezara a llamarlo oppa, ¿será esta particularidad producto de la situación? Me mordí la punta de la lengua y, con el corazón latiéndome de la emoción, recibí el trozo de manzana que me tendía mi hermano.
Ñom, ñom. Mientras el sonido de la fruta al ser masticada era lo único que llenaba la habitación, Baek Hyun-woo continuaba pelando manzanas en absoluto silencio. Era un desprecio bastante descarado, pero Moon Se-young, sin inmutarse lo más mínimo, decidió por su cuenta diciendo: «¡Acepto!». Si hubiera sido yo, habría sentido pena y me habría disculpado, pero la protagonista femenina sí que es otro nivel.
—No me llames así. Me resulta desagradable.
—Oye, noona, pero ¿piensas quedarte a vivir aquí todo el tiempo?
Ante la respuesta de mi hermano, que soltó casi como un escupitajo, cambié de tema a toda prisa. «Pero bueno, ¡qué le pasa a este!»
—¿De casualidad escuchaste algún comunicado o algo sobre a dónde se evacuó a la gente…?
Bueno, dejando lo de mi hermano de lado, ya que nos habíamos topado con otra persona, tenía que sacarle algo de información. Moon Se-young llevaba apenas dos días aquí, pero cuando nos encontró se extrañó de que hubiera supervivientes. Eso significaba que de alguna forma ya intuía que la ciudad estaba vacía, por lo que probablemente entendía la situación mejor que nosotros.
—Justo después de que aparecieran los zombis, salió un comunicado pidiendo evacuar hacia la costa sur. Tengo entendido que el ejército fue desplegado primero en las zonas donde no había zombis para evacuar a la población.
Eso era casi lo mismo que decir que el gobierno lo sabía de antemano. Se suponía que fue un evento simultáneo que ocurrió en un abrir y cerrar de ojos… ¿Acaso eso era posible?
—¿Entonces la costa sur es segura?
—Tampoco diría que es tan así. Mmh, según tengo entendido, las personas importantes…
—Moon Se-young.
Justo en el momento más crucial, Baek Hyun-woo interrumpió la conversación. ¿Qué pasa ahora? Lo miré con extrañeza y vi cómo se levantaba del asiento con el rostro completamente petrificado.
—Hablemos a solas un momento.
—¿Por qué? ¿Es algo que no puedo escuchar yo?
Decía que no sabía nada, pero resulta que simplemente prefería que yo no me enterara. Vaya, hasta sentí una punzada de traición. Sin embargo, tampoco era para ponerme a pelear con Baek Hyun-woo ni para exigirle que hablara aquí mismo a como diera lugar, así que me limité a poner cara de dolido un segundo y lo dejé pasar.
A fin de cuentas, también sabía que, de haberme enterado, lo único que lograría sería ponerme ansioso, preocuparme y temblar de miedo. E incluso si no fuera por eso, seguro tenía sus razones. Yo confío en mi hermano.
Baek Hyun-woo me acarició la cabeza una vez y salió del comedor junto con Moon Se-young. Quizá pensaron que me pondría a escuchar a escondidas, cosa que no me había pasado por la cabeza, porque se fueron lejos, cerca de donde estaban los sillones de masaje, para hablar.
Ñom. Mordí otro trozo de manzana mientras me levantaba de la silla para ir recogiendo la mesa poco a poco. «¿Debería lavar los platos? Sí, mejor sí». Para ser sincero, por dentro tenía ganas de proponerle a Moon Se-young que fuéramos juntos, pero como no sabía qué pasaría, decidí al menos dejarle su refugio impecable.
Limpié la mesa y recogí la basura que estaba esparcida por la cocina. Aunque rompí un plato durante el proceso, terminé de lavar todo a la perfección. Con una sonrisa de satisfacción, me puse las manos en la cintura y eché un vistazo hacia afuera. Vaya a saber qué tanto tenían que decirse, pero los dos seguían hablando.
Al ver que incluso la expresión de Moon Se-young, que no había parado de sonreír en todo el tiempo, se tornaba un poco rígida, supuse que debía tratarse de algo sumamente serio. O, de lo contrario, Baek Hyun-woo la había vuelto a sacar de quicio con alguna pesadez insólita. Por la distancia sabía que aunque saliera no escucharía nada, pero por si acaso les resultaba incómodo, volví a sentarme frente a la mesa.
—…
Estar así realmente hacía sentir como si hubiéramos alquilado el sauna entero para nosotros. Habría sido aún mejor si mi segundo y mi tercer hermano hubieran estado aquí también. ¿Qué estarán haciendo los dos ahora mismo? Si el mayor dijo que estaban bien, seguro que así es. Tal vez ya llegaron al destino y nos están esperando.
Aunque no lo vi en persona, mi hermano liquidó zombis de un solo golpe y Moon Se-young también andaba por ahí reventándoles la cabeza a los zombis con un martillo como si fueran sandías, así que esos dos perfectamente debían de tener la fuerza suficiente para lograrlo.
—… Extraño a mis hermanos.
Aunque no me sentía solo porque Baek Hyun-woo estaba conmigo, era inevitable sentir el vacío de la familia con la que siempre había estado. Más aún después de haberme dado un buen baño a gusto y haber comido decentemente.
«Espero que no estén pasando por situaciones deplorables. Ojalá los dos estén avanzando haciendo todo lo que necesiten… y mejor aún si lo están disfrutando con calma».
Plop.
Mientras pensaba en eso, algo cayó de la nada sobre mi cabeza. ¿Qué fue eso? Desconcertado, erguí el torso y, en ese instante, no pude evitar llevarme una sorpresa.
Lo que cayó del techo era una araña del tamaño de la palma de una mano. Para ser precisos, un monstruo con forma de araña. Tenía incrustados en la espalda varios bultos que parecían ojos, y en cada coyuntura de sus patas unos orificios se abrían y cerraban rítmicamente como si estuviera respirando.
En el lugar donde debería haber estado la cara se agrupaba un manojo de tentáculos que se retorcían, y cada vez que la criatura daba pasos hacia atrás en señal de desconcierto, producía un tierno sonido parecido al de un juguete de goma.
—… ¡Tú!
¡Piuuk!
Estiré la mano a toda prisa y lo agarré con firmeza, sacándole ese sonido tan tierno. Aunque pataleó e intentó zafarse desesperadamente para huir, no lo solté e introduje el dedo justo dentro del manojo de tentáculos. Debí de haberlo metido demasiado profundo, porque desde adentro se escuchó un ahogado ¡kwek!
Los ojos de su espalda se tiñeron de un negro azabache y empezaron a girar en todas direcciones. Pude adivinar fácilmente que esa es su forma de actuar cuando algo no le gusta.
—Lo siento.
Le pedí disculpas rápidamente mientras retiraba un poco el dedo, sintiendo al final la textura de algo parecido a dientes. Sus labios, apretados fuertemente, se abrieron despacio. No cabía duda: esta criatura se parecía muchísimo al monstruo que había conocido en mi vida anterior.
—¿Arachne?
Sabiendo que era imposible, pronuncié el nombre del monstruo solo por si acaso. En realidad, más que un nombre era la denominación de experimento con la que lo registraron, pero como nosotros lo usábamos como nombre, si de verdad se trataba de Arachne tendría que reaccionar.
—Soy C11-404… Es decir, el espécimen de sincronización heterogénea. El sujeto de prueba número 404 del tipo 11.
Aun cuando le di explicaciones detalladas por si las dudas, la criatura me hizo ademanes de que no entendía nada y que, para empezar, la soltara. Claro, era imposible que fuera ese mismo monstruo… Pero a todo esto, ¿por qué había un monstruo tan absurdamente idéntico? ¿Tendrá la capacidad de cruzar entre dimensiones? No puede ser. Si tuviera esa habilidad habría escapado hace mucho tiempo. ¿Entonces qué es? ¿Acaso será su cría? Tampoco tiene sentido; aun así tendría que haber cruzado hasta este libro…
—… ¿Será solo un espécimen parecido?
Aunque no quería creerlo, era la respuesta más realista. Pensándolo bien, si miraba con atención, los detalles en su cuerpo eran distintos. Aquel era un poco más negro y brillante, y, aunque todos decían que era repugnante, a mis ojos, era sumamente hermoso. Sus ojos brillaban como gemas y sus tentáculos tenían un lustre sedoso y suave. En cambio, esta criatura se veía…, por así decirlo, un poco tosca.
Así que no era Arachne…
Tragué con resignación mi decepción y solté al monstruo. La criatura se frotó frenéticamente con los tentáculos la zona donde la había tocado y no paraba de chillar piuuk, piuuk a modo de protesta. Viendo esto, definitivamente no era Arachne. Al Arachne que conocí, mientras más lo tocaba, más le gustaba y más se me pegaba, al punto de que estuve a punto de morir asfixiado por sus abrazos en más de una ocasión.
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