La noche del día siguiente, los resultados de las audiciones preliminares de todas las grandes zonas de competición fueron publicados simultáneamente en el sitio web oficial de Crazy Band. Cada livehouse seleccionó a los dos primeros lugares e hizo públicos los recuentos de votos.
El primer lugar de la Isla de los Sueños de Beijing fue «Tragar Agua Amarga», con 1299 votos, más dos votos del jurado, sumando un total de 1699.
El segundo lugar fue «Sternstunde», la banda que abrió el espectáculo, que solo obtuvo un voto del jurado, pero alcanzó la impresionante cifra de 1480 votos de los fanáticos, totalizando 1680.
Entre ambos había una diferencia de solo 19 votos.
Este resultado generó un enorme revuelo; después de todo, una era una banda conocida que ya había realizado giras, mientras que la otra era un grupo de novatos con cero experiencia en presentaciones.
[¡Gracias al comité del concurso por pagar los derechos de autor; de lo contrario, volver a escuchar a Qin Yiyu cantar Corazón de León sería cosa de la próxima vida!]
[¿Esta nueva banda le salvó la vida a Qin Yiyu? ¿De los 1480 votos de los fans, 1400 no serán por Qin Yiyu? lol]
[Según las reseñas en vivo, antes de que Qin Yiyu saliera al escenario, los votos del público para esta nueva banda ya eran extremadamente altos. Lo que más me impresionó fue el bajista y vocalista, increíblemente guapo y talentoso, porque casi todo el estadio tenía las luces encendidas por él, aunque luego, por razones accidentales, se apagaron…]
[Estuve en el concierto; el bajista es tan guapo que me hizo arrastrarme por el suelo]
[Tener a Qin Yiyu tampoco es algo bueno; tengan cuidado de convertirse en el próximo «Rincón desordenado».]
[¿No decían que se había suicidado? ¿Todavía está vivo?]
[O sea, aparecer así de la nada y unirse a una nueva banda de rock es demasiado descabellado…]
[De todos modos, no violó ninguna regla, y saltar al escenario a cantar a mitad de la presentación es algo bastante rockero en sí mismo.]
[Escuché que esta vez van a encerrar a las 20 bandas en una base de entrenamiento, qué gracioso, debe haber bastantes músicos que en privado les gusta hacer lo que quieran, ¿no los van a matar de aburrimiento? Y esas groupies también deben estar llorando.]
[El comité del concurso debería ayudarlos a mantener su virtud masculina; si transmiten algo al aire y lo tienen que bajar a mitad de camino, sería una gran pérdida.]
[Hablando de eso, tener tantos hombres encerrados juntos también es bastante peligroso ()]
La persona involucrada llevaba mucho tiempo desconectada de internet y no estaba al tanto de los chismes. Simplemente, después de despertarse de la borrachera, Zhou Huai lo levantó a gritos y, después de regañarlo, volvió a preocuparse.
—¿Se puede quitar esa pintura de la entrada de tu departamento? Cuando venga el casero y la vea, te va a matar.
—No es gran cosa, no es gran cosa—. Qin Yiyu siempre tenía esa actitud de poder tomar té tranquilamente incluso cuando el fuego ya le alcanzaba las cejas. —Antes de hacer algo importante, déjame tomar un baño.
Zhou Huai estaba a punto de seguir reprendiéndolo cuando de repente entró una llamada. Después de colgar, Qin Yiyu ya había entrado al baño. Se acercó y se recargó en el marco de la puerta.
—Oye, los organizadores me mandaron decir con Xi Ge que si estás seguro de unirte a Sternstunde. Si no hay problema, van a enviar esta lista oficialmente a los superiores.
Qin Yiyu, aún aturdido y soñoliento, tuvo como primera reacción: Nan Yi definitivamente no haría una pregunta tan estúpida.
—¿Que si no? ¿Acaso subí a repartir volantes? “Ven, conoce nuestro gimnasio y alberca”.
Por supuesto, los organizadores esperaban que él participara; esto era simplemente un pesado huevo de Pascua1. Qin Yiyu era sinónimo de opinión pública, popularidad y discusiones interminables, prácticamente una máquina de fabricación de temas que ni en sueños se podrían imaginar. Ahora que la persona se había presentado por su propia iniciativa, por supuesto que tenían que adularlo con todas sus fuerzas.
Y esta actitud codiciosa y calculadora también invitaba a recordar fácilmente la persistencia inquebrantable de Nan Yi hacia Qin Yiyu.
Al pensar en esto, Zhou Huai no pudo evitar hacer insinuaciones: —Ahora que lo pienso bien, ¿por qué siento que todo esto fue premeditado? Visito la cabaña de paja tres veces2, avanzo paso a paso atrincherándose3, con una perseverancia inquebrantable4 y ahora que realmente ha tomado prestado el viento del este5, ¿no será el concurso tan fácil como darle la vuelta a la mano?6
—Estás recitando el diccionario completo de modismos aquí—. Qin Yiyu meneó la cabeza mientras se cepillaba los dientes y habló con la boca llena: —Yo soy jodidamente increíble, pero él también lo es. Con lo que dices, parece que yo fuera jodidamente pendejo.
¡Porque lo eres! Zhou Huai soltó una risa de indignación: —Tú, pendejo, ¿de verdad no temes que te engañen?
—Que me engañe, pues—. Qin Yiyu se puso la mano en el pecho. —Ya no quedan muchos dispuestos a poner tanto empeño en engañarme.
—¡Es muy probable que solo te esté utilizando!— Zhou Huai, indignado por su falta de lucha, se volvió cada vez más directo.
Qin Yiyu hizo gárgaras ruidosamente, mostró una dentadura blanca y, con una sonrisa burlona, dijo: —Ser utilizado por un hombre es mi destino, ya lo sé.
—Vale, eres un caso, no me molestaré en seguir discutiendo contigo. Cuando llegue el momento, no vengas a mí a llorar—. Al ver que no había forma de hacerle entrar en razón, Zhou Huai simplemente se largó a toda prisa.
La habitación quedó en silencio de repente.
Sumergido en la bañera, Qin Yiyu apretaba el patito de plástico que flotaba en la superficie del agua. El patito emitía un chillido con cada apretón, con un ritmo bastante marcado.
Decir que al despejarse no sentía ni un ápice de arrepentimiento sería, por supuesto, mentira, pero también era verdad que estaba feliz. Al pensar en Nan Yi, siempre le surgía una sensación natural de confianza.
Que en este mundo exista un músico talentoso con una técnica instrumental sobresaliente, una fuerte presencia escénica, que pueda complementar perfectamente su estilo y entender por completo sus canciones, ya es algo suficientemente raro en sí mismo. Pero lo más asombroso es que, además, es el dueño de esos ojos.
Valia la pena ser engañado.
En cuanto a sus otros dos compañeros de banda, aún no los conocía bien. Qin Yiyu tenía un poco de prosopagnosia7, por lo que apenas podía recordar sus rostros.
Sin embargo, tocar con ellos había sido bastante genial.
Mientras lo apretaba, el teléfono sonó y apareció un mensaje nuevo.
[Casero barbudo: Guapo, mi hijo menor se casa, así que probablemente tenga que vender el departamento. Mañana quizás traiga a alguien a verlo; te aviso con anticipación.]
—Qué puto fastidio—. Qin Yiyu hundió la cabeza en el agua para esconderse.
Quitar la pintura sencillamente no es un trabajo para humanos.
Apenas había logrado limpiar una parte de la puerta y ya quería estrangular al inventor de la pintura. Se quitó los guantes, se agachó en el suelo, bajó la cabeza y se quedó mirando con la vista perdida sus pantuflas de algodón con forma de pato amarillo gigante, que también estaban manchadas de pintura roja.
Muy bien, muy bien, el amigo pato también ha resultado gloriosamente herido.
—¡Mierda! ¿Cuántos cubos de pintura se desperdiciaron? ¡Qué capacidad para joder todo!
¿Eh?
Al mismo tiempo que una voz sonó detrás de él, tres sombras lo cubrieron. Qin Yiyu giró la cabeza, y sus ojos, que habitualmente apenas abría, se abrieron de par en par.
Inesperadamente, Nan Yi apareció frente a él, acompañado por el baterista y el tecladista que habían tocado con ellos el día anterior. Cada uno llevaba herramientas en las manos, con la actitud de estar listos para ponerse a trabajar seriamente.
Qin Yiyu tenía claro que Nan Yi era quien los había traído.
—¿Cómo lo supiste?
Nan Yi respondió con despreocupación: —Dejé el paraguas y el papel en el suelo frente a tu puerta. En condiciones normales, es difícil que ese lugar termine empapado de pintura.
Sumado a la banda de matones con los que se cruzó al salir, no hacía falta ser un genio para atar cabos y entenderlo perfectamente.
—Venimos a echar una mano—. Yan Ji sonrió amablemente y sacó con mucho cuidado cuatro delantales que habían comprado de paso. —Pónganselos, no vayan a ensuciar la ropa.
Qin Yiyu sintió un nudo en el estómago. No lograba entender cómo había aparecido de la nada este grupo de personas, cómo habían asumido con tanta naturalidad este desastre, y cómo ahora, encima, estaban eligiendo con tanto entusiasmo los dibujos animados de los delantales.
—¿Hay alguno de conejos? Me gustan los conejos— añadió Chi Zhiyang. —Las cabezas de conejo son deliciosas.
—Deberías pedir el de la ovejita, ya que eres Xiao Yang.
—¡No me llames así!
—Me da igual—. Nan Yi sacó uno al azar y le tocó un lobezno.
Yan Ji se quedó con el del elefante. Quedaba uno con un leoncito dibujado; se lo pasó a Nan Yi y Nan Yi se lo tendió a Qin Yiyu.
Sin embargo, la expresión de Qin Yiyu no era precisamente agradable. No lo aceptó y solo preguntó: —¿Qué se supone que están haciendo?
—¿Acaso esto es algo muy divertido? Todos peleándose por hacerlo—. Sabía que estaba empezando a comportarse como un idiota otra vez, pero llevaba tanto tiempo valiéndose por sí mismo y realmente no estaba acostumbrado a esto.
—¿Qué? ¡Pero qué mierda estás diciendo!
Chi Zhiyang tenía un carácter explosivo, y tanto Nan Yi como Yan Ji temían que soltara alguna barbaridad, así que lo sujetaron por ambos lados. Pero nadie se esperaba la siguiente frase que salió disparada de su boca.
—¡Ahora somos compañeros de equipo!
Más allá del contenido, solo por el volumen, la frase fue lo suficientemente ensordecedora como para dejar a Qin Yiyu totalmente atónito.
—No, ¿no estarás perdiendo la memoria?! ¿Acaso no tocamos juntos ayer? Entonces ahora somos un equipo, estamos en el mismo barco. Por supuesto que esto no es un juego; es lunes por la mañana y Xiao Yi y yo nos escapamos de clase para venir a ayudar, y Yan Ji incluso consultó específicamente con una empresa de limpieza sobre cómo manejar esta mierda. Si cualquiera de los cuatro se hubiera topado con esto, habría ayudado sin chistar. ¡No venimos porque seas Qin Yiyu, y tampoco te evitaríamos porque seas Qin Yiyu! ¡No importa quién seas, lo que importa es que eres nuestro compañero de equipo!
Este discurso dejó a Qin Yiyu plantado en el sitio, completamente atónito.
Pasaron varios segundos antes de que, de repente, se tapara los ojos y soltara una carcajada.
¿Qué demonios? ¿Acaso este idiota se escapó de un manga shonen? ¿En el próximo segundo van a estar hombro con hombro bajo el atardecer gritando la estupidez “¡Sin duda nos convertiremos en la mejor banda del mundo!”?
—¿De qué te ríes?— Chi Zhiyang giró la cabeza y le preguntó en voz baja a Nan Yi. —¿Dije algo malo?
Nan Yi se acercó y apoyó la frente en el hombro de Chi Zhiyang. Él tampoco pudo contener la risa, y le temblaron los hombros.
Inexplicablemente, como si fuera contagioso, Yan Ji tampoco aguantó. Solo quedó Chi Zhiyang plantado ahí, desconcertado y, como no le quedaba de otra, rio también; los cuatro terminaron riendo a carcajadas en medio del desastre del viejo pasillo.
No fue hasta que se cansaron de reír que entonces retomaron el ánimo y se pusieron a trabajar juntos. Entre más, mejor, y los trucos que Yan Ji había averiguado funcionaron de maravilla. En apenas dos horas, no solo limpiaron toda la pintura, sino que hasta repintaron las paredes del pasillo, dejándolas como nuevas.
De repente se abrió la puerta del frente. El vecino apenas salía cuando se llevó dos sustos: el primero por la “nueva skin” del pasillo, y el segundo porque en este edificio de mierda habían aparecido de la nada cuatro tipos buenísimos.
—Hola.
Los cuatro tipos buenísimos se giraron al mismo tiempo para saludarlo.
Tenía la sensación de que algo brillante le había deslumbrado los ojos.
—Ho-hola—. Tartamudeó, y por un momento se le fue la cabeza, olvidando el motivo por el que había salido en primer lugar.
Al ver que el vecino abría la puerta con dos bolsas llenas de basura, daba un paso hacia afuera y luego se giraba directamente para volver a entrar a su casa, Chi Zhiyang se quedó totalmente desconcertado.
Se ajustó el gorro de lana y le preguntó en voz baja a Qin Yiyu: —Tu vecino está medio raro, ¿es seguro vivir aquí?
—Súper seguro. El verdadero pervertido número uno de todo el edificio soy yo.
Chi Zhiyang: —…Haz como si no hubiera preguntado.
—Según el correo, para la grabación oficial del concurso nos mudaremos al campamento de bandas, en dormitorios compartidos—. Yan Ji se quitó el delantal. —Así que ya no importa si es seguro o no. ¿Acaso van a armar un escándalo y llegar hasta el equipo de producción?
—Quién sabe, esa gente no debe tener ningún límite—. Chi Zhiyang se encogió de hombros.
Nan Yi, que no había dicho ni una palabra en todo el rato, de repente habló en voz baja: —Por ahora, no lo harán.
Al escuchar esto, Qin Yiyu lo miró, pero no dijo nada.
—¿Eh?— Chi Zhiyang también lo escuchó. —¿Qué no harán?
—Nada—. Nan Yi miró a Qin Yiyu y cambió de tema. —¿Recuerdas lo que te dije la última vez? Me lo prometiste.
No solo no lo había olvidado, sino que Qin Yiyu le había estado dando vueltas en su cabeza.
—Lo de la perforación, ¿no? Claro que me acuerdo. Pero, ¿seguro que quieres que lo haga yo? Huazi es mucho más profesional que yo.
—No hace falta—. Nan Yi fue muy tajante. —Lo harás tú.
A Chi Zhiyang, que le gustaba meterse en todo: —¿Perforaciones? ¿Y si me hago una yo también?
Pero dudaba bastante de las habilidades profesionales de Qin Yiyu: —¿Pero de verdad va a poder hacerlo?
Qin Yiyu estaba a punto de ponerse a discutir con él, cuando vio que Yan Ji de repente le pasaba el brazo por el hombro a Chi Zhiyang y le decía: —Xiao Yang, ¿no habíamos quedado en ensayar?
—¿Ah? ¿Cuándo quedamos?
—Vámonos—. Yan Ji, sonriendo, lo arrastró a la fuerza.
En el pasillo solo quedaron los dos, y de repente se sintió vacío. Las paredes, que dos horas antes estaban cubiertas de un rojo escarlata, ahora habían vuelto a un blanco puro, proyectando dos sombras solitarias.
—Andando—. Qin Yiyu se quitó el delantal y luego le quitó el de Nan Yi. El león y el lobo fueron hechos una bola y arrojados dentro de la casa, quedando encerrados tras la puerta.
—¿Cómo quieres ir?
—Tengo un vehículo—. Nan Yi lo dijo con indiferencia.
Qin Yiyu lo miró con una sonrisa y le preguntó: —¿Ya eres mayor de edad para manejar? Seguro ni siquiera has calentado la licencia.
Cinco minutos después, al ver el “vehículo” que Nan Yi había estacionado abajo, se dio cuenta de que había hablado demasiado pronto.
¡Ni siquiera coincidía en el número de ruedas!
—¿¿Cuando dijiste vehículo te referías a una moto??
Parado frente a esa GSX250R completamente negra, Qin Yiyu giró la cabeza hacia Nan Yi y le preguntó completamente serio: —Te lo pregunto una vez más, ¿ya eres mayor de edad?
Nan Yi no mostró ninguna expresión: —Cumplo los dieciocho este año. Aún no los he cumplido, pero falta poco.
Los ojos de Qin Yiyu se abrieron aún más.
¿Cómo sacaste la licencia si ni siquiera tienes dieciocho?
—¿Entonces de dónde sacaste la licencia?
Nan Yi respondió con un tono bastante despreocupado: —La fecha en mi documento de identidad es un año anterior; se equivocaron cuando lo tramitaron.
—¿Y lo dejaste así sin más?
—Me dio pereza cambiarlo.
Qin Yiyu se echó a reír. —Esa actitud relajada tuya viene de familia, ¿verdad?
Al escucharlo, Nan Yi pensó para sí mismo: No vivo nada relajado, estoy más tenso que la cuerda de un arco.
—Bueno, más o menos.
—Tienes un montón de hobbies: tocas el bajo, practicas tiro con arco y además andas en moto—. Qin Yiyu no pudo evitar insistir: —¿Por qué te gusta tanto andar en eso?
Ante su insistencia por preguntar a fondo, Nan Yi se mostró muy franco: —Es solo una forma de desahogarme, nada más.
En el asiento trasero colgaban dos cascos, uno negro y otro blanco. Se quitó el blanco y se lo tendió a Qin Yiyu, mientras él se ponía el negro. Al abrocharse el casco, escuchó a Qin Yiyu preguntar por qué olía a nuevo.
Qué buen olfato. La verdad es que es completamente nuevo; lo compró y nunca lo había usado.
—Súbete —dijo volteándose.
Era la primera vez que Qin Yiyu se subía a la parte trasera de una moto, y más con un mocoso al volante, así que en el fondo se sentía un poco inseguro, pero al mismo tiempo le parecía muy divertido. Así que se pegó un poco más y preguntó a propósito: —Oye, ¿te puedo abrazar la cintura?
La voz de Nan Yi sonó amortiguada dentro del casco: —¿Tienes miedo?
—Sí, soy muy miedoso, ¿y no te acuerdas que me lastimé la mano? Tengo eso de… —Qin Yiyu lo pensó un momento— PTSD, ¿sabes? En cuanto arrancamos, el cerebro me empieza a zumbar…
—Iré despacio—. Nan Yi cerró la visera del casco con un clic y encendió la moto.
Justo antes de arrancar, murmuró: —Si quieres abrazarme, hazlo.
—Vale, entonces voy a.…— No terminó la frase. Nan Yi arrancó de golpe, a toda máquina. El cuerpo de Qin Yiyu se fue violentamente hacia atrás, y su instinto de supervivencia lo hizo inclinarse bruscamente hacia adelante para aferrarse a su cintura con todas sus fuerzas. —¡Me cago en…!
La moto, completamente negra, llevaba a un Nan Yi vestido todo de negro, y a un Qin Yiyu con camisa floreada y pantuflas de pato amarillo gigante. Uno, frío y sereno; el otro, chillando a los cuatro vientos.
—¿¡A esto le llamas ir despacio??!— El viento soplaba con fuerza, Qin Yiyu apenas podía escuchar su propia voz, así que solo podía gritar.
Nan Yi no respondió, y en silencio aceleró al tomar la curva.
—¡Mierda! ¡Ya sé que sabes manejar! ¡Baja la velocidad!—. Este chico definitivamente no es un novato…
Nan Yi se echó a reír por sus ocurrencias. Mientras esperaba el semáforo, bajó la cabeza y, sin querer, le echó un vistazo a las manos que lo abrazaban con fuerza. Su estado de ánimo se tornó un tanto ambiguo. Pero por el momento no lograba encontrar una palabra adecuada para describirlo.
—Tienes la cintura muy delgada— soltó Qin Yiyu de la nada.
Nan Yi volvió a acelerar a fondo.
Era plena tarde, el sol brillaba con fuerza y la puerta del estudio de tatuajes estaba abierta de par en par. Zhou Huai estaba echando una siesta en una tumbadora afuera; el ruido de la moto lo sobresaltó y la revista Historias8 que tenía sobre la cara cayó al suelo.
Al levantar la cabeza, aún aturdido, vio a Nan Yi quitándose el casco con estilo, y a Qin Yiyu agazapado junto a la pared, a punto de vomitar pero sin terminar de hacerlo.
—¡Oye, cabrón, no vayas a vomitar justo en la entrada de mi tienda!— Zhou Huai no sabía qué hacer con él. —¿Por qué vinieron otra vez?
Después de vomitar, Qin Yiyu se enderezó resoplando y guio a Nan Yi hacia el interior del local. —Te traigo un cliente, ¿dónde están las herramientas para perforar a mano?
—Se los traigo—. Zhou Huai no tenía palabras. —Eres mi puto padre en vida.9
El local estaba equipado con todas las herramientas. Qin Yiyu había ayudado a Zhou Huai a cuidar el negocio antes, pero como el tatuaje requiere mucho tiempo para dominarlo y él no tenía talento para las artes, solo ayudaba a hacer perforaciones. Aunque en realidad, su experiencia en perforaciones se limitaba a la teoría. Solo había practicado consigo mismo y, debido a su constitución especial, sangró a chorros, lo que asustó a Zhou Huai y lo convenció de no dejarle atender a los clientes.
Esta vez fue igual. Zhou Huai le preguntó a Nan Yi tres veces seguidas si estaba seguro de querer que él lo hiciera, y la respuesta fue afirmativa.
Qin Yiyu se sintió bastante orgulloso por eso.
—El cliente lo pidió específicamente, así que tranquilo, jefe—. Qin Yiyu se sentó frente a Nan Yi, pero sentía que algo no encajaba, así que echó a Zhou Huai con la excusa de que se pondría nervioso si él se quedaba allí.
Solo quedaron ellos dos en la habitación.
De repente se dio cuenta de que Nan Yi, que normalmente llevaba ambas orejas repletas de aretes tintineantes, hoy solo llevaba uno: una sencilla bolita de plata en la oreja izquierda.
La distancia entre ellos era tan corta que resultaba sutil, impidiéndole seguir ignorando aquel rostro excesivamente hermoso.
El flequillo de Nan Yi ya era de por sí muy largo y siempre le tapaba los ojos, y ahora no era la excepción. Pero aun así, cuando la luz caía sobre sus pupilas claras, estas seguían siendo llamativas y brillantes. Sus iris claros, dejando ver un poco el blanco, combinados con esa forma de ojos alargados y ligeramente rasgados hacia arriba, hacían que su belleza tuviera un toque mucho más agresivo.10
En ese momento, Qin Yiyu se dio cuenta de repente de que, en sus muchos encuentros anteriores, nunca había logrado ver con claridad aquel rostro por completo. Nan Yi siempre llevaba gorra o lentes y rara vez lo miraba directamente a los ojos; parecía que siempre estaba ocultando algo.
—¿Por qué siempre te cubres los ojos? —preguntó de repente.
Nan Yi se quedó atónito un segundo, bajó la vista y respondió en voz baja: —Es por costumbre.
No quería explicar los motivos en detalle; hablar demasiado se sentía como una muestra de debilidad, y eso era lo que más detestaba.
—Pero tienes los ojos muy bonitos—. Qin Yiyu fue muy directo, e incluso estuvo a punto de soltar de golpe lo del encuentro casual en el festival de música. Su nuez se movió de arriba abajo al tragar saliva, pero al final no lo dijo.
Nan Yi no hizo ningún comentario sobre ese halago, simplemente le echó una mirada de reojo.
Pensó que probablemente solo era un desbordamiento de la bondad de Qin Yiyu. A pesar de que parecía un poco chiflado, en el fondo esta persona era ingenua.
Pero esa mirada hizo que los pensamientos de Qin Yiyu se volvieran lentos. Tarde cayó en cuenta de que había estado mirando fijamente los ojos de Nan Yi, así que rápidamente desvió la vista, parpadeó y miró hacia otro lado. Hacia su puente nasal alto y la bonita forma de sus labios.
Sus colmillos eran realmente largos e incluso al apretar los labios, se le asomaba un poco la punta, hundiéndose en el borde del labio.
—¿Qué estás mirando?— Nan Yi se sentía un poco incómodo bajo su mirada fija.
—Los dientes—. Qin Yiyu abrió la boca, hizo chocar los dientes superiores e inferiores, produciendo un sonido nítido. —Con esta dentadura no necesitas usar dientes postizos para hacer cosplay de vampiro, y morder el cuello debe doler horrores.
Nan Yi torció la comisura de los labios: —Yo no tengo esa afición.
Qin Yiyu sonrió, dejó de mirar los dientes y subió un poco la vista, como si de repente hubiera descubierto algo interesante. Se acercó de nuevo, con la punta de la nariz casi a punto de tocarle la mejilla.
—Tú también tienes lunares.
Dos, justo en la mejilla derecha: uno cerca del pómulo y otro debajo de el. Eran lunares muy superficiales y claros, imposibles de notar si no te acercabas.
Nan Yi soltó un “mm”.
Qin Yiyu sonrió y se señaló la mejilla izquierda: —Yo también tengo. Los dos están en una posición bastante similar, solo que los míos son mucho más notorios.
Lo sé, pensó Nan Yi para sí mismo. Y en realidad tienes tres; hay otro en el borde de tu perfil.
Resultaba extraño decirlo, pero tenían muchas características diametralmente opuestas.
El cabello corto de Qin Yiyu era ligeramente ondulado y, bajo el sol, reflejaba un brillo castaño dorado; sin embargo, sus ojos eran tan negros que brillaban, por lo que cuando miraba fijamente a alguien, siempre tenía la expresión de alguien que observa a su presa. En cambio, las pupilas de Nan Yi era extremadamente clara y su cabello, lacio y de un negro profundo. En su época de estudiante siempre se lo dejaba caer, cubriéndole las cejas y los ojos, lo que le daba un aire algo sombrío.
Era como si hubieran tomado los rasgos más intensos del otro para moldear su propia apariencia.
La única excepción eran los lunares en sus rostros. Simétricos en mejillas diferentes, pero en una posición casi idéntica.
Estaban demasiado cerca; Nan Yi casi podía sentir su respiración. Se sentía muy incómodo, así que intentó distraerse.
—¿No te habrás olvidado de lo que veníamos a hacer?
Qin Yiyu recién entonces reaccionó: —Ah, es verdad, casi lo olvido. ¿Dónde te perforamos?
—En el lóbulo de la oreja derecha.
Qué raro. Qin Yiyu notó que, aunque este chico se había hecho un montón de perforaciones, llenándose todo el cartílago, este lóbulo en particular estaba completamente vacío.
Movido por un impulso inexplicable11, extendió la mano y directamente le apretó con suavidad el lóbulo.
—¿Te dejaste esta parte a propósito sin perforar?
Nan Yi volvió a guardar silencio.
Impresiones sobre el capítulo completo.
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