—d² = qUT² / 16m.
Ruan Xingshu recitó de inmediato la respuesta que el chico le había dicho, con el corazón en la garganta.
—Bien, buena capacidad de cálculo, siéntate. —El viejo Chen asintió. Ruan Xingshu se sentó y el profesor continuó llamando.
Ruan Xingshu exhaló un suspiro. Tenía los ojos ligeramente llorosos y al sentarse, aún estaba un poco tenso.
—Niñito, ¿cuántos años tienes y todavía te pones así de nervioso? —You Zhian, al ver a Ruan Xingshu tan nervioso, no pudo evitar burlarse un poco.
—Dieciséis años, cumplo a finales de junio. —Ruan Xingshu se giró y respondió con seriedad a la pregunta de You Zhian.
You Zhian solo lo había preguntado en broma y por curiosidad, sin esperar que Ruan Xingshu le respondiera tan seriamente. De repente, sintió que se divertiría mucho con él en el futuro.
—¿Puedes correr? —You Zhian apoyó la barbilla en su mano y le preguntó, observando a Ruan Xingshu de arriba abajo. Los omegas de hoy en día no son precisamente fuertes y muchas veces piden permiso para no correr.
—Sí puedo, corro todas las mañanas. —Ruan Xingshu asintió.
Tenía buenos hábitos y una rutina bien planificada, así que salir a correr por la mañana era imprescindible.
—¡Ah! —Qué joven tan obediente y aplicado. You Zhian se tapó la cara, sentía que él ni siquiera parecía un omega. ¡Mira qué ejemplo!
Ruan Xingshu apenas llevaba una mañana transferido, y ya todo el cuarto piso sabía que a la clase 1 había llegado un nuevo omega. Cuando salieron al patio para los ejercicios del recreo, todos miraban hacia donde estaba la clase 1.
You Zhian pasó el brazo por los hombros de Ruan Xingshu. You Zhian le sacaba tres o cuatro centímetros de altura a Ruan Xingshu, lo que ya era comparable a la estatura promedio de un alfa.
Chu Hezhou y Fu Yuanxun caminaban detrás de ellos dos, observando la espalda de los dos omeguitas.
—Er He. —Fu Yuanxun le dio un codazo a Chu Hezhou, quien lo miró.
—Habla. —Chu Hezhou bajaba las escaleras. La gente a su alrededor no miraba al nuevo estudiante, sino a Chu Hezhou.
—Er He, ¿te gustan más los omegas como You Zhian o como Ruan Xingshu? La subdelegada también está bien. —Fu Yuanxun miró a la omega femenina de aspecto sexy y seductor que estaba cerca, se acarició la barbilla e inexplicablemente puso una expresión lasciva.
Chu Hezhou no dijo nada. Fu Yuanxun pensó que lo estaba pensando en serio, pero al girarse para mirarlo, descubrió que Chu Hezhou estaba distraído. Le dio un empujón y Chu Hezhou reaccionó recién.
—No me gusta ninguno. —El rostro de Chu Hezhou estaba iluminado por la luz del sol, y sus largas y rectas pestañas proyectaban una sombra bajo sus ojos.
—¡No puede ser, Er He! ¡Es imposible que no te guste nadie! Tiene que haber al menos uno que te llame la atención. Hoy, por primera vez en tu vida, ayudaste a Ruan Xingshu a cargar sus libros. ¿No será que te gusta un poco su tipo?
Fu Yuanxun pensaba que si alguien tan insensible como Chu Hezhou estuviera dispuesto a ayudar a Ruan Xingshu a cargar los libros… ¡Eso era literalmente un milagro o algo demoníaco!
—No.
Chu Hezhou apartó de un empujón a Fu Yuanxun, que le bloqueaba el paso, y cruzó el edificio escolar hacia el patio. Pero antes de llegar, frunció el ceño de repente al percibir un tenue y fugaz aroma a pastel.
—Fu Yuanxun, ¿lo hueles? —Chu Hezhou echó un vistazo a su alrededor; nadie más parecía haberlo percibido aún.
—¡No! Yo no soy como tú, con esas feromonas tan dominantes, ¡espera! Ya lo huelo. —Fu Yuanxun todavía tenía una expresión de indiferencia, pero de repente una densa oleada de aroma a pastel llegó hacia ellos.
Fu Yuanxun tragó saliva con dificultad, miró a Chu Hezhou y dijo:
—Er He, hay un omega en celo.
Los alfas presentes comenzaron a agitarse. Los rostros de los chicos se encendieron de rojo y un murmullo ruidoso recorrió la multitud, hablando sin parar sobre quién era el omega que había entrado en celo.
Los profesores también percibieron el aroma de las feromonas y comenzaron a investigar quién había entrado repentinamente en celo.
Chu Hezhou permanecía de pie a un lado, con el rostro pálido como el jade, aparentemente sin verse afectado en absoluto por las feromonas. En cambio, Fu Yuanxun estaba siendo arrastrado por el aroma hacia un estado de creciente irritación y sus ojos ya se habían enrojecido.
—Er He, ¿cómo es que los profesores todavía no se han llevado al omega en celo? No es posible que después de tanto tiempo aún no lo hayan encontrado. —Fu Yuanxun sentía que estaba a punto de perder el control de sus propias feromonas.
En cuanto el aroma a durian saliera, sería capaz de ahuyentar a toda una multitud.
Para entonces, Chu Hezhou probablemente se daría la vuelta y se marcharía sin más. La fruta que más odiaba Chu Hezhou era el durian.
—¿Quién sabe? —¿Cómo iba a saberlo Chu Hezhou? Fu Yuanxun le preguntaba a él, pero él, ¿a quién le preguntaba?
—Si no se lo llevan pronto, incluso los otros omegas entrarán en celo inducido.
Las feromonas del omega provocaban que el interior de Fu Yuanxun se agitara con una urgencia incontenible cuando de repente vio que, no muy lejos, varios profesores beta se llevaban a un omega.
You Zhian se aferraba al hombro de Ruan Xingshu, con el rostro tan rojo que era irreconocible, e incluso sus ojos se habían llenado de lágrimas.
—Maldita sea, tengo las piernas flojas, casi me induce el celo. Shushu, rápido, huele si mis feromonas se están escapando. —You Zhian acercó su nuca al rostro de Ruan Xingshu, quien olfateó con mucha seriedad. Había un leve aroma a jazmín.
—Solo un poquito, pero si no prestas atención, no se nota. —Ruan Xingshu se tocó su propio cuello y tiró de la manga de You Zhian para que olfateara si sus feromonas también se estaban escapando.
—No, pequeño té de uvas. —You Zhian le revolvió el cabello a Ruan Xingshu y los mechones finos y suaves se deslizaban entre sus dedos de una manera increíblemente agradable.
You Zhian no pudo evitar acariciarle la cabeza una vez más, lo que hizo que Ruan Xingshu se pusiera rojo como un tomate.
Con las mejillas encendidas, Ruan Xingshu alzó la cabeza y descubrió que Chu Hezhou los observaba. Ruan Xingshu le dedicó una sonrisa tonta a Chu Hezhou.
Chu Hezhou soltó una risita burlona y, mirando a Ruan Xingshu, formó unas palabras con los labios sin emitir sonido. Ruan Xingshu abrió sus grandes ojos de cervatillo de par en par al instante.
Chu Hezhou dijo:
—Pequeño tonto.
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