Chu Hezhou apretó las muelas con fuerza, controlando sus feromonas para que no se entrelazaran con las de Ruan Xingshu.
—Detén el auto, bájate —Chu Hezhou extendió la mano y agarró con firmeza la nuca de Ruan Xingshu. La cálida palma del alfa cubrió la glándula del chico, ese lugar tan sensible, haciendo que el cuerpo de Ruan Xingshu se estremeciera.
Al ser tocado así por Chu Hezhou, el cuerpo de Ruan Xingshu se inclinó hacia él sin poder controlarlo, y su aroma con olor a uvas envolvió instantáneamente a Chu Hezhou.
El chófer echó un vistazo y, sin palabras, miró al cielo.
¡Espera, joven amo! ¡Inducir deliberadamente el celo de un omega menor de edad es ilegal!
Una vez que el chófer bajó del auto, Chu Hezhou ya no tuvo reparos. Extendió los brazos, levantó a Ruan Xingshu y lo sentó en su regazo, mientras el aroma a limón y tequila envolvía por completo el olor a uvas.
Chu Hezhou se mordió el labio con sus colmillos, empujó su mejilla con la lengua y reprimió el deseo de morder esa glándula de un solo bocado.
Chu Hezhou abrazó a Ruan Xingshu por completo. Como Ruan Xingshu tenía una figura esbelta por dedicarse a la danza, y además era un omega, por lo que se veía aún más pequeño y delicado, permitiéndole a Chu Hezhou envolverlo enteramente en sus brazos.
Ruan Xingshu se acurrucó en el pecho de Chu Hezhou, mirándolo con sus ojos de cervatillo llenos de lágrimas y las mejillas sonrojadas. En su totalidad, no era más que una uva desprendiendo un dulce aroma.
El pulgar de Chu Hezhou acariciaba la glándula de Ruan Xingshu, cuyo cuerpo temblaba, estremeciéndose suavemente por la placentera sensación, mientras su pequeña nariz no dejaba de aspirar el aroma de las feromonas de Chu Hezhou.
—¿Cuántos años tienes? —Chu Hezhou detuvo la mano que acariciaba la glándula de Ruan Xingshu. Le requirió un gran autocontrol realizar ese simple gesto de detenerse.
—Dieciséis. —La voz de Ruan Xingshu era suave y melosa, teñida de un tono lloroso, mientras se esforzaba por enterrarse aún más en el abrazo de Chu Hezhou.
—Tócamela de nuevo, un poco más, un poco más —sollozó Ruan Xingshu, frotando su glándula odorífera de forma descontrolada contra la mano de Chu Hezhou.
Al escuchar que tenía dieciséis, Chu Hezhou no se atrevió a moverse más. El chico frente a él probablemente ni siquiera había tenido su primer celo, y si continuaba, Chu Hezhou podía garantizar que lograría inducir el celo allí mismo, en el auto.
Chu Hezhou estrechó a Ruan Xingshu contra su pecho, calmándolo con sus feromonas, y le dio un suave beso en la glándula. Su mente se llenó de todo tipo de pensamientos sumamente indecentes1, y sentía un impulso frenético de marcarlo con los dientes, de verlo temblar mientras entraba en celo en sus brazos, de besarlo… Pero al final, Chu Hezhou no hizo nada de eso.
En silencio, se limitó a calmar con sus feromonas al pequeño omega en sus brazos.
Ruan Xingshu, atormentado, no dejaba de derramar lágrimas. Solo sabía acurrucarse más y más en el pecho de Chu Hezhou, pegándose a él.
Chu Hezhou le echó un vistazo a su reloj y sonrió con resignación. Al parecer, hoy llegarían tarde.
Chu Hezhou golpeó la ventanilla para indicarle al chófer que subiera. El chófer subió al auto sin desviar la mirada, arrancó y se fue, absolutamente decidido a no mirar ni una sola vez hacia atrás.
Ruan Xingshu sorbió por la nariz y se quedó completamente aturdido en los brazos de Chu Hezhou. No podía creer que hubiera actuado de esa manera, la persona que no dejaba de acurrucarse contra Chu Hezhou hace un momento definitivamente no podía ser él.
Pero parecía que la culpa era suya. Si no hubiera olido las feromonas de Chu Hezhou, no habría sucedido lo que acababa de ocurrir.
—Eso… Lo siento. —Ruan Xingshu murmuró con la voz apagada contra el hombro de Chu Hezhou, sus palabras aún sonaban congestionadas.
En ese momento, a Chu Hezhou realmente le dieron ganas de reír. Si a cualquier otro omega le hubiera pasado algo así, lo primero que haría sería reclamarle al alfa, pero en el caso de Ruan Xingshu, lo primero que hizo fue pedirle perdón a Chu Hezhou.
—Está bien, lo entiendo —Chu Hezhou contuvo las ganas de reír y le dijo seriamente a Ruan Xingshu que estaba bien.
Desde el asiento delantero, el chófer emitió un sonido extraño, parecido al de alguien a punto de vomitar. No era su intención hacer ese ruido, solo quería quejarse en silencio de Chu Hezhou, pero el sonido se le escapó de repente.
Solo quería decir que Chu Hezhou se estaba aprovechando de la inocencia de ese omega.
—Lo siento, me mareé en el auto —El chófer lo dijo sin inmutarse, pero su expresión no se parecía en nada a la de alguien que se hubiera mareado.
—Je. —Chu Hezhou torció la comisura de los labios y la mirada que le dirigió al chófer fue de todo menos normal.
El chófer evitó su mirada y tosió un par de veces, tampoco era su intención hacer ruido.
Ruan Xingshu, con su habitual retraso para darse cuenta de las cosas, comprendió de golpe que seguía en los brazos de Chu Hezhou, y el rubor que se le había bajado hace un instante volvió a subirle a las mejillas.
—Ehm, podrías bajarme —Los dedos de Ruan Xingshu tocaron con cuidado el hombro de Chu Hezhou. Este tensó los brazos un instante, los aflojó sin hacer ningún gesto que lo delatara, y luego rodeó la cintura de Ruan Xingshu para levantarlo y sentarlo a su lado.
El aroma a limón y tequila alrededor de su nariz se había disipado bastante, y Ruan Xingshu, para su sorpresa, sintió que le costaba un poco acostumbrarse a esa ausencia.
Chu Hezhou le pasó un bloqueador de olor para que disimulara su fragancia. Ruan Xingshu lo tomó dócilmente, se roció el cuerpo y se lo devolvió. Chu Hezhou se echó un poco sin darle mayor importancia.
Como era de esperar, Chu Hezhou y Ruan Xingshu llegaron tarde. Cuando entraron al aula, todos ya estaban en plena lectura matutina y la profesora Jian patrullaba los pasillos.
—Permiso. —Ruan Xingshu pidió permiso con voz dócil desde la puerta. El murmullo de la lectura se detuvo al instante y todas las miradas se clavaron en ellos.
Los ojos de los compañeros brillaban de curiosidad. ¿Por qué habían llegado juntos? Y además, ¿la mochila que llevaba Chu Hezhou no era acaso la de Ruan Xingshu?
Ruan Xingshu se sonrojó ante tantas miradas y bajó la cabeza, dando un par de pasos atrás. Chu Hezhou le sujetó la muñeca de un tirón y se paró delante de él.
—Permiso. Me topé con el compañero Ruan en el camino, así que lo traje conmigo —Era la primera vez que Chu Hezhou respondía con tanta seriedad. Al menos en el año y medio que llevaba Jian Si siendo su tutora, era la primera vez que pedía permiso y daba una explicación formal.
—Está bien, pasen. —Jian Si asintió, observando cómo Chu Hezhou y Ruan Xingshu pasaban junto a ella.
Al volver a su fila, Chu Hezhou dejó la mochila de Ruan Xingshu en su asiento y luego regresó al suyo.
—Maldición, papá Chu, no me digas que… —Fu Yuanxun usó la mirada para decirle a Chu Hezhou lo que vendría a continuación.
Señaló con la mirada a Chu Hezhou, luego a Ruan Xingshu y finalmente cruzó la vista con Chu Hezhou. Por alguna razón, este último entendió al instante lo que Fu Yuanxun quería insinuar.
—En lugar de perder el tiempo con esas tonterías, sería mejor hacer unos ejercicios de inglés. ¿Acaso pasaste de cincuenta en el examen final del semestre pasado? —Chu Hezhou lo interrogó con un tono letal.
Cuando Fu Yuanxun eligió sentarse al lado de Chu Hezhou al principio del año, le había pedido a Jian Si que Chu Hezhou lo ayudara a reforzar su inglés, y ella había aceptado.
Pero cuando Fu Yuanxun le pidió que le diera clases de refuerzo, Chu Hezhou se burló de él sin piedad, diciéndole que en esta vida no le daría clases a nadie y que más le valía dejar de soñar despierto.
El inglés de Fu Yuanxun era un desastre. En matemáticas sacaba más de ciento veinte, pero en inglés siempre se quedaba en los cuarenta y tantos. Cada vez que repartían los exámenes, el profesor de inglés usaba a Fu Yuanxun como el ejemplo de lo que no se debe hacer.
—Chu Hezhou, de verdad no eres un perro común, mejor cortemos lazos, no te voy a dirigir la palabra nunca más. —Fu Yuanxun esbozó una sonrisa falsa y forzada.
Ya había visto la verdadera cara de Chu Hezhou.
—¿En serio? Qué corazón tan bondadoso —Chu Hezhou arqueó una ceja, repentinamente intrigado.
Impresiones sobre el capítulo completo.
Aún no hay comentarios generales.
Conversaciones vinculadas a pasajes específicos.
Aún no hay comentarios vinculados.