Chu Hezhou se puso de pie; su figura era elegante y desenvuelta como la brisa fresca, y su rostro era tan hermoso como el jade. Al pararse junto a Ruan Xingshu, le sacaba media cabeza, lo que hacía que Ruan Xingshu se viera excepcionalmente pequeño y delicado.
Debido a que Ruan Xingshu había practicado danza durante años, su figura era esbelta y delgada y cuando Chu Hezhou se paraba frente a él, le bloqueaba más de la mitad de la luz del sol.
—Vamos. —Chu Hezhou se metió ambas manos en los bolsillos de su uniforme y salió primero. Ruan Xingshu se quedó atónito por un momento y, con las puntas de las orejas rojas, lo siguió fuera del aula.
—Bien, ahora todos a estudiar por su cuenta, saquen sus tareas y pónganse a hacerlas. —Jian Si golpeó el pizarrón, devolviendo la atención de todos a la clase.
Fu Yuanxun soltó un gemido de dolor y se desplomó sobre el escritorio. Le había costado mucho encontrar un omega que le gustara, ¿cómo es que Chu Hezhou se lo había arrebatado otra vez?
Chu Hezhou caminaba delante de Ruan Xingshu, con la cabeza ligeramente gacha y el flequillo desordenado cubriéndole los ojos, incluso su forma de caminar era perezosa y relajada.
Los dos guardaron silencio durante todo el trayecto. Chu Hezhou no quería hablar, y Ruan Xingshu no sabía cómo hacerlo. Siempre había sido así, de personalidad tímida y modesta. Y como Chu Hezhou aún era un desconocido para Ruan Xingshu, este último sabía aún menos qué decirle.
Chu Hezhou llevó a Ruan Xingshu a la oficina de asuntos académicos para recoger los libros. Él mismo se quedó parado en la puerta mirando su teléfono, dejando que Ruan Xingshu entrara solo a cargar los libros.
El señor de la oficina miró a Chu Hezhou y luego a Ruan Xingshu. Si hubiera venido cualquier otro chico, ¿cómo habría dejado que un omega cargara los libros? ¿Qué les pasaba a los alfas de hoy en día?
Si hubiera venido Fu Yuanxun, definitivamente habría cargado todos los libros él solo, sin dejar que Ruan Xingshu moviera un dedo. Pero Chu Hezhou era diferente.
Este chico sabía perfectamente lo que era ser un caballero, pero aun así no lo haría. Según las propias palabras de Chu Hezhou, simplemente “no era necesario”.
Ruan Xingshu sostenía una gruesa pila de libros, apretándolos contra su pecho hasta el punto de no poder ver el camino. Solo podía seguir con cuidado los pasos de Chu Hezhou, con sus labios carnosos y regordetes ligeramente fruncidos, haciendo que los pequeños hoyuelos en las comisuras de su boca se hicieran visibles.
Mientras Ruan Xingshu bajaba las escaleras, al no poder ver los escalones, pisó en falso y perdió un peldaño. Chu Hezhou extendió la mano para sujetar a Ruan Xingshu y de paso también sostuvo sus libros.
—Gr… gracias. —Las puntas de las orejas de Ruan Xingshu se enrojecieron, y su voz pequeña y suave llegó a los oídos de Chu Hezhou, quien pudo ver los dos suaves y pequeños hoyuelos en la boca del joven.
Fingiendo despreocupación, los tocó con el dedo y retiró la mano de inmediato. Eran suaves y agradables, lo que le dejó con ganas de volver a tocarlos.
Ruan Xingshu se quedó un poco aturdido por el movimiento repentino de Chu Hezhou, alzó la cabeza y miró al chico con una expresión tonta.
Probablemente, ese gesto era demasiado conmovedor y le dio justo en el punto tierno1 a Chu Hezhou.
Chu Hezhou giró la cabeza, le quitó la pila de libros que Ruan Xingshu sostenía en brazos y, antes de que el joven pudiera reaccionar, dio un paso adelante con sus largas piernas y se marchó.
—¡Ey! —Ruan Xingshu trotó para ponerse al lado de Chu Hezhou, y su cabello fino, suave y esponjoso se agitaba mientras corría.
—Puedo hacerlo yo mismo. —Ruan Xingshu miró a Chu Hezhou con sus grandes ojos de cervatillo y le extendió la mano. No tenía callos y sus dedos eran pálidos, delgados y largos. A simple vista, se notaba que era alguien que nunca había hecho ningún trabajo duro.
—Ya eres lo suficientemente bajo. Si te aplasto más, serás aún más bajo. —Chu Hezhou entreabrió ligeramente sus finos labios, pronunciando palabras que iban directo al corazón.
Ruan Xingshu se congeló en su movimiento y con descontento, infló las mejillas.
No era bajo, ¿de acuerdo? Para ser un omega, medir 176 cm era más que suficiente. La estatura de los omegas solía ser bastante baja; había muchos que apenas pasaban el metro sesenta. Además, debido a la danza, ya había crecido mucho.
Sin embargo, en comparación con la mayoría de los alfas, seguía habiendo una diferencia abismal. Por ejemplo, el chico de al lado. Al ojo, Ruan Xingshu calculó que definitivamente mide más de 185 cm. ¡Era demasiado injusto!
Ruan Xingshu le lanzó una mirada fulminante a Chu Hezhou. Era un gesto claramente grosero, pero cuando él lo hacía, resultaba adorable y un poco infantil.
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