El estudio nocturno duraba cuatro horas. El viejo Chen les dio dos horas y un recreo para resolver el examen. Ruan Xingshu no entendía nada y no sabía cómo hacerlo, mientras que la mayoría de la clase tenía la cabeza gacha y los bolígrafos no dejaban de moverse.
Después de mirar el examen por un rato, Ruan Xingshu no aguantó más y su cabecita comenzó a dormitar. Chu Hezhou, que acababa de terminar su examen y alzaba la cabeza para beber agua, lo vio casualmente. Una sonrisa chispeante apareció en sus ojos sin poder evitarlo.
Precisamente porque Chu Hezhou se quedó mirando a Ruan Xingshu demasiado tiempo, el viejo Chen notó que el chico estaba dormitando. Se puso los lentes y, desde el estrado, observó aquella cabecita que no dejaba de balancearse.
—¡Ejem, ejem, ejem! —La tos del viejo Chen despertó de un susto a Ruan Xingshu, quien agarró el bolígrafo de inmediato y fingió estar escribiendo.
—Tú, el chico sentado delante de Chu Hezhou, ponte de pie. —El viejo Chen extendió el dedo y señaló justo al frente de Chu Hezhou… a Ruan Xingshu.
Ruan Xingshu puso una cara de sufrimiento y, justo cuando estaba a punto de levantarse, Chu Hezhou estiró el pie y enganchó la pata de su silla, haciendo que Ruan Xingshu cayera de vuelta en el asiento.
—Los que están delante de mí, ¿no oyeron? —La voz de Chu Hezhou sonó grave y firme mientras golpeaba la mesa con los dedos. Todos los alumnos de su fila que estaban sentados delante de él se pusieron de pie, excepto Ruan Xingshu.
El viejo Chen miró a los alumnos de pie, luego miró a Chu Hezhou, y la mano que sostenía el puntero le tembló. Ruan Xingshu dio un respingo de miedo, temiendo que el viejo Chen bajara corriendo del estrado para golpear a alguien.
—Ya está, siéntense todos. Y tú, quienquiera que seas, ¡no te duermas! —El viejo Chen no tenía forma de lidiar con Chu Hezhou, no podía con él y, para colmo, le tenía mucho aprecio. Se notaba a leguas que Chu Hezhou estaba protegiendo al chico de adelante, así que no le quedó más remedio que rendirse.
En cuanto sonó el timbre, el viejo Chen le pidió al delegado que recogiera los exámenes. Ruan Xingshu ya había terminado de copiar las respuestas de You Zhian, y ambos entregaron sus hojas por separado al delegado de física.
—Chu Hezhou, ven conmigo. —El viejo Chen hizo un gesto con el dedo, indicándole a Chu Hezhou que lo siguiera a la oficina.
Apenas el viejo Chen terminó de hablar, Ruan Xingshu se giró para mirar a Chu Hezhou con expresión de pánico, luciendo tan desvalido que daba lástima, aterrado de que regañaran a Chu Hezhou.
Chu Hezhou no pudo resistirse y le pellizcó la mejilla a Ruan Xingshu antes de dar media vuelta y salir del aula. Definitivamente, el tacto era bastante agradable.
—Tranquilo, el viejo Chen adora a Chu-ge, no le va a hacer nada, no te preocupes. —Fu Yuanxun miraba al pequeño Xingshu con esa carita lastimosa y sentía que el corazón se le derretía.
¡¿Cuándo le tocaría a él un omeguita así?!
Chu Hezhou entró a la oficina y se encontró con los ojos evaluadores del viejo Chen.
—¿Para qué me llamaste, viejo Chen? —Chu Hezhou se sentó con toda calma en la silla frente al profesor, curvando levemente sus finos labios.
—¿No estarás saliendo con alguien? Te lo digo en serio, estás en la mejor etapa de tu vida y bajo ninguna circunstancia puedes enamorarte. Tienes que entender que undécimo grado es el momento más importante para sentar las bases; si te enamoras ahora, se te arruina todo. Ese omega nuevo es guapo, sí, pero cuando llegues a la universidad vas a encontrar a muchos mejores. Tienes que controlarte.
En cuanto el viejo Chen abría la boca, era pura sopa de pollo para el alma,1 ¿o más bien veneno para el alma?
Chu Hezhou lo pensó un momento. ¿Alguien mejor que Ruan Xingshu? No recordaba haber visto a nadie así. Había conocido omegas y betas de todo tipo, pero uno tan delicado y adorable como Ruan Xingshu, definitivamente no.
Chu Hezhou asintió sin prestar atención, con una mirada de impaciencia en el fondo de los ojos. En cuanto el viejo Chen lo vio asentir, lo dejó ir. Pero apenas Chu Hezhou regresó de la oficina y llegó a la puerta del aula, se encontró con varios alfas de la clase 7 del piso de abajo, junto con chicos de otras clases, bloqueando la puerta trasera de la clase 1.
—¡Chu-ge! —Fu Yuanxun, que estaba en el borde más alejado del grupo, vio regresar a Chu Hezhou y corrió hacia él con los brazos abiertos, listo para darle un abrazo cariñoso. Un puñetazo de Chu Hezhou bastó para que esa idea se desvaneciera por completo.
—¿Qué está pasando?
Chu Hezhou señaló el centro del grupo con la barbilla, arqueó sus cejas de espada y en sus ojos de fénix brilló un destello de diversión.
—¡Ah, cierto! Alguien vino a declarársele a Xiao Xingshu. ¡Nada mal! Solo lleva dos días transferido y ya tiene pretendientes—. Fu Yuanxun, tan despistado como siempre, por supuesto, no notó que, tras escuchar esas palabras, el brillo de diversión en los ojos de Chu Hezhou se apagó por completo.
Impresiones sobre el capítulo completo.
Aún no hay comentarios generales.
Conversaciones vinculadas a pasajes específicos.
Aún no hay comentarios vinculados.