Para mí es muy fácil encontrarte
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“Tía, ¿puedo quedarme aquí a escuchar la narración?”, preguntó Lin Ling de pie en el pasillo del segundo piso, mirando con ansia el salón principal de la planta baja.
Shi Liuwan observó al hermoso joven que tenía delante, con el rostro rebosante de entusiasmo, y enarcó una ceja. “Claro que sí”.
“Solo que a tía le da curiosidad ¿a Lin Ling le interesa esta historia, o es porque el protagonista es Shi Changyuan?”
Lin Ling se quedó desconcertado ante la pregunta y luego su mirada empezó a vagar, volviéndose esquiva.
Shi Liuwan lo entendió de inmediato y soltó una carcajada. “Bien, ya lo sé. Tú diviértete solo, yo voy a visitar a mis viejos amigos”.
Shi Liuwan hizo un gesto con la mano y dejó a dos guardias secretos para proteger a Lin Ling.
Lin Ling siguió con la mirada a su tía al marcharse y vio cómo abría la puerta de un reservado del segundo piso, desde cuyo interior llegaban vagamente sonidos de instrumentos y canturreos.
Comparado con escuchar música, la historia le atraía bastante más.
¡Y además era la historia de Shi Changyuan!
Lin Ling encontró un rincón apartado al final del pasillo donde había poca gente y, apoyado en la barandilla, se puso a escuchar embelesado.
Aunque el narrador contaba la historia de forma bastante rebuscada, era mucho más fácil de entender que cuando el hongo leía por su cuenta, y además detrás del escenario había un imitador de sonidos que creaba todo tipo de ruidos realistas, lo que dejaba al hongo analfabeto completamente asombrado.
A grandes rasgos, la historia trataba de un protagonista que guerreaba en todas direcciones y unificaba el reino. Aunque para evitar alusiones directas se usaban nombres ficticios y se recalcaba que el contenido era pura invención, los grandes acontecimientos coincidían y casi todo el mundo sabía que se estaba narrando la experiencia del actual emperador.
Además, la descripción era imparcial, lo que probablemente explicaba por qué aquella novela había logrado conservarse hasta la fecha.
Era la primera vez que Lin Ling escuchaba una novela centrada en gestas y conquistas, y le resultaba de lo más novedosa. Pero cuando el narrador hizo una pausa a mitad de la presentación, el público del salón principal pareció mostrarse algo insatisfecho.
“Señor Liu, ¿por qué aún no ha aparecido el otro protagonista?”
“¿A qué otro protagonista se refiere?”, preguntó el narrador con cierta perplejidad.
En cuanto el narrador preguntó aquello, el salón principal se alborotó. Desde todas direcciones llegaron voces: “En los amores y odios del protagonista, ¿cómo es que solo hay odio y rencor, y nada de amor ni afecto?”
“¡Exacto, exacto! ¿Es que el protagonista no tiene ningún pasaje con una belleza que le aromatice el té o le perfile las cejas?”
[“红袖添香、画眉点砂” (mangas rojas añaden incienso, perfila sus cejas y puntea bermellón): son descripciones románticas de una mujer hermosa acompañando a un erudito y el erudito ayudando a la mujer a maquillarse].
Cuando el narrador respondió que no los había, los asistentes del salón empezaron a protestar uno tras otro.
“¡Las tramas de guerra por todas partes ya nos tienen hartos! Ahora lo que le gusta a todo el mundo es esto, ¿a que sí, señores?”
“¡Eso, eso!”
El intérprete de pipa junto a la ventana del segundo piso también intervino: “¡Desde luego! La ternura oculta de un dios de la guerra, ¿quién no espera ver eso? Ahora mismo lo que más se vende en la capital son las novelas de amores entre humanos y espíritus. ¿Por qué el señor Liu no añade también un pasaje de esos?”
Lin Ling vio cómo el señor Liu en el escenario sudaba a mares ante los comentarios del público, cómo todo el mundo parloteaba a la vez contando el desarrollo que deseaban para la trama sin escuchar en absoluto al narrador, y se quedó algo aturdido.
Entonces, aferrándose a la barandilla y dirigiéndose al salón de la planta baja, le gritó al narrador para darle ánimos: “¡No importa, a mí me gusta la historia tal como es ahora!”
“La historia que cada autor quiere contar seguro que es diferente; mantén tu propio estilo, seguro que hay mucha gente como yo a la que también le gusta esta historia”.
En cuanto Lin Ling terminó de hablar, la pequeña parte del público que hasta entonces había permanecido en silencio también empezó a decir: “Cierto, cierto, no tiene por qué añadirse un pasaje de aromatizar el té; ¡ahora Su Maj… es que al lado de la almohada de ese señor no hay nadie!”
“¡Exacto, a lo mejor al protagonista ni siquiera le gusta que le aromaticen el té!”
Aquellas palabras le dieron al narrador una salida, y este juntó las manos en señal de agradecimiento hacia Lin Ling, que estaba en el piso superior.
Los ojos de Lin Ling se curvaron al sonreír; desde el salón principal se oyó un murmullo colectivo.
De repente, una sirvienta se acercó por detrás a Lin Ling y le dijo: “Joven Lin, mi señorita y la princesa Liuwan son buenas amigas, ella desea invitarle a tomar un té”.
Los ojos de Lin Ling se abrieron redondos como cuentas, llenos de cautela. Hizo varias preguntas seguidas y, tras confirmar que todo era correcto, siguió a la sirvienta.
Nada más entrar, Lin Ling oyó la voz de Shi Liuwan: “Ya decía yo que eres tú el atrevido. ¿Qué, la capital te resulta demasiado aburrida y buscas un poco de emoción?”
La mujer que estaba junto a Shi Liuwan se limitó a soltar un leve resoplido y, al ver llegar a Lin Ling, lo recibió de inmediato con entusiasmo: “Ven, siéntate donde quieras. Mis piernas no me acompañan, disculpa la falta de cortesía”.
Al oír aquello, Lin Ling se fijó entonces en que la mujer estaba sentada en una silla con ruedas.
“Hace un momento te he oído desde fuera”. La mujer sonrió; parecía muy dulce. “¿Te gusta mi novela?”
Al astuto hongo le brillaron los ojos y al instante comprendió la situación.
“¿Así que tú eres la autora de la historia de antes?”
La otra asintió.
“¡Guau…!” El hongo soltó una exclamación enorme y sincera.
¡Una persona culta!
Los dos se enfrascaron en una charla animada sobre las tramas de las novelas en boga en la capital, lamentando no haberse conocido antes.
Charlaron hasta quedarse sin voz, y luego los dos a la vez alzaron sus tazas de té y se pusieron a beber a grandes tragos. Shi Liuwan, al ver sus movimientos tan sincronizados, se quedó sin palabras.
Lin Ling fue el primero en apurar su taza, entrecerró los ojos y se relamió. De repente preguntó: “Pero aún tengo curiosidad, ¿alguna vez pensaste en escribirle un cónyuge a Su Majestad?”
“La verdad es que sí lo he pensado, pero simplemente no puedo imaginarme de qué carácter sería la persona de la que él pudiera enamorarse”. La autora, Liu Xiangyu, mostró una expresión de pesar.
“Es una lástima, yo tampoco puedo imaginármelo”. Lin Ling asintió dándole la razón, pero Shi Liuwan a un lado, enarcó ligeramente una ceja como si quisiera decir algo, aunque al final se calló.
“Pero puedo observar e indagar para ayudarte a reunir material”.
“¿Indagar sobre qué?”
“Sobre qué tipo de persona le gusta a Su Majestad”. Lin Ling lo soltó sin pensar, pero justo al terminar la frase, cayó en la cuenta y abrió los ojos de par en par.
Lin Ling giró la cabeza de golpe y vio una silueta conocida en la puerta de la habitación.
“¿Qué pasa, Lin Ling, tanto te interesa este tema? Mejor pregúntamelo a mí directamente”. Shi Changyuan no esperaba oír semejante comentario nada más abrir la puerta. Con una sonrisa ambigua, entró en la estancia interior y se plantó delante de Lin Ling.
Liu Xiangyu se sobresaltó un momento y, junto con Shi Liuwan, se apresuró a hacer una reverencia, pero Shi Changyuan se limitó a agitar la mano. Su mirada no se había apartado de Lin Ling ni un solo instante, y justo cuando el hongo se disponía a saludar, lo agarró por el cuello de la ropa.
Liu Xiangyu, al ver ese gesto, se quedó helada por un momento.
A Lin Ling lo habían pillado con las manos en la masa, se sintió enormemente culpable, desvió la mirada e intentó cambiar de tema, pero sus pestañas temblorosas lo delataron por completo.
“¿Por qué has venido?”
Liu Xiangyu se quedó asombrada ante la osada pregunta de Lin Ling, pero no parecía haber ira en los ojos de Shi Changyuan. A su lado, Shi Liuwan bebía té con toda la calma, sin la menor intención de entrometerse, lo que la hizo sumirse en sus pensamientos.
“Oh, eso habrá que preguntárselo a alguien que se ha saltado las clases a escondidas y se ha escapado del palacio”.
Cuando la gente está en una situación incómoda, siempre parece estar ocupada, y por lo visto los hongos no son una excepción. Shi Changyuan observó cómo Lin Ling se inquietaba y se ajustaba la ropa.
Lin Ling tiró de la manga de Shi Changyuan con gesto de adulación y luego comentó con descaro: “Pero si te dejé una notita, ¿no?”
La expresión de Shi Changyuan no cambió. “No la he recibido”.
Lin Ling se quedó parado un momento y explicó: “A lo mejor se la llevó el viento… no”.
Al astuto hongo le asomó al instante una mirada de sospecha. “Entonces, ¿cómo es que me has encontrado?”
Shi Changyuan sonrió de inmediato.
“Para mí es muy fácil encontrarte”.
Shi Changyuan le pellizcó la cara al hongo, sin responder en serio en absoluto. A medio camino entre la seriedad y la broma, dijo: “Incluso si te escondieras en el fin del mundo, yo podría encontrarte”.
Dicho esto, Shi Changyuan miró a la “principal culpable” de haberse llevado a su hongo, Shi Liuwan, y sin ningún miramiento le dijo: “Solo esta vez”.
“Vamos, vuelve a palacio conmigo”.
El cuello de la ropa de Lin Ling seguía en la mano de Shi Changyuan, así que no le quedó más remedio que dejarse llevar.
Antes de irse, el hongo se despidió de sus amigos con un gesto de la mano: “Adiós, tía; adiós, señorita Liu. ¡Ya vuelvo a palacio!”
Shi Liuwan: “Adiós, pobrecito”.
Lin Ling esperó un buen rato, pero Liu Xiangyu no reaccionó. Levantó la cabeza hacia ella y vio que parecía estar absorta, con el rostro lleno de entusiasmo y las manos aferradas con fuerza a los reposabrazos de su silla de ruedas, como si fuera a levantarse de un momento a otro.
Lin Ling preguntó desconcertado: “Señorita Liu, ¿se encuentra bien?”
Lin Ling la llamó una y otra vez, pero no sirvió de nada. Liu Xiangyu permaneció ensimismada un buen rato, y de repente, clavó una mirada encendida en Lin Ling y en Shi Changyuan, que estaba a su lado, y murmuró para sus adentros: “Así que este es el azúcar oficial del emperador…”
“¡Vaya! ¡Ya la he probado!”
[“皇粮” (grano imperial): en el contexto de fandoms y cultura de internet china este término se usa para referirse a contenido oficial o momentos canónicos de una pareja. Para evitar utilizar términos modernos lo adapte como “azúcar oficial”. Sobre el diálogo final, la escritora está diciendo que ha sido alimentada de su nueva ship].
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